| Passeandose dos caualleros estudiantes por
|
| las riberas de Tormes, hallaron en ellas, de-
|
| baxo de vn arbol, durmiendo, a vn muchacho
|
| de hasta edad de onze años, vestido como la-
|
| brador; mandaron a vn criado que le desper-
| 5 |
| tasse; desperto, y preguntaronle de adonde
|
| era, y que hazia durmiendo en aquella soledad.
|
| A lo qual el muchacho respondio que el
|
| nombre de su tierra se le auia oluidado, y que
|
| yua a la ciudad de Salamanca a buscar vn amo
| 10 |
| a quien seruir, por solo que le diesse estudio.
|
| Preguntaronle, si sabia leer; respondio que
|
| si, y escriuir tambien.
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| "Dessa manera", dixo vno de los caualleros,
|
| "no es por falta de memoria auersete oluidado
| 15 |
| el nombre de tu patria."
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| "Sea por lo que fuere", respondio el mucha-
|
| cho, "que ni el della, ni del de mis padres
|
| sabra ninguno, hasta que yo pueda honrarlos a
|
| ellos y a ella."
| 20 |
| "¿Pues de que suerte los piensas honrar?"
|
| preguntó el otro cauallero.
|
| "Con mis estudios", respondio el muchacho,
|
| "siendo famoso por ellos; porque yo he oydo
|
| dezir, que de los hombres se hazen los obispos."
| 5 |
| Esta respuesta mouio a los dos caualleros a
|
| que le recibiessen y lleuassen consigo, como
|
| lo hizieron, dandole estudio de la manera que
|
| se vsa dar en aquella vniuersidad a los criados
|
| que siruen.
| 10 |
| Dixo el muchacho que se llamaua Tomas
|
| Rodaja, de donde infirieron sus amos, por el
|
| nombre y por el vestido, que deuia de ser hijo
|
| de algun labrador pobre. A pocos dias le vis-
|
| tieron de negro, y a pocas semanas dio Tomas
| 15 |
| muestras de tener raro ingenio, siruiendo a sus
|
| amos con tanta fidelidad, puntualidad y dili-
|
| gencia, que, con no faltar vn punto a sus estu-
|
| dios, parecia que solo se ocupaua en seruirlos.
|
| Y como el buen seruir del sieruo mueue la vo-
| 20 |
| luntad del señor a tratarle bien, ya Tomas Ro-
|
| daja no era criado de sus amos, sino su (1) com-
|
| pañero. Finalmente, en ocho años que estuuo
|
| con ellos, se hizo tan famoso en la vniversidad
|
| por su buen ingenio y notable habilidad, que
| 25 |
| de todo genero de gentes era estimado y que-
|
| rido. Su principal estudio fue de leyes; pero en
|
| lo que mas se mostraua, era en letras humanas;
|
| y tenia tan felize memoria, que era cosa de es-
|
| panto; e illustrauala tanto con su buen enten-
| 30 |
| dimiento, que no era menos famoso por el que
|
| por ella.
|
| Sucedio, que se llegó el tiempo que sus amos
|
| acabaron sus estudios y se fueron a su lugar,
|
| que era vna de las mejores ciudades de la An-
| 5 |
| daluzia. Lleuaronse consigo a Tomas, y estuuo
|
| con ellos algunos dias; pero como le fatigassen
|
| los desseos de boluer a sus estudios y a Sala-
|
| manca, que enhechiza la voluntad de boluer a
|
| ella a todos los que de la apazibilidad de su
| 10 |
| viuienda han gustado, pidio a sus amos licen-
|
| cia para boluerse. Ellos, corteses y liberales, se
|
| la dieron, acomodandole de suerte que, con lo
|
| que le dieron, se pudiera sustentar tres años.
|
| Despidiose dellos, mostrando en sus palabras
| 15 |
| su agradecimiento, y salio de Malaga, que esta
|
| era la patria de sus señores, y, al baxar de la
|
| cuesta de la Zambra, camino de Antequera, se
|
| topó con vn gentilhombre a cauallo, vestido
|
| vizarramente de camino, con dos criados
| 20 |
| tambien a cauallo. Iuntose con el, y supo como
|
| lleuaua su mismo viage; hizieron camarada,
|
| departieron de diuersas cosas, y a pocos lances
|
| dio Tomas muestras de su raro ingenio y el ca-
|
| uallero las dio de su vizarria y cortesano tra-
| 25 |
| to, y dixo que era capitan de infanteria por su
|
| Magestad, y que su alferez estaua haziendo la
|
| compañia en tierra de Salamanca. Alabó la vida
|
| de la soldadesca; pintole muy al viuo la belleza
|
| de la ciudad de Napoles, las holguras de Pa-
| 30 |
| lermo, la abundancia de Milan, los festines de
|
|
| Lombardia, las esplendidas comidas de las hos-
|
| terias; dibuxole dulce y puntualmente el acon-
|
| cha, patron; passa aca, manigoldo; venga la
|
| macarela, li polastri e li macarroni. Puso las
|
| alabanças en el cielo de la vida libre del solda-
| 5 |
| do y de la libertad de Italia. Pero no le dixo
|
| nada del frio de las centinelas, del peligro de
|
| los assaltos, del espanto de las batallas, de la
|
| hambre de los cercos, de la ruyna de las minas,
|
| con otras cosas deste jaez, que algunos las to-
| 10 |
| man y tienen por añadiduras del peso de la
|
| soldadesca, y son la carga principal della. En
|
| resolucion, tantas cosas le dixo y tan bien di-
|
| chas, que la discrecion de nuestro Tomas Ro-
|
| daja començo a titubear, y la voluntad a aficio-
| 15 |
| narse a aquella vida, que tan cerca tiene la
|
| muerte.
|
| El capitan, que D. Diego de Valdiuia se
|
| llamaua, contentissimo de la buena presencia,
|
| ingenio y desemboltura de Tomas, le rogo que
| 20 |
| se fuesse con el a Italia, si queria por curiosidad
|
| de verla, que el le ofrecia su mesa, y aun si
|
| fuesse necessario, su vandera, porque su alferez
|
| la auia de dexar presto.
|
| Poco fue menester para que Tomas tuuiesse
| 25 |
| el embite, haziendo consigo en vn instante vn
|
| breue discurso de que seria bueno ver a Italia
|
| y Flandes y otras diuersas tierras y payses, pues
|
| las luengas peregrinaciones hazen a los hom-
|
| bres discretos, y que en esto a lo mas largo
| 30 |
| podia gastar tres o quatro años, que, añadidos
|
|
| a los pocos que el tenia, no serian tantos que
|
| impidiessen boluer a sus estudios.
|
| Y como si todo huuiera de suceder a la me-
|
| dida de su gusto, dixo al capitan que era con-
|
| tento de yrse con el a Italia, pero auia de ser
| 5 |
| condicion que no se auia de sentar debaxo de
|
| vandera, ni poner en lista de soldado, por
|
| no obligarse a seguir su vandera.
|
| Y aunque el capitan le dixo que no importa-
|
| ua ponerse en lista, que ansi gozaria de los
| 10 |
| socorros y pagas que a la compañia se diessen,
|
| porque el le daria licencia todas las vezes que
|
| se la pidiesse, "esso seria", dixo Tomas, "yr
|
| contra mi conciencia y contra la del señor capi-
|
| tan, y assi mas quiero yr suelto que obligado."
| 15 |
| "Conciencia tan escrupulosa", dixo D. Die-
|
| go, "mas es de religioso que de soldado; pero
|
| como quiera que sea, ya somos camaradas."
|
| Llegaron aquella noche a Antequera, y en
|
| pocos dias y grandes jornadas se pusieron don-
| 20 |
| de estaua la compañia, ya acabada de hazer, y
|
| que començaua a marchar la buelta de Carta-
|
| gena, aloxandose ellas (4) y otras quatro por
|
| los lugares que le venian a mano.
|
| Alli notó Tomas la autoridad de los comissa-
| 25 |
| rios, la incomodidad de algunos capitanes, la
|
| solicitud de los aposentadores, la industria y
|
| cuenta de los pagadores , las quexas de los
|
| pueblos, el rescatar de las boletas, las insolen-
|
|
| cias de los visoños, las pendencias de los hues-
|
| pedes, el pedir vagages mas de los necessarios
|
| y, finalmente, la necessidad casi precisa de
|
| hazer todo aquello que notaua y mal le parecia.
|
| Auiase vestido Tomas de papagayo, renun-
| 5 |
| ciando los habitos de estudiante, y pusose a
|
| lo de Dios es Christo, como se suele dezir.
|
| Los muchos libros que tenia, los reduxo a
|
| vnas horas de nuestra Señora y vn Garcilasso,
|
| sin comento, que en las dos faldriqueras
| 10 |
| lleuaua.
