NOVELA de la Gitanilla.


Parece que los gitanos y gitanas solamente
nacieron en el mundo para ser ladrones; nacen
de padres ladrones, crianse con ladrones, estu-
dian para ladrones, y, finalmente, salen con ser
ladrones corrientes y molientes a todo ruedo;      5
y la gana del hurtar y el hurtar son en ellos
como acidentes inseparables, que no se quitan
sino con la muerte.
Vna, pues, desta nacion, gitana vieja, que
podia ser jubilada en la ciencia de Caco, crió      10
vna muchacha, en nombre de nieta suya, a
quien puso nombre Preciosa, y a quien ensenó
todas sus gitanerias y modos de embelecos y
trazas de hurtar. Salio la tal Preciosa la mas
vnica bayladora que se hallaua en todo el gi-      15
tanismo, y la mas hermosa y discreta que pudie-
ra hallarse, no entre los gitanos, sino entre
quantas hermosas y discretas pudiera pregonar
la fama. Ni los soles, ni los ayres, ni todas
las inclemencias del cielo, a quien mas que      20
otras gentes estan sujetos los gitanos, pudie-
ron deslustrar su rostro, ni curtir las manos; y
lo que es mas, que la criança tosca en que se
criaua, no descubria en ella sino ser nacida de


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mayores prendas que de gitana, porque era en
estremo cortes y bien razonada.
Y, con todo esto, era algo desembuelta; pero
no de modo que descubriesse algun genero
de deshonestidad; antes, con ser aguda, era      5
tan honesta, que, en su presencia, no osaua
alguna gitana vieja, ni moça, cantar cantares
lasciuos, ni dezir palabras no buenas; y, final-
mente, la abuela conocio el tesoro que en la
nieta tenia; y assi determinó el aguila vieja      10
sacar a bolar su aguilucho, y enseñarle a viuir
por sus vñas.
Salio Preciosa rica de villanzicos, de coplas,
seguidillas, y çarabandas, y de otros versos,
especialmente de romances, que los cantaua      15
con especial donayre. Porque su taymada
abuela echó de ver, que tales juguetes y gra-
cias, en los pocos años, y en la mucha hermo-
sura de su nieta, auian de ser felicissimos atrac-
tiuos, e incentiuos para acrecentar su caudal,      20
y assi se los procuró y buscó por todas las
vias que pudo, y no faltó poeta que se los
diesse; que tambien ay poetas que se acomo-
dan con gitanos y les venden sus obras, como
los ay para ciegos, que les fingen milagros      25
y van a la parte de la ganancia (de todo ay en
el mundo), y esto de la hambre tal vez haze
arrojar los ingenios a cosas que no estan en
el mapa.
Criose Preciosa en diuersas partes de Casti-      30
lla, y, a los quinze años de su edad, su abuela
putatiua la boluio a la Corte y a su antiguo


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LA GITANILLA


rancho, que es adonde ordinariamente le tienen
los gitanos, en los campos de santa Barbara ,
pensando en la Corte vender su mercaderia,
donde todo se compra y todo se vende. Y la
primera entrada que hizo Preciosa en Madrid,      5
fue vn dia de santa Ana, patrona y abogada
de la villa, con vna dança en que yuan ocho gi-
tanas, quatro ancianas y quatro muchachas, y
vn gitano, gran baylarin, que las guiaua; y
aunque todas yuan limpias y bien adereçadas,      10
el asseo de Preciosa era tal, que, poco a poco,
fue enamorando los ojos de quantos la mira-
uan. De entre el son del tamborin y castañetas,
y fuga del bayle, salio vn rumor que encarecia
la belleza y donayre de la gitanilla, y corrian      15
los muchachos a verla y los hombres a mirarla.
Pero quando la oyeron cantar, por ser la dança
cantada, alli fue ello; alli si que cobró aliento
la fama de la gitanilla, y, de comun consenti-
miento de los diputados de la fiesta, desde      20
luego le señalaron el premio y joya de la mejor
dança; y quando llegaron a hazerla en la ygle-
sia de santa Maria, delante de la imagen de
santa Ana, despues de auer baylado todas,
tomó Preciosa vnas sonajas, al son de las qua-      25
les, dando en redondo largas y ligerissimas
bueltas, cantó el romance siguiente:
Arbol preciosissimo,
que tardó en dar fruto
años, que pudieron      30
cubrirle de luto
y hazer los desseos


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del consorte puros,
contra su esperança
no muy bien seguros;
de cuyo tardarse
nacio aquel disgusto,      5
que lanço del templo
al varon mas justo;
santa tierra esteril,
que al cabo produxo
toda la abundancia      10
que sustenta el mundo;
casa de moneda
do se forjó el cuño
que dio a Dios la forma
que como hombre tuuo;      15
madre de vna hija,
en quien quiso y pudo
mostrar Dios grandezas
sobre humano curso:
por vos, y por ella,      20
soys, Ana, el refugio
do van, por remedio,
nuestros infortunios.
En cierta rnanera
teneys, no lo dudo,      25
sobre el nieto imperio
piadoso y justo.
A ser comunera
del alcaçar sumo
fueran mil parientes      30
con vos de consuno.
¡Qué hija y qué nieto,
y qué yerno! al punto,
a ser causa justa,
cantarades triunfos.      35
Pero vos, humilde,
fuystes el estudio
donde vuestra hija
hizo humildes cursos;


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LA GITANILLA


y agora, a su lado,
a Dios el mas iunto,
gozays de la alteza
que apenas barrunto.
El cantar de Preciosa fue para admirar a      5
quantos la escuchauan. Vnos dezian: "Dios te
bendiga la muchacha." Otros: "Lastima es que
esta moçuela sea gitana; en verdad, en verdad,
que merecia ser hija de vn gran señor." Otros
auia mas groseros, que dezian: "Dexen crecer      10
a la rapaza, que ella hara de las suyas; a fe
que se va añudando en ella gentil red barrede-
ra para pescar coraçones." Otro, mas humano,
mas basto y mas modorro, viendola andar tan
ligera en el bayle, le dixo: "A ello, hija, a ello;      15
andad, amores, y pisad el poluito atan me-
nudito." Y ella respondio, sin dexar el bayle:
"Y pisarelo yo atan menudó". Acabaronse
las visperas y la fiesta de santa Ana, y quedó
Preciosa algo cansada; pero tan celebrada de      20
hermosa, de aguda y de discreta y de bayla-
dora, que a corrillos se hablaua della en toda
la Corte.
De alli a quinze dias boluio a Madrid, con
otras tres muchachas, con sonajas y con vn      25
bayle nueuo, todas apercebidas de romances y
de cantarzillos alegres; pero todos honestos,
que no consentia Preciosa que, las que fuessen
en su compañia, cantassen cantares descom-
puestos, ni ella los cantó jamas, y muchos mi-      30
raron en ello y la tuuieron en mucho. Nunca se
apartaua della la gitana vieja, hecha su Argos,


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temerosa no se la despauilassen y traspusies-
sen; llamauala nieta, y ella la tenia por abue-
la. Pusieronse a baylar a la sombra, en la calle
de Toledo, y de los que las venian siguiendo se
hizo luego vn gran corro, y en tanto que bay-      5
lauan, la vieja pedia limosna a los circunstantes,
y llouian en ella ochauos y quartos, como pie-
dras a tablado, que tambien la hermosura tiene
fuerça de despertar la caridad dormida.
Acabado el bayle, dixo Preciosa: "Si me dan      10
quatro quartos, les cantare vn romance yo sola,
lindissimo en estremo, que trata de quando la
reyna, nuestra Señora, Margarita, salio a missa
de parida, en Valladolid, y fue a san Llorente;
digoles que es famoso, y compuesto por vn      15
poeta de los del numero, como capitan del ba-
tallon".
Apenas huuo dicho esto, quando, casi todos
los que en la rueda estauan, dixeron a vo-
zes: "Cantale, Preciosa, y ves aqui mis quatro      20
quartos."
Y assi granizaron sobre ella quartos, que la
vieja no se daua manos a cogerlos.
Hecho, pues, su agosto y su vendimia, repicó
Preciosa sus sonajas, y, al tono correntio y lo-      25
quesco, cantó el siguiente romance:
Salio a missa de parida
la mayor reyna de Europa,
en el valor y en el nombre
rica y admirable joya.      30
Como los ojos se lleua,
se lleua las almas todas


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LA GITANILLA


de quantos miran y admiran
su deuocion y su pompa.
Y para mostrar que es parte
del cielo en la tierra toda,
a vn lado lleua el sol de Austria,      5
al otro la tierna aurora.
A sus espaldas le sigue
vn luzero que a desora
salio, la noche del dia
que el cielo y la tierra lloran.      10
Y si en el cielo ay estrellas
que luzientes carros forman,
en otros carros su cielo
viuas estrellas adornan.
Aqui el anciano Saturno      15
la barba pule y remoça,
y, aunque es tardo, va ligero,
que el plazer cura la gota.
El Dios parlero va en lenguas
lisongeras y amorosas,      20
y Cupido en cifras varias
que rubies y perlas bordan.
Alli va el furioso Marte,
en la persona curiosa
de mas de vn gallardo jouen      25
que de su sombra se assombra.
Iunto a la casa del sol
va Iupiter, que no ay cosa
dificil a la priuança
fundada en prudentes obras.      30
Va la luna en las mexillas
de vna y otra humana diosa,
Venus casta en la belleza
de las que este cielo forman.
Pequeñuelos Ganimedes      35
cruzan, van, bueluen y tornan
por el cinto tachonado
de esta esfera milagrosa.
Y para que todo admire


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y todo assombre, no ay cosa
que de liberal no passe
hasta el estremo de prodiga.
Milan, con sus ricas telas,
alli va en vista curiosa;      5
las Indias, con sus diamantes,
y Arabia con sus aromas.
Con los mal intencionados
va la embidia mordedora,
y la bondad en los pechos      10
de la lealtad española.
La alegria vniuersal,
huyendo de la congoja,
calles y plaças discurre,
descompuesta y casi loca.      15
A mil mudas bendiciones
abre el silencio la boca
y repiten los muchachos
lo que los hombres entonan.
Qual dize: "Fecunda vid,      20
crece, sube, abraça y toca
el olmo felize tuyo,
que mil siglos te haga sombra,
"para gloria de ti misma,
para bien de España y honra,      25
para arrimo de la Iglesia,
para assombro de Mahoma."
Otra lengua clama y dize:
"Viuas, ¡o blanca paloma!,
que nos has de dar por crias      30
aguilas de dos coronas,
"para ahuyentar de los ayres
las de rapiña furiosas,
para cubrir, con sus alas,
a las virtudes medrosas."      35
Otra, mas discreta y graue,
mas aguda y mas curiosa,
dize, vertiendo alegria
por los ojos y la boca:


