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NOVELA de la Illustre fregona.


En Burgos ciudad illustre y famosa, no ha
muchos años que en ella viuian dos caualleros
principales y ricos: el vno se llamaua don Die-
go de Carriazo, y el otro don Iuan de Auenda-
ño. El don Diego tuuo vn hijo, a quien llamó      5
de su mismo nombre, y el don Iuan otro, a quien
puso don Tomas de Auendaño. A estos dos
caualleros moços, como quien han de ser las
principales personas deste cuento, por escusar
y ahorrar letras, les llamaremos con solos los      10
nombres de Carriazo y de Auendaño.
Treze años, o poco mas, tendria Carriazo,
quando, lleuado de vna inclinacion picaresca,
sin forçarle a ello algun mal tratamiento que
sus padres le hiziessen, solo por su gusto y an-      15
tojo se desgarró, como dizen los muchachos, de
casa de sus padres, y se fue por esse mundo
adelante, tan contento de la vida libre, que, en
la mitad de las incomodidades y miserias que
trae consigo, no echaua menos la abundancia      20
de la casa de su padre, ni el andar a pie le can-
saua, ni el frio le ofendia, ni el calor le enfada-


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ua. Para el todos los tiempos del año le eran
dulce y templada primavera. Tambien dormia
en paruas, como en colchones; con tanto gusto
se soterraua en vn pajar de vn meson, como si
se acostara entre dos sabanas de olanda. Fi-      5
nalmente, el salio tan bien con el assumpto de
picaro, que pudiera leer cathedra en la facul-
tad al famoso de Alfarache.
En tres años que tardó en parecer y boluer
a su casa, aprendio a jugar a la taba en Madrid,      10
y al rentoy en las ventillas de Toledo, y a pressa
y pinta, en pie, en las barbacanas de Seuilla.
Pero con serle anejo a este genero de vida la mi-
seria y estrecheza, mostraua Carriazo ser vn
principe en sus cosas; a tiro de escopeta, en mil      15
señales descubria ser bien nacido, porque era
generoso y bien partido con sus camaradas.
Visitaua pocas vezes las hermitas de Baco; y
aunque beuia vino, era tan poco, que nunca
pudo entrar en el numero de los que llaman      20
desgraciados, que con alguna cosa que beuan
demasiada, luego se les pone el rostro como si
se le huuiessen xaluegado con bermellon y
almagre. En fin, en Carriazo vio el mundo vn
picaro virtuoso, limpio, bien criado, y mas que      25
medianamente discreto. Passó por todos los
grados de picaro, hasta que se graduó de maes-
tro en las almadrauas de Zahara, donde es
el finibusterrœ de la picaresca. ¡O picaros de


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cozina, suzios, gordos y luzios; pobres fingidos,
tullidos falsos, cicateruelos de Zocodouer y de la
plaça de Madrid, vistosos oracioneros, espor-
tilleros de Seuilla, mandilejos de la hampa, con
toda la caterua inumerable que se encierra      5
debaxo deste nombre picaro, baxad el toldo,
amaynad el brio, no os llameys picaros si no
aueys cursado dos cursos en la academia de
pesca de los atunes! ¡Alli, alli, que esta en su
centro el trabajo, junto con la poltroneria! Alli      10
esta la suziedad limpia, la gordura rolliza, la
hambre prompta, la hartura abundante, sin
disfraz el vicio, el juego siempre, las pendencias
por momentos, las muertes por puntos, las pu-
llas a cada paso, los bayles como en bodas, las      15
seguidillas como en estampa, los romances con
estriuos, la poesia sin acciones. Aqui se can-
ta, alli se reniega, aculla se riñe, aca se juega, y
por todo se hurta. Alli campea la libertad y luze
el trabajo; alli van o embian muchos padres      20
principales a buscar a sus hijos, y los hallan; y
tanto sienten sacarlos de aquella vida, como si
los lleuaran a dar la muerte.
Pero toda esta dulçura que he pintado, tiene
vn amargo azibar que la amarga, y es no poder      25
dormir sueño seguro, sin el temor de que en vn
instante los trasladan de Zahara a Berberia.
Por esto las noches se recogen a vnas torres de
la marina, y tienen sus atajadores y centinelas,


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en confiança de cuyos ojos cierran ellos los su
yos, puesto que tal vez ha sucedido que centi-
nelas y atajadores, picaros mayorales, barcos y
redes, con toda la turbamulta que alli se ocupa,
han anochezido en España y amanecido en      5
Tetuan.
Pero no fue parte este temor para que nues-
tro Carriazo dexasse de acudir alli tres veranos
a darse buen tiempo. El vltimo verano le dixo
tan bien la suerte, que ganó a los naypes      10
cerca de setecientos reales, con los quales quiso
vestirse y boluerse a Burgos y a los ojos de su
madre, que auian derramado por el muchas la-
grimas. Despidiose de sus amigos, que los tenia
muchos y muy buenos. Prometioles que el ve-      15
rano siguiente seria con ellos, si enfermedad o
muerte no lo estoruasse. Dexó con ellos la mi-
tad de su alma, y todos sus desseos entregó a
aquellas secas arenas, que a el le parecian mas
frescas y verdes que los campos Eliseos; y por      20
estar ya acostumbrado de caminar a pie, tomó
el camino en la mano, y sobre dos alpargates
se llegó desde Zahara hasta Valladolid, can-
tando Tres anades, madre.
Estuuose alli quinze dias para reformar la      25
color del rostro, sacandola de mulata a flamen-
ca, y para trastejarse y sacarse del borrador de
picaro y ponerse en limpio de cauallero. Todo
esto hizo segun y como le dieron comodidad


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LA ILLUSTRE FREGONA 271


quinientos reales con que llegó a Valladolid,
aun dellos reseruó ciento para alquilar vna
mula y vn moço con que se presentó a sus pa-
es, honrado y contento. Ellos le recibieron
con mucha alegria, y todos sus amigos y pa-      5
rientes vinieron a darles el parabien de la
buena venida del señor don Diego de Carriazo,
su hijo. Es de aduertir que, en su peregrina-
cion, don Diego mudó el nombre de Carriazo
en el de Vrdiales, y con este nombre se hizo      10
llamar de los que el suyo no sabian.
Entre los que vinieron a ver el rezien llegado,
fueron don Iuan de Auendaño y su hijo don
Tomas, con quien Carriazo, por ser ambos de
vna misma edad, y vezinos, trauó y confirmó      15
vna amistad estrechissima. Conto Carriazo a
sus padres y a todos mil magnificas y luengas
mentiras de cosas que le auian sucedido en los
tres años de su ausencia. Pero nunca tocó, ni
por pienso, en las almadrauas, puesto que en      20
ellas tenia de contino puesta la imaginacion,
especialmente quando vio que se llegaua el
tiempo donde auia prometido a sus amigos la
buelta; ni le entretenia la caça en que su padre
le ocupaua, ni los muchos, honestos y gusto-      25
sos combites que en aquella ciudad se vsan, le
dauan gusto; todo passatiempo le cansaua, y a
todos los mayores que se le ofrecian, anteponia
el que auia recebido en las almadrauas.
Auendaño, su amigo, viendole muchas vezes      30


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melancolico e imaginatiuo, fiado en su amistad,
se atreuio a preguntarle la causa y se obligó a
remediarla, si pudiesse y fuesse menester, con
su sangre misma. No quiso Carriazo tenersela
encubierta, por no hazer agrauio a la grande      5
amistad que professauan; y assi le conto punto
por punto la vida de la xauega; y como todas
sus tristezas y pensamientos nacian del desseo
que tenia de boluer a ella, pintosela de modo,
que Auendaño, quando le acabó de oyr, antes      10
alabó que vituperó su gusto. En fin, el de la
platica fue disponer Carriazo la voluntad de
Auendaño de manera, que determinó de yrse
con el a gozar vn verano de aquella felicissima
vida que le auia descrito, de lo qual quedó sobre      15
modo contento Carriazo, por parecerle que auia
ganado vn testigo de abono, que calificasse su
baxa determinacion. Trazaron ansimismo de
juntar todo el dinero que pudiessen; y el mejor
modo que hallaron fue que de alli a dos meses      20
auia de yr Auendaño a Salamanca, donde por
su gusto tres años auia estado estudiando las
lenguas griega y latina, y su padre queria que
passasse adelante y estudiasse la facultad que
el quisiesse, y que, del dinero que le diesse,      25
auria para lo que desseauan.
En este tiempo, propuso Carriazo a su padre
que tenia voluntad de yrse con Auendaño a
estudiar a Salamanca. Vino su padre con tanto
gusto en ello que, hablando al de Auendaño,      30
ordenaron de ponerles juntos casa en Salaman-


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ca, con todos los requisitos que pedian ser
hijos suyos. Llegose el tiempo de la partida;
proueyeronles de dineros, y embiaron con
ellos vn ayo que los gouernasse, que tenia mas
de hombre de bien que de discreto. Los padres      5
dieron documentos a sus hijos de lo que auian
de hazer, y de como se auian de gouernar,
para salir aprouechados en la virtud y en las
ciencias, que es el fruto que todo estudiante
deue pretender sacar de sus trab[a]jos y vigi-      10
lias, principalmente los bien nacidos.
Mostraronse los hijos humildes y obedien-
tes; lloraron las madres; recibieron la bendi-
cion de todos; pusieronse en camino con mulas
propias y con dos criados de casa, amen del      15
ayo, que se auia dexado crecer la barba, porque
diesse autoridad a su cargo.
En llegando a la ciudad de Valladolid, dixe-
ron al ayo que querian estarse en aquel lugar
dos dias, para verle, porque nunca le auian vis-      20
to ni estado en el.
Reprehendiolos mucho el ayo seuera y as-
peramente la estada, diziendoles que los que
yuan a estudiar con tanta priessa como ellos,
no se auian de detener vna hora a mirar niñe-      25
rias, quanto mas dos dias, y que el formaria
escrupulo si los dexaua detener vn solo punto,
y que se partiessen luego, y si no, que sobre
esso, morena. Hasta aqui se estendia la habi-


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lidad del señor ayo o mayordomo, como mas
nos diere gusto llamarle.
Los mancebitos, que tenian ya hecho su agos-
to y su vendimia, pues auian ya robado qua-
trocientos escudos de oro, que lleuaua su ma-      5
yor, dixeron que solo los dexasse aquel dia, en
el qual querian yr a ver la fuente de Argales,
que la començauan a conduzir a la ciudad por
grandes y espaciosos aqueductos.
En efeto, aunque con dolor de su anima, les      10
dio licencia, porque el quisiera escusar el gasto
de aquella noche y hazerle en Valdeastillas, y
repartir las diez y ocho leguas que ay desde
Valdeastillas a Salamanca en dos dias, y no
las veynte y dos que ay desde Valladolid. Pero      15
como vno piensa el bayo y otro el que le ensilla,
todo le sucedio al reues de lo que el quisiera.
Los mancebos, con solo vn criado, y a caua-
llo en dos muy buenas y caseras mulas, salie-
ron a ver la fuente de Argales, famosa por su      20
antiguedad y sus aguas, a despecho del caño
Dorado, y de la reuerenda Priora, con paz sea
dicho de Leganitos y de la estremadissima fuen-
te Castellana, en cuya competencia pueden ca-
llar Corpa y la Pizarra de la Mancha. Llegaron      25
a Argales, y quando creyo el criado que sacaua
Auendaño de las bolsas del cogin alguna cosa
con que beuer, vio que sacó vna carta cerrada,
diziendole que luego al punto boluiesse a la
ciudad y se la diesse a su ayo, y que, en dan-      30
dosela, les esperasse en la puerta del Campo.