|
| Llegaron mas presto de lo que quisieran a
|
| Cartagena, porque la vida de los aloxamientos
|
| es ancha y varia, y cada dia se topan cosas
|
| nueuas y gustosas. Alli se embarcaron en qua-
| 15 |
| tro galeras de Napoles, y alli notó tambien To-
|
| mas Rodaja la estraña vida de aquellas mariti-
|
| mas casas, adonde lo mas del tiempo maltratan
|
| las chinches, roban los forçados, enfadan los
|
| marineros, destruyen los ratones y fatigan las
| 20 |
| maretas. Pusieronle temor las grandes borras-
|
| cas y tormentas, especialmente en el golfo de
|
| Leon, que tuuieron dos: que la vna los echó en
|
| Corcega, y la otra los boluio a Tolon, en Fran-
|
| cia. En fin, trasnochados, mojados, y con oje-
| 25 |
| ras, llegaron a la hermosa y bellissima ciudad
|
| de Genoua, y desembarcandose en su recogido
|
| Mandrache, despues de auer visitado vna
|
| yglesia, dio el capitan con todas sus camaradas
|
| en vna hosteria, donde pusieron en oluido todas
| 30 |
| las borrascas passadas, con el presente gaudea- mus. |
| Alli conocieron la suauidad del Treuiano, |
| el valor del Monte Frascon, la [uiueça]
|
| del Asperino, la generosidad de los dos griegos,
|
| Candia y Soma, la grandeza del de las Cinco
|
| Viñas, la dulçura y apazibilidad de la señora
|
| Guarnacha, la rustizidad de la Chentola, sin
| 5 |
| que enre todos estos señores osasse parecer la
|
| baxeza del Romanesco.
|
| Y auiendo hecho el huesped la reseña de
|
| tantos y tan diferentes vinos, se ofrezio de hazer
|
| parecer alli, sin vsar de tropelia, ni como pin-
| 10 |
| tados en mapa, sino real y verdaderamente, a
|
| Madrigal, Coca, Alaexos, y a la imperial, mas
|
| que real ciudad, recamara del dios de la risa;
|
| ofrecio a Esquiuias, a Alanis, a Caçalla, Gua-
|
| dalcanal y la Membrilla, sin que se le oluidasse
| 15 |
| de Ribadauia y de Descargamaria. Finalmen-
|
| te, mas vinos nombró el huesped, y mas les dio,
|
| que pudo tener en sus bodegas el mismo Baco.
|
| Admiraronle tambien al buen Tomas los ru-
|
| bios cabellos de las ginouessas, y la gentileza
| 20 |
| y gallarda disposicion de los hombres, la admi-
|
| rable belleza de la ciudad, que en aquellas pe-
|
| ñas parece que tiene las casas engastadas, como
|
| diamantes en oro.
|
| Otro dia se desembarcaron todas las compa-
| 25 |
| ñias, que auian de yr al Piamonte; pero no quiso
|
| Tomas hazer este viage, sino yrse desde alli
|
| por tierra a Roma y a Napoles, como lo hizo,
|
| quedando de boluer por la gran Venecia, y por
|
|
| Loreto a Milan y al Piamonte, donde dixo don
|
| Diego de Valdiuia que le hallaria, si ya no los
|
| huuiessen lleuado a Flandes, segun se dezia.
|
| Despidiose Tomas del capitan de alli a dos
|
| dias, y en cinco llegó a Florencia, auiendo vis-
| 5 |
| to primero a Luca, ciudad pequeña, pero muy
|
| bien hecha, y en la que mejor que en otras par-
|
| tes de Italia son bien vistos y agasajados los
|
| españoles. Contentole Florencia en estremo,
|
| assi por su agradable assiento, como por su
| 10 |
| limpieza, sumptuosos edificios, fresco rio y apa-
|
| zibles calles. Estuuo en ella quatro dias, y luego
|
| se partio a Roma, reyna de las ciudades y se-
|
| ñora del mundo. Visitó sus templos, adoró sus
|
| reliquias y admiró su grandeza, y assi como
| 15 |
| por las vñas del leon se viene en conocimiento
|
| de su grandeza y ferocidad, assi el sacó la de
|
| Roma por sus despedaçados marmoles, medias
|
| y enteras estatuas, por sus rotos arcos y derri-
|
| badas termas, por sus magnificos porticos y
| 20 |
| anphiteatros grandes, por su famoso y santo
|
| rio, que siempre llena sus margenes de agua,
|
| y las beatifica con las infinitas reliquias de cuer-
|
| pos de martires, que en ellas tuuieron sepultu-
|
| ra; por sus puentes, que parece que se estan
| 25 |
| mirando vnas a otras, y por sus calles, que con
|
| solo el nombre cobran autoridad sobre todas
|
| las de las otras ciudades del mundo: la via
|
| Apia, la Flaminia, la Iulia, con otras deste jaez.
|
|
| Pues no le admiraua menos la diuision de sus
|
| montes dentro de si misma: el Celio, el Quiri-
|
| nal y el Vaticano, con los otros quatro , cuyos
|
| nombres manifiestan la grandeza y magestad
|
| romana. Notó tambien la autoridad del Colegio
| 5 |
| de los Cardenales, la magestad del Sumo Pon-
|
| tifice, el concurso y variedad de gentes y nacio-
|
| nes. Todo lo miró y notó, y puso en su punto.
|
| Y auiendo andado la estacion de las siete ygle-
|
| sias , y confessadose con vn penitenciario, y
| 10 |
| besado el pie a su Santidad, lleno de agnusdeis
|
| y cuentas, determinó yrse a Napoles; y por ser
|
| tiempo de mutacion, malo y dañoso para todos
|
| los que en el entran, o salen de Roma, como
|
| ayan caminado por tierra, se fue por mar a Na-
| 15 |
| poles, donde a la admiracion que traia de auer
|
| visto a Roma, añadio la que le causó ver a Na-
|
| poles, ciudad a su parecer, y al de todos quan-
|
| tos la han visto, la mejor de Europa, y aun de
|
| todo el mundo.
| 20 |
| Desde alli se fue a Sicilia, y vio a Palermo, y
|
| despues a Micina; de Palermo le parecio bien
|
| el assiento y belleza, y de Micina el puerto, y
|
| de toda la isla la abundancia, por quien propia-
|
| mente, y con verdad, es llamada granero de
| 25 |
| Italia.
|
| Boluiose a Napoles, y a Roma, y de alli fue
|
| a nuestra Señora de Loreto, en cuyo santo tem-
|
| lo no vio paredes, ni murallas, porque todas
|
| estauan cubiertas de muletas, de mortajas, de
| 30 |
| cadenas, de grillos, de esposas, de cabelleras,
|
|
| de medios bultos de cera, y de pinturas y reta-
|
| blos, que dauan manifiesto indicio de las inu-
|
| merables mercedes que muchos auian rece-
|
| bido de la mano de Dios, por intercession
|
| de su diuina Madre, que aquella sacrosanta
| 5 |
| imagen suya quiso engrandecer y autorizar con
|
| muchedumbre de milagros, en recompensa de
|
| la deuocion que le tienen aquellos que con se-
|
| mejantes doseles tienen adornados los muros
|
| de su casa. Vio el mismo aposento y estancia
| 10 |
| donde se relató la mas alta embaxada, y de mas
|
| importancia, que vieron, y no entendieron, to-
|
| dos los cielos, y todos los angeles, y todos los
|
| moradores de las moradas sempiternas.
|
| Desde allí, embarcandose en Ancona, fue a
| 15 |
| Venecia, ciudad que, a no auer nacido Colon en
|
| el mundo, no tuuiera en el semejante; merced
|
| al cielo, y al gran Hernando Cortes, que con-
|
| quistó la gran Mexico, para que la gran Vene-
|
| cia tuuiesse en alguna manera quien se le opu-
| 20 |
| siesse. Estas dos famosas ciudades se parecen
|
| en las calles, que son todas de agua: la de Euro-
|
| pa, admiracion del mundo antiguo; la de Ame-
|
| rica, espanto del mundo nueuo. Pareciole
|
| que su riqueza era infinita; su gouierno, pru-
| 25 |
| dente; su sitio, inexpugnable; su abundancia,
|
| mucha; sus contornos, alegres, y, finalmente,
|
| toda ella en si, y en sus partes, digna de la fama
|
| que de su valor por todas las partes del orbe se
|
| estiende, dando causa de acreditar mas esta
| 30 |
| verdad la maquina de su famoso arsenal, que
|
| es el lugar donde se fabrican las galeras, con
|
| otros baxeles, que no tienen numero. Por poco
|
| fueran los de Calipso los regalos y passatiem-
|
| pos que halló nuestro curioso en Venecia, pues
| 5 |
| casi le hazian oluidar de su primer intento.