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LA GITANILLA


"Esta perla que nos diste,
nacar de Austria, vnica y sola,
¡qué de maquinas que rompe,
qué [de] disignios que corta,
"qué de esperanças que infunde,      5
qué de desseos mal logra,
qué de temores aumenta,
qué de preñados aborta!"
En esto se llegó a1 temp1o
del Fenix santo, que en Roma      10
fue abrasado y quedó viuo
en la fama y en 1a gloria.
A la imagen de la vida,
a la de1 cielo señora,
a la que, por ser humilde,      15
las estrellas pisa agora;
a la madre y Virgen junto,
a la hija y a la esposa
de Dios, hincada de hinojos,
Margarita assi razona:      20
"Lo que me has dado te doy,
mano siempre dadiuosa,
que, a do falta el fauor tuyo,
siempre la miseria sobra.
"Las primicias de mis frutos      25
te ofrezco, Virgen hermosa,
tales quales son las mira,
recibe, ampara y mejora.
"A su padre te encomiendo,
que humano Atlante se encorba      30
al peso de tantos reynos,
y de climas tan remotas.
"Se que el coraçon del rey
en las manos de Dios mora,
y se que puedes con Dios      35
quanto quieres, piadosa."
Acabada esta oracion,


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otra semejante entonan,
hymnos y vozes que muestran
que esta en el suelo la gloria.
Acabados los oficios,
con reales ceremonias,      5
boluio a su punto este cielo
y esfera marauillosa .
Apenas acabó Preciosa su romance, quando
del illustre auditorio y graue senado que la oia,
de muchas se formo vna voz sola, que dixo:      10
"Torna a cantar, Preciosica, que no faltaran
quartos como tierra."
Mas de dozientas personas estauan mirando
el bayle y escuchando el canto de las gitanas;
y, en la fuga del, acerto a passar por alli vno de      15
los tinientes de la villa y, viendo tanta gente
junta, preguntó qué era. Y fuele respondido que
estauan escuchando a la gitanilla hermosa, que
cantaua. Llegose el tiniente, que era curioso, y
escuchó vn rato, y, por no yr contra su graue-      20
dad, no escuchó el romance hasta la fin; y
auiendole parecido por todo estremo bien la
gitanilla, mandó a vn page suyo dixesse a la
gitana vieja que, al anochecer, fuesse a su casa
con las gitanillas, que queria que las oyesse      25
doña Clara, su muger. Hizolo assi el page, y la
vieja dixo que si yria.
Acabaron el bayle y el canto, y mudaron
lugar; y en esto llegó vn page muy bien ade-
reçado a Preciosa y, dandole vn papel doblado,      30
le dixo: "Preciosica, canta el romance que aqui
va, porque es muy bueno, y yo te dare otros


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LA GITANILLA


de quando en quando, con que cobres fama de
la mejor romancera del mundo."
"Esso aprendere yo de muy buena gana",
respondio Preciosa, "y mire, señor, que no me
dexe de dar los romances que dize, con tal      5
condicion que sean honestos, y si quisiere que
se los pague, concertemonos por dozenas, y
dozena cantada y dozena pagada; porque pen-
sar que le tengo de pagar adelantado, es pen-
sar lo imposible."      10
"Para papel, siquiera, que me de la señora
Preciosica", dixo el page, "estare contento; y
mas, que el romance que no saliere bueno y
honesto, no ha de entrar en cuenta.,,
"A la mia quede el escogerlos", respondio      15
Preciosa; y con esto se fueron la calle adelan-
te, y desde vna reja llamaron vnos caualleros
a las gitanas.
Asomose Preciosa a la reja, que era baxa, y
vio en vna sala, muy bien adereçada y muy      20
fresca, muchos caualleros que, vnos passean-
dose y otros jugando a diuersos juegos, se en-
tretenian.
"¿Quierenme dar barato, cenores?",
dixo Preciosa (que, como gitana, hablaua ceçeo-      25
so, y esto es artificio en ellas, que no naturaleza).
A la voz de Preciosa, y a su rostro, dexaron
los que jugauan el juego, y el passeo los pas-
seantes; y los vnos y los otros acudieron a la
reja por verla, que ya tenian noticia della, y      30


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dixeron: "Entren, entren las gitanillas, que aqui
les daremos barato."
"Caro seria ello", respondio Preciosa, "si nos
pellizcacen."
"No, a fe de cauallero", respondió vno; "bien      5
puedes entrar, niña, segura, que nadie te tocará
a la vira de tu çapato, no, por el habito que
traygo en el pecho", y pusose la mano sobre
vno de Calatraua.
"Si tu quieres entrar, Preciosa", dixo vna de      10
las tres gitanillas que yuan con ella, "entra en
hora buena, quc yo no pienso entrar adonde
ay tantos hombres."
"Mira, Cristina", respondio Preciosa, "de lo
que te has de guardar, es de vn hombre solo      15
y a solas, y no de tantos juntos; porque antes
el ser muchos quita el miedo y el rezelo de ser
ofendidas. Aduierte, Cristinica, y está cierta de
vna cosa, que la muger que se determina a
ser honrada, entre vn exercito de soldados lo      20
puede ser. Verdad es que es bueno huyr de las
ocasiones; pero han de ser de las secretas, y
no de las publicas."
"Entremos, Preciosa", dixo Cristina, "que tu
sabes mas que vn sabio."      25
Animolas la gitana vieja, y entraron; y ape-
nas huuo entrado Preciosa, quando el cauallero
del habito vio el papel que traia en el seno y,
llegandose a ella, se lo tomó, y dixo Preciosa:
"Y no me le tome, señor, que es vn romance      30
que me acaban de dar aora, que aun no le he
leydo."


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LA GITANILLA


"¿Y sabes tu leer, hija?", dixo vno.
"Y escriuir", respondio la vieja, "que a mi
nieta hela criado yo como si fuera hija de
vn letrado."
Abrio el cauallero el papel, y vio que venia      5
dentro del vn escudo de oro, y dixo: "En ver-
dad, Preciosa, que trae esta carta el porte den-
tro; toma este escudo que en el romance viene."
"Basta", dixo Preciosa, "que me ha tratado de
pobre el poeta, pues cierto que es mas milagro      10
darme a mi vn poeta vn escudo, que yo rece-
birle; si con esta añadidura han de venir sus
romances, traslade todo el Romancero general
y embiemelos vno a vno, que yo les tentaré el
pulso; y si vinieren duros, sere yo blanda en      15
recebillos."
Admirados quedaron los que oian a la gita-
nica, assi de su discrecion, como del donayre
con que hablaua.
"Lea, señor", dixo ella, "y lea alto, veremos      20
si es tan discreto esse poeta como es liberal."
Y el cauallero leyo assi:
Gitanica, que de hermosa
te pueden dar parabienes,
por lo que de piedra tienes      25
te llama el mundo Preciosa.
Desta verdad me assegura
esto, como en ti veras,
que no se apartan jamas
la esquiueza y la hermosura.      30
Si, como en valor subido,
vas creciendo en arrogancia,


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no le arriendo la ganancia
a la edad en que has nacido,
que vn basilisco se cria
en ti, que mate mirando,
y vn imperio que, aunque blando,      5
nos parezca tirania.
Entre pobres y aduares,
¿cómo nacio tal belleza?
o, ¿cómo crió tal pieza
el humilde Mançanares?      10
Por esto sera famoso,
al par del Tajo dorado,
y por Preciosa preciado
mas que el Ganges caudaloso.
Dizes la buena ventura      15
y dasla mala contino,
que no van por vn camino
tu intencion y tu hermosura,
porque en el peligro fuerte
de mirarte o contemplarte,      20
tu intencion va a desculparte
y tu hermosura a dar muerte.
Dizen que son hechizeras
todas las de tu nacion,
pero tus hechizos son      25
de mas fuerças y mas veras,
pues por lleuar los despojos
de todos quantos te ven,
hazes, ¡o niña!, que esten
tus hechizos en tus ojos.      30
En sus fuerças te adelantas,
pues baylando nos admiras,
y nos matas si nos miras,
y nos encantas si cantas.
De cien mil modos hechizas:      35
hables, calles, cantes, mires,
o te acerques o retires,
el fuego de amor atizas.
Sobre el mas essento pecho


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LA GITANILLA


tienes mando y señorio,
de lo que es testigo el mio,
de tu imperio satisfecho.
Preciosa joya de amor:
esto humildemente escriue      5
el que por ti muere y viue
pobre, aunque humilde amador.
"En pobre acaba el vltimo verso", dixo a esta
sazon Preciosa; "mala señal; nunca los enamo-
rados han de dezir que son pobres, porque a      10
los principios, a mi parecer, la pobreza es muy
enemiga del amor."
"¿Quién te enseña esso, rapaza?", dixo vno.
"¿Quién me lo ha de enseñar?", respondio
Preciosa. "¿No tengo yo mi alma en mi cuerpo?      15
¿No tengo ya quinze años? y no soy manca, ni
renca, ni estropeada del entendimiento. Los
ingenios de las gitanas van por otro norte que
los de las demas gentes; siempre se adelantan
a sus años; no hay gitano necio ni gitana lerda,      20
que, como el sustentar su vida consiste en ser
agudos, astutos y embusteros, despauilan el
ingenio a cada paso y no dexan que crie moho
en ninguna manera. ¿Veen estas muchachas
mis compañeras, que estan callando y parecen      25
bobas?, pues entrenles el dedo en la boca y
tientenlas las cordales, y veran lo que veran.
No ay muchacha de doze que no sepa lo que
de veynte y cinco; porque tienen por maestros
y preceptores al diablo, y al vso, que les en-      30


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seña en vna hora lo que auian de aprender en
vn año."
Con esto que la gitanilla dezia, tenia suspen-
sos a los oyentes, y, los que jugauan, le dieron
barato, y aun los que no jugauan. Cogio la      5
hucha de la vieja treynta reales, y mas rica y
mas alegre que vna Pascua de flores, antecogio
sus corderas y fuesse en casa del señor teniente,
quedando que otro dia bolueria, con su mana-
da, a dar contento [a] aquellos tan liberales      10
señores. Ya tenia auiso la señora doña Clara,
muger del señor teniente, cómo auian de yr a
su casa las gitanillas, y estaualas esperando,
como el agua de mayo, ella y sus donzellas y
dueñas, con las de otra señora vezina suya,      15
que todas se juntaron para ver a Preciosa. Y
apenas huuieron entrado las gitanas, quando
entre las demas resplandecio Preciosa como la
luz de vna antorcha entre otras luzes menores,
y assi corrieron todas a ella: vnas la abraçauan,      20
otras la mirauan; estas la bendecian, aquellas
la alabauan.
Doña Clara dezia: "Este si que se puede de-
zir cabello de oro; estos si que son ojos de es-
meraldas."      25
La señora su vezina la desmenuzaua toda, y
hazia pepitoria de todos sus miembros y co-
yunturas. Y llegando a alabar vn pequeño hoyo
que Preciosa tenia en la barba, dixo: "¡Ay que
hoyo!, en este hoyo han de tropezar quantos      30
ojos le miraren."


