Cip. Bergança amigo, dexemos esta noche
| el hospital en guarda de la confiança, y retire-
| | monos a esta soledad, y entre estas esteras,
| | donde podremos gozar, sin ser sentidos, desta
| | no vista merced que el cielo en vn mismo
| 5 |
| punto a los dos nos ha hecho.
| | Berg. Cipion hermano, oyote hablar, y se
| | que te hablo, y no puedo creerlo, por parecer-
| | me que el hablar nosotros passa de los termi-
| | nos de naturaleza.
| 10 |
| Cip. Assi es la verdad, Bergança, y viene a
| | ser mayor este milagro, en que no solamente
| | hablamos, sino en que hablamos con discurso,
| | como si fueramos capazes de razon, estando
| | tan sin ella, que la diferencia que ay del ani-
| 15 |
| mal bruto al hombre, es ser el hombre animal
| | racional, y el bruto irracional.
| | Berg. Todo lo que dizes, Cipion, entiendo, y
| | el dezirlo tu, y entenderlo yo, me causa nueua
| |
|
| admiracion y nueua marauilla. Bien es verdad,
|
| que, en el discurso de mi vida, diuersas y
|
| muchas vezes he oydo dezir grandes prerroga-
|
| tiuas nuestras, tanto que parece que algunos
|
| han querido sentir que tenemos vn natural dis-
| 5 |
| tinto, tan viuo y tan agudo en muchas cosas,
|
| que da indicios y señales de faltar poco para
|
| mostrar que tenemos vn no se que de enten-
|
| dimiento, capaz de discurso.
|
| Cip. Lo que yo he oydo alabar y encarecer
| 10 |
| es nuestra mucha memoria, el agradecimiento
|
| y gran fidelidad nuestra, tanto, que nos suelen
|
| pintar por symbolo de la amistad; y assi auras
|
| visto, si has mirado en ello, que en las sepul-
|
| turas de alabastro, donde suelen estar las figu-
| 15 |
| ras de los que alli estan enterrados, quando
|
| son marido y muger, ponen entre los dos a
|
| los pies vna figura de perro, en señal que se
|
| guardaron en la vida amistad y fidelidad in-
|
| uiolable.
| 20 |
| Berg. Bien se que ha auido perros tan agra-
|
| decidos, que se han arrojado con los cuerpos
|
| difuntos de sus amos en la misma sepultura.
|
| Otros han estado sobre las sepulturas donde
|
| estauan enterrados sus señores, sin apartarse
| 25 |
| dellas, sin comer, hasta que se les acabaua la
|
| vida. Se tambien, que, despues del elefante, el
|
| perro tiene el primer lugar, de parecer que tie-
|
| ne entendimiento, luego el cauallo, y el vltimo
|
| la ximia.
| 30 |
| Cip. Ansi es, pero bien confessarás, que ni
|
|
| has visto, ni oydo dezir jamas, que aya habla-
|
| do ningun elefante, perro, cauallo, o mona. Por
|
| donde me doy a entender que este nuestro
|
| hablar tan de inprouiso, cae debaxo del nu-
|
| mero de aquellas cosas que llaman portentos,
| 5 |
| las quales, quando se muestran y parecen, tie-
|
| ne aueriguado la experiencia, que alguna cala-
|
| midad grande amenaza a las gentes.
|
| Berg. Dessa manera, no hare yo mucho en
|
| tener por señal portentosa lo que ohi dezir los
| 10 |
| dias passados a vn estudiante, passando por
|
| Alcala de Henares.
|
| Cip. ¿Que le oyste dezir?
|
| Berg. Que, de cinco mil estudiantes que cur-
|
| sauan aquel año en la Vniuersidad, los dos mil
| 15 |
| oian medicina.
|
| Cip. Pues, ¿que vienes a inferir desso?