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Obedecio el criado, tomó la carta, boluio a
la ciudad, y ellos boluieron las riendas, y aque-
lla noche durmieron en Mojados, y de alli a
dos dias en Madrid, y en otros quatro se vendie-
ron las mulas en publica plaça, y huuo quien les      5
fiasse por seys escudos de prometido, y aun
quien les diesse el dinero en oro por sus caba-
les. Vistieronse a lo payo, con capotillos de dos
haldas, çahones o çaraguelles, y medias
de paño pardo.      10
Ropero huuo, que por la mañana les compró
sus vestidos, y a la noche los auia mudado de
manera, que no los conociera la propia ma-
dre que los auia parido.
Puestos, pues, a la ligera, y del modo que      15
Auendaño quiso y supo, se pusieron en camino
de Toledo ad pedem literœ, y sin espadas, que
tambien el ropero, aunque no atañia a su me-
nester, se las auia comprado.
Dexemoslos yr por aora, pues van contentos      20
y alegres, y boluamos a contar lo que el ayo
hizo quando abrio la carta que el criado le lleuó,
y halló que dezia desta manera: "V. m. sera
seruido, señor Pedro Alonso, de tener pacien-
cia y dar la buelta a Burgos, donde dira a nues-      25
tros padres que auiendo nosotros sus hijos con
madura consideracion considerado quan mas
propias son de los caualleros las armas que las
letras, auemos determinado de trocar a Sala-
manca por Bruselas, y a España por Flandes;      30


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los quatrocientos escudos lleuamos, las mulas
pensamos vender. Nuestra hidalga intencion y
el largo camino, es bastante disculpa de nues-
tro yerro, aunque nadie le juzgará por tal, si no
es cobarde. Nuestra partida es aora; la buelta      5
sera quando Dios fuere seruido, el qual guarde
a vuessa merced como puede y estos sus me-
nores discipulos desseamos. De la fuente de
Argales, puesto ya el pie en el estriuo para ca-
minar a Flandes. Carriazo y Auendaño."      10
Quedo Pedro Alonso suspenso en leyendo
la epistola, y acudio presto a su balixa, y el
hallarla bazia, le acabó de confirmar la verdad
de la carta, y luego al punto, en la mula que
le auia quedado, se partio a Burgos a dar las      15
nueuas a sus amos con toda presteza, porque
con ella pusiessen remedio y diessen traza de
alcançar a sus hijos; pero destas cosas no dize
nada el autor desta nouela, porque assi como
dexó puesto a cauallo a Pedro Alonso, boluio      20
a contar de lo que les sucedio a Auendaño y a
Carriazo a la entrada de Illescas, diziendo que,
al entrar de la puerta de la villa, encontraron
dos moços de mulas, al parecer andaluzes, en
calçones de lienço anchos, jubones acuchilla-      25
dos de angeo, sus coletos de ante, dagas de
ganchos y espadas sin tiros; al parecer el vno
venia de Seuilla y el otro yua a ella; el que
yua, estaua diziendo al otro: "Si no fueran mis
amos tan adelante, todavia me detuuiera algo      30
mas a preguntarte mil cosas que desseo saber,


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porque me has marauillado mucho con lo que
has contado de que el conde ha ahorcado a
Alonso Genis y a Ribera, sin querer otorgar-
les la apelacion".
"¡O pecador de mi!", replicó el seuillano,      5
"armoles el conde çancadilla y cogiolos debaxo
de su jurisdicion, que eran soldados, y por con-
trabando se aprouechó dellos, sin que la Au-
diencia se los pudiesse quitar. Sabete, amigo,
que tiene vn Berzebu en el cuerpo este conde      10
de Puñonrostro, que nos mete los dedos de su
puño en el alma; barrida esta Seuilla y diez
leguas a la redonda de xacaros; no para ladron
en sus contornos; todos le temen como al fue-
go, aunque ya se suena que dexará presto el      15
cargo de Assistente, porque no tiene condicion
para verse a cada paso en dimes ni diretes con
los señores de la Audiencia."
"Viuan ellos mil años", dixo el que yua a Se-
uilla, "que son padres de los miserables y am-      20
paro de los desdichados; ¡quantos pobretes es-
tan mascando barro, no mas de por la colera de
vn juez absoluto, de vn corregidor, o mal infor-
mado, o bien apassionado! Mas veen muchos
ojos que dos; no se apodera tan presto el ve-      25
neno de la injusticia de muchos coraçones,
como se apodera de vno solo".
"Predicador te has buelto", dixo el de Seui-
lla, "y segun lleuas la retahila, no acabarás tan
presto, y yo no te puedo aguardar; y esta noche      30


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no vayas a posar donde sueles, sino en la posa-
da del Seuillano, porque veras en ella la mas
hermosa fregona que se sabe; Marinilla, la de
la venta Tejada, es asco en su comparacion;
no te digo mas, sino que ay fama que el hijo del      5
corregidor beue los vientos por ella; vno dessos
mis amos que alla van, jura que al boluer que
buelua al Andaluzia, se ha de estar dos mes
en Toledo y en la misma posada, solo por har-
tarse de mirarla. Ya le dexo yo en señal vn      10
pellizco, y me lleuo en contracambio vn gran
torniscon; es dura como vn marmol y çahareña
como villana de Sayago, y aspera como vna
hortiga; pero tiene vna cara de Pasqua y vn
rostro de buen año; en vna mexilla tiene el sol      15
y en la otra la luna: la vna es hecha de rosas
y la otra de claueles, y en entrambas ay tam-
bien açuzenas y jazmines; no te digo mas, sino
que la veas, y veras que no te he dicho nada,
segun lo que te pudiera dezir, acerca de su her-      20
mosura. En las dos mulas ruzias que sabes que
tengo mias, la dotara de buena gana, si me la
quisieran dar por muger; pero yo se que no me
la daran, que es joya para vn arcipreste o para
vn conde. Y otra vez torno a dezir que alla lo      25
veras, y a Dios, que me mudo."
Con esto se despidieron los dos moços de
mulas, cuya platica y conuersacion dexó mudos
a los dos amigos que escuchado la auian, espe-
cialmente Auendaño, en quien la simple rela-      30
cion que el moço de mulas auia hecho de la


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hermosura de la fregona, desperto en el vn in-
tenso desseo de verla. Tambien le desperto en
Carriazo pero no de manera que no desseasse
mas llegar a sus almadrauas, que detenerse a
ver las piramides de Egypto, o otra de las siete      5
marauillas, o todas juntas.
En repetir las palabras de los moços, y en re-
medar y contrahazer el modo y los ademanes
con que las dezian, entretuuieron el camino
hasta Toledo, y luego, siendo la guia Carriazo,      10
que ya otra vez auia estado en aquella ciudad,
baxando por la sangre de Christo, dieron con la
posada del Seuillano; pero no se atreuieron
a pedirla alli, porque su trage no lo pedia. Era
ya anochezido, y aunque Carriazo importunaua      15
a Auendaño que fuessen a otra parte a buscar
posada, no le pudo quitar de la puerta de la
del Seuillano, esperando si acaso parecia la tan
celebrada fregona.
Entrauase la noche, y la fregona no salia;      20
desesperauase Carriazo, y Auendaño se estaua
quedo, el qual, por salir con su intencion, con
escusa de preguntar por vnos caualleros de
Burgos que yuan a la ciudad de Seuilla, se en-
tró hasta el patio de la posada, y apenas huuo      25
entrado, quando de vna sala, que en el patio es-
taua, vio salir vna moça, al parecer de quinze
años, poco mas o menos, vestida como labra-
dora, con vna vela encendida en vn candelero.
No puso Auendaño los ojos en el vestido y tra-      30
ge de la moça, sino en su rostro, que le parecia


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ver en el los que suelen pintar de los angeles;
quedó suspenso y atonito de su hermosura, y
no acerto a preguntarle nada; tal era su sus-
pension y embelesamiento.
La moça, viendo aquel hombre delante de si,      5
le dixo: "¿Que busca, hermano?, ¿es por ventura
criado de alguno de los huespedes de casa?"
"No soy criado de ninguno, sino vuestro",
respondio Auendaño, todo lleno de turbacion
y sobresalto.      10
La moça, que de aquel modo se vio respon-
der, dixo: "Vaya, hermano, norabuena, que las
que seruimos no hemos menester criados", y
llamando a su señor, le dixo: "Mire, señor, lo
que busca este mancebo."      15
Salio su amo, y preguntole que buscaua.
El respondio que a vnos caualleros de Bur-
gos que yuan a Seuilla, vno de los quales era
su señor, el qual le auia embiado delante por
Alcala de Henares, donde auia de hazer vn      20
negocio que les importaua, y que junto con
esto le mandó que se viniesse a Toledo y le
esperasse en la posada del Seuillano, donde
vendria a apearse, y que pensaua que llegaria
aquella noche o otro dia a mas tardar.      25
Tan buen color dio Auendaño a su mentira,
que a la cuenta del huesped passó por verdad,
pues le dixo: "Quedese, amigo, en la posada,
que aqui podra esperar a su señor hasta que
venga."      30
"Muchas mercedes, señor huesped", respon-
dio Auendaño, "y mande vuessa merced que


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se me de vn aposento para mi y vn compañero
que viene conmigo, que esta alli fuera, que di-
neros traemos para pagarlo tan bien como
otro."
"En buen ora", respondio el huesped, y bol-      5
uiendose a la moça, dixo: Costanzica, di a
Arguello que lleue a estos galanes al aposento
del rincon, y que les eche sabanas limpias."
"Si hare, señor", respondio Costança, que
assi se llamaua la donzella, y haziendo vna      10
reuerencia a su amo, se les quitó delante,
cuya ausencia fue para Auendaño lo que suele
ser al caminante ponerse el sol y sobreuenir la
noche lobrega y escura.
Con todo esto, salio a dar cuenta a Carriazo      15
de lo que auia visto y de lo que dexaua nego-
ciado. El qual, por mil señales, conocio como
su amigo venia herido de la amorosa pestilen-
cia, pero no le quiso dezir nada por entonces,
hasta ver si lo merecia la causa de quien na-      20
cian las extraordinarias alabanças y grandes
hiperboles con que la belleza de Costança so-
bre los mismos cielos leuantaua.
Entraron, en fin, en la posada, y la Arguello,
que era vna muger de hasta quarenta y cinco      25
años, superintendente de las camas y adereço
de los aposentos, los lleuó a vno, que ni era de
caualleros, ni de criados, sino de gente que po-
dia hazer medio entre los dos estremos.