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LA GITANILLA


Oyo esto vn escudero de braço de la señora
doña Clara, que alli estaua, de luenga barba y
largos años, y dixo: "¿Esse llama vuessa mer-
ced hoyo, señora mia? Pues yo se poco de
hoyos, o esse no es hoyo, sino sepultura de      5
desseos viuos. Por Dios, tan linda es la gita-
nilla, que, hecha de plata o de alcorça, no po-
dria ser mejor. ¿Sabes dezir la buena ventura,
niña?"
"De tres o quatro maneras", respondio Pre-      10
ciosa.
"¿Y esso mas?", dixo doña Clara; "por vida
del teniente, mi señor, que me la has de dezir,
niña de oro, y niña de plata, y niña de perlas,
y niña de carbuncos, y niña del cielo, que es lo      15
mas que puedo dezir."
"Denle, denle la palma de la mano a la niña,
y con que haga la cruz", dixo la vieja, "y veran
que de cosas les dize, que sabe mas que vn
doctor de melecina."      20
Echó mano a la faldriquera la señora tenien-
ta, y halló que no tenia blanca. Pidio vn quar-
to a sus criadas, y ninguna le tuuo, ni la seño-
ra vezina tampoco.
Lo qual visto por Preciosa, dixo: "Todas las      25
cruzes, en quanto cruzes, son buenas; pero las
de plata o de oro son mejores; y el señalar
la cruz en la palma de la mano con moneda de
cobre, sepan vuessas mercedes que menoscaba
la buena ventura, a lo menos la mia; y assi      30


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NOVELAS EXEMPLARES


tengo aficion a hazer la cruz primera con algun
escudo de oro, o con algun real de a ocho, o
por lo menos de a quatro, que soy como
los sacristanes, que quando ay buena ofrenda
se regozijan."      5
"Donayre tienes, niña, por tu vida", dixo la
señora vezina; y, boluiendose al escudero, le
dixo: "Vos, señor Contreras, tendreys a mano
algun real de a quatro; dadmele, que, en vi-
niendo el doctor, mi marido, os le boluere."      10
"Si tengo", respondio Contreras, "pero ten-
gole empeñado en veynte y dos marauedis,
que cené anoche; denmelos, que yo ire por el
en bolandas."
"¿No tenemos entre todas vn quarto", dixo      15
doña Clara, "y pedis veynte y dos marauedis?
Andad, Contreras, que siempre fuystes imper-
tinente."
Vna donzella de las presentes, viendo la
esterilidad de la casa, dixo a Preciosa: "Niña,      20
¿hara algo al caso, que se haga la cruz con vn
dedal de plata?"
"Antes", respondio Preciosa, "se hazen las
cruzes mejores del mundo con dedales de pla-
ta, como sean muchos."      25
"Vno tengo yo", replicó la donzella, "si este
basta; hele aqui, con condicion, que tambien
se me ha de dezir a mi la buena ventura."
"¿Por vn dedal tantas buenas venturas?",
dixo la gitana vieja; "nieta, acaba presto, que      30
se haze noche."


                                    P.19
LA GITANILLA


Tomó Preciosa el dedal, y la mano de la se-
ñora tenienta, y dixo:
Hermosita, hermosita,
la de las manos de plata,
mas te quiere tu marido,      5
que el rey de las Alpujarras.
Eres paloma sin hiel,
pero a vezes eres braua,
como leona de Oran,
o como tigre de Ocaña;      10
pero en vn tras, en vn tris
el enojo se to passa,
y quedas como alfinique ,
o como cordera mansa.
Riñes mucho y comes poco,      15
algo zelosita andas,
que es jugueton el teniente
y quiere arrimar la vara.
Quando donzella, te quiso
vno de vna buena cara,      20
que mal ayan los terceros
que los gustos desbaratan.
Si a dicha tu fueras monja,
oy tu conuento mandaras,
porque tienes de abadessa      25
mas de quatrozientas rayas.
No te lo quiero dezir,
pero poco importa, vaya:
embiudaras, y otra vez
y otras dos seras casada.      30
No llores, señora mia,
que no siempre las gitanas
dezimos el euangelio;
no llores, señora, acaba.
Como te mueras primero      35
que el señor tiniente, basta


                                    P.20
NOVELAS EXEMPLARES


para remediar el daño
de la biudez que amenaza.
Has de heredar, y muy presto,
hazienda en mucha abundancia;
tendras vn hijo canonigo;      5
la yglesia no se señala;
de Toledo no es posible;
vna hija rubia y blanca
tendras, que si es religiosa,
tambien vendra a ser perlada.      10
Si tu esposo no se muere
dentro de quatro semanas,
verasle corregidor
de Burgos o Salamanca.
Vn lunar tienes, ¡que lindo!      15
¡Ay, Iesvs, que luna clara!
¡Que sol, que allá en los antipodas
escuros valles aclara!
Mas de dos ciegos, por verle,
dieran mas de quatro blancas;      20
agora si es la risica,
¡ay, que bien aya essa gracia!
Guardate de las caydas,
principalmente de espaldas,
que suelen ser peligrosas      25
en las principales damas.
Cosas ay mas que dezirte:
si para el viernes me aguardas,
las oyras, que son de gusto,
y algunas ay de desgracias.      30
Acabó su buena ventura Preciosa, y con ella
encendio el desseo de todas las circunstantes
en querer saber la suya, y assi se lo rogaron
todas; pero ella las remitio para el viernes ve-
nidero, prometiendole que tendrian reales de      35
plata para hazer las cruzes. En esto vino el se-
ñor tiniente, a quien contaron marauillas de la


                                    P.21
LA GITANlLLA

gitanilla; el las hizo baylar vn poco, y confirmó
por verdaderas, y bien dadas, las alabanças
que a Preciosa auian dado; y poniendo la mano
en la faldriquera, hizo señal de querer darle      5
algo; y auiendola espulgado y sacudido, y ras-
cado muchas vezes, al cabo sacó la mano va-
zia, y dixo: "Por Dios, que no tengo blanca;
dadle vos, doña Clara, vn real a Preciosica, que
yo os le dare despues."      10
"Bueno es esso, señor; ¡por cierto si, ay esta
el real de manifiesto!; ¿no hemos tenido entre
todas nosotras vn quarto para hazer la señal
de la cruz, y quiere que tengamos vn real?"
"Pues dadle alguna valonzica vuestra o al      15
guna cosita, que otro dia nos boluera a ver
Preciosa y la regalaremos mejor."
A lo qual dixo doña Clara: "Pues porque
otra vez venga, no quiero dar nada aora a Pre-
ciosa."      20
"Antes, si no me dan nada", dixo Preciosa,
"nunca mas boluere aca; mas si boluere a ser-
uir a tan principales señores, pero trayre traga-
do que no me han de dar nada, y ahorrareme
la fatiga del esperallo. Coheche vuessa merced,      25
señor tiniente, coheche, y tendra dineros, y no
haga vsos nueuos, que morira de hambre. Mire,
señora, por ahi he oydo dezir, y, aunque moça,
entiendo que no son buenos dichos, que de los
oficios se ha de sacar dineros para pagar las      30
condenaciones de las residencias y para pre-
tender otros cargos."


                                    P.22
NOVELAS EXEMPLARES


"Assi lo dizen y lo hazen los desalmados",
replicó el teniente; "pero el juez que da buena
residencia, no tendra que pagar condenacion
alguna, y el auer vsado bien su oficio, sera el
valedor para que le den otro."      5
"Habla vuessa merced muy a lo santo, señor
teniente", respondio Preciosa; "andese a esso,
y cortaremosle de los harapos para reliquias."
"Mucho sabes, Preciosa", dixo el tiniente;
"calla, que yo dare traza que sus magestades      10
te vean, porque eres pieça de reyes".
"Querranme para truhana", respondio Pre-
ciosa, "y yo no lo sabre ser, y todo yra perdi-
do; si me quisiessen para discreta, aun lleuar-
meian; pero en algunos palacios, mas medran      15
los truhanes que los discretos. Yo me hallo bien
con ser gitana y pobre, y corra la suerte por
donde el cielo quisiere."
"Ea, niña", dixo la gitana vieja, "no hables
mas; que has hablado mucho y sabes mas de      20
lo que yo te he enseñado; no te assotiles tanto,
que te despuntarás; habla de aquello que tus
años permiten, y no te metas en altanerias, que
no ay ninguna que no amenaze cayda."
"El diablo tienen estas gitanas en el cuerpo",      25
dixo a esta sazon el tiniente.
Despidieronse las gitanas, y, al yrse, dixo la
donzella del dedal: "Preciosa, dime la buena
ventura o buelueme mi dedal, que no me que-
da con que hazer labor."      30
"Señora doncella", respondio Preciosa, "haga
cuenta que se la he dicho y prouease de otro


                                    P.23
LA GITANILLA


dedal, o no haga vaynillas hasta el viernes,
que yo boluere, y le dire mas venturas y auen-
turas que las que tiene vn libro de cauallerias."
Fueronse, y juntaronse con las muchas labra-
doras que a la hora de las aue marias suelen      5
salir de Madrid para boluerse a sus aldeas, y
entre otras bueluen muchas, con quien siempre
se acompañauan las gitanas y boluian seguras
(porque la gitana vieja viuia en continuo temor
no le salteassen a su Preciosa).      10
Sucedio, pues, que la mañana de vn dia que
boluian a Madrid a coger la garrama con las
demas gitanillas, en vn valle pequeño, que esta
obra de quinientos pasos antes que se llegue a
la villa, vieron vn mancebo gallardo y ricamen-      15
te adereçado de camino. La espada y daga que
traia, eran, como dezirse suele, vna asqua
de oro; sombrero con rico cintillo y con plumas
de diuersas colores adornado.
Repararon las gitanas en viendole, y pusie-      20
ronsele a mirar muy de espacio, admiradas de
que a tales horas vn tan hermoso mancebo es-
tuuiesse en tal lugar a pie y solo.
El se llegó a ellas, y, hablando con la gitana
mayor, le dixo: "Por vida vuestra, amiga, que      25
me hagays plazer, que vos y Preciosa me oyays
aqui aparte dos palabras, que seran de vuestro
prouecho."
"Como no nos desuiemos mucho ni nos tar-
demos mucho, sea en buen ora", respondio la      30