|
| Pero auiendo estado vn mes en ella, por Fe-
|
| rrara, Parma y Plasencia, boluio a Milan, oficina
|
| de Vulcano, ogeriza del reyno de Francia,
|
| ciudad, en fin, de quien se dize que puede dezir
| 10 |
| y hazer, haziendola magnifica la grandeza suya
|
| y de su templo, y su marauillosa abundancia de
|
| todas las cosas a la vida humana necessarias.
|
| Desde alli se fue a Aste, y llegó a tiempo que
|
| otro dia marchaua el tercio a Flandes. Fue muy
| 15 |
| bien recebido de su amigo el capitan, y en su
|
| compañia y camarada passó a Flandes y llegó
|
| a Amberes, ciudad no menos para marauillar
|
| que las que auia visto en Italia.
|
| Vio a Gante y a Bruselas, y vio que todo el
| 20 |
| pays se disponia a tomar las armas para salir
|
| en campaña el verano siguiente.
|
| Y auiendo cumplido con el desseo que le
|
| mouio a ver lo que auia visto, determinó bol-
|
| uerse a España y a Salamanca a acabar sus es-
| 25 |
| tudios; y como lo penso, lo puso luego por obra,
|
| con pesar grandissimo de su camarada, que le
|
| rogo, al tiempo del despedirse, le auisasse de
|
| su salud, llegada y sucesso.
|
| Prometioselo ansi como lo pedia, y por
| 30 |
| Francia boluio a España, sin auer visto a Paris,
|
|
| por estar puesta en armas. En fin, llegó a Sala-
|
| manca, donde fue bien recebido de sus amigos,
|
| y con la comodidad que ellos le hizieron, prosi-
|
| guio sus estudios, hasta graduarse de licenciado
|
| en leyes
| 5 |
| Sucedio que en este tiempo llegó a aquella
|
| ciudad vna dama de todo rumbo y manejo.
|
| Acudieron luego a la añagaza y reclamo todos
|
| los paxaros del lugar, sin quedar vademecum
|
| que no la visitasse. Dixeronle a Tomas que
| 10 |
| aquella dama dezia que auia estado en Italia y
|
| en Flandes, y por ver si la conocia, fue a visi-
|
| tarla, de cuya visita y vista quedó ella enamo-
|
| rada de Tomas; y el, sin echar de ver en ello,
|
| si no era por fuerça y lleuado de otros, no que-
| 15 |
| ria entrar en su casa. Finalmente, ella le descu-
|
| brio su voluntad y le ofrecio su hazienda.
|
| Pero como el atendia mas a sus libros que a
|
| otros passatiempos, en niguna manera respon-
|
| dia al gusto de la señora, la qual, viendose des-
| 20 |
| deñada y a su parecer aborrecida, y que por
|
| medios ordinarios y comunes no podia conquis-
|
| tar la roca de la voluntad de Tomas, acordo de
|
| buscar otros modos, a su parecer mas eficazes
|
| y bastantes para salir con el cumplimiento de
| 25 |
| sus desseos. Y assi, aconsejada de vna morisca,
|
| en vn membrillo toledano dio a Tomas vnos
|
| destos que llaman hechiços, creyendo que le
|
| daua cosa que le forçasse la voluntad a que-
|
| rerla, como si huuiesse en el mundo yeruas,
| 30 |
| encantos ni palabras suficientes a forçar el libre
|
| aluedrio; y assi las que dan estas beuidas o co-
|
|
| midas amatorias, se llaman veneficios, por-
|
| que no es otra cosa lo que hazen sino dar ve-
|
| neno a quien las toma, como lo tiene mostrado
|
| la experiencia en muchas y diuersas oca-
|
| siones.
| 5 |
| Comio en tan mal punto Tomas el membrillo,
|
| que al momento començo a herir de pie y de
|
| mano como si tuuiera alferezia, y sin boluer en
|
| si estuuo muchas horas, al cabo de las quales
|
| boluio como atontado y dixo con lengua tur-
| 10 |
| bada y tartamuda que vn membrillo que auia
|
| comido le auia muerto, y declaró quien se le
|
| auia dado. La justicia, que tuuo noticia del caso,
|
| fue a buscar la malhechora, pero ya ella, vien-
|
| do el mal sucesso, se auia puesto en cobro, y
| 15 |
| no parecio jamas.
|
| Seys meses estuuo en la cama Tomas, en los
|
| quales se secó y se puso, como suele dezirse,
|
| en los huesos, y mostraua tener turbados todos
|
| los sentidos. Y aunque le hizieron los remedios
| 20 |
| possibles, solo le sanaron la enfermedad del
|
| cuerpo, pero no de lo del entendimiento, porque
|
| quedó sano, y loco de la mas estraña locura que
|
| entre las locuras hasta entonces se auia visto.
|
| Imaginose el desdichado que era todo hecho
| 25 |
| de vidrio, y con esta imaginacion, quando al-
|
| guno se llegaua a el, daua terribles vozes, pi-
|
| diendo y suplicando con palabras y razones
|
| concertadas que no se le acercassen, porque le
|
| quebrarian, que real y verdaderamente el no
| 30 |
| era como los otros hombres, que todo era de
|
| vidrio de pies a cabeça.
|
| Para sacarle desta estraña imaginacion, mu-
|
| chos, sin atender a sus vozes y rogatiuas, arre-
|
| metieron a el y le abraçaron, diziendole que ad-
| 5 |
| uirtiesse y mirasse como no se quebraua. Pero
|
| lo que se grangeaua en esto era que el pobre se
|
| echaua en el suelo dando mil gritos, y luego le
|
| tomaua vn desmayo, del qual no boluia en si
|
| en quatro horas, y quando boluia, era renouan-
| 10 |
| do las plegarias y rogatiuas de que otra vez no
|
| le llegassen. Dezia que le hablassen desde lexos
|
| y le preguntassen lo que quisiessen, porque a
|
| todo les responderia con mas entendimiento,
|
| por ser hombre de vidrio y no de carne, que el
| 15 |
| vidrio, por ser de materia sutil y delicada, obraua
|
| por ella el alma con mas promptitud y eficacia
|
| que no por la del cuerpo, pesada y terrestre.
|
| Quisieron algunos experimentar si era ver-
|
| dad lo que dezia, y assi le preguntaron muchas
| 20 |
| y dificiles cosas, a las quales respondio espon-
|
| taneamente con grandissima agudeza de inge-
|
| nio, cosa que causó admiracion a los mas letra-
|
| dos de la vniuersidad y a los professores de la
|
| medicina y filosofia, viendo que en vn sujeto,
| 25 |
| donde se contenia tan extraordinaria locura
|
| como era el pensar que fuesse de vidrio, se en-
|
| cerrasse tan grande entendimiento, que respon-
|
| diesse a toda pregunta con propiedad y agu-
|
| deza.
| 30 |
| Pidio Tomas le diessen alguna funda donde
|
| pusiesse aquel vaso quebradizo de su cuerpo,
|
|
| porque al vestirse algun vestido estrecho, no se
|
| quebrasse; y assi le dieron vna ropa parda y
|
| vna camisa muy ancha, que el se vistio con
|
| mucho tiento y se ciñó con vna cuerda de algo-
|
| don. No quiso calçarse çapatos en ninguna ma-
| 5 |
| nera, y el orden que tuuo para que le diessen de
|
| comer, sin que a el llegassen, fue poner en la
|
| punta de vna vara vna vasera de orinal, en
|
| la qual le ponian alguna cosa de fruta de las que
|
| la sazon del tiempo ofrecia. Carne ni pescado,
| 10 |
| no lo queria; no beuia sino en fuente o en rio,
|
| y esto con las manos. Quando andaua por las
|
| calles, yua por la mitad dellas, mirando a los
|
| tejados, temeroso no le cayesse alguna teja en-
|
| cima y le quebrasse. Los veranos dormia en el
| 15 |
| campo al cielo abierto, y los inuiernos se me-
|
| tia en algun meson, y en el pajar se enterraua
|
| hasta la garganta, diziendo que aquella era la
|
| mas propia y mas segura cama que podian te-
|
| ner los hombres de vidrio. Quando tronaua, tem-
| 20 |
| blaua como vn azogado y se salia al campo, y
|
| no entraua en poblado hasta auer passado la
|
| tempestad.
|
| Tuuieronle encerrado sus amigos mucho tiem-
|
| po; pero viendo que su desgracia passaua ade-
| 25 |
| lante, determinaron de condecender con lo que
|
| el les pedia, que era le dexassen andar libre, y
|
| assi le dexaron, y el salio por la ciudad, causan-
|
| do admiracion y lastima a todos los que
|
| le conocian. Cercaronle luego los muchachos;
| 30 |
| pero el con la vara los detenia, y les rogaua le
|
| hablassen apartados, porque no se quebrasse,
|
| que, por ser hombre de vidrio, era muy tierno
|
| y quebradizo.
|
| Los muchachos, que son la mas trauiessa ge-
| 5 |
| neracion del mundo, a despecho de sus ruegos
|
| y vozes, le començaron a tirar trapos y aun pie-
|
| dras, por ver si era de vidrio, como el dezia.