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282 NOVELAS EXEMPLARES


Pidieron de cenar; respondioles Arguello que
en aquella posada no dauan de comer a nadie,
puesto que guisauan y adereçauan lo que los
huespedes traian de fuera comprado; pero que
bodegones y casas de estado auia cerca, donde      5
sin escrupulo de conciencia podian yr a cenar
lo que quisiessen.
Tomaron los dos el consejo de Arguello, y
dieron con sus cuerpos en vn bodego, donde
Carriazo cenó lo que le dieron y Auendaño lo      10
que con el lleuaua, que fueron pensamientos e
imaginaciones. Lo poco o nada que Auendaño
comia, admiraua mucho a Carriazo.
Por enterarse del todo de los pensamientos
de su amigo, al boluerse a la posada, le dixo:      15
"Conuiene que mañana madruguemos, porque
antes que entre la calor estemos ya en Orgaz."
"No estoy en esso", respondio Auendaño,
porque pienso, antes que desta ciudad me
parta, ver lo que dizen que ay famoso en ella,      20
como es el sagrario, el artificio de Iuanelo, las
vistillas de san Agustin, la huerta del Rey y la
Vega".
"Norabuena", respondio Carriazo; "esso en
dos dias se podra ver."      25
"En verdad que lo he de tomar de espa-
cio, que no vamos a Roma a alcançar alguna
vacante."
"Ta, ta", replicó Carriazo, "a mi me maten,
amigo, si no estays vos con mas desseo de que-      30
daros en Toledo, que de seguir nuestra comen-
çada romeria."


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"Assi es la verdad", respondio Auendaño, "y
tan impossible sera apartarme de ver el rostro
desta donzella, como no es possible yr al cielo
sin buenas obras."
"¡Gallardo encarecimiento", dixo Carriazo,      5
"y determinacion digna de vn tan generoso
pecho como el vuestro! ¡Bien quadra vn don
Tomas de Auendaño, hijo de don Iuan de
Auendaño, cauallero, lo que es bueno; rico,
lo que basta; moço, lo que alegra; discreto, lo      10
que admira, con enamorado y perdido por vna
fregona que sirue en el meson del Seuillano!"
"Lo mismo me parece a mi que es", respon-
dio Auendaño, "considerar vn don Diego de
Carriazo, hijo del mismo cauallero, del habito      15
de Alcantara, el padre, y el hijo a pique de
heredarle con su mayorazgo, no menos gentil
en el cuerpo que en el animo, y con todos estos
generosos atributos, verle enamorado ¿de quien
si pensays?, ¿de la reyna Ginebra?, no por cier-      20
to, sino de la almadraua de Zahara, que es mas
fea, a lo que creo, que vn miedo de santo
Anton".
"Pata es la trauiessa, amigo" respondio Ca-
rriazo; "por los filos que te heri me has muerto;      25
quedese aqui nuestra pendencia, y vamonos a
dormir, y amanecera Dios y medraremos."
"Mira, Carriazo, hasta aora no has visto a
Costança; en viendola, te doy licencia para que


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284 NOVELAS EXEMPLARES


me digas todas las injurias o reprehensiones
que quisieres."
"Ya se yo en que ha de parar esto", dixo
Carriazo.
"¿En que?", replicó Auendaño.      5
"En que yo me yre con mi almadraua, y tu
te quedarás con tu fregona", dixo Carriazo.
"No sere yo tan venturoso", dixo Auendaño.
"Ni yo tan necio", respondio Carriazo, "que
por seguir tu mal gusto dexe de conseguir el      10
bueno mio."
En estas platicas llegaron a la posada, y aun
se les passó en otras semejantes la mitad de la
noche. Y auiendo dormido, a su parecer, poco
mas de vna hora, los desperto el son de muchas      15
chirimias que en la calle sonauan.
Sentaronse en la cama y estuuieron atentos,
y dixo Carriazo: "Apostaré que es ya de dia,
y que deue de hazerse alguna fiesta en vn
monasterio de nuestra Señora del Carmen      20
que esta aqui cerca, y por esso tocan estas
chirimias."
"No es esso", respondio Auendaño, "porque
no ha tanto que dormimos que pueda ser ya
de dia."      25
Estando en esto, sintieron llamar a la puerta
de su aposento, y preguntando quien llamaua,
respondieron de fuera diziendo: "Mancebos, si
quereys oyr vna braua musica, leuantaos y
assomaos a vna reja que sale a la calle, que      30


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LA ILLUSTRE FREGONA 285


esta en aquella sala frontera, que no ay nadie
en ella".
Leuantaronse los dos, y, quando abrieron, no
hallaron persona, ni supieron quien les auia
dado el auiso; mas porque oyeron el son de vna      5
harpa, creyeron ser verdad la musica, y assi en
camisa, como se hallaron, se fueron a la sala
donde ya estauan otros tres o quatro huespedes
puestos a las rejas; hallaron lugar, y de alli a
poco, al son de la harpa y de vna vihuela, con      10
marauillosa voz, oyeron cantar este soneto, que
no se le passó de la memoria a Auendaño:
Raro humilde sujeto, que leuantas
a tan excelsa cumbre la belleza,
que en ella se excedio naturaleza      15
a si misma, y al cielo la adelantas:
Si hablas, o si ries, o si cantas,
si muestras mansedumbre o aspereza
(efeto solo de tu gentileza),
las potencias del alma nos encantas.      20
Para que pueda ser mas conocida
la sin par hermosura que contienes,
y la alta honestidad de que blasonas,
dexa el seruir, pues deues ser seruida
de quantos veen sus manos y sus sienes      25
resplandecer por cetros y coronas.
No fue menester que nadie les dixesse a los
dos que aquella musica se daua por Costança,
pues bien claro lo auia descubierto el soneto,
que sono de tal manera en los oydos de Auen-      30


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286 NOVELAS EXEMPLARES


daño, que diera por bien empleado, por no auer-
le oydo, auer nacido sordo y estarlo todos los
dias de la vida que le quedaua, a causa que
desde aquel punto la començo a tener tan mala,
como quien se halló traspassado el coraçon de      5
la rigurosa lança de los zelos; y era lo peor que
no sabia de quien deuia o podia tenerlos.
Pero presto le sacó deste cuydado vno de los
que a la reja estauan, diziendo: "¡Que tan sim-
ple sea este hijo del corregidor, que se ande      10
dando musicas a vna fregona!; verdad es que
ella es de las mas hermosas muchachas que yo
he visto, y he visto muchas, mas no por esto
auia de solicitarla con tanta publicidad."
A lo qual añadio otro de los de la reja: "Pues,      15
en verdad, que he oydo yo dezir por cosa muy
cierta, que assi haze ella cuenta del, como si
no fuesse nadie; apostaré que se esta ella agora
durmiendo a sueño suelto detras de la cama
de su ama, donde dizen que duerme, sin acor-      20
darsele de musicas ni canciones."
"Assi es la verdad", replicó el otro, "porque
es la mas honesta donzella que se sabe, y es
marauilla que, con estar en esta casa de tanto
trafago, y donde ay cada dia gente nueua, y      25
andar por todos los aposentos, no se sabe della
el menor desman del mundo."
Con esto que oyo Auendaño, tornó a reuiuir
y a cobrar aliento para poder escuchar otras


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LA ILLUSTRE FREGONA287


muchas cosas, que al son de diuersos instru-
mentos los musicos cantaron, todas encamina-
das a Costança, la qual, como dixo el huesped,
se estaua durmiendo, sin ningun cuydado.
Por venir el dia, se fueron los musicos, des-      5
pidiendose con las chirimias.
Auendaño y Carriazo se boluieron a su apo-
sento, donde durmio el que pudo hasta la ma-
ñana, la qual venida, se leuantaron los dos, en-
trambos con desseo de ver a Costança; pero el      10
desseo del vno era desseo curioso, y el del otro
desseo enamorado. Pero a entrambos se los
cumplio Costança, saliendo de la sala de su
amo, tan hermosa, que a los dos les parecio
que todas quantas alabanças le auia dado el      15
moço de mulas, eran cortas y de ningun enca-
recimiento. Su vestido era vna saya y corpiños
de paño verde, con vnos ribetes del mismo
paño. Los corpiños eran baxos, pero la camisa
alta, plegado el cuello, con vn cabeçon labrado      20
de seda negra, puesta vna gargantilla de estre-
llas de azabache, sobre vn pedaço de vna co-
luna de alabastro, que no era menos blanca su
garganta; ceñida con vn cordon de san Francis-
co, y de vna cinta pendiente al lado derecho, vn      25
gran manojo de llaues; no traia chinelas, sino
çapatos de dos suelas colorados, con vnas
calças, que no se le parecian sino quanto por vn
perfil mostrauan tambien ser coloradas. Traia
trançados los cabellos con vnas cintas blancas      30