                                    P.24
NOVELAS EXEMPLARES


vieja, y, llamando a Preciosa, se desuiaron de
las otras obra de veynte pasos, y assi en pie
como estauan, el mancebo les dixo: "Yo vengo
de manera rendido a la discrecion y belleza de
Preciosa, que, despues de auerme hecho      5
mucha fuerça para escusar llegar a este punto,
al cabo he quedado mas rendido y mas impos-
sibilitado de escusallo; yo, señoras mias, que
siempre os he de dar este nombre, si el cielo
mi pretension fauorece, soy cauallero, como      10
lo puede mostrar este habito", y, apartando el
herreruelo, descubrio en el pecho vno de los
mas calificados que ay en España; "soy hijo de
Fulano" (que por buenos respectos aqui no se
declara su nombre). "Estoy debaxo de su tutela      15
y amparo; soy hijo vnico, y el que espera vn
razonable mayorazgo. Mi padre esta aqui en la
Corte pretendiendo vn cargo, y ya esta consul-
tado y tiene casi ciertas esperanças de salir con
el. Y con ser de la calidad y nobleza que os he      20
referido, y de la que casi se os deue ya de yr
trasluziendo, con todo esso quisiera ser vn gran
señor, para leuantar a mi grandeza la humildad
de Preciosa, haziendola mi ygual y mi señora.
Yo no la pretendo para burlalla, ni en las veras      25
del amor que la tengo puede caber genero de
burla alguna; solo quiero seruirla del modo
que ella mas gustare: su voluntad es la mia.
Para con ella es de cera mi alma, donde podra
imprimir lo que quisiere; y, para conseruarlo y      30
guardarlo, no sera como impresso en cera, sino


                                    P.25
LA GITANILLA


como esculpido en marmoles, cuya dureza se
opone a la duracion de los tiempos. Si creeys
esta verdad, no admitira ningun desmayo mi
esperança. Pero si no me creeys, siempre me
tendra temeroso vuestra duda; mi nombre es      5
este (y dixosele); el de mi padre ya os lo he
dicho; la casa donde viue es en tal calle, y tie-
ne tales y tales señas; vezinos tiene de quien
podreys informaros, y aun de los que no son
vezinos tambien, que no es tan escura la cali-      10
dad y el nombre de mi padre y el mio, que no
le sepan en los patios de palacio, y aun en toda
la Corte. Cien escudos traygo aqui en oro para
daros en arra y señal de lo que pienso da-
ros; porque no ha de negar la hazienda el que      15
da el alma."
En tanto que el cauallero esto dezia, le estaua
mirando Preciosa atentamente, y sin duda que
no le deuieron de parecer mal ni sus razones,
ni su talle, y boluiendoso a la vieja, le dixo:      20
"Perdoneme, abuela, de que me tomo licencia
para responder a este tan enamorado señor."
"Responde lo que quisieres, nieta", respon-
dio la vieja, "que yo se que tienes discrecion
para todo."      25
Y Preciosa dixo: "Yo, señor cauallero, aun-
que soy gitana pobre y humildemente nacida,
tengo vn cierto espiritillo fantastico aca dentro,
que a grandes cosas me lleua. A mi, ni me
mueuen promessas, ni me desmoronan dadiuas,      30
ni me inclinan sumissiones, ni me espantan


                                    P.26
NOVELAS EXEMPLARES


finezas enamoradas, y aunque de quinze aflos,
que, segun la cuenta de mi abuela, para este
san Miguel los hare, soy ya vieja en los pensa-
mientos, y alcanço mas de aquello que mi edad
promete, mas por mi buen natural, que por la      5
esperiencia; pero con lo vno o con lo otro, se
que las passiones amorosas en los recien ena-
morados, son como impetus indiscretos que
hazen salir a la voluntad de sus quicios, la
qual, atropellando inconuenientes, desatinada-      10
mente, se arroja tras su desseo; y, pensando
dar con la gloria de sus ojos, da con el infierno
de sus pesadumbres. Si alcança lo que dessea,
mengua el desseo con la possession de la cosa
desseada, y, quiza, abriendose entonces los      15
ojos del entendimiento, se vee ser bien que se
aborrezca lo que antes se adoraua. Este temor
engendra en mi vn recato tal, que ningunas
palabras creo, y de muchas obras dudo. Vna
sola joya tengo, que la estimo en mas que a la      20
vida, que es la de mi entereza y virginidad, y
no la tengo de vender a precio de promessas
ni dadiuas, porque en fin sera vendida; y si
puedo ser comprada, sera de muy poca esti-
ma; ni me la han de lleuar trazas ni embelecos;      25
antes pienso yrme con ella a la sepultura, y
quiza al cielo, que ponerla en peligro que qui-
meras y fantasias soñadas la enuistan o mano-
seen. Flor es la de la virginidad que, a ser pos-
sible, aun con la imaginacion no auia de dexar      30


                                    P.27
LA GITANILLA


ofenderse. Cortada la rosa del rosal, ¡con qué
breuedad y facilidad se marchita! Este la toca,
aquel la huele, el otro la deshoja, y, finalmente,
entre las manos rusticas se deshaze. Si vos,
señor, por sola esta prenda venis, no la aueys      5
de lleuar sino atada con las ligaduras y lazos
del matrimonio; que si la virginidad se ha de
inclinar, ha de ser a este santo yugo, que enton-
ces no seria perderla, sino emplearla en ferias
que felizes ganancias prometen; si quisieredes      10
ser mi esposo, yo lo sere vuestra. Pero han de
preceder muchas condiciones y aueriguaciones
primero. Primero tengo de saber si soys el que
dezis; luego, hallando esta verdad, aueys de
dexar la casa de vuestros padres y la aueys de      15
trocar con nuestros ranchos, y, tomando el trage
de gitano, aueys de cursar dos años en nuestras
escuelas, en el qual tiempo me satisfare yo de
vuestra condicion y vos de la mia, al cabo del
qual, si vos os contentaredes de mi y yo de vos,      20
me entregare por vuestra esposa; pero hasta
entonces tengo de ser vuestra hermana en el
trato y vuestra humilde en seruiros. Y aueys de
considerar que en el tiempo deste nouiciado
podria ser que cobrassedes la vista que aora      25
deueys de tener perdida, o, por lo menos, tur-
bada, y viessedes que os conuenia huyr de lo
que aora seguis con tanto ahinco; y cobrando
la libertad perdida, con vn buen arrepenti-
miento, se perdona qualquier culpa. Si con es-      30
tas condiciones quereys entrar a ser soldado
de nuestra milicia, en vuestra mano está, pues


                                    P.28
NOVELAS EXEMPLARES


faltando alguna dellas, no aueys de tocar vn
dedo de la mia."
Pasmose el moço a las razones de Preciosa
y pusose como embelesado mirando al suelo,
dando muestras que consideraua lo que res-      5
ponder deuia.
Viendo lo qual Preciosa, tornó a dezirle: "No
es este caso de tan poco momento, que, en los
que aqui nos ofrece el tiempo, pueda ni deua
resoluerse. Bolueos, señor, a la villa, y conside-      10
rad de espacio lo que vieredes que mas os
conuenga, y en este mismo lugar me podeys
hablar todas las fiestas que quisieredes, al yr o
venir de Madrid."
A lo qual respondio el gentilhombre: "Quan-      15
do el cielo me dispuso para quererte, Preciosa
mia, determiné de hazer por ti quanto tu volun-
tad acertasse a pedirme, aunque nunca cupo
en mi pensamiento que me auias de pedir lo
que me pides. Pero pues es tu gusto que el      20
mio al tuyo se ajuste y acomode, cuentame por
gitano desde luego y haz de mi todas las espe-
riencias que mas quisieres, que siempre me
has de hallar el mismo que aora te significo;
mira quando quieres que mude el trage, que      25
yo querria que fuesse luego, que, con ocasion
do yr a Flandes, engañaré a mis padres y sacaré
dineros para gastar algunos dias, y seran hasta
ocho los que podre tardar en acomodar mi par-
tida; a los que fueren conmigo, yo los sabre      30
engañar de modo que salga con mi determi-
nacion. Lo que te pido es, si es que ya puedo


                                    P.29
LA GITANILLA


tener atreuimiento de pedirte y suplicarte algo,
que si no es oy, donde te puedes informar de
mi calidad y de la de mis padres, que no vayas
mas a Madrid; porque no querria que algunas
de las demasiadas ocasiones que alli pueden      5
ofrecerse, me salteasse la buena ventura que
tanto me cuesta."
"Esso no, señor galan", respondio Preciosa;
"sepa que conmigo ha de andar siempre la
libertad desenfadada, sin que la ahogue ni      10
turbe la pesadumbre de los zelos; y entienda
que no la tomaré tan demasiada, que no se
eche de ver desde bien lexos, que llega mi
honestidad a mi desemboltura; y en el primero
cargo en que quiero estaros, es en el de la con-      15
fiança que aueys de hazer de mi. Y mirad que
los amantes que entran pidiendo zelos, o son
simples o confiados."
"Satanas tienes en tu pecho, muchacha", dixo
a esta sazon la gitana vieja; "mira que dizes co-      20
sas que no las diria vn colegial de Salaman-
ca. Tu sabes de amor; tu sabes de zelos; tu de
confianças; ¿cómo es esto, que me tienes loca,
y te estoy escuchando como a vna persona es-
piritada, que habla latin sin saberlo?"      25
"Calle, abuela", respondió Preciosa, "y sepa,
que todas las cosas que me oye son nonada,
y son de burlas, para las muchas que de mas
veras me quedan en el pecho."