|
| Pero el daua tantas vozes y hazia tales estre-
|
| mos, que mouia a los hombres a que riñessen
| 10 |
| y castigassen a los muchachos por que no le
|
| tirassen.
|
| Mas vn dia que le fatigaron mucho, se boluio
|
| a ellos, diziendo: "¿Que me quereys, muchachos,
|
| porfiados como moscas, suzios como chinches,
| 15 |
| atreuidos como pulgas: soy yo por ventura el
|
| monte Testacho de Roma, para que me ti-
|
| reys tantos tiestos y tejas?"
|
| Por oyrle reñir y responder a todos, le se-
|
| guian siempre muchos, y los muchachos toma-
| 20 |
| ron y tuuieron por mejor partido, antes oylle
|
| que tiralle.
|
| Passando, pues, vna vez por la roperia de Sa-
|
| lamanca, le dixo vna ropera: "En mi anima, se-
|
| ñor licenciado, que me pesa de su desgracia,
| 25 |
| pero, ¿que haré, que no puedo llorar?"
|
| El se boluio a ella, y, muy mesurado, le dixo:
|
| "Filioe Hierusalem: plorate super vos & super
|
| filios vestros".
|
| Entendio el marido de la ropera la malicia
| 30 |
| del dicho, y dixole: "Hermano licenciado Vidrie-
|
| ra", que assi dezia el que se llamaua, "mas te-
|
| neys de vellaco que de loco."
|
| "No se me da vn ardite", respondio el,
|
| como no tenga nada de necio."
| 5 |
| Passando vn dia por la casa llana y venta
|
| comun, vio que estauan a la puerta della
|
| muchas de sus moradoras, y dixo que eran ba-
|
| gajes del exercito de Sathanas, que estauan
|
| aloxados en el meson del infierno.
| 10 |
| Preguntole vno que que consejo o con-
|
| suelo daria a vn amigo suyo, que estaua
|
| muy triste porque su muger se le auia ydo
|
| con otro.
|
| A lo qual respondio: "Dile que de gracias a
| 15 |
| Dios por auer permitido le lleuassen de casa
|
| a su enemigo."
|
| "¿Luego no yra a buscarla?" dixo el otro.
|
| "Ni por pienso" replicó Vidriera, "porque se-
|
| ria el hallarla, hallar vn perpetuo y verdadero
| 20 |
| testigo de su deshonra."
|
| "Ya que esso sea assi", dixo el mismo, "¿que
|
| hare yo para tener paz con mi muger?"
|
| Respondiole: "Dale lo que huuiere menester,
|
| dexala que mande a todos los de su casa, pero
| 25 |
| no sufras que ella te mande a ti."
|
| Dixole vn muchacho: "Señor licenciado Vi-
|
| driera, yo me quiero desgarrar de mi padre,
|
| porque me açota muchas vezes."
|
|
| Y respondiole: "Aduierte, niño, que los açotes
|
| que los padres dan a los hijos, honran, y los del
|
| verdugo afrentan."
|
| Estando a la puerta de vna yglesia, vio que
|
| entraua en ella vn labrador de los que siempre
| 5 |
| blasonan de christianos viejos, y detras del ve-
|
| nia vno, que no estaua en tan buena opinion
|
| como el primero, y el licenciado dio grandes
|
| vozes al labrador, diziendo: "Esperad, domingo,
|
| a que passe el sabado."
| 10 |
| De los maestros de escuela dezia que eran
|
| dichosos, pues tratauan siempre con angeles,
|
| y que fueran dichosissimos, si los angelitos no
|
| fueran mocosos.
|
| Otro le preguntó que que le parecia de las
| 15 |
| alcahuetas.
|
| Respondio que no lo eran las apartadas, sino
|
| las vezinas.
|
| Las nueuas de su locura y de sus respuestas
|
| y dichos se estendio por toda Castilla, y llegan-
| 20 |
| do a noticia de vn principe o señor, que estaua
|
| en la corte, quiso embiar por el, y encargoselo
|
| a vn cauallero amigo suyo, que estaua en Sa-
|
| lamanca, que se lo embiasse.
|
| Y topandole el cauallero vn dia, le dixo:
| 25 |
| "Sepa el señor licenciado Vidriera, que vn gran
|
| personage de la corte le quiere ver y embia
|
| por el."
|
| A lo qual respondio: "Vuessa merced me es-
|
| cuse con esse señor, que yo no soy bueno
| 30 |
| para palacio, porque tengo verguença y no se
|
| lisongear."
|
| Con todo esto, el cauallero le embió a la
|
| corte, y para traerle vsaron con el desta in-
|
| uencion: pusieronle en vnas argenas de
| 5 |
| paja, como aquellas donde lleuan el vidrio,
|
| ygualando los tercios con piedras, y entre
|
| paja puestos algunos vidrios, porque se dies-
|
| se a entender que como vaso de vidrio le
|
| lleuauan.
| 10 |
| Llegó a Valladolid; entró de noche, y desem-
|
| banastaronle en la casa del señor que auia em-
|
| biado por el, de quien fue muy bien recebido,
|
| diziendole: "Sea muy bien venido el señor li-
|
| cenciado Vidriera; ¿como ha ydo en el camino?
| 15 |
| ¿Como va de salud?"
|
| A lo qual respondio: "Ningun camino ay
|
| malo, como se acabe, si no es el que va a la hor-
|
| ca. De salud estoy neutral, porque estan encon-
|
| trados mis pulsos con mi celebro."
| 20 |
| Otro dia, auiendo visto en muchas alcanda-
|
| ras muchos neblies y açores, y otros paxaros
|
| de bolateria, dixo que la caça de altaneria era
|
| digna de principes y de grandes señores;
|
| pero que aduirtiessen que con ella echaua el
| 25 |
| gusto censo sobre el prouecho a mas de dos mil
|
| por vno. La caça de liebres dixo que era muy
|
| gustosa, y mas quando se caçaua con galgos
|
| prestados.
|
| El cauallero gustó de su locura, y dexole sa-
| 30 |
| lir por la ciudad, debaxo del amparo y guarda
|
| de vn hombre que tuuiesse cuenta que los mu-
|
| chachos no le hiziessen mal, de los quales, y
|
| de toda la corte, fue conocido en seys dias, y a
|
| cada paso, en cada calle, y en qualquiera esqui-
| 5 |
| na, respondia a todas las preguntas que le
|
| hazian. Entre las quales le preguntó vn estu-
|
| diante si era poeta, porque le parecia que tenia
|
| ingenio para todo.
|
| A lo qual respondio: "Hasta aora no he sido
| 10 |
| tan necio, ni tan venturoso."
|
| "No entiendo esso de necio y venturoso",
|
| dixo el estudiante, y respondio Vidriera: "No
|
| he sido tan necio que diesse en poeta malo,
|
| ni tan venturoso que aya merecido serlo
| 15 |
| bueno."
|
| Preguntole otro estudiante que en que esti-
|
| macion tenia a los poetas.
|
| Respondio que a la ciencia en mucha; pero
|
| que a los poetas en ninguna.
| 20 |
| Replicaronle que por que dezia aquello.
|
| Respondio que, del infinito numero de poetas
|
| que auia, eran tan pocos los buenos, que casi
|
| no hazian numero; y assi, como si no huuiesse
|
| poetas, no los estimaua. Pero que admiraua y
| 25 |
| reuerenciaua la ciencia de la poesia, porque
|
| encerraua en si todas las demas ciencias, por-
|
| que de todas se sirue, de todas se adorna y
|
| pule, y saca a luz sus marauillosas obras, con
|
| que llena el mundo de prouecho, de deleyte y
| 30 |
| de marauilla.
|
| Añadio mas: "Yo bien se en lo que se deue
|
|
| estimar vn buen poeta, porque se me acuerda
|
| de aquellos versos de Ouidio, que dizen:
|
| "Cum ducum fuerant olim regnumquè poeta,
|
| "praemiaquè antiqui magna tulere chori,
|
| "sanctaque maiestas, & erat venerabile nomen
| 5 |
| "vatibus, & largè sapè dabantur opes.
|
| "Y menos se me oluida la alta calidad de los
|
| poetas, pues los llama Platon interpretes de los
|
| dioses, y dellos dize Ouidio:
|
|
| 10 |
| "Est Deus in nobis; agitante calescimus illo.
|
| "Y tambien dize:
|
|
|
| "At sacri vates, & diuum cura vocamus.
|
| "Esto se dize de los buenos poetas, que de
| 15 |
| los malos, de los churrulleros, ¿que se ha de
|
| dezir, sino que son la idiotez y la arrogancia
|
| del mundo?"