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288 NOVELAS EXEMPLARES


de hiladillo, pero tan largo el trançado, que por
las espaldas le passaua de la cintura; el color
salia de castaño y tocaua en rubio, pero al
parecer tan limpio, tan ygual y tan peynado,
que ninguno, aunque fuera de hebras de oro, se      5
le pudiera comparar. Pendianle de las orejas
dos calabazillas de vidrio, que parecian perlas;
los mismos cabellos le seruian de garbin y de
tocas.
Quando salio de la sala, se persignó y santi-      10
guó, y con mucha deuocion y sossiego hizo vna
profunda reuerencia a vna imagen de nuestra
Señora, que en vna de las paredes del patio es-
taua colgada; y alçando los ojos, vio a los dos,
que mirandola estauan, y apenas los huuo visto,      15
quando se retiró, y boluio a entrar en la sala,
desde la qual dio vozes a Arguello que se le-
uantasse.
Resta aora por dezir que es lo que le pare-
cio a Carriazo de la hermosura de Costança; que      20
de lo que le parecio a Auendaño, ya esta dicho
quando la vio la vez primera; no digo mas, sino
que a Carriazo le parecio tan bien como a su
compañero; pero enamorole mucho menos, y
tan menos, que quisiera no anochezer en la po-      25
sada, sino partirse luego para sus almadrauas.
En esto, a las vozes de Costança, salio a los
corredores la Arguello, con otras dos mozeto-
nas, tambien criadas de casa, de quien se dize
que eran gallegas, y el auer tantas, lo requeria      30


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LA ILLUSTRE FREGONA289


la mucha gente que acude a la posada del Se-
uillano, que es vna de las mejores y mas fre-
quentadas que ay en Toledo. Acudieron tam-
bien los moços de los huespedes a pedir cebada;
salio el huesped de casa a darsela, maldiziendo      5
a sus moças, que por ellas se le auia ydo vn
moço que la solia dar, con muy buena cuenta
y razon, sin que le huuiesse hecho menos, a su
parecer, vn solo grano.
Auendaño que oyo esto, dixo: "No se fati-      10
gue, señor huesped; deme el libro de la cuenta,
que, los dias que huuiere de estar aqui, yo la
tendre tan buena en dar la cebada y paja que
pidieren, que no eche menos al moço que
dize que se le ha ydo."      15
"En verdad que os lo agradezca, mancebo",
respondio el huesped, "porque yo no puedo
atender a esto, que tengo otras muchas cosas
a que acudir fuera de casa. Baxad, daros he el
libro, y mirad que estos moços de mulas son      20
el mismo diablo, y hazen trampantojos vn cele-
min de cebada, con menos conciencia que si
fuesse de paja."
Baxó al patio Auendaño, y entregose en el
libro, y començo a despachar celemines como      25
agua, y a assentarlos por tan buena orden,
que el huesped, que lo estaua mirando, quedó
contento, y tanto, que dixo: "Pluguiesse a Dios
que vuestro amo no viniesse, y que a vos os
diesse gana de quedaros en casa, que a fe      30
que otro gallo os cantasse, porque el moço


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290 NOVELAS EXEMPLARES


que se me fue, vino a mi casa aura ocho me-
ses roto y flaco, y aora lleua dos pares de
vestidos muy buenos, y va gordo como vna
nutria. Porque quiero que sepays, hijo, que en
esta casa ay muchos prouechos, amen de los      5
salarios."
"Si yo me quedasse", replicó Auendaño, "no
repararia mucho en la ganancia, que con qual-
quiera cosa me contentaria, a trueco de estar
en esta ciudad, que me dizen que es la mejor      10
de España."
"A lo menos", respondio el huesped, "es de
las mejores y mas abundantes que ay en ella;
mas otra cosa nos falta aora, que es buscar
quien vaya por agua al rio, que tambien se me      15
fue otro moço que, con vn asno que tengo fa-
moso, me tenia rebosando la tinajas y hecha
vn lago de agua la casa. Y vna de las causas
porque los moços de mulas se huelgan de traer
sus amos a mi posada, es por la abundancia de      20
agua que hallan siempre en ella, porque no lle-
uan su ganado al rio, sino dentro de casa beuen
las caualgaduras en grandes barreños."
Todo esto estaua oyendo Carriazo, el qual,
viendo que ya Auendaño estaua acomodado y      25
con oficio en casa, no quiso el quedarse a bue-
nas noches, y mas que consideró el gran gusto
que haria a Auendaño si le seguia el humor; y
assi dixo al huesped: "Venga el asno, señor
huesped, que tambien sabre yo cinchalle y car-      30


                                    P.25
LA ILLUSTRE FREGONA291


galle, como sabe mi compañero assentar en
el libro su mercancia."
"Si", dixo Auendaño, "mi compañero Lope
Asturiano seruira de traer agua como vn prin-
cipe, y yo le fio."      5
La Arguello, que estaua atenta desde el co-
rredor a todas estas platicas, oyendo dezir a
Auendaño que el fiaua a su compañero, dixo:
"Digame, gentilhombre, y ¿quien le ha de fiar
a el, que, en verdad, que me parece que mas ne-      10
cessidad tiene de ser fiado que de ser fiador?"
"Calla, Arguello", dixo el huesped, "no te
metas donde no te llaman; yo los fio a entram-
bos, y, por vida de vosotras, que no tengays da-
res ni tomares con los moços de casa, que por      15
vosotras se me van todos."
"Pues que", dixo otra moça, "¿ya se quedan
en casa estos mancebos?, para mi santiguada,
que, si yo fuera camino con ellos, que nunca les
fiara la bota."      20
"Dexese de chocarrerias, señora gallega",
respondio el huesped, "y haga su hazienda y
no se entremeta con los moços, que la molere
a palos."
"Por cierto, si", replicó la gallega, "¡mirad      25
que joyas para codiciallas!; pues en verdad que
no me ha hallado el señor mi amo tan jugue-
tona con los moços de casa ni de fuera, para
tenerme en la mala piñon que me tiene;


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292 NOVELAS EXEMPLARES


ellos son vellacos, y se van quando se les an-
toja, sin que nosotras les demos ocasion algu-
na. ¡Bonica gente es ella, por cierto, para tener
necessidad de apetites que les inciten a dar vn
madrugon a sus amos quando menos se      5
percatan!"
"Mucho hablays, gallega hermana", respon-
dio su amo; "punto en boca, y atended a lo que
teneys a vuestro cargo."
Ya en esto tenia Carriazo enjaezado el asno,      10
y, subiendo en el de vn brinco, se encaminó al
rio, dexando a Auendaño muy alegre de auer
visto su gallarda resolucion. He aqui tenemos
ya--en buena hora se cuente--a Auendaño
hecho moço del meson, con nombre de To-      15
mas Pedro, que assi dixo que se llamaua, y a
Carriazo con el de Lope Asturiano, hecho agua-
dor, transformaciones dignas de anteponerse a
las del narigudo poeta.
A malas penas acabó de entender la Arguello      20
que los dos se quedauan en casa, quando hizo
designio sobre el Asturiano y le marcó por suyo,
determinandose a regalarle de suerte que, aun-
que le fuesse de condicion esquiua y retirada,
le boluiesse mas blando que vn guante.      25
El mismo discurso hizo la gallega melindrosa
sobre Auendaño, y como las dos, por trato y
conuersacion, y por dormir juntas, fuessen gran-
des amigas, al punto declaró la vna a la otra
su determinacion amorosa, y desde aquella no-      30
che determinaron de dar principio a la conquis-


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LA ILLUSTRE FREGONA293


ta de sus dos desapassionados amantes; pero
lo primero que aduirtieron fue en que les auian
de pedir que no las auian de pedir zelos por
cosas que las viessen hazer de sus personas;
porque mal pueden regalar las moças a los de      5
dentro, si no hazen tributarios a los de fuera
de casa.
"Callad, hermanos", dezian ellas, como si los
tuuieran presentes y fueran ya sus verdaderos
mancebos o amancebados, "callad y tapaos los      10
ojos, y dexad tocar el pandero a quien sabe, y
que guie la dança quien la entiende, y no aura
par de canonigos en esta ciudad mas regala-
dos que vosotros lo sereys destas tributarias
vuestras."      15
Estas y otras razones desta sustancia y jaez
dixeron la gallega y la Arguello; y en tanto
caminaua nuestro buen Lope Asturiano la buel-
ta del rio por la cuesta del Carmen, puestos los
pensamientos en sus almadrauas y en la subita      20
mutacion de su estado. O ya fuesse por esto, o
porque la suerte assi lo ordenasse, en vn paso
estrecho, al baxar de la cuesta, encontro con vn
asno de vn aguador que subia cargado, y como
el descendia y su asno era gallardo, bien dis-      25
puesto y poco trabajado, tal encuentro dio al
cansado y flaco que subia, que dio con el en el
suelo, y, por auerse quebrado los cantaros, se
derramó tambien el agua, por cuya desgracia el
aguador antiguo, despechado y lleno de colera,      30
arremetio al aguador moderno, que aun se es-
taua cauallero, y, antes que se desemboluiesse


                                    P.28
294 NOVELAS EXEMPLARES


y apeado, le auia pegado y assentado vna
dozena de palos, tales, que no le supieron bien
al Asturiano.
Apeose, en fin, pero con tan malas entrañas,
que arremetio a su enemigo y, assiendole con      5
ambas manos por la garganta, dio con el en
el suelo, y tal golpe dio con la cabeça so-
bre vna piedra, que se la abrio por dos partes,
saliendo tanta sangre, que penso que le auia
muerto.      10
Otros muchos aguadores que alli venian,
como vieron a su compañero tan mal parado,
arremetieron a Lope y tuuieronle assido fuerte-
mente, gritando: "¡Iusticia, justicia, que este
aguador ha muerto a vn hombre!", y a buelta      15
destas razones y gritos, le molian a moxicones
y a palos; otros acudieron al caydo, y vieron
que tenia hendida la cabeça y que casi estaua
espirando.
Subieron las vozes de boca en boca por la      20
cuesta arriba, y en la plaça del Carmen dieron
en los oydos de vn alguazil, el qual, con dos
corchetes, con mas ligereza que si bolara, se
puso en el lugar de la pendencia, a tiempo que
ya el herido estaua atrauesado sobre su asno,      25
y el de Lope assido, y Lope rodeado de mas de
veynte aguadores que no le dexauan rodear,
antes le brumauan las costillas de manera, que
mas se pudiera temer de su vida que de la del
herido, segun menudeauan sobre el los puños      30