                                    P.30
NOVELAS EXEMPLARES


Todo quanto Preciosa dezia, y toda la dis-
crecion que mostraua, era añadir leña al fuego
que ardia en el pecho del enamorado caualle-
ro. Finalmente, quedaron en que de alli a ocho
dias se verian en aquel mismo lugar, donde el      5
vendria a dar cuenta del termino en que sus ne-
gocios estauan, y ellas aurian tenido tiempo de
informarse de la verdad, que les auia dicho.
Sacó el moço vna bolsilla de brocado, donde
dixo que yuan cien escudos de oro, y dioselos      10
a la vieja; pero no queria Preciosa que los to-
masse en ninguna manera, a quien la gitana
dixo: "Calla, niña, que la mejor señal que este
señor ha dado de estar rendido, es auer entre-
gado las armas, en señal de rendimiento; y el      15
dar, en qualquiera ocasion que sea, siempre
fue indicio de generoso pecho. Y acuerdate de
aquel refran, que dize: Al cielo rogando, y con
el maço dando . Y mas,que no quiero yo, que
por mi pierdan las gitanas el nombre que por      20
luengos siglos tienen adquerido de codiciosas
y aprouechadas. ¿Cien escudos quieres tu que
deseche, Preciosa?, y ¿de oro en oro? que
pueden andar cosidos en el alforça de vna saya,
que no valga dos reales, y tenerlos alli, como      25
quien tiene vn juro sobre las yeruas de Estre-
madura. Y si alguno de nuestros hijos, nietos,
o parientes cayere por alguna desgracia en ma-
nos de la justicia, ¿aura fauor tan bueno, que
llegue a la oreja del juez y del escriuano, como      30


                                    P.31
LA GITANILLA


destos escudos, si llegan a sus bolsas? Tres ve-
zes, por tres delitos diferentes, me he visto casi
puesta en el asno para ser açotada; y de la vna
me libró vn jarro de plata; y de la otra vna sar-
ta de perlas, y de la otra quarenta reales de a      5
ocho, que auia trocado por quartos, dando
veynte reales mas por el cambio. Mira niña,
que andamos en oficio muy peligroso, y lleno
de tropieços, y de ocasiones forçosas, y no ay
defensas que mas presto nos amparen y soco-      10
rran, como las armas inuencibles del gran Fili-
po: no ay passar adelante de su plus vltra . Por
vn doblon de dos caras se nos muestra alegre
la triste del procurador y de todos los minis-
tros de la muerte, que son arpias de nosotras      15
las pobres gitanas; y mas precian pelarnos y
desollarnos a nosotras, que a vn salteador de ca-
minos; jamas, por mas rotas y desastradas que
nos vean, nos tienen por pobres, que dizen que
somos como los jubones de los gauachos de      20
Velmonte, rotos y grasientos, y llenos de do-
blones".
"Por vida suya, abuela, que no diga mas, que
lleua termino de alegar tantas leyes en fauor
de quedarse con el dinero, que agote las de los      25
emperadores; quedese con ellos, y buen pro-
uecho le hagan, y plega a Dios que los entie-
rre en sepultura donde jamas tornen a ver la
claridad del sol, ni aya necessidad que la
vean. A estas nuestras compañeras sera forçoso      30


                                    P.32
NOVELAS EXEMPLARES


darles algo, que ha mucho que nos esperan, y
ya deuen de estar enfadadas."
"Assi veran ellas", replicó la vieja, "moneda
destas, como veen al turco agora. Este buen se-
ñor vera si le ha quedado alguna moneda de      5
plata, o quartos, y los repartira entre ellas, que
con poco quedaran contentas.
"Si traygo", dixo el galan, y sacó de la fal-
driquera tres reales de a ocho, que repartio en-
tre las tres gitanillas, con que quedaron mas      10
alegres y mas satisfechas que suele quedar vn
autor de comedias, quando en competencia de
otro le suelen retular por las esquinas: "¡victor,
victor!".
En resolucion, concertaron, como se ha dicho,      15
la venida de alli a ocho dias; y que se auia de
llamar, quando fuesse gitano, Andres Cauallero,
porque tambien auia gitanos entre ellos deste
apellido.
No tuuo atreuimiento Andres, que assi lo      20
llamaremos de aqui adelante, de abraçar a
Preciosa; antes, embiandole con la vista el
alma, sin ella, si assi dezirse puede, las dexó
y se entró en Madrid, y ellas, contentissimas,
hizieron lo mismo.      25
Preciosa, algo aficionada, mas con benouo-
lencia que con amor, de la gallarda disposicion
de Andres, ya desseaua informarse si era el
que auia dicho; entró en Madrid, y, a pocas
calles andadas, encontro con el page poeta de      30
las coplas y el escudo; y quando el la vio, se
llegó a ella, diziendo: "Vengas en buen ora,


                                    P.33
LA GITANiLLA

Preciosa, ¿leyste por ventura las coplas que te
di el otro dia?"
A lo que Preciosa respondio: "Primero que
le responda palabra, me ha de dezir vna ver-      5
dad, por vida de lo que mas quiere."
"Conjuro es esse", respondio el page, "que
aunque el dezirla me costasse la vida, no la
negaré en ninguna manera."
"Pues la verdad que quiero que me diga",      10
dixo Preciosa, "es, si por ventura es poeta."
"A serlo", replicó el page, "forçosamente auia
de ser por ventura. Pero has de saber, Preciosa,
que esse nombre de poeta muy pocos le mere-
cen; y assi yo no lo soy, sino vn aficionado a      15
la poesia; y para lo que he menester, no voy a
pedir, ni a buscar versos agenos; los que te di
son mios, y estos que te doy agora, tambien,
mas no por esto soy poeta, ni Dios lo quiera."
"¿Tan malo es ser poeta?", replicó Preciosa.      20
"No es malo", dixo el page; "pero el ser poeta
a solas, no lo tengo por muy bueno. Hase de
vsar de la poesia, como de vna joya preciosissi-
ma, cuyo dueño no la trae cada dia, ni la mues-
tra a todas gentes, ni a cada paso, sino quando      25
conuenga, y sea razon que la muestre. La poe-
sia es vna bellissima doncella, casta, honesta,
discreta, aguda, retirada, y que se contiene en
los limites de la discrecion mas alta. Es amiga
de la soledad; las fuentes la entretienen, los      30
prados la consuelan, los arboles la desenojan,


                                    P.34
NOVELAS EXEMPLARES


las flores la alegran y, finalmente, deleyta y
enseña a quantos con ella comunican."
"Con todo esso", respondio Preciosa, "he
oydo dezir, que es pobrissima, y que tiene
algo de mendiga."      5
"Antes es al reues", dixo el page, "porque
no ay poeta que no sea rico, pues todos viuen
contentos con su estado, filosofia que la alcan-
çan pocos; pero ¿que te ha mouido, Preciosa, a
hazer esta pregunta?"      10
"Hame mouido,", respondio Preciosa, "porque
como yo tengo a todos, o los mas poetas por
pobres, causome marauilla aquel escudo de oro
que me distes entre vuestros versos embuelto;
mas agora que se que no soys poeta, sino afi-      15
cionado de la poesia, podria ser que fuessedes
rico, aunque lo dudo, a causa que por aque-
lla parte que os toca de hazer coplas, se ha de
desaguar quanta hazienda tuuieredes, que no
ay poeta, segun dizen, que sepa conseruar la      20
hazienda que tiene, ni grangear la que no tiene."
"Pues yo no soy dessos", replico el page;
"versos hago, y no soy rico, ni pobre; y sin sen-
tirlo, ni descontarlo, como hazen los ginouesses
sus combites, bien puedo dar vn escudo y dos a      25
quien yo quisiere. Tomad, Preciosa perla, este
segundo papel, y esto escudo segundo que va
en el, sin que os pongays a pensar, si soy poe-
ta o no. Solo quiero que penseys y creays, que
quien os da esto, quisiera tener para daros las      30
riquezas de Midas."


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LA GITANILLA


Y en esto le dio vn papel, y tentandole Pre-
ciosa, halló que dentro venia el escudo, y dixo:
"Este papel ha de viuir muchos años, porque
trae dos almas consigo: vna la del escudo, y
otra la de los versos, que siempre vienen llenos      5
de almas y coraçones. Pero sepa el señor page
que no quiero tantas almas conmigo; y si no
saca la vna, no aya miedo que reciba la otra;
por poeta le quiero, y no por dadiuoso, y desta
manera tendremos amistad que dure, pues mas      10
ayna puede faltar vn escudo, por fuerte que sea,
que la hechura de vn romance."
"Pues assi es", replicó el page, "que quieres,
Preciosa, que yo sea pobre por fuerça, no des-
eches el alma que en esse papel te embio, y      15
buelueme el escudo, que, como le toques con
la mano, le tendre por reliquia mientras la vida
me durare."
Sacó Preciosa el escudo del papel, y quedose
con el papel, y no le quiso leer on la calle. El      20
page se despidio, y se fue contentissimo, cre-
yendo que ya Preciosa quedaua rendida, pues
con tanta afabilidad le auia hablado. Y como
ella lleuaua puesta la mira en buscar la casa
del padre de Andres, sin querer detenerse a      25
baylar en ninguna parte, en poco espacio se
puso en la calle do estaua, que ella muy bien
sabia; y auiendo andado hasta la mitad, alço
los ojos a vnos valcones de hierro dorados, que
le auian dado por señas, y vio en ella a vn      30
cauallero de hasta edad de cinquenta años, con
vn habito de cruz colorada en los pechos, de


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NOVELAS EXEMPLARES


venerable grauedad y presencia, el qual, apenas
tambien huuo visto la gitanilla, quando dixo:
"Subid, niñas, que aqui os daran limosna."
A esta voz acudieron al valcon otros tres
caualleros, y entre ellos vino el enamorado      5
Andres, que, quando vio a Preciosa, perdio la
color, y estuuo a punto de perder los sentidos;
tanto fue el sobresalto que recibio con su vista.
Subieron las gitanillas todas, sino la grande,
que se quedó abaxo, para informarse de los      10
criados de las verdades de Andres.
Al entrar las gitanillas en la sala, estaua
diziendo el cauallero anciano a los demas:
"Esta deue de ser sin duda la gitanilla hermosa,
que dizen que anda por Madrid."      15
"Ella es", replicó Andres, "y sin duda es la
mas hermosa criatura que se ha visto."
"Assi lo dizen", dixo Preciosa, que lo oyo
todo en entrando; "pero en verdad que se
deuen de engañar en la mitad del justo precio.      20
Bonita bien creo que lo soy, pero tan hermosa
como dizen, ni por pienso."
"Por vida de don Iuanico mi hijo", dixo el
anciano, "que aun soys mas hermosa de lo que
dizen, linda gitana."      25
"¿Y quien es don Iuanico su hijo?", preguntó
Preciosa.
"Esse galan que esta a vuestro lado", respon-
dio el cauallero.
"En verdad que pense", dixo Preciosa, "que      30
juraua v. m. por algun niño de dos años: mirad
qué don Iuanico, y qué brinco. A mi verdad,