|
| Y añadio mas: "¿Que es ver a vn poeta des-
|
| tos de la primera impression, quando quiere
| 20 |
| dezir vn soneto a otros que le rodean, las sal-
|
| uas que les haze, diziendo: «Vuessas mercedes
|
| »escuchen vn sonetillo, que anoche a cierta
|
| ocasion hize, que a mi parecer, aunque no
|
| »vale nada, tiene vn no se que de bonito»?; y
| 25 |
| en esto tuerce los labios, pone en arco las cejas
|
| y se rasca la faldriquera, y de entre otros mil
|
| papeles mugrientos y medio rotos, donde que-
|
| da otro millar de sonetos, saca el que quiere
|
| relatar, y al fin le dize con tono melifluo y alfe-
| 30 |
| ñicado. Y si acaso los que le escuchan, de so-
|
| carrones o de ignorantes, no se le alaban, dize:
|
| «O vuessas mercedes no han entendido el so-
|
| »neto, o yo no le he sabido dezir, y assi sera
|
| »bien recitarle otra vez y que vuessas mercedes
| 5 |
| »le presten mas atencion, porque en verdad en
|
| »verdad que el soneto lo merece», y buelue
|
| como primero a recitarle, con nueuos adema-
|
| nes y nueuas pausas. ¿Pues que es verlos cen-
|
| surar los vnos a los otros? ¿Que dire del ladrar
| 10 |
| que hazen los cachorros y modernos a los mas-
|
| tinazos antiguos y graues? Y ¿que de los que
|
| murmuran de algunos illustres y excelentes su-
|
| jetos, donde resplandeze la verdadera luz de la
|
| poesia, que, tomandola por aliuio y entreteni-
| 15 |
| miento de sus muchas y graues ocupaciones,
|
| muestran la diuinidad de sus ingenios y la al-
|
| teza de sus conceptos, a despecho y pesar del
|
| circunspecto ignorante, que juzga de lo que
|
| no sabe y aborrece lo que no entiende? ¿Y del
| 20 |
| que quiere que se estime y tenga en precio la
|
| necedad que se sienta debaxo de doseles y la
|
| ignorancia que se arrima a los sitiales?"
|
| Otra vez le preguntaron que era la causa de
|
| que los poetas por la mayor parte eran pobres.
| 25 |
| Respondio que porque ellos querian, pues
|
| estaua en su mano ser ricos si se sabian apro-
|
| uechar de la ocasion que por momentos traian
|
| entre las manos, que eran las de sus damas,
|
| que todas eran riquissimas en estremo, pues
| 30 |
| tenian los cabellos de oro, la frente de plata
|
| bruñida, los ojos de verdes esmeraldas, los
|
|
| dientes de marfil, los labios de coral, y la gar-
|
| ganta de cristal transparente, y que lo que llo-
|
| rauan eran liquidas perlas, y mas, que lo que
|
| sus plantas pisauan, por dura y esteril tierra
|
| que fuesse, al momento produzia jazmines y
| 5 |
| rosas, y que su aliento era de puro ambar, al-
|
| mizcle y algalia, y que todas estas cosas eran
|
| señales y muestras de su mucha riqueza. Estas
|
| y otras cosas dezia de los malos poetas, que de
|
| los buenos siempre dixo bien y los leuantó so-
| 10 |
| bre el cuerno de la Luna.
|
| Vio vn dia en la azera de San Francisco vnas
|
| figuras pintadas de mala mano, y dixo que los
|
| buenos pintores imitauan a naturaleza, pero
|
| que los malos la vomitauan.
| 15 |
| Arrimose vn dia con grandissimo tiento, por-
|
| que no se quebrasse, a la tienda de vn librero,
|
| y dixole: "Este oficio me contentara mucho, si
|
| no fuera por vna falta que tiene."
|
| Preguntole el librero se la dixesse.
| 20 |
| Respondiole: "Los melindres que hazen
|
| quando compran vn priuilegio de vn libro,
|
| y de la burla que hazen a su autor si acaso
|
| le imprime a su costa, pues en lugar de mil y
|
| quinientos, imprimen tres mil libros, y quando
| 25 |
| el autor piensa que se venden los suyos, se des-
|
| pachan los agenos."
|
| Acaecio este mismo dia que passaron por la
|
| plaça seys açotados, y diziendo el pregon: "Al
|
|
| primero por ladron", dio grandes vozes a los
|
| que estauan delante del, diziendoles: "Apar-
|
| taos, hermanos, no comience aquella cuenta
|
| por alguno de vosotros."
|
| Y quando el pregonero llegó a dezir "al tra-
| 5 |
| sero", dixo: "Aquel deue de ser el fiador de los
|
| muchachos."
|
| Vn muchacho le dixo: "Hermano Vidriera,
|
| mañana sacan a açotar a vna alcagueta."
|
| Respondiole: "Si dixeras que sacauan a aço-
| 10 |
| tar a vn alcaguete, entendiera que sacauan
|
| a açotar vn coche".
|
| Hallose alli vno destos que lleuan sillas de
|
| manos, y dixole: "De nosotros, licenciado, ¿no
|
| teneys que dezir?"
| 15 |
| "No", respondio Vidriera, "sino que sabe
|
| cada vno de vosotros mas pecados que vn con-
|
| fessor; mas es con esta diferencia: que el con-
|
| fessor los sabe para tenerlos secretos, y vosotros
|
| para publicarlos por las tabernas."
| 20 |
| Oyo esto vn moço de mulas, porque de todo
|
| genero de gente le estaua escuchando contino,
|
| y dixole: "De nosotros, señor redoma, poco o
|
| nada ay que dezir, porque somos gente de bien
|
| y necessaria en la republica."
| 25 |
| A lo qual respondio Vidriera: "La honra del
|
| amo descubre la del criado; segun esto, mira a
|
| quien sirues, y veras quan honrado eres. Mo-
|
| ços soys vosotros de la mas ruyn canalla que
|
| sustenta la tierra. Vna vez, quando no era de
| 30 |
| vidrio, caminé vna jornada en vna mula de al-
|
|
| quiler tal, que le conte ciento y veynte y vna
|
| tachas, todas capitales y enemigas del genero
|
| humano. Todos los moços de mulas tienen su
|
| punta de rufianes, su punta de cacos y su es no
|
| es de truhanes. Si sus amos, que assi llaman
| 5 |
| ellos a los que lleuan en sus mulas, son boqui-
|
| muelles, hazen mas suertes en ellos que las que
|
| echaron en esta ciudad los años passados.
|
| Si son estrangeros, los roban; si estudiantes, los
|
| maldizen, y si religiosos, los reniegan, y si sol-
| 10 |
| dados, los tiemblan. Estos y los marineros y ca-
|
| rreteros y harrieros tienen vn modo de viuir ex-
|
| traordinario y solo para ellos. El carretero passa
|
| lo mas de la vida en espacio de vara y media
|
| de lugar, que poco mas deue de auer del yugo
| 15 |
| de las mulas a la boca del carro. Canta la mitad
|
| del tiempo, y la otra mitad reniega, y en dezir:
|
| «Haganse a çaga», se les passa otra parte. Y si
|
| acaso les queda por sacar alguna rueda de al-
|
| gun atolladero, mas se ayudan de dos pesetes
| 20 |
| que de tres mulas. Los marineros son gente
|
| gentil, inurbana, que no sabe otro lenguaje que
|
| el que se vsa en los nauios. En la bonança
|
| son diligentes, y en la borrasca pereçosos. En
|
| la tormenta mandan muchos y obedecen pocos.
| 25 |
| Su Dios es su arca y su rancho, y su passatiem-
|
| po ver mareados a los passageros. Los harrie-
|
| ros son gente que ha hecho diuorcio con las
|
| sabanas y se ha casado con las enxalmas. Son
|
| tan diligentes y presurosos, que, a trueco de no
| 30 |
| perder la jornada, perderan el alma. Su musica
|
|
| es la del mortero, su salsa la hambre, sus may-
|
| tines leuantarse a dar sus piensos, y sus missas
|
| no oyr ninguna."
|
| Quando esto dezia, estaua a la puerta de
|
| vn boticario, y boluiendose al dueño, le dixo:
| 5 |
| "Vuessa merced tiene vn saludable oficio, si no
|
| fuesse tan enemigo de sus candiles."
|
| "¿En que modo soy enemigo de mis candi-
|
| les?", preguntó el boticario.
|
| Y respondio Vidriera: "Esto digo, porque en
| 10 |
| faltando qualquiera azeyte, la suple la del can-
|
| dil, que esta mas a mano; y aun tiene otra cosa
|
| este oficio, bastante a quitar el credito al mas
|
| acertado medico del mundo."
|
| Preguntandole por que, respondio que
| 15 |
| auia boticario que, por no dezir que faltaua en
|
| su botica lo que recetaua el medico, por las
|
| cosas que le faltauan ponia otras, que a su pa-
|
| recer tenian la misma virtud y calidad, no sien-
|
| do assi, y con esto la medicina mal compues-
| 20 |
| ta obraua al reues de lo que auia de obrar la
|
| bien ordenada.