                                    P.29
LA ILLUSTRE FREGONA295


y las varas aquellos vengadores de la agena
injuria.
Llegó el alguazil, apartó la gente, entregó a
sus corchetes al Asturiano, y, antecogiendo a su
asno y al herido sobre el suyo, dio con ellos en      5
la carcel, acompañado de tanta gente, y de
tantos muchachos que le seguian, que apenas
podian hender por las calles.
Al rumor de la gente, salio Tomas Pedro y su
amo a puerta de casa, a ver de que procedia      10
tanta grita, y descubrieron a Lope entre los
dos corchetes, lleno de sangre el rostro y la
boca; miró luego por su asno el huesped, y
viole en poder de otro corchete que ya se les
auia juntado. Preguntó la causa de aquellas      15
prisiones; fuele respondida la verdad del suces-
so; pesole por su asno, temiendo que le auia
[de perder], o a lo menos hazer mas costas
por cobrarle que el valia. Tomas Pedro siguio
a su compañero, sin que le dexassen llegar a      20
hablarle vna palabra; tanta era la gente que
lo impedia, y el recato de los corchetes y del
alguazil que le lleuaua. Finalmente, no le dexó
hasta verle poner en la carcel y en vn calabo-
ço con dos pares de grillos, y al herido en la      25
enfermeria, donde se halló a verle curar, y vio
que la herida era peligrosa y mucho, y lo mis-
mo dixo el cirujano.
El alguazil se lleuó a su casa los dos asnos,


                                    P.30
296 NOVELAS EXEMPLARES


y mas cinco reales de a ocho que los corche-
tes auian quitado a Lope. Boluiose a la posada
lleno de confussion y de tristeza; halló al que
ya tenia por amo con no menos pesadumbre
que el traia, a quien dixo de la manera que que-      5
daua su compañero, y del peligro de muerte
en que estaua el herido, y del sucesso de su
asno. Dixole mas, que a su desgracia se le auia
añadido otra de no menor fastidio, y era que
vn grande amigo de su señor le auia encon-      10
trado en el camino, y le auia dicho que su se-
ñor, por yr muy de priessa y ahorrar dos le-
guas de camino, desde Madrid auia passado
por la barca de Azeca, y que aquella noche
dormia en Orgaz, y que le auia dado doze escu-      15
dos que le diesse, con orden de que se fuesse
a Seuilla, donde le esperaua.
"Pero no puede ser assi", añadio Tomas,
"pues no sera razon que yo dexe a mi amigo
y camarada en la carcel y en tanto peligro; mi      20
amo me podra perdonar por aora, quanto mas
que el es tan bueno y honrado, que dara por
bien qualquier falta que le hiziere, a trueco
que no la haga a mi camarada."
"Vuessa merced, señor amo, me la haga de      25
tomar este dinero, y acudir a este negocio; y
en tanto que esto se gasta, yo escriuire a mi
señor lo que passa, y se que me embiará di-
neros que basten a sacarnos de qualquier pe-
ligro."      30


                                    P.31
LA ILLUSTRE FREGONA297


Abrio los ojos de vn palmo el huesped, ale-
gre de ver que en parte yua saneando la per-
dida de su asno. Tomó el dinero y consolo a
Tomas, diziendole que el tenia personas en
Toledo de tal calidad, que valian mucho con      5
la justicia, especialmente vna señora monja,
parienta del corregidor, que le mandaua con el
pie; y que vna lauandera del monasterio de la
tal monja, tenia vna hija, que era grandissima
amiga de vna hermana de vn frayle, muy fami-      10
liar y conocido del confessor de la dicha monja,
la qual lauandera lauaua la ropa en casa, "y
como esta pida a su hija, que si pedira, hable a
la hermana del frayle que hable a su hermano,
que hable al confessor, y el confessor a la      15
monja, y la monja guste de dar vn villete, que
sera cosa facil, para el corregidor, donde le
pida encarecidamente mire por el negocio de
Tomas, sin duda alguna se podra esperar buen
sucesso. Y esto ha de ser con tal, que el agua-      20
dor no muera, y con que no falte vnguento
para vntar a todos los ministros de la justicia,
porque, si no estan vntados, gruñen mas que
carretas de bueyes."
En gracia le cayo a Tomas los ofrecimientos      25
del fauor que su amo le auia hecho, y los infi-
nitos y rebueltos arcaduzes por donde le auia
deriuado; y aunque conocio que antes lo auia
dicho de socarron que de inocente, con todo
esso le agradecio su buen animo, y le entregó      30
el dinero, con promessa que no faltaria mucho


                                    P.32
298 NOVELAS EXEMPLARES


mas, segun el tenia la confiança en su señor,
como ya le auia dicho.
La Arguello, que vio atrayllado a su
nueuo cuyo, acudio luego a la carcel a lleuarle
de comer, mas no se le dexaron ver, de que      5
ella boluio muy sentida y mal contenta, pero
no por esto disistio de su buen proposito. En
resolucion, dentro de quinze dias estuuo fuera
de peligro el herido, y a los veynte declaró el
cirujano que estaua del todo sano; y ya en este      10
tiempo auia dado traza Tomas como le vinies-
sen cinquenta escudos de Seuilla, y sacandolos
el de su seno, se los entregó al huesped con
cartas y cedula fingida de su amo; y como al
huesped le yua poco en aueriguar la verdad      15
de aquella correspondencia, cogia el dinero,
que por ser en escudos de oro le alegraua mu-
cho. Por seys ducados se apartó de la querella
el herido; en diez y en el asno y las cos-
tas sentenciaron al Asturiano; salio de la carcel,      20
pero no quiso boluer a estar con su compañero,
dandole por disculpa que, en los dias que auia
estado preso, le auia visitado la Arguello y re-
queridole de amores, cosa para el de tanta mo-
lestia y enfado, que antes se dexara ahorcar,      25
que corresponder con el desseo de tan mala
hembra; que lo que pensaua hazer era, ya que
el estaua determinado de seguir y passar ade-
lante con su proposito, comprar vn asno, y
vsar el oficio de aguador en tanto que estu-      30


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LA ILLUSTRE FREGONA299


uiessen en Toledo, que con aquella cubierta
no seria juzgado ni preso por vagamundo; y
que, con sola vna carga de agua, se podia andar
todo el dia por la ciudad a sus anchuras, mi-
rando bobas.      5
"Antes mirarás hermosas que bobas en esta
ciudad, que tiene fama de tener las mas discre-
tas mugeres de España, y que andan a vna
su discrecion con su hermosura; y si no miralo
por Costanzica, de cuyas sobras de belleza      10
puede enriquezer, no solo a las hermosas desta
ciudad, sino a las de todo el mundo."
"Paso, señor Tomas", replicó Lope, "vamo-
nos poquito a poquito en esto de las alabanças
de la señora fregona, si no quiere que, como le      15
tengo por loco, le tenga por herege."
"¿Fregona has llamado a Costança, hermano
Lope?", respondio Tomas, "Dios te lo perdone y
te trayga a verdadero conocimiento de tu yerro."
"¿Pues no es fregona?", replicó el Asturiano.      20
"Hasta aora le tengo por ver fregar el pri-
mer plato."
"No importa", dixo Lope, "no auerle visto
fregar el primer plato, si le has visto fregar el
segundo, y aun el centesimo."      25
"Yo te digo, hermano", replicó Tomas, "que
ella no friega ni entiende en otra cosa, que en
su labor, y en ser guarda de la plata labrada
que ay en casa, que es mucha."


                                    P.34
300 NOVELAS EXEMPLARES


"Pues ¿como la llaman por toda la ciudad",
dixo Lope, "la fregona illustre, si es que no
friega?; mas sin duda deue de ser que, como
friega plata, y no loza, la dan nombre de
illustre. Pero dexando esto a parte, dime,      5
Tomas, ¿en que estado estan tus esperanças?"
"En el de perdicion'", respondio Tomas, por-
que en todos estos dias que has estado preso,
nunca la he podido hablar vna palabra, y a
muchas que los huespedes le dizen, con ningu-      10
na otra cosa responde que con baxar los ojos
y no desplegar los labios; tal es su honestidad
y su recato, que no menos enamora con su
recogimiento, que con su hermosura. Lo que
me trae alcançado de paciencia, es saber que el      15
hijo del corregidor, que es moço brioso y algo
atreuido, muere por ella, y la solicita con musi-
cas, que pocas noches se passan sin darsela,
y tan al descubierto, que en lo que cantan la
nombran, la alaban y la solenizan. Pero ella no      20
las oye, ni desde que anocheze hasta la maña-
na no sale del aposento de su ama, escudo que
no dexa que me passe el coraçon la dura saeta
de los zelos."
"Pues ¿que piensas hazer con el impossible      25
que se te ofreze en la conquista desta Porcia,
desta Minerua y desta nueua Penelope, que en
figura de donzella y de fregona te enamora, te
acobarda y te desuanece?"
"Haz la burla que de mi quisieres, amigo      30


                                    P.35
LA ILLUSTRE FREGONA301


Lope, que yo se que estoy enamorado del
mas hermoso rostro que pudo formar natura-
leza, y de la mas incomparable honestidad
que aora se puede vsar en el mundo. Cos-
tança se llama, y no Porcia, Minerua o Pene-      5
lope; en vn meson sirue, que no lo puedo ne-
gar; pero ¿que puedo yo hazer, si me parece
que el destino, con oculta fuerça, me inclina,
y la eleccion con claro discurso me mueue a
que la adore?"      10
"Mira, amigo, no se como te diga", prosiguio
Tomas, "de la manera con que amor el baxo
sujeto desta fregona, que tu llamas, me le en-
cumbra y leuanta tan alto, que viendole no le
vea, y conociendole le desconozca. No es pos-      15
sible, que, aunque lo procuro, pueda vn breue
termino contemplar, si assi se puede dezir, en
la baxeza de su estado; porque luego acuden
a borrarme este pensamiento su belleza, su
donayre, su sossiego, su honestidad y recogi-      20
miento, y me dan a entender que debaxo de
aquella rustica corteza deue de estar encerrada
y escondida alguna mina de gran valor y de
merecimiento grande. Finalmente, sea lo que
se fuere, yo la quiero bien, y no con aquel      25
amor vulgar con que a otras he querido, sino
con amor tan limpio, que no se estiende a mas
que a seruir y a procurar que ella me quiera,
pagandome con honesta voluntad lo que a la
mia, tambien honesta, se deue."      30
A este punto dio vna gran voz el Asturiano,
y como exclamando dixo: "¡O amor platonico!