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LA GITANILLA


que pudiera ya estar casado, y que, segun tiene
vnas rayas en la frente, no passarán tres años
sin que lo esté, y muy a su gusto, si es que desde
aqui alla no se le pierde, o se le trueca."
"Basta", dixo vno de los presentes; "¿qué      5
sabe la gitanilla de rayas?"
En esto las tres gitanillas que yuan con Pre-
ciosa, todas tres se arrimaron a vn rincon de la
sala, y, cosiendose las bocas vnas con otras, se
juntaron por no ser oydas.      10
Dixo la Cristina: "Muchachas, este es el
cauallero que nos dio esta mañana los tres
reales de a ocho."
"Assi es la verdad", respondieron ellas, "pero
no se lo mentemos, ni le digamos nada, si el      15
no nos lo mienta; ¡que sabemos, si quiere encu-
brirse!"
En tanto que esto entre las tres passaua, res-
pondio Preciosa a lo de las rayas: "Lo que veo
con los ojos, con el dedo lo adiuino. Yo se del      20
señor don Iuanico, sin rayas, que es algo ena-
moradizo, impetuoso, y azelerado, y gran pro-
metedor de cosas, que parecen impossibles, y
plega a Dios que no sea mentirosito, que seria
lo peor de todo. Vn viaje ha de hazer agora      25
muy lexos de aqui, y vno piensa el vayo, y otro
el que le ensilla; el hombre pone, y Dios dis-
pone ; quiza pensará que va a Oñez, y dara en
Gamboa".
A esto respondio don Iuan: "En verdad, gita-      30
nica, que has acertado en muchas cosas de mi
condicion; pero en lo de ser mentiroso vas muy


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NOVELAS EXEMPLARES


fuera de la verdad, porque me precio de dezirla
en todo acontecimiento. En lo del viage largo,
has acertado, pues sin duda, siendo Dios ser-
uido, dentro de quatro o cinco dias me partire
a Flandes, aunque tu me amenazas que he de      5
torcer el camino, y no querria que en el me
sucediesse algun desman que lo estoruasse."
"Calle, señorito", respondio Preciosa, "y en-
comiendese a Dios, que todo se. hara bien, y
sepa, que yo no se nada de lo que digo, y no      10
es marauilla que, como hablo mucho y a bulto,
acierte en alguna cosa, y yo querria acertar en
persuadirte a que no te partiesses, sino que
sossegasses el pecho y te estuuiesses con tus
padres para darles buena vejez, porque no es-      15
toy bien con estas ydas y venidas a Flandes,
principalmente los moços de tan tierna edad
como la tuya; dexate crecer vn poco para que
puedas lleuar los trabajos de la guerra, quanto
mas que harta guerra tienes en tu casa, hartos      20
combates amorosos te sobresaltan el pecho.
Sossiega, sossiega, alborotadito, y mira lo que
hazes primero que te cases , y danos vna limos-
nita por Dios y por quien tu eres, que en ver-
dad que creo que eres bien nacido, y si a esto      25
se junta el ser verdadero, yo cantare la gala
al vencimiento de auer acertado en quanto te
he dicho."
"Otra vez te he dicho, niña", respondio el
don Iuan que auia de ser Andres Cauallero,      30
"que en todo aciertas, sino en el temor que


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LA GITANILLA


tienes que no deuo de ser muy verdadero, que
en esto te engañas sin alguna duda; la palabra
que yo doy en el campo, la cumplire en la ciu-
dad y adonde quiera, sin serme pedida, pues
no se puede preciar de cauallero quien toca      5
en el vicio de mentiroso. Mi padre te dara
limosna por Dios y por mi, que en verdad
que esta mañana di quanto tenia a vnas da-
mas, que, a ser tan lisongeras como hermosas,
especialmente vna dellas, no me arriendo la      10
ganancia."
Oyendo esto Cristina, con el recato de la
otra vez, dixo a las demas gitanas: "¡Ay, niñas,
que me maten si no lo dize por los tres reales
de a ocho que nos dio esta mañana!"      15
"No es assi", respondio vna de las dos, "por-
que dixo que eran damas, y nosotras no lo so-
mos, y siendo el tan verdadero como dize, no
auia de mentir en esto."
"No es mentira de tanta consideracion", res-      20
pondio Cristina, "la que se dize sin perjuyzio
de nadie y en prouecho y credito del que la
dize. Pero con todo esto, veo que no nos dan
nada, ni nos mandan baylar."
Subio en esto la gitana vieja, y dixo: "Nieta,      25
acaba, que es tarde, y ay mucho que hazer y
mas que dezir."
"¿Y qué ay, abuela", preguntó Preciosa, "ay
hijo o hija?"
"Hijo y muy lindo", respondio la vieja; "ven,      30
Preciosa, y oyras verdaderas marauillas."


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NOVELAS EXEMPLARES


"Plega a Dios que no muera de sobreparto",
dixo Preciosa.
"Todo se mirará muy bien", replico la vieja,
"quanto mas que hasta aqui todo ha sido parto
derecho, y el infante es como vn oro."      5
"¿Ha parido alguna señora?", preguntó el
padre de Andres Cauallero.
"Si, señor", respondio la gitana; "pero ha
sido el parto tan secreto, que no le sabe sino
Preciosa y yo y otra persona, y assi no pode-      10
mos dezir quien es."
"Ni aqui lo queremos saber", dixo vno de los
presentes; "pero desdichada de aquella que en
vuestras lenguas deposita su secreto, y en vues-
tra ayuda pone su honra."      15
"No todas somos malas", respondio Preciosa;
"quiza ay alguna entre nosotras que se precia
de secreta y de verdadera, tanto quanto el
hombre mas estirado que ay en esta sala; y
vamonos, abuela, que aqui nos tienen en poco,      20
pues en verdad que no somos ladronas ni ro-
gamos a nadie."
"No os enojeys, Preciosa", dixo el padre,
"que a lo menos de vos imagino que no se
puede presumir cosa mala, que vuestro buen      25
rostro os acredita, y sale por fiador de vuestras
buenas obras. Por vida de Preciosita, que bay-
leys vn poco con vuestras compañeras, que
aqui tengo vn doblon de oro de a dos caras,
que ninguna es como la vuestra, aunque son      30
de dos reyes."
Apenas huuo oydo esto la vieja, quando


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LA GITANILLA


dixo: "Ea, niñas, haldas en cinta, y dad conten-
to a estos señores."
Tomó las sonajas Preciosa, y dieron sus buel-
tas, hizieron y deshizieron todos sus lazos con
tanto donaire y desemboltura, que tras los pies      5
se lleuauan los ojos de quantos las mirauan,
especialmente los de Andres, que assi se yuan
entre los pies de Preciosa, como si alli tuuieran
el centro de su gloria; pero turbosela la suerte
de manera, que se la boluio en infierno, y fue      10
el caso que en la fuga del bayle se le cayo a
Preciosa el papel que le auia dado el page; y
apenas huuo caydo, quando le alçó el que no
tenia buen concepto de las gitanas, y, abrien-
dole al punto, dixo: "Bueno, sonetico tenemos:      15
cesse el bayle, y escuchenle, que, segun el pri-
mer verso, en verdad que no es nada necio."
Pesole a Preciosa, por no saber lo que en el
venia, y rogo, que no le leyessen, y que se le
boluiessen; y todo el ahinco que en esto po-      20
nia, eran espuelas que apremiauan el desseo
de Andres para oyrle. Finalmente, el cauallero
lo leyo en alta voz, y era este:
Qvando Preciosa el panderete toca,
y hiere el dulce son los ayres vanos,      25
perlas son, que derrama con las manos,
flores son, que despide de la boca.
Suspensa el alma, y la cordura loca
queda a los dulces actos sobrehumanos,
que de limpios, de honestos y de sanos      30
su fama al cielo leuantado toca.


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NOVELAS EXEMPLARES


Colgadas del menor de sus cabellos
mil almas lleua, y a sus plantas tiene
amor rendidas vna y otra flecha.
Ciega y alumbra con sus soles bellos;
su imperio amor por ellas le mantiene,      5
y aun mas grandezas de su ser sospecha.
"Por Dios", dixo el que leyo el soneto, "que
tiene donayre el poeta que lo escriuio."
"No es poeta, señor, sino vn page muy ga-
lan y muy hombre de bien", dixo Preciosa.      10
(Mirad lo que aueys dicho, Preciosa, y lo que
vays a dezir, que essas no son alabanças del
page, sino lanças que traspassan el coraçon de
Andres que las escucha; ¿quereyslo ver, niña?
pues bolued los ojos, y vereysle desmayado      15
encima de la silla, con vn trasudor de muerte;
no penseys, donzella, que os ama tan de burlas
Andres, que no le hieran y sobresalten el me-
nor de vuestros descuydos. Llegaos a el en
horabuena, y dezilde algunas palabras al oydo,      20
que vayan derechas al coraçon, y le bueluan
de su desmayo. ¡No sino andaos a traer sonetos
cada dia en vuestra alabança, y vereys qual os
le ponen!)
Todo esto passó assi como se ha dicho, que      25
Andres, en oyendo el soneto, mil zelosas ima-
ginaciones le sobresaltaron; no se desmayó,
pero perdio la color de manera, que, viendolo
su padre, le dixo: "¿Que tienes, don Iuan, que
parece que te vas a desmayar, segun se te ha      30
mudado el color?"
"Esperense", dixo a esta sazon Preciosa,


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LA GITANILLA


"dexenmele dezir vnas ciertas palabras al oydo,
y veran cómo no se desmaya."
Y llegandose a el, le dixo, casi sin mouer los
labios: "¡Gentil animo para gitano!; ¿cómo po-
dreys, Andres, sufrir el tormento de toca,      5
pues no podeys lleuar el de vn papel?"
Y haziendole media docena de cruces sobre
el coraçon, se apartó del, y entonces Andres
respiró vn poco, y dio a entender que las pa-
labras de Preciosa le auian aprouechado; final-      10
mente, el doblon de dos caras se le dieron a
Preciosa, y ella dixo a sus compañeras que le
trocaria y repartiria con ellas hidalgamente.
El padre de Andres le dixo que le dexasse
por escrito las palabras que auia dicho a don      15
Iuan, que las queria saber en todo caso.
Ella dixo, que las diria de muy buena gana,
y que entendiessen, que aunque parecian cosa
de burla, tenian gracia especial para preseruar
el mal del coraçon y los vaguidos de cabeça,      20
y que las palabras eran:
Cabezita, cabezita,
tente en ti, no te resbales,
y apareja dos puntales
de la paciencia bendita;      25
solicita
la bonita
confianzita;
no te inclines
a pensamientos ruynes;      30
veras cosas,
que toquen en milagrosas;
Dios delante,
y san Christoual gigante.