|
| Preguntole entonces vno que que sentia de
|
| los medicos, y respondio esto: "Honora medi-
|
| cum propter necesssitatem, etenim creauit eum
| 25 |
| altissimus: a Deo enim est omnis medela, & a
|
| rege accipiet donationem. Disciplina medici
|
| exaltauit caput illius, & in conspectu magna-
|
| tum collaudabitur. Altissimus de terra creauit
|
|
| medicinam, & vir prudens non aborrebit il-
|
| lam. Esto dize", dixo, "el Eclesiastico de la
|
| medicina y de los buenos medicos, y de los ma-
|
| los se podria dezir todo al reues, porque no ay
|
| gente mas dañosa a la republica que ellos. El
| 5 |
| juez nos puede torcer o dilatar la justicia; el le-
|
| trado sustentar por su interes nuestra injusta
|
| demanda; el mercader chuparnos la hazienda;
|
| finalmente, todas las personas con quien de
|
| necessidad tratamos, nos pueden hazer algun
| 10 |
| daño; pero quitarnos la vida sin quedar sujetos
|
| al temor del castigo, ninguno. Solo los me-
|
| dicos nos pueden matar y nos matan sin temor y
|
| a pie quedo, sin desembaynar otra espada que
|
| la de vn recipe; y no ay descubrirse sus delic-
| 15 |
| tos, porque al momento los meten debaxo
|
| de la tierra. Acuerdaseme que, quando yo era
|
| hombre de carne y no de vidrio como agora
|
| soy, que a vn medico destos de segunda clase
|
| le despidio vn enfermo por curarse con otro, y
| 20 |
| el primero, de alli a quatro dias, acerto a passar
|
| por la botica donde receptaua el segundo, y
|
| preguntó al boticario que como le yua al enfer-
|
| mo que el auia dexado, y que si le auia recep-
|
| tado alguna purga el otro medico. El boticario
| 25 |
| le respondio que alli tenia vna recepta de
|
| purga que el dia siguiente auia de tomar el en-
|
| fermo; dixo que se la mostrasse, y vio que al
|
| fin della estaua escrito: Sumat diluculo, y
|
| dixo: «Todo lo que lleua esta purga me conten-
| 30 |
| «ta, si no es este diluculo, porque es humido
|
| »demasiadamente»."
|
| Por estas y otras cosas que dezia de todos
|
| los oficios, se andauan tras el, sin hazerle mal y
|
| sin dexarle sossegar. Pero, con todo esto, no se
| 5 |
| pudiera defender de los muchachos, si su guar-
|
| dian no le defendiera.
|
| Preguntole vno que haria para no tener em-
|
| bidia a nadie.
|
| Respondiole: "Duerme, que todo el tiempo
| 10 |
| que durmieres, seras ygual al que embidias."
|
| Otro le preguntó que remedio tendria para
|
| salir con vna comission, que auia dos años que
|
| la pretendia.
|
| Y dixole: "Parte a cauallo, y a la mira de
| 15 |
| quien la lleua, y acompañale hasta salir de 1a
|
| ciudad, y assi saldras con ella."
|
| Passó acaso vna vez por delante donde el
|
| estaua vn juez de comission, que yua de cami-
|
| no a vna causa criminal, y lleuaua mucha gen-
| 20 |
| te consigo y dos alguaziles.
|
| Preguntó quien era, y como se lo dixeron,
|
| dixo: "Yo apostaré, que lleua aquel juez viuo-
|
| ras en el seno, pistoletes en la tinta y rayos
|
| en las manos, para destruyr todo lo que alcan-
| 25 |
| çare su comission. Yo me acuerdo auer tenido
|
| vn amigo, que en vna comission criminal que
|
| tuuo, dio vna sentencia tan exorbitante, que
|
| excedia en muchos quilates a la culpa de los
|
| delinquentes. Preguntele que por que auia dado
| 30 |
| aquella tan cruel sentencia, y hecho tan mani-
|
|
| fiesta injusticia. Respondiome que pensaua otor-
|
| gar la apelacion, y que con esto dexaua campo
|
| abierto a los señores del Consejo, para mostrar
|
| su misericordia, moderando y poniendo aquella
|
| su rigurosa sentencia en su punto y deuida pro-
| 5 |
| porcion. Yo le respondi que mejor fuera auerla
|
| dado de manera que les quitara de aquel traba-
|
| jo, pues con esto le tuuieran a el por juez recto
|
| y acertado."
|
| En la rueda de la mucha gente, que, como se
| 10 |
| ha dicho, siempre le estaua oyendo, estaua vn
|
| conocido suyo, en habito de letrado, al qual
|
| otro le llamó señor licenciado, y sabiendo Vi-
|
| driera que el tal a quien llamaron licenciado
|
| no tenia ni aun titulo de bachiller, le dixo:
| 15 |
| "Guardaos, compadre, no encuentren con vues-
|
| tro titulo los frayles de la redempcion de cau-
|
| tiuos, que os le lleuarán por mostrenco".
|
| A lo qual dixo el amigo: "Tratemonos bien,
|
| señor Vidriera, pues ya sabeys vos que soy
| 20 |
| hombre de altas y de profundas letras."
|
| Respondiole Vidriera: "Ya yo se que soys vn
|
| Tantalo en ellas, porque se os van por altas, y
|
| no las alcançays de profundas."
|
| Estando vna vez arrimado a la tienda de vn
| 25 |
| sastre, viole que estaua mano sobre mano, y
|
| dixole: "Sin duda, señor maesso, que estays en
|
| camino de saluacion."
|
| "¿En que lo veys?" preguntó el sastre.
|
| "¿En que lo veo?", respondio Vidriera; "veolo
| 30 |
| en que, pues no teneys que hazer, no tendreys
|
|
| ocasion de mentir"; y añadio: "Desdichado del
|
| sastre que no miente y cose las fiestas; cosa
|
| marauillosa es, que casi en todos los deste ofi-
|
| cio apenas se hallará vno que haga vn vestido
|
| justo, auiendo tantos que los hagan pecadores."
| 5 |
| De los çapateros dezia que jamas hazian,
|
| conforme a su parecer, çapato malo: porque si
|
| al que se le calçauan venia estrecho y apreta-
|
| do, le dezian que assi auia de ser, por ser de
|
| galanes calçar justo; y que, en trayendolos dos
| 10 |
| horas, vendrian mas anchos que alpargates; y
|
| si le venian anchos, dezian que assi auian de
|
| venir, por amor de la gota.
|
| Vn muchacho agudo, que escriuia en vn ofi-
|
| cio de prouincia, le apretaua mucho con pre-
| 15 |
| guntas y demandas, y le traia nueuas de lo que
|
| en la ciudad passaua, porque sobre todo dis-
|
| cantaua, y a todo respondia.
|
| Este le dixo vna vez: "Vidriera, esta noche
|
| se murio en la carcel vn vanco que estaua
| 20 |
| condenado ahorcar."
|
| A lo qual respondio: "El hizo bien a darse
|
| priessa a morir, antes que el verdugo se sen-
|
| tara sobre el."
|
| En la hazera de S. Francisco estaua vn corro
| 25 |
| de ginouesses y, passando por alli, vno dellos
|
| le llamó, diziendole: "Lleguese aca el señor
|
| Vidriera y cuentenos vn cuento."
|
| El respondio: "No quiero, por que no me le
|
| passeys a Genoua."
| 30 |
| Topó vna vez a vna tendera, que lleuaua de-
|
| lante de si vna hija suya muy fea pero muy
|
| llena de dixes, de galas y de perlas, y dixole a
|
| la madre: "Muy bien aueys hecho en empedra-
|
| lla, porque se pueda passear."
| 5 |
| De los pasteleros dixo que auia muchos años
|
| que jugauan a la dobladilla, sin que les lleuas-
|
| sen la pena, porque auian hecho el pastel de
|
| a dos de a quatro, el de a quatro de a ocho, y
|
| el de a ocho de a medio real, por solo su alue-
| 10 |
| drio y beneplacito.
|
| De los titereros dezia mil males; dezia que
|
| era gente vagamunda, y que trataua con inde-
|
| cencia de las cosas diuinas, porque con las figu-
|
| ras, que mostrauan en sus retratos, boluian
| 15 |
| la deuocion en risa y que les acontezia embasar
|
| en vn costal todas o las mas figuras del Testa-
|
| mento viejo y nueuo, y sentarse sobre el a co-
|
| mer y beuer en los bodegones y tabernas. En
|
| resolucion, dezia que se marauillaua de como
| 20 |
| quien podia no les ponia perpetuo silencio en
|
| sus retablos, o los desterraua del reyno.