                                    P.36
302 NOVELAS EXEMPLARES


¡o fregona illustre! ¡o felicissimos tiempos los
nuestros, donde vemos que la belleza enamora
sin malicia, la honestidad enciende sin que
abrase, el donayre da gusto sin que incite, y la
baxeza del estado humilde obliga y fuerça a      5
que le suban sobre la rueda de la que llaman
fortuna! ¡O pobres atunes mios, que os passays
este año sin ser visitados deste tan enamorado
y aficionado vuestro!, pero el que viene, yo hare
la enmienda de manera, que no se quexen de      10
mi los mayorales de las mis desseadas alma-
drauas."
A esto dixo Tomas: "Ya veo, Asturiano, quan
al descubierto te burlas de mi; lo que podias
hazer, es yrte norabuena a tu pesqueria, que yo      15
me quedaré en mi caza , y aqui me hallarás a
la buelta; si quisieres lleuarte contigo el dinero
que te toca, luego te lo dare, y ve en paz, y
cada vno siga la senda por donde su destino
le guiare."      20
"Por mas discreto te tenia", replicó Lope, "y
tu, ¿no vees que lo que digo es burlando? Pero
ya que se que tu hablas de veras, de veras te
seruire en todo aquello que fuere de tu gusto.
Vna cosa sola te pido, en recompensa de las      25
muchas que pienso hazer en tu seruicio, y es
que no me pongas en ocasion de que la Argue-
llo me requiebre ni solicite; porque antes rom-
pere con tu amistad, que ponerme a peligro de
tener la suya. ¡Viue Dios, amigo, que habla mas      30


                                    P.37
LA ILLUSTRE FREGONA 303


que vn relator, y que le huele el aliento a rasu-
ras desde vna legua; todos los dientes de arriba
son postizos, y tengo para mi que los cabellos
son cabellera, y, para adobar y suplir estas fal-
tas, despues que me descubrio su mal pensa-      5
miento, ha dado en afeytarse con aluayalde, y
assi se xaluega el rostro, que no parece sino
mascaron de yeso puro!"
"Todo esso es verdad", replicó Tomas, "y no
es tan mala la gallega que a mi me martiriza;      10
lo que se podra hazer, es que esta noche sola
estes en la posada, y mañana comprarás el asno
que dizes y buscarás donde estar, y assi huyras
los encuentros de Arguello [y yo quedaré] su-
geto a los de la gallega y a los irreparables      15
de los rayos de la vista de mi Costança."
En esto se conuinieron los dos amigos y se
fueron a la posada, adonde de la Arguello fue
con muestras de mucho amor recebido el Astu-
riano. Aquella noche huuo vn bayle a la puerta      20
de la posada, de muchos moços de mulas que
en ella y en las conuezinas auia. El que tocó la
guitarra fue el Asturiano; las bayladoras, amen
de las dos gallegas y de la Arguello, fueron
otras tres moças de otra posada; juntaronse      25
muchos emboçados, con mas desseo de ver a
Costança que el bayle; pero ella no parecio ni
salio a verle, con que dexó burlados muchos
desseos. De tal manera tocaua la guitarra Lope,
que dezian que la hazia hablar.      30


                                    P.38
304 NOVELAS EXEMPLARES


Pidieronle las moças, y con mas ahinco la
Arguello, que cantasse algun romance; el dixo
que, como ellas le baylassen al modo como se
canta y bayla en las comedias, que le cantaria, y
que para que no lo errassen, que hiziessen todo      5
aquello que el dixesse cantando, y no otra cosa.
Auia entre los moços de mulas baylarines, y en-
tre las moças ni mas ni menos. Mondó el pecho
Lope escupiendo dos vezes, en el qual tiempo
penso lo que diria, y como era de presto, facil      10
y lindo ingenio, con vna felizissima corriente, de
improuiso començo a cantar desta manera:
Salga la hermosa Arguello,
moça vna vez y no mas,
y, haziendo vna reuerencia,      15
de dos pasos hazia tras.
De la mano la arrebate
el que llaman Barrabas,
andaluz moço de mulas,
canonigo del Compas.      20
De las dos moças gallegas,
que en esta posada estan,
salga la mas carigorda
en cuerpo y sin debantal;
engarrafela Torote,      25
y todos quatro, a la par,
con mudanças y meneos,
den principio a vn contrapas.
Todo lo que yua cantando el Asturiano, hizie-
ron al pie de la letra ellos y ellas; mas quando      30
llegó a dezir que diessen principio a vn contra-
pas, respondio Barrabas, que assi le llamauan


                                    P.39
LA ILLUSTRE FREGONA305


por mal nombre al baylarin moço de mulas:
"Hermano musico, mire lo que canta, y no mo-
teje a nayde de mal vestido; porque aqui no ay
nayde con trapos, y cada vno se viste como
Dios le ayuda."      5
El huesped, que oyo la ignorancia del moço,
le dixo: "Hermano moço, contrapas es vn bayle
estrangero, y no motejo de mal vestidos."
"Si esso es", replicó el moço, "no ay para
que nos metan en dibuxos; toquen sus çara-      10
bandas, chaconas y folias al vso, y escudillen
como quisieren, que aqui ay presonas que
les sabran llenar las medidas hasta el gollete."
El Asturiano, sin replicar palabra, prosiguio
su canto, diziendo:      15
Entren, pues, todas las ninfas
y los ninfos que han de entrar,
que el bayle de la chacona
es mas ancho que la mar;
requieran las castañetas      20
y baxense a refregar
las manos por essa arena
o tierra del muladar.
Todos lo han hecho muy bien,
no tengo que les rectar,      25
santiguense y den al diablo
dos higas de su higueral.
Escupan al hideputa
porque nos dexe holgar,
puesto que de la chacona      30
nunca se suele apartar.


                                    P.40
306 NOVELAS EXEMPLARES


Cambio el son, diuina Arguello,
mas bella que vn hospital,
pues eres mi nueua musa,
tu fauor me quieras dar.
El bayle de la chacona      5
encierra la vida bona.
Hallase alli el exercicio
que la salud acomoda,
sacudiendo de los miembros
a la pereza poltrona.      10
Bulle la risa en el pecho
de quien bayla y de quien toca
del que mira y del que escucha
bayle y musica sonora.
Vierten açogue los pies,      15
derritese la persona.
y con gusto de sus dueños
las mulillas se descorchan.
El brio y la ligereza
en los viejos se remoça,      20
y en los mancebos se ensalça
y sobre modo se entona.
Que el bayle de la chacona
encierra la vida bona.
¡Que de vezes ha intentado      25
aquesta noble señora,
con la alegre çarabanda,
el pesame y perra mora,
entrarse por los resquicios
de las casas religiosas      30
a inquietar la honestidad
que en las santas celdas mora!
¡Quantas fue vituperada
de los mismos que la adoran,
porque imagina el lasciuo      35
y al que es necio se le antoja,
que el bayle de la chacona
encierra la vida bona!
Esta indiana amulatada,


                                    P.41
LA ILLUSTRE FREGONA307


de quien la fama pregona
que ha hecho mas sacrilegios
e insultos que hizo Aroba;
esta, a quien es tributaria
la turba de las fregonas,      5
la caterba de los pages
y de lacayos las tropas,
dize, jura y no rebienta,
que, a pesar de la persona
del soberuio çambapalo,      10
ella es la flor de la olla,
y que sola la chacona
encierra la vida bona.
En tanto que Lope cantaua, se hazian rajas
baylando la turbamulta de los mulantes y fre-      15
gatrizes del bayle, que llegauan a doze, y en
tanto que Lope se acomodaua a passar adelan-
te, cantando otras cosas de mas tomo, sustancia
y consideracion de las cantadas, vno de los
muchos emboçados que el bayle mirauan, dixo,      20
sin quitarse el emboço: "¡Calla, borracho;
calla, cuero; calla, odrina, poeta de viejo, mu-
sico falso!"
Tras esto acudieron otros, diziendole tantas
injurias y muecas, que Lope tuuo por bien de      25
callar; pero los moços de mulas lo tuuieron tan
mal, que si no fuera por el huesped, que con
buenas razones los sossego, alli fuera la de
Maçagatos, y aun con todo esso no dexaran
de menear las manos, si a aquel instante no      30
llegara la justicia y los hiziera recoger a todos.
Apenas se auian retirado, quando llegó a los
oydos de todos los que en el barrio despiertos


                                    P.42
308 NOVELAS EXEMPLARES


estauan, vna voz de vn hombre, que sentado
sobre vna piedra, frontero de la posada del
Seuillano, cantaua con tan marauillosa y suaue
armonia, que los dexó suspensos, y les obligó
a que le escuchassen hasta el fin. Pero el que      5
mas atento estuuo, fue Tomas Pedro, como
aquel a quien mas le tocaua, no solo el oyr la
musica, sino entender la letra, que para el no
fue oyr canciones, sino cartas de excomunion,
que le acongoxauan el alma, porque lo que      10
el musico cantó, fue este romance:
¿Donde estas, que no pareces,
esfera de la hermosura,
belleza a la vida humana,
de diuina compostura;      15
cielo impireo, donde amor
tiene su estancia segura,
primer moble, que arrebata
tras si todas las venturas;
lugar cristalino, donde      20
transparentes aguas puras
enfrian de amor las llamas,
las acrecientan y apuran;
nueuo hermoso firmamento,
donde dos estrellas juntas,      25
sin tomar la luz prestada,
al cielo y al suelo alumbran;
alegria que se opone
a las tristezas confusas
del padre que da a sus hijos      30
en su vientre sepultura;
humildad que se resiste
de la alteza con que encumbran
el gran Ioue, a quien influye
su benignidad, que es mucha;      35


                                    P.43
LA ILLUSTRE FREGONA309


red inuisible y sutil,
que pone en prisiones duras
al adultero guerrero,
que de las batallas triunfa;
quarto cielo, y sol segundo,      5
que el primero dexa a escuras,
quando a caso dexa verse,
que el verle es caso y ventura;
graue embaxador, que hablas
con tan estraña cordura,      10
que persuades callando
aun mas de lo que procuras?
Del segundo cielo tienes
no mas que la hermosura,
y del primero no mas      15
que el resplandor de la luna.
Esta esfera soys, Costança,
puesta, por corta fortuna,
en lugar, que por indigno,
vuestras venturas deslumbra.      20
Fabricad vos vuestra suerte,
consintiendo se reduzga
la entereza a trato al vso,
la esquiuidad a blandura.
Con esto vereys, señora,      25
que embidian vuestra fortuna
las soberuias por linage,
las grandes por hermosura.
Si quereys ahorrar camino,
la mas rica y la mas pura      30
voluntad en mi os ofrezco,
que vio amor en alma alguna.
El acabar estos vltimos versos, y el llegar
bolando dos medios ladrillos, fue todo vno, que
si, como dieron junto a los pies del musico, le      35
dieran en mitad de la cabeça, con facilidad le
sacaran de los cascos la musica y la poesia.