|
| Berg. Infiero, o que estos dos mil medicos
|
| han de tener enfermos que curar, que seria
|
| harta plaga y mala ventura, o ellos se han de
| 20 |
| morir de hambre. Pero sea lo que fuere, nos-
|
| otros hablamos, sea portento, o no, que lo que
|
| el cielo tiene ordenado que suceda, no ay dili-
|
| gencia ni sabiduria humana que lo pueda pre-
|
| uenir; y assi no ay para que ponernos a dispu-
| 25 |
| tar nosotros, como, o por que hablamos: mejor
|
| sera, que este buen dia, o buena noche, la me-
|
| tamos en nuestra casa; y pues la tenemos tan
|
| buena en estas esteras, y no sabemos quanto
|
|
| durará esta nuestra ventura, sepamos aproue-
|
| charnos della, y hablemos toda esta noche, sin
|
| dar lugar al sueño que nos impida este gusto,
|
| de mi por largos tiempos desseado.
|
| [Cip.] Y aun de mi, que desde que tuue
| 5 |
| fuerças para roer vn hueso, tuue desseo de
|
| hablar, para dezir cosas que depositaua en la
|
| memoria, y alli, de antiguas y muchas, o se en-
|
| mohezian, o se me oluidauan.
|
| [Berg.] Empero aora, que tan sin pensarlo
| 10 |
| me veo enriquezido deste diuino don de la
|
| habla, pienso gozarle y aprouecharme del lo
|
| mas que pudiere, dandome priessa a dezir todo
|
| aquello que se me acordare, aunque sea atro-
|
| pellada y confusamente, porque no se quando
| 15 |
| me bolueran a pedir este bien, que por presta-
|
| do tengo.
|
| Cip. Sea esta la manera, Bergança amigo,
|
| que esta noche me cuentes tu vida, y los tran-
|
| zes por donde has venido al punto en que
| 20 |
| aora te hallas; y si mañana en la noche es-
|
| tuuieremos con habla, yo te contaré la mia,
|
| porque mejor sera gastar el tiempo en contar
|
| las propias, que en procurar saber las agenas
|
| vidas.
| 25 |
| Berg. Siempre, Cipion, te he tenido por dis-
|
| creto y por amigo, y aora mas que nunca, pues
|
| como amigo quieres dezirme tus sucessos y
|
| saber los mios, y como discreto has repartido
|
|
| el tiempo donde podamos manifestallos. Pero
|
| aduierte primero si nos oye alguno.
|
| Cip. Ninguno, a lo que creo, puesto que aqui
|
| cerca esta vn soldado tomando sudores; pero
|
| en esta sazon mas estara para dormir que para
| 5 |
| ponerse a escuchar a nadie.
|
| Berg. Pues si puedo hablar con esse seguro,
|
| escucha, y si te cansare lo que te fuere dizien-
|
| do, o me reprehende, o manda que calle.
|
| Cip. Habla hasta que amanezca, o hasta que
| 10 |
| seamos sentidos, que yo te escucharé de muy
|
| buena gana, sin impedirte sino quando viere
|
| ser necessario.
|
| Berg. Pareceme que la primera vez que vi el
|
| sol fue en Seuilla, y en su Matadero, que
| 15 |
| esta fuera de la Puerta de la carne, por donde
|
| imaginara, si no fuera por lo que despues te
|
| dire, que mis padres deuieron de ser alanos de
|
| aquellos que crian los ministros de aquella con-
|
| fussion, a quien llaman giferos. El primero
| 20 |
| que conoci por amo, fue vno llamado Nicolas
|
| el romo, moço robusto, doblado y colerico,
|
| como lo son todos aquellos que exercitan la
|
| giferia. Este tal Nicolas me enseñaua a mi y a
|
| otros cachorros, a que, en compañia de ala-
| 25 |
| nos viejos, arremetiessemos a los toros y les
|
| hiziessemos pressa de las orejas. Con mu-
|
| cha facilidad sali vn aguila en esto.
|
| Cip. No me marauillo, Bergança, que, como
|
|
| el hazer mal viene de natural cosecha, facil-
|
| mente se aprende el hazerle.
|
| Berg. ¿Que se diria, Cipion hermano, de lo
|
| que vi en aquel Matadero, y de las cosas ex-
|
| orbitantes que en el passan? Primero has de
| 5 |
| presuponer que todos quantos en el trabajan,
|
| desde el menor hasta el mayor, es gente ancha
|
| de conciencia, desalmada, sin temer al rey ni
|
| a su justicia; los mas amancebados; son aues
|
| de rapiña carniceras. Mantienense ellos y sus
| 10 |
| amigas de lo que hurtan. Todas las mañanas
|
| que son dias de carne, antes que amanezca