|
| Acerto a passar vna vez por donde el estaua
|
| vn comediante vestido como vn principe, y en
|
| viendole, dixo: "Yo me acuerdo auer visto a
| 25 |
| este salir al teatro enharinado el rostro y vesti-
|
| do vn çamarro del reues, y con todo esto, a
|
| cada paso, fuera del tablado, jura a fe de hijo-
|
| dalgo."
|
| "Deuelo de ser", respondio vno, "porque ay
| 30 |
| muchos comediantes que son muy bien nacidos
|
| y hijosdalgo."
|
| "Assi sera verdad", replicó Vidriera, "pero
|
| lo que menos ha menester la farsa es personas
|
| bien nacidas; galanes, si, gentileshombres y
| 5 |
| de espeditas lenguas. Tambien se dezir dellos
|
| que en el sudor de su cara ganan su pan, con
|
| inlleuable trabajo, tomando contino de memo-
|
| ria, hechos perpetuos gitanos de lugar en lu-
|
| gar, y de meson en venta, desuelandose
| 10 |
| en contentar a otros, porque en el gusto ageno
|
| consiste su bien propio. Tienen mas, que con
|
| su oficio no engañan a nadie, pues por mo-
|
| mentos sacan su mercaduria a publica plaça,
|
| al juyzio y a la vista de todos. El trabajo
| 15 |
| de los autores es increyble, y su cuydado ex-
|
| traordinario, y han de ganar mucho para que
|
| al cabo del año no salgan tan empeñados, que
|
| les sea forçoso hazer pleyto de acreedores: y
|
| con todo esto, son necessarios en la republi-
| 20 |
| ca, como lo son las florestas, las alamedas
|
| y las vistas de recreacion, y como lo son las
|
| cosas que honestamente recrean. Dezia que
|
| auia sido opinion de vn amigo suyo, que, el
|
| que seruia a vna comedianta, en sola vna seruia
| 25 |
| a muchas damas juntas, como era a vna reyna,
|
| a vna ninfa, a vna diosa, a vna fregona, a vna
|
| pastora, y muchas vezes caia la suerte en que
|
| seruiesse en ella a vn paje y a vn lacayo,
|
|
| que todas estas y mas figuras suele hazer vna
|
| farsanta."
|
| Preguntole vno que qual auia sido el mas
|
| dichoso del mundo.
|
| Respondio que Nemo, porque nemo nouit pa-
| 5 |
| trem, nemo sine crimine viuit, nemo sua sorte
|
| contentus, nemo ascendit in coelum.
|
| De los diestros dixo vna vez que eran maes-
|
| tros de vna ciencia o arte, que, quando la auian
|
| menester, no la sabian, y que tocauan algo en
| 10 |
| presumptuosos, pues querian reduzir a demos-
|
| traciones matematicas, que son infalibles,
|
| los mouimientos y pensamientos colericos
|
| de sus contrarios.
|
| Con los que se teñian las barbas, tenia par-
| 15 |
| ticular enemistad y riñendo vna vez delante
|
| del dos hombres, que el vno era portugues, este
|
| dixo al castellano, assiendose de las barbas,
|
| que tenia muy teñidas: "¡Por istas barbas que
|
| teño no rostro!".
| 20 |
| A lo qual acudio Vidriera: "Ollay, home,
|
| naon digays teño, sino tiño."
|
| Otro traia las barbas jaspeadas y de muchas
|
| colores, culpa de la mala tinta, a quien dixo
|
| Vidriera que tenia las barbas de muladar ouero.
| 25 |
| A otro, que traia las barbas por mitad blan-
|
| cas y negras, por auerse descuydado, y los
|
| cañones crecidos, le dixo que procurasse de
|
| no porfiar ni reñir con nadie, porque estaua
|
|
| 30 |
|
|
| aparejado a que le dixessen que mentia por la
|
| mitad de la barba.
|
| Vna vez conto que vna donzella, discreta y
|
| bien entendida, por acudir a la voluntad de sus
| 5 |
| padres, dio el si de casarse con vn viejo todo
|
| cano, el qual, la noche antes del dia del despo-
|
| sorio, se fue, no al rio Iordan, como dizen las
|
| viejas, sino a la redomilla del agua fuerte y
|
| plata, con que renouo de manera su barba,
| 10 |
| que la acosto de nieue y la leuantó de pez. Lle-
|
| gose la hora de darse las manos y la donzella
|
| conocio por la pinta y por la tinta la figura, y
|
| dixo a sus padres que le diessen el mismo es-
|
| poso que ellos le auian mostrado, que no que-
| 15 |
| ria otro.
|
| Ellos le dixeron que aquel que tenia delante
|
| era el mismo que le auian mostrado y dado por
|
| esposo.
|
| Ella replicó que no era, y truxo testigos como
| 20 |
| el que sus padres le dieron era vn hombre gra-
|
| ve y lleno de canas, y que pues el presente no
|
| las tenia, no era el, y se llamaua a engaño.
|
| Atubose a esto, corriose el teñido, y deshizose
|
| el casamiento.
| 25 |
| Con las dueñas tenia la misma ojeriza que
|
| con los escauechados; dezia marauillas de su
|
| permafoy, de las mortajas de sus tocas, de
|
| sus muchos melindres, de sus escrupulos, y de
|
| su extraordinaria miseria. Amohinauanle sus
| 30 |
| flaquezas de estomago, sus vaguidos de cabeça
|
| su modo de hablar, con mas repulgos que sus to-
|
| cas, y, finalmente, su inutilidad y sus vaynillas.
|
|
|
|
| Vno le dixo: "¿Que es esto, señor licenciado,
|
| que os he oydo dezir mal de muchos oficios, y
|
| jamas lo aueys dicho de los escriuanos, auien-
|
| do tanto que dezir?"
| 5 |
| A lo qual respondio: "Aunque de vidrio, no
|
| soy tan fragil que me dexe yr con la corriente
|
| del vulgo, las mas vezes engañado. Pareceme
|
| a mi que la gramatica de los murmuradores,
|
| y el la, la, la, de los que cantan, son los escri-
| 10 |
| uanos; porque assi como no se puede passar a
|
| otras ciencias, si no es por la puerta de la gra-
|
| matica, y como el musico primero murmura que
|
| canta, assi los maldizientes, por donde comien-
|
| çan a mostrar la malignidad de sus lenguas, es
| 15 |
| por dezir mal de los escriuanos y alguaziles,
|
| y de los otros ministros de la justicia, siendo vn
|
| oficio el del escriuano, sin el qual andaria la ver-
|
| dad por el mundo a sombra de tejados, co-
|
| rrida y maltratada; y assi dize el Ecclesiastico:
| 20 |
| «In manu Dei potestas hominis est, & super fa- |
| »ciem scribe imponet honorem». Es el es-
|
| criuano persona publica, y el oficio del juez no
|
| se puede exercitar comodamente sin el suyo.
|
| Los escriuanos han de ser libres, y no esclauos,
| 25 |
| ni hijos de esclauos, legitimos, no bastardos,
|
| ni de ninguna mala raza nacidos; juran de
|
| secreto, fidelidad, y que no haran escritura vsu-
|
|
| raria; que ni amistad ni enemistad, proue-
|
| cho o daño les mouera a no hazer su
|
| oficio con buena y christiana conciencia. Pues
|
| si este oficio tantas buenas partes requiere, ¿por
|
| que se ha de pensar que, de mas de veynte
| 5 |
| mil escriuanos que ay en España, se lleue el
|
| diablo la cosecha, como si fuessen cepas de su
|
| majuelo?; no lo quiero creer, ni es bien que
|
| ninguno lo crea; porque, finalmente, digo que
|
| es la gente mas necessaria que auia en las re-
| 10 |
| publicas bien ordenadas; y que si lleuauan de-
|
| masiados derechos, tambien hazian demasiados
|
| tuertos, y que destos dos estremos podia resul-
|
| tar vn medio que les hiziesse mirar por el vi-
|
| rote."
| 15 |
| De los alguaziles dixo que no era mucho que
|
| tuuiessen algunos enemigos, siendo su oficio,
|
| o prenderte, o sacarte la hazienda de casa, o
|
| tenerte en la suya en guarda y comer a tu costa.
|
| Tachaua la negligencia e ignorancia de los
| 20 |
| procuradores y solicitadores, comparandolos a
|
| los medicos, los quales, que sane o no sane el
|
| enfermo, ellos lleuan su propina; y los procura-
|
| dores y solicitadores lo mismo, salgan o no sal-
|
| gan con el pleyto que ayudan.
| 25 |
| Preguntole vno qual era la mejor tierra. Res-
|
| pondio que la temprana y agradecida.
|
| Replicó el otro: "No pregunto esso, sino que
|
| qual es mejor lugar, ¿Valladolid o Madrid?"
|
|
| Y respondio: "De Madrid, los estremos; de
|
| Valladolid, los medios."
|
| "No lo entiendo", repitio el que se lo pre-
|
| guntaua, y dixo: "De Madrid, cielo y suelo; de
|
| Valladolid, los entresuelos".