                                    P.44
310 NOVELAS EXEMPLARES


Assombrose el pobre, y dio a correr por aque-
lla cuesta arriba con tanta priessa, que no le
alcançara vn galgo, infelize estado de los mu-
sicos, murciegalos y lechuzos, siempre sujetos
a semejantes lluuias y desmanes.      5
A todos los que escuchado auian la voz del
apedreado, les parecio bien, pero a quien me-
jor fue a Tomas Pedro, que admiró la voz y
el romance; mas quisiera el que de otra que
Costança naciera la ocasion de tantas musi-      10
cas, puesto que a sus oydos jamas llegó nin-
guna.
Contrario deste parecer fue Barrabas, el moço
de mulas, que tambien estuuo atento a la musi-
ca, porque, asi como vio huyr al musico, dixo:      15
"Alla yras, mentecato, trobador de Iudas, que
pulgas te coman los ojos, y ¿quien diablos te
enseñó a cantar a vna fregona cosas de esferas
y de cielos, llamandola lunes y martes, y de
ruedas de fortuna? Dixerasla, noramala para ti      20
y para quien le huuiere parecido bien tu tro-
ba, que es tiesa como vn esparrago, entonada
como vn plumage, blanca como vna leche,
honesta como vn frayle nouicio, melindrosa y
çahareña como vna mula de alquiler, y mas      25
dura que vn pedaço de argamasa, que, como
esto le dixeras, ella lo entendiera y se holgara;
pero llamarla embaxador, y red, y moble, y
alteza, y baxeza, mas es para dezirlo a vn niño
de la dotrina, que a vna fregona. Verdadera-      30


                                    P.45
LA ILLUSTRE FREGONA 311


mente que ay poetas en el mundo que escriuen
trobas que no ay diablo que las entienda; yo
lo menos, aunque soy Barrabas, estas que
ha cantado este musico, de ninguna manera las
entreuo, miren que hara Costanzica; pero ella      5
lo haze mejor, que se esta en su cama haziendo
burla del mismo Preste Iuan de las Indias.
Este musico, a lo menos, no es de los del hijo
del corregidor, que aquellos son muchos, y vna
vez que otra se dexan entender; pero este, ¡boto      10
a tal, que me dexa mohino!"
Todos los que escucharon a Barrabas, reci-
bieron gran gusto y tuuieron su censura y pa-
recer por muy acertado. Con esto se acostaron
todos, y apenas estaua sossegada la gente,      15
quando sintio Lope que llamauan a la puerta
de su aposento muy paso, y preguntando quien
llamaua, fuele respondido con voz baxa: "La
Arguello y la gallega somos; abrannos, que
mos morimos de frio."      20
"Pues en verdad", respondio Lope, "que es-
tamos en la mitad de los caniculares."
"Dexate de gracias, Lope", replicó la galle-
ga, "leuantate y abre, que venimos hechas vnas
archiduquessas."      25
"¿Archiduquessas, y a tal hora?", respondio
Lope; "no creo en ellas, antes entiendo que soys
bruxas, o vnas grandissimas bellacas; ydos de
ahi luego, si no, ¡por vida de... hago juramento
que, si me leuanto, que con los hierros de mi      30
pretina os tengo de poner las posaderas como
vnas amapolas!"


                                    P.46
312 NOVELAS EXEMPLARES


Ellas, que se vieron responder tan acerba-
mente y tan fuera de aquello que primero se
imaginaron, temieron la furia del Asturiano y,
defraudadas sus esperanças y borrados sus de-
signios, se boluieron tristes y malauenturadas      5
a sus lechos, aunque, antes de apartarse de la
puerta, dixo la Arguello, poniendo los hozicos
por el agujero de la llaue: "No es la miel para
la boca del asno"; y con esto, como si huuiera
dicho vna gran sentencia y tomado vna justa      10
vengança, se boluio, como se ha dicho, a su
triste cama.
Lope, que sintio que se auian buelto, dixo a
Tomas Pedro, que estaua despierto: "Mirad, To-
mas, ponedme vos a pelear con dos gigantes,      15
y en ocasion que me sea forçoso desquixarar
por vuestro seruicio media dozena o vna de
leones, que yo lo hare con mas facilidad que
beuer vna taza de vino; pero que me pongays
en necessidad que me tome a braço partido      20
con la Arguello, no lo consentire si me assae-
tean. ¡Mirad que donzellas de Dinamarca
nos auia ofrecido la suerte esta noche! Aora
bien, amanecera Dios y medraremos."
"Ya te he dicho, amigo", respondio Tomas,      25
"que puedes hazer tu gusto, o ya en yrte a tu
romeria, o ya en comprar el asno y hazerte
aguador, como tienes determinado."
"En lo de ser aguador me afirmo", respon-
dio Lope, "y durmamos lo poco que queda hasta      30
venir el dia, que tengo esta cabeça mayor que


                                    P.47
LA ILLUSTRE FREGONA313


vna cuba, y no estoy para ponerme aora a
departir contigo."
Durmieronse, vino el dia, leuantaronse, y acu-
dio Tomas a dar cebada, y Lope se fue al merca-
do de las bestias, que es alli junto, a comprar      5
vn asno que fuesse tal como bueno. Sucedio,
pues, que Tomas, lleuado de sus pensamientos
y de la comodidad que le daua la soledad de
las siestas, auia compuesto en algunas vnos
versos amorosos, y escritolos en el mismo libro      10
do tenia la cuenta de la cebada, con intencion
de sacarlos aparte en limpio y romper o borrar
aquellas hojas. Pero antes que esto hiziesse,
estando el fuera de casa y auiendose dexado
el libro sobre el caxon de la cebada, le tomó      15
su amo y, abriendole para ver como estaua
la cuenta, dio con los versos que, leydos, le
turbaron y sobresaltaron. Fuese con ellos a
su muger, y, antes que se los leyesse, llamó
a Costança, y con grandes encarecimientos,      20
mezclados con amenazas, le dixo le dixesse
si Tomas Pedro, el moço de la cebada, le auia
dicho algun requiebro o alguna palabra des-
compuesta, o que diesse indicio de tenerla
aficion.      25
Costança juró que la primera palabra, en
aquella o en otra materia alguna, estaua aun
por hablarla, y que jamas, ni aun con los ojos,
le auia dado muestras de pensamiento malo
alguno.      30
Creyeronla sus amos, por estar acostumbra-


                                    P.48
314 NOVELAS EXEMPLARES


dos a oyrla siempre dezir verdad en todo quan-
to le preguntauan. Dixeronla que se fuesse de
alli, y el huesped dixo a su muger: "No se que
me diga desto. Aureys de saber, señora, que
Tomas tiene escritas en este libro de la cebada      5
vnas coplas, que me ponen mala espina que
esta enamorado de Costanzica."
Veamos las coplas", respondio la muger,
"que yo os dire lo que en esso deue de auer."
"Assi sera, sin duda alguna", replicó su ma-      10
rido, "que, como soys poeta, luego dareys en
su sentido."
"No soy poeta", respondio la muger, "pero
ya sabeys vos que tengo buen entendimiento,
y que se rezar en latin las quatro oraciones".      15
"Mejor hariades de rezallas en romance, que
ya os dixo vuestro tio el clerigo que deziades
mil gazafatones quando rezauades en latin, y
que no rezauades nada.
"Essa flecha, de la aljaua de su sobrina      20
ha salido, que esta embidiosa de verme tomar
las Horas de latin en la mano y yrme por ellas
como por viña vendimiada."
"Sea como vos quisieredes", respondio el
huesped; "estad atenta, que las coplas son estas:      25
¿Quien de amor venturas halla?
El que calla.
¿Quien triunfa de su aspereza?
La firmeza.
¿Quien da alcance a su alegria?      30
La porfia.


                                    P.49
LA ILLUSTRE FREGONA31 5


Desse modo, bien podria
esperar dichosa palma,
si en esta empressa mi alma
calla, esta firme y porfia.
¿Con quien se sustenta amor?      5
Con fauor.
¿Y con que mengua su furia?
Con la injuria.
¿Antes con desdenes crece?
Desfalleze.      10
Claro en esto se parece
que mi amor sera inmortal,
pues la causa de mi mal
ni injuria ni fauorece.
Quien desespera, ¿que espera?      15
Muerte entera.
Pues ¿que muerte el mal remedia?
La que es media.
¿Luego bien sera morir?
Mejor sufrir.      20
Porque se suele dezir,
y esta verdad se reciba,
que tras la tormenta esquiua
suele la calma venir.
¿Descubrire mi passion?      25
En ocasion.
¿Y si jamas se me da?
Si hara.
Llegara la muerte en tanto.
Llegue a tanto      30
tu limpia fe y esperança,
que, en sabiendolo Costança,
conuierta en risa tu llanto."


                                    P.50
316 NOVELAS EXEMPLARES


"¿Ay mas?", dixo la huespeda.
"No", respondio el marido, "pero, ¿que os
parece destos versos?"
"Lo primero", dixo ella, "es menester aueri-
guar si son de Tomas."      5
"En esso no ay que poner duda", replicó el
marido, "porque la letra de la cuenta de la ce-
bada y la de las coplas toda es vna, sin que se
pueda negar."
"Mirad, marido", dixo la huespeda, "a lo      10
que yo veo, puesto que las coplas nombran
a Costanzica, por donde se puede pensar que
se hizieron para ella, no por esso lo auemos
de afirmar nosotros por verdad, como si se
los vieramos escriuir, quanto mas que      15
otras Costanças que la nuestra ay en el mun-
do; pero ya que sea por esta, ahi no le dize
nada que la deshonre, ni la pide cosa que
le importe. Estemos a la mira, y auisemos
a la muchacha, que si el esta enamorado della,      20
a buen seguro que el haga mas coplas, y que
procure darselas."
"¿No seria mejor", dixo el marido, "quitarnos
dessos cuydados y echarle de casa?
"Esso", respondio la huespeda, "en vuestra      25
mano esta; pero en verdad que, segun vos dezis,
el moço sirue de manera, que seria conciencia
el despedille por tan liuiana ocasion."
"Aora bien", dixo el marido, "estaremos aler-


                                    P.51
LA ILLUSTRE FREGONA317


ta, como vos dezis, y el tiempo nos dira lo que
auemos de hazer."
Quedaron en esto, y tornó a poner el hues-
ped el libro donde le auia hallado.
Boluio Tomas ansioso a buscar su libro,      5
hallole, y porque no le diesse otro sobresalto,
trasladó las coplas y rasgó aquellas hojas, y
propuso de auenturarse a descubrir su desseo
a Costança en la primera ocasion que se le
ofreciesse. Pero como ella andaua siempre so-      10
bre los estriuos de su honestidad y recato, a
ninguno daua lugar de miralla, quanto mas de
ponerse a platicas con ella; y como auia tanta
gente, y tantos ojos de ordinario en la posada,
aumentaua mas la dificultad de hablarla, de      15
que se desesperaua el pobre enamorado.
Mas auiendo salido aquel dia Costança con
vna toca ceñida por las mexillas, y dicho, a
quien se lo preguntó que por que se la auia
puesto, que tenia vn gran dolor de muelas,      20
Tomas, a quien sus desseos auiuauan el enten-
dimiento, en vn instante discurrio lo que seria
bueno que hiziesse, y dixo: "Señora Costança,
yo le dare vna oracion en escrito, que, a dos
vezes que la reze, se le quitará como con la      25
mano su dolor.
"Norabuena", respondio Costança, "que yo
la rezaré, porque se leer."
"Ha de ser con condicion", dixo Tomas, "que
no la ha de mostrar a nadie, porque la estimo      30


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en mucho, y no sera bien que por saberla mu-
chos se menosprecie."
"Yo le prometo", dixo Costança, "Tomas,
que no la de a nadie, y demela luego, porque
me fatiga mucho el dolor."      5
"Yo la trasladaré de la memoria", respondio
Tomas, "y luego se la dare."
Estas fueron las primeras razones que Tomas
dixo a Costança, y Costança a Tomas, en todo
el tiempo que auia que estaua en casa, que ya      10
passauan de veynte y quatro dias.
Retirose Tomas, y escriuio la oracion, y tuuo
lugar de darsela a Costança, sin que nadie lo
viesse, y ella, con mucho gusto y mas deuocion,
se entró en vn aposento a solas, y, abriendo el      15
papel, vio que dezia desta manera:
"Señora de mi alma: yo soy vn cauallero, na-
tural de Burgos; si alcanço de dias a mi padre,
heredo vn mayorazgo de seys mil ducados de
renta. A la fama de vuestra hermosura, que      20
por muchas leguas se estiende, dexé mi patria,
mudé vestido, y en el trage que me veys
vine a seruir a vuestro dueño; si vos lo qui-
sieredes ser mio por los medios que mas a vues-
tra honestidad conuengan, mirad que prueuas      25
quereys que haga para enteraros desta verdad;
y enterada en ella, siendo gusto vuestro, sere
vuestro esposo, y me tendre por el mas bien
afortunado del mundo. Solo por aora os


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pido que no echeys tan enamorados y lim-
pios pensamientos como los mios en la calle;
que si vuestro dueño los sabe, y no los cree, me
condenará a destierro de vuestra presencia, que
seria lo mismo que condenarme a muerte. De-      5
xadme, señora, que os vea hasta que me creays,
considerando que no merece el riguroso castigo
de no veros el que no ha cometido otra culpa
que adoraros; con los ojos podreys respon-
derme, a hurto de los muchos que siempre os      10
estan mirando, que ellos son tales, que ayrados
matan, y piadosos resucitan."
En tanto que Tomas entendio que Costança
se auia ydo a leer su papel, le estuuo palpitan-
do el coraçon, temiendo y esperando, o ya la      15
sentencia de su muerte, o la restauracion de
su vida.
Salio en esto Costança tan hermosa, aunque
rebozada, que, si pudiera recebir aumento su
hermosura con algun accidente, se pudiera juz-      20
gar que el sobresalto de auer visto en el papel
de Tomas otra cosa tan lexos de la que pensa-
ua, auia acrecentado su belleza. Salio con el
papel entre las manos hecho menudas piezas,
y dixo a Tomas, que apenas se podia tener en      25
pie: "Hermano Tomas, esta tu oracion, mas pa-
rece hechizeria y embuste, que oracion santa, y
assi yo no la quiero creer, ni vsar della, y por
esso la he rasgado, porque no la vea nadie que
sea mas credula que yo; aprende otras oracio-      30


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320 NOVELAS EXEMPLARES


nes mas faciles, porque esta sera impossible
que te sea de prouecho."
En diziendo esto, se entró con su ama y To-
mas quedó suspenso; pero algo consolado,
viendo que en solo el pecho de Costança que-      5
daua el secreto de su desseo, pareciendole que,
pues no auia dado cuenta del a su amo, por lo
menos no estaua en peligro de que le echassen
de casa. Pareciole que, en el primero paso
que auia dado en su pretension, auia atrope-      10
llado por mil montes de inconuenientes, y que,
en las cosas grandes y dudosas, la mayor difi-
cultad esta en los principios.
En tanto que esto sucedio en la posada, an-
daua el Asturiano comprando el asno donde      15
los vendian; y aunque halló muchos, ninguno
le satisfizo, puesto que vn gitano anduuo muy
solicito por encaxalle vno, que mas cami-
naua por el açogue que le auia echado en los
oydos, que por ligereza suya; pero lo que con-      20
tentaua con el paso, desagradaua con el cuerpo,
que era muy pequeño, y no del grandor y talle
que Lope queria, que le buscaua suficiente para
lleuarle a el por añadidura, ora fuessen vazios,
o llenos los cantaros.      25
Llegose a el en esto vn moço, y dixole al
oydo: "Galan, si busca bestia comoda para el
oficio de aguador, yo tengo vn asno aqui cerca
en vn prado, que no le ay mejor ni mayor en la


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ciudad, y aconsejole que no compre bestia de
gitanos, porque, aunque parezcan sanas y bue-
nas, todas son falsas y llenas de dolamas; si
quiere comprar la que le conuiene, vengase
conmigo y calle la boca."      5
Creyole el Asturiano, y dixole que guiase
adonde estaua el asno que tanto encarecia.
Fueronse los dos mano a mano, como dizen,
hasta que llegaron a la huerta del Rey, donde, a
la sombra de vna azuda, hallaron muchos agua-      10
dores, cuyos asnos pacian en vn prado que alli
cerca estaua.
Mostro el vendedor su asno, tal que le hinchó
el ojo al Asturiano, y de todos los que alli esta-
uan fue alabado el asno de fuerte, de camina-      15
dor, y comedor sobre manera.
Hizieron su concierto, y sin otra seguridad ni
informacion, siendo corredores y medianeros
los demas aguadores, dio diez y seys ducados
por el asno, con todos los aderentes del oficio.      20
Hizo la paga real en escudos de oro. Dieronle
el parabien de la compra y de la entrada en el
oficio, y certificaronle que auia comprado vn
asno dichosissimo, porque el dueño que le de-
xaua, sin que se le mancasse ni matasse, auia      25
ganado con el en menos tiempo de vn año,
despues de auerse sustentado a el y al asno
honradamente, dos pares de vestidos, y mas
aquellos diez y seys ducados, con que pensaua
boluer a su tierra, donde le tenian concertado      30
vn casamiento con vna media parienta suya.


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Amen de los corredores del asno, estauan
otros quatro aguadores jugando a la primera,
tendidos en el suelo, siruiendoles de bufete la
tierra y de sobremesa sus capas.
Pusose el Asturiano a mirarlos, y vio que no      5
jugauan como aguadores, sino como arcedia-
nos, porque tenia de resto cada vno mas de cien
reales en quartos y en plata.
Llegó vna mano de echar todos el resto, y
si vno no diera partido a otro, el hiziera mesa      10
gallega. Finalmente, a los dos en aquel res-
to se les acabó el dinero, y se leuantaron.
Viendo lo qual el vendedor del asno, dixo
que si huuiera quarto, que el jugara, porque era
enemigo de jugar en tercio.      15
El Asturiano, que era de propiedad del açu-
car, que jamas gastó menestra, como dize el
italiano, dixo que el haria quarto. Senta-
ronse luego, anduuo la cosa de buena ma-
nera, y queriendo jugar antes el dinero que el      20
tiempo, en poco rato perdio Lope seys escudos
que tenia, y viendose sin blanca, dixo que si
le querian jugar el asno, que el le jugaria.
Acetaronle el embite, y hizo de resto vn quarto
del asno, diziendo que por quartos queria ju-      25
garle. Dixole tan mal, que en quatro restos
consecutiuamente perdio los quatro quartos del
asno, y ganoselos el mismo que se le auia
vendido, y leuantandose para boluerse a en-
tregarse en el, dixo el Asturiano que aduir-      30


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tiessen que el solamente auia jugado los
quatro quartos del asno, pero la cola que se
la diessen, y se le lleuassen norabuena.
Causoles risa a todos la demanda de la cola,
y huuo letrados que fueron de parecer que no      5
tenia razon en lo que pedia, diziendo que, quan-
do se vende vn carnero o otra res alguna, no se
saca ni quita la cola, que con vno de los quar-
tos traseros ha de yr forçosamente.
A lo qual replicó Lope que los carneros de      10
Berberia ordinariamente tienen cinco quar-
tos, y que el quinto es de la cola, y quando los
tales carneros se quartean, tanto vale la cola
como qualquier quarto, y que a lo de yr la cola
junto con la res que se vende viua y no se      15
quartea, que lo concedia; pero que la suya no
fue vendida, sino jugada, y que nunca su inten-
cion fue jugar la cola, y que al punto se la bol-
uiessen luego, con todo lo a ella anejo y con-
cerniente, que era desde la punta del celebro,      20
contada la osamenta del espinazo, donde
ella tomaua principio y decendia, hasta parar
en los vltimos pelos della.
"Dadme vos", dixo vno, "que ello sea assi
como dezis y que os la den como la pedis, y      25
sentaos junto a lo que del asno queda."
"Pues assi es", replicó Lope, "venga mi cola,
si no, por Dios que no me lleuen el asno, si bien
viniessen por el quantos aguadores ay en el


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mundo; y no piensen que, por ser tantos los que
aqui estan, me han de hazer supercheria, por-
que soy yo vn hombre que me sabre llegar a
otro hombre y meterle dos palmos de daga por
las tripas, sin que sepa de quien, por donde      5
o como le vino, y mas, que no quiero que me
paguen la cola rata por cantidad, sino que quie-
ro que me la den en ser y la corten del asno,
como tengo dicho."
Al ganancioso y a los demas les parecio no      10
ser bien lleuar aquel negocio por fuerç