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NOVELAS EXEMPLARES


"Con la mitad destas palabras que le digan, y
con seys cruzes que le hagan sobre el coraçon
a la persona que tuuiere vaguidos de cabeça",
dixo Preciosa, "quedará como vna mançana."
Quando la gitana vieja oyo el ensalmo y      5
el embuste, quedó pasmada, y mas lo quedó
Andres, que vio que todo era inuencion de su
agudo ingenio. Quedaronse con el soneto, por-
que no quiso pedirle Preciosa, por no dar otro
tartago a Andres, que ya sabia ella, sin ser      10
enseñada, lo que era dar sustos y martelos,
y sobresaltos zelosos a los rendidos amantes.
Despidieronse las gitanas, y, al yrse, dixo
Preciosa a don Iuan: "Mire, señor, qualquiera
dia desta semana es prospero para partidas, y      15
ninguno es aziago; apresure el yrse lo mas
presto que pudiere, que le aguarda vna vida
ancha, libre, y muy gustosa, si quiere acomo-
darse a ella."
"No es tan libre la del soldado, a mi pare-      20
cer", respondio don Iuan, "que no tenga mas
de sujecion, que de libertad; pero, con todo
esto, hare como viere."
"Mas vereys de lo que pensays", respondio
Preciosa, "y Dios os lleue y trayga con bien,      25
como vuestra buena presencia merece."
Con estas vltimas palabras quedó contento
Andres, y las gitanas se fueron contentissimas;
trocaron el doblon, repartieronle entre todas
ygualmente, aunque la vieja guardiana lleuaua      30
siempre parte y media de lo que se juntaua,
assi por la mayoridad, como por ser ella el


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LA GITANILLA


aguja por quien se guiauan en el maremagno
de sus bayles, donayres, y aun de sus embustes.
Llegose en fin el dia que Andres Cauallero
se aparecio vna mañana en el primer lugar de
su aparecimiento, sobre vna mula de alquiler,      5
sin criado alguno; halló en el a Preciosa y a
su abuela, de las quales conocido, le recibieron
con mucho gusto.
El les dixo, que le guiassen al rancho antes
que entrasse el dia y con el se descubriessen      10
las señas que lleuaua, si a caso le buscassen:
ellas, que, como aduertidas, vinieron solas, die-
ron la buelta, y de alli a poco rato llegaron a
sus barracas; entró Andres en la vna, que era
la mayor del rancho, y luego acudieron a verlo      15
diez o doze gitanos, todos moços, y todos ga-
llardos y bien hechos, a quien ya la vieja auia
dado cuenta del nueuo compañero que les auia
de venir, sin tener necessidad de encomendar-
les el secreto, que, como ya se ha dicho, ellos      20
lo guardan con sagazidad y puntualidad nunca
vista.
Echaron luego ojo a la mula, y dixo vno
dellos: "Esta se podra vender el iueues en
Toledo".      25
"Esso no", dixo Andres, "porque no ay mula
de alquiler que no sea conocida de todos los
moços de mulas que traginan por España."
"Par Dios, señor Andres", dixo vno de los
gitanos, "que aunque la mula tuuiera mas se-      30


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NOVELAS EXEMPLARES


ñales que las que han de preceder al dia tre-
mendo, aqui la transformaramos de manera,
que no la conociera la madre que la pario, ni
el dueño que la ha criado."
"Con todo esso", respondio Andres, "por esta      5
vez se ha de seguir y tomar el parecer mio. A
esta mula se ha de dar muerte, y ha de ser en-
terrada donde aun los huesos no parezcan."
"Pecado grande", dixo otro gitano: "¿a vna
inocente se ha de quitar la vida? No diga tal el      10
buen Andres, sino haga vna cosa: mirela bien
agora, de manera que se le queden estampadas
todas sus señales en la memoria, y dexenmela
lleuar a mi; y si de aqui a dos horas la conociere,
que me lardeen como a vn negro fugitiuo."      15
"En ninguna manera consentire", dixo An-
dres, que la mula no muera, aunque mas me
asseguren su transformacion; yo temo ser des-
cubierto si a ella no la cubre la tierra. Y si se
haze por el prouecho que de venderla puede      20
seguirse, no vengo tan desnudo a esta cofradia,
que no pueda pagar de entrada mas de lo que
valen quatro mulas."
"Pues assi lo quiere el señor Andres Caua-
llero", dixo otro gitano, "muera la sin culpa, y      25
Dios sabe si me pesa, assi por su mocedad,
pues aun no ha cerrado, cosa no vsada entre
mulas de alquiler, como porque deue ser anda-
riega, pues no tiene costras en las hijadas ni
llagas de la espuela."      30


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LA GITANILLA


Dilatose su muerte hasta la noche, y, en lo
que quedaua de aquel dia, se hizieron las cere-
monias de la entrada de Andres a ser gitano,
que fueron: desembaraçaron luego vn rancho
de los mejores del aduar, y adornaronle de ra-      5
mos y juncia, y, sentandose Andres sobre vn
medio alcornoque, pusieronle en las manos vn
martillo y vnas tenazas, y al son de dos guita-
rras, que dos gitanos tañian, le hizieron dar dos
cabriolas; luego le desnudaron vn braço y con      10
vna cinta de seda nueua y vn garrote le dieron
dos bueltas blandamente.
A todo se halló presente Preciosa y otras mu-
chas gitanas, viejas y moças, que las vnas con
marauilla, otras con amor, le mirauan: tal era      15
la gallarda disposicion de Andres, que hasta
los gitanos le quedaron aficionadissimos.
Hechas, pues, las referidas ceremonias, vn
gitano viejo tomó por la mano a Preciosa y,
puesto delante de Andres, dixo: "Esta mucha-      20
cha, que es la flor y la nata de toda la hermo-
sura de las gitanas que sabemos que viuen en
España, te la entregamos, ya por esposa o ya
por amiga, que en esto puedes hazer lo que
fuere mas de tu gusto, porque la libre y ancha      25
vida nuestra, no esta sujeta a melindres ni a
muchas ceremonias; mirala bien y mira si te
agrada, o si vees en ella alguna cosa que te des-
contente, y, si la vees, escoge entre las donze-
llas que aqui estan la que mas te contentare,      30
que la que escogieres te daremos; pero has de
saber que, vna vez escogida, no la has de dexar


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NOVELAS EXEMPLARES


por otra ni te has de empachar ni entremeter
ni con las casadas ni con las donzellas. Nosotros
guardamos inuiolablemente la ley de la amis-
tad; ninguno solicita la prenda del otro; libres
viuimos de la amarga pestilencia de los zelos      5
entre nosotros: aunque ay muchos incestos, no
ay ningun adulterio, y, quando le ay en la muger
propia o alguna vellaqueria en la amiga, no va-
mos a la justicia a pedir castigo; nosotros somos
los juezes y los verdugos de nuestras esposas o      10
amigas; con la misma facilidad las matamos y las
enterramos por las montañas y desiertos, como
si fueran animales nociuos; no ay pariente que
las vengue, ni padres que nos pidan su muerte.
Con este temor y miedo, ellas procuran ser cas-      15
tas, y nosotros, como ya he dicho, viuimos se-
guros. Pocas cosas tenemos que no sean comu-
nes a todos, excepto la muger o la amiga, que
queremos que cada vna sea del que le cupo
en suerte; entre nosotros assi haze diuorcio la      20
vejez, como la muerte; el que quisiere, puede
dexar la muger vieja, como el sea moço, y es-
coger otra que corresponda al gusto de sus
años. Con estas y con otras leyes y estatutos,
nos conseruamos y viuimos alegres; somos se-      25
ñores de los campos, de los sembrados, de las
seluas, de los montes, de las fuentes y de los
rios. Los montes nos ofrecen leña de ualde, los
arboles frutas, las viñas vbas, las huertas horta-
liza, las fuentes agua, los rios pezes y los veda-      30


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LA GITANILLA


dos caça, sombra las peñas, ayre fresco las
quiebras y casas las cueuas. Para nosotros, las
inclemencias del cielo son oreos, refrigerio las
nieues, baños la lluuia, musicas los truenos, y
hachas los relampagos. Para nosotros son los      5
duros terreros colchones de blandas plumas; el
cuero curtido de nuestros cuerpos, nos sirue de
arnes impenetrable que nos defiende; a nuestra
ligereza no la impiden grillos ni la detienen
barrancos, ni la contrastan paredes; a nuestro      10
animo no le tuercen cordeles ni le menoscaban
garruchas, ni le ahogan tocas, ni le doman
potros.
"Del si al no no hazemos diferencia, quando
nos conuiene; siempre nos preciamos mas de      15
martires que de confessores; para nosotros se
crian las bestias de carga en los campos y
se cortan las faldriqueras en las ciudades. No
ay aguila ni ninguna otra aue de rapiña que
mas presto se abalance a la presa que se le      20
ofrece, que nosotros nos abalançamos a las oca-
siones que algun interes nos señalen, y, final-
mente, tenemos muchas habilidades que felize
fin nos prometen, porque en la carcel cantamos,
en el potro callamos, de dia trabajamos, y de      25
noche hurtamos, o, por mejor dezir, auisamos
que nadie viua descuydado de mirar donde
pone su hazienda. No nos fatiga el temor de
perder la honra, ni nos desuela la ambicion de
acrecentarla; ni sustentamos bandos, ni madru-      30
gamos a dar memoriales, ni acompañar mag-
nates, ni a solicitar fauores. Por dorados techos


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NOVELAS EXEMPLARES


y suntuosos palacios estimamos estas barracas
y mouibles ranchos; por quadros y payses de
Flandes, los que nos da la naturaleza en essos
leuantados riscos y neuadas peñas, tendidos
prados y espesos bosques que a cada paso a      5
los ojos se nos muestran. Somos astrologos
rusticos, porque, como casi siempre dormimos
al cielo descubierto, a todas horas sabemos las
que son del dia y las que son de la noche; ve-
mos como arrincona y barre la aurora las estre-      10
llas del cielo, y como ella sale con su compa-
ñera el alua, alegrando el ayre, enfriando el
agua y humedeciendo la tierra, y luego, tras
ellas, el sol dorando cumbres , como dixo el
otro poeta, y rizando montes ; ni tememos que-      15
dar elados por su ausencia quando nos hiere
assoslayo con sus rayos, ni quedar abrasados
quando con ellos particularmente nos toca. Vn
mismo rostro hazemos al sol que al yelo; a la
esterilidad que a la abundancia. En conclusion,      20
somos gente que viuimos por nuestra indus-
tria y pico, y sin entremeternos con el antiguo
refran yglesia o mar, o casa real , tenemos lo
que queremos, pues nos contentamos con lo
que tenemos. Todo esto os he dicho, generoso      25
mancebo, porque no ignoreys la vida a que
aueys venido y el trato que aueys de professar,
el qual os he pintado aqui en borron, que otras
muchas e infinitas cosas yreys descubriendo en
el con el tiempo, no menos dignas de conside-      30
racion que las que aueys oydo."


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LA GITANILLA


Calló en diziendo esto el eloquente y viejo
gitano, y el nouicio dixo que se holgaua mucho
de auer sabido tan loables estatutos, y que el
pensaua hazer profession en aquella orden tan
puesta en razon y en politicos fundarnentos, y      5
que solo le pesaua no auer venido mas presto
en conocimiento de tan alegre vida, y que
desde aquel punto renunciaua la profession de
cauallero y la vanagloria de su illustre linage,
y lo ponia todo debaxo del yugo, o, por mejor      10
dezir, debaxo de las leyes con que ellos viuian,
pues con tan alta recompensa le satisfazian el
desseo de seruirlos, entregandole a la diuina
Preciosa, por quien el dexaria coronas e impe-
rios, y solo los dessearia para seruirla.      15
A lo qual respondio Preciosa: "Puesto que
estos señores legisladores han hallado por sus
leyes que soy tuya, y que por tuya te me han
entregado, yo he hallado por la ley de mi
voluntad, que es la mas fuerte de todas, que      20
no quiero serlo, si no es con las condiciones que
antes que aqui viniesses entre los dos concer-
tamos; dos añs has de viuir en nuestra com-
pañia, primero que de la mia gozes, por que tu
no te arrepientas por ligero, ni yo quede enga-      25
ñada por presurosa; condiciones rompen leyes:
las que te he puesto sabes; si las quisieres
guardar, podra ser que sea tuya, y tu seas rnio,
y donde no, aun no es muerta la mula, tus ves-
tidos estan enteros, y de tus dineros no te falta      30
vn ardite. La ausencia que has hecho, no ha
sido aun de vn dia, que de lo que del falta te


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NOVELAS EXEMPLARES


puedes seruir, y dar lugar que consideres lo
que mas te conuiene. Estos señores bien pue-
den entregarte mi cuerpo, pero no mi alma,
que es libre, y nacio libre, y ha de ser libre en
tanto que yo quisiere. Si te quedas, te estimare      5
en mucho; si te buelues, no te tendre en menos;
porque, a mi parecer, los impetus amorosos
corren a rienda suelta, hasta que encuentran
con la razon o con el desengaño, y no querria
yo que fuesses tu para conmigo, como es el      10
caçador, que, en alcançando la liebre que sigue,
la coge, y la dexa por correr tras otra que le
huye; ojos ay engañados, que a la primera
vista tan bien les parece el oropel como el oro,
pero a poco rato bien conocen la diferencia que      15
ay de lo fino a lo falso. Esta mi hermosura, que
tu dizes que tengo, que la estimas sobre el sol,
y la encareces sobre el oro, ¿que se yo si de
cerca te parecera sombra, y tocada, cayras en
que es de alquimia? Dos años te doy de tiempo      20
para que tantees y ponderes lo que sera bien
que escojas o sera justo que deseches, que la
prenda que vna vez comprada nadie se puede
deshazer della, sino con la muerte, bien es que
aya tiempo, y mucho, para miralla y remiralla,      25
y ver en ella las faltas o las virtudes que tiene,
que yo no me rijo por la barbara e insolente
licencia que estos mis parientes se han tomado
de dexar las mugeres, o castigarlas, quando se
les antoja. Y como yo no pienso hazer cosa      30


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LA GITANILLA


que llame al castigo, no quiero tomar compañia
que por su gusto me deseche."
"Tienes razon, ¡o Preciosa!", dixo a este punto
Andres, "y assi, si quieres que assegure tus
temores y menoscabe tus sospechas jurandote      5
que no saldre vn punto de las ordenes que me
pusieres, mira qué juramento quieres que haga,
o qué otra seguridad puedo darte, que a todo
me hallarás dispuesto."
"Los juramentos y promessas que haze el      10
cautiuo, por que le den libertad, pocas vezes se
cumplen con ella", dixo Preciosa, "y assi son,
segun pienso, los del amante, que, por conse-
guir su desseo, prometera las alas de Mercurio
y los rayos de Iupiter, como me prometio a mi      15
vn cierto poeta, y juraua por la laguna Estigia.
No quiero juramentos, señor Andres, ni quiero
promessas; solo quiero remitirlo todo a la espe-
riencia deste nouiciado, y a mi se me quedará
el cargo de guardarme, quando vos le tuuiere-      20
des de ofenderme."
"Sea ansi", respondio Andres; "sola vna cosa
pido a estos señores y compañeros mios, y es
que no me fuercen a que hurte ninguna cosa,
por tiempo de vn mes siquiera, porque me pa-      25
rece que no he de acertar a ser ladron, si antes
no preceden muchas liciones."
"Calla, hijo", dixo el gitano viejo, "que aqui
te industriaremos de manera, que salgas vn
aguila en el oficio, y quando le sepas, has de      30
gustar del de modo, que te comas las manos
tras el. ¿Ya es cosa de burla salir vazio por la


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NOVELAS EXEMPLARES


mañana, y boluer cargado a la noche al rancho?
"De açotes he visto yo boluer a algunos
dessos vazios", dixo Andres.
" No se toman truchas, &c.", replicó el viejo;
"todas las cosas desta vida estan sujetas a di-      5
uersos peligros, y las acciones del ladron al de
las galeras, açotes y horca, pero no porque
corra vn nauio tormenta o se anega, han de
dexar los otros de nauegar. ¡Bueno seria que,
porque la guerra come los hombres y los ca-      10
uallos, dexasse de auer soldados, quanto mas;
que el que es açotado por justicia entre nos-
otros, es tener vn habito en las espaldas, que le
parece mejor que si le truxesse en los pechos,
y de los buenos! El toque esta [en] no acabar      15
acozeando el ayre en la flor de nuestra juuen-
tud, y a los primeros delitos, que el mosqueo
de las espaldas, ni el apalear el agua en las
galeras, no lo estimamos en vn cacao. Hijo
Andres, reposad aora en el nido, debaxo de      20
nuestras alas, que a su tiempo os sacaremos a
bolar, y en parte donde no boluays sin presa,
y lo dicho dicho, que os aueys de lamer los
dedos tras cada hurto."
"Pues para recompensar", dixo Andres, "lo      25
que yo podia hurtar en este tiempo que se me
da de venia, quiero repartir dozientos escudos
de oro entre todos los del rancho."
Apenas huuo dicho esto, quando arremetie-
ron a el muchos gitanos, y, leuantandole en los      30


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LA GITANILLA


braços, y sobre los ombros, le cantauan el
"¡Victor, victor!, y el grande Andres", añadien-
do: "¡Y viua, viua Preciosa, amada prenda suya!
Las gitanas hizieron lo mismo con Preciosa, no
sin embidia de Cristina, y de otras gitanillas      5
que se hallaron presentes, que la embidia tan
bien se aloja en los aduares de los barbaros y
en las chozas de pastores, como en palacios de
principes, y esto de ver medrar al vezino que
me parece que no tiene mas meritos que yo,      10
fatiga.
Hecho esto, comieron lautamente, repartiose
el dinero prometido con equidad y justicia, re-
nouaronse las alabanças de Andres, subieron
al cielo la hermosura de Preciosa. Llegó la      15
noche, acocotaron la mula, y enterraronla de
modo que quedó seguro Andres de ser por ella
descubierto, y tambien enterraron con ella sus
alhajas, como fueron silla, y freno, y cinchas, a
vso de los indios, que sepultan con ellos sus      20
mas ricas preseas.
De todo lo que auia visto y oydo, y de los
ingenios de los gitanos, quedó admirado An-
dres y con proposito de seguir y conseguir su
empressa, sin entremeterse nada en sus cos-      25
tumbres, o a lo menos escusarlo por todas las
vias que pudiesse, pensando essentarse de la
jurisdicion de obedecellos en las cosas injustas
que le mandassen, a costa de su dinero. Otro
dia les rogo Andres que mudassen de sitio y se      30
alexassen de Madrid, porque temia ser conoci-
do si alli estaua; ellos dixeron que ya tenian


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NOVELAS EXEMPLARES


determinado yrse a los montes de Toledo, y
desde alli correr y garramar toda la tierra cir-
cunuezina.
Leuantaron, pues, el rancho y dieronle a An-
dres vna pollina en que fuesse, pero el no la      5
quiso, sino yrse a pie, siruiendo de lacayo a
Preciosa, que sobre otra yua: ella, contentissi-
ma de ver como triunfaua de su gallardo escu-
dero, y el ni mas ni menos de ver junto a si a
la que auia hecho señora de su aluedrio.      10
¡O poderosa fuerça deste que llaman dulce
dios de la amargura, titulo que le ha dado la
ociosidad y el descuydo nuestro, y con que
veras nos auassallas y quan sin respecto nos
tratas! Cauallero es Andres, y moço de muy      15
buen entendimiento, criado casi toda su vida
en la Corte y con el regalo de sus ricos padres,
y desde ayer aca ha hecho tal mudança, que
engañó a sus criados y a sus amigos, defraudó
las esperanças que sus padres en el tenian,      20
dexó el camino de Flandes, donde auia de
exercitar el valor de su persona y acrecentar la
honra de su linage, y se vino a postrarse a
los pies de vna muchacha y a ser su lacayo,
que puesto que hermosissima, en fin era gita-      25
na. ¡Priuilegio de la hermosura, que trae al re-
dopelo y por la melena a sus pies a la voluntad
mas essenta!
De alli a quatro dias, llegaron a vna aldea
dos leguas de Toledo, donde assentaron su      30


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LA GITANILLA


aduar, dando primero algunas prendas de plata
al alcalde del pueblo, en fianzas de que en el ni
en todo su termino no hurtarian ninguna cosa.
Hecho esto, todas las gitanas viejas y algunas
moças y los gitanos se esparcieron por todos      5
los lugares, o a lo menos apartados por quatro
o cinco leguas de aquel donde auian assen