| 5 |
| Oyo Vidriera que dixo vn hombre a otro que,
|
| assi como auia entrado en Valladolid, auia cay-
|
| do su muger muy enferma, porque la auia pro-
|
| uado la tierra.
|
| A lo qual dixo Vidriera: "Mejor fuera que se
| 10 |
| la huuiera comido, si acaso es zelosa."
|
| De los musicos y de los correos de a pie, de-
|
| zia que tenian las esperanças y las suertes limi-
|
| tadas, porque los vnos la acabauan con llegar
|
| a serlo de a cauallo, y los otros con alcançar a
| 15 |
| ser musicos del rey.
|
| De las damas que llaman cortesanas, dezia
|
| que todas, o las mas, tenian mas de corteses
|
| que de sanas.
|
| Estando vn dia en vna yglesia, vio que traian
| 20 |
| a enterrar a vn viejo, a bautizar a vn niño y a
|
| velar vna muger, todo a vn mismo tiempo, y
|
| dixo que los templos eran campos de batalla,
|
| donde los viejos acaban, los niños vencen y las
|
| mugeres triunfan.
| 25 |
| Picauale vna vez vna abispa en el cuello, y
|
| no se la osaua sacudir por no quebrarse; pero
|
| con todo esso se quexaua.
|
| Preguntole vno que como sentia aquella abis-
|
| pa, si era su cuerpo de vidrio.
| 30 |
| Y respondio que aquella abispa deuia de ser
|
|
| murmuradora, y que las lenguas y picos de los
|
| murmuradores, eran bastantes a desmoronar
|
| cuerpos de bronze, no que de vidrio.
|
| Passando acaso vn religioso muy gordo por
|
| donde el estaua, dixo vno de sus oyentes: "De
| 5 |
| etico no se puede mouer el padre."
|
| Enojose Vidriera, y dixo: "Nadie se oluide de
|
lo que dize el Espiritu Santo: «Nolite tangere
| »christos meos»", y subiendose mas en co-
| | lera, dixo que mirassen en ello y verian que de
| 10 |
| muchos santos que de pocos años a esta parte
| | auia canonizado la yglesia, y puesto en el nu-
| | mero de los bienauenturados, ninguno se lla-
| | maua el capitan don fulano, ni el secretario don
| | tal de don tales, ni el conde, marques o duque
| 15 |
| de tal parte, sino fray Diego, fray Iacinto, fray
| | Raymundo; todos frayles y religiosos, porque
| | las religiones son los aranjuezes del cielo, cuyos
| | frutos de ordinario se ponen en la mesa de Dios.
| | Dezia que las lenguas de los murmuradores
| 20 |
| eran como las plumas del aguila, que roen y
| | menoscaban todas las de las otras aues que a
| | ellas se juntan.
| | De los gariteros y tahures dezia milagros:
| | dezia que los gariteros eran publicos preuari-
| 25 |
| cadores, porque, en sacando el barato del que
| | yua haziendo suertes, desseauan que perdiesse
| | y passasse el naype adelante, porque el
| | contrario las hiziesse y el cobrasse sus dere-
| | chos. Alabaua mucho la paciencia de vn tahur,
| 30 |
| que estaua toda vna noche jugando y perdien-
| |
|
| do, y con ser de condicion colerico y ende-
|
| moniado, a trueco de que su contrario no se
|
| alçasse, no descosia la boca, y sufria lo que vn
|
| martir de Barrabas. Alabaua tambien las con-
|
| ciencias de algunos honrados gariteros, que ni
| 5 |
| por imaginacion consentian que en su casa se
|
| jugasse otros juegos que polla y cientos ; y
|
| con esto a fuego lento, sin temor y nota de mal-
|
| sines, sacauan al cabo del mes mas barato que
|
| los que consentian los juegos de estocada, del
| 10 |
| reparolo, siete y lleuar, y pinta en la del
|
| pu[n]to.
|
| En resolucion, el dezia tales cosas, que si no
|
| fuera por los grandes gritos que daua quando
|
| le tocauan o a el se arrimauan, por el habito que
| 15 |
| traia, por la estrecheza de su comida, por el
|
| modo con que beuia, por el no querer dormir
|
| sino al cielo abierto en el verano y el inuierno
|
| en los pajares, como queda dicho, con que daua
|
| tan claras señales de su locura, ninguno pudiera
| 20 |
| creer sino que era vno de los mas cuerdos del
|
| mundo. Dos años o poco mas duró en esta en-
|
| fermedad, porque vn religioso de la orden de
|
| san Geronymo, que tenia gracia y ciencia parti-
|
| cular en hazer que los mudos entendiessen y
| 25 |
| en cierta manera hablassen, y en curar locos,
|
| tomó a su cargo de curar a Vidriera, mouido de
|
| caridad, y le curó y sanó y boluio a su primer
|
| juyzio, entendimiento y discurso.
|
|
| Y assi como le vio sano, le vistio como letra-
|
| do y le hizo boluer a la corte, adonde con dar
|
| tantas muestras de cuerdo, como las auia dado
|
| de loco, podia vsar su oficio y hazerse famoso
|
| por el. Hizolo assi, y llamandose el licenciado
| 5 |
| Rueda, y no Rodaja, boluio a la corte, donde
|
| apenas huuo entrado, quando fue conocido de
|
| los muchachos; mas como le vieron en tan di-
|
| ferente habito del que solia, no le osaron dar
|
| grita ni hazer preguntas; pero seguianle, y de-
| 10 |
| zian vnos a otros: "¿Este no es el loco Vidrie-
|
| ra?" "A fe que es el. Ya viene cuerdo; pero
|
| tambien puede ser loco bien vestido como mal
|
| vestido. Preguntemosle algo, y salgamos desta
|
| confussion."
| 15 |
| Todo esto ohia el licenciado y callaua, y yua
|
| mas confuso y mas corrido que quando estaua
|
| sin juyzio. Passó el conocimiento de los mu-
|
| chachos a los hombres, y antes que el licencia-
|
| do llegasse al patio de los Consejos, lleuaua
| 20 |
| tras de si mas de dozientas personas de todas
|
| suertes. Con este acompañamiento, que era
|
| mas que de vn cathedratico, llegó al patio, don-
|
| de le acabaron de circundar quantos en el es-
|
| tauan.
| 25 |
| El, viendose con tanta turba a la redonda,
|
| alçó la voz y dixo: "Señores, yo soy el licen-
|
| ciado Vidriera, pero no el que solia; soy ahora
|
| el licenciado Rueda; sucessos y desgracias que
|
| acontecen en el mundo por permission del cielo,
| 30 |
| me quitaron el juyzio, y las misericordias de
|
| Dios me le han buelto. Por las cosas que dizen
|
|
| que dixe quando loco, podeys considerar las
|
| que dire y hare quando cuerdo. Yo soy gra-
|
| duado en leyes por Salamanca, adonde estu-
|
| dié con pobreza, y adonde lleué segundo en
|
| licencias, de do se puede inferir que mas la vir-
| 5 |
| tud que el fauor me dio el grado que tengo.
|
| Aqui he venido a este gran mar de la corte para
|
| abogar y ganar la vida; pero si no me dexays,
|
| aure venido a bogar y grangear la muerte. Por
|
| amor de Dios, que no hagays que el seguir-
| 10 |
| me sea perseguirme, y que lo que alcancé por
|
| loco, que es el sustento, lo pierda por cuerdo.
|
| Lo que soliades preguntarme en las plaças, pre-
|
| guntadmelo aora en mi casa, y vereys que el
|
| que os respondia bien, segun dizen, de impro-
| 15 |
| uiso, os respondera mejor de pensado."
|
| Escucharonle todos, y dexaronle algunos. Bol-
|
| uiose a su posada con poco menos acompaña-
|
| iento que auia lleuado. Salio otro dia, y fue lo
|
| ismo: hizo otro sermon, y no siruio de nada.
| 20 |
| Perdia mucho y no ganaua cosa, y viendose
|
| morir de hambre, determinó de dexar la corte y
|
| boluerse a Flandes, donde pensaua valerse de
|
| las fuerças de su braço, pues no se podia valer
|
| de las de su ingenio.
| 25 |
| Y poniendolo en efeto, dixo al salir de la
|
| corte: "¡O corte, que alargas las esperanças de
|
| los atreuidos pretendientes, y acortas las de los
|
| virtuosos encogidos! Sustentas abundantemen-
|
| te a los truhanes desuergonçados, y matas
| 30 |
| de hambre a los discretos vergonçosos!"
|
| Esto dijo y se fue a Flandes, donde la uida
|
| que hauia començado a eternizar por las le-
|
| tras la acabo de eternizar por lar armas, en
|
| compañia de su buen amigo el capitan Val-
| 35 |
| divia, dexando fama en su muerte de prudente
|
| y valentissimo soldado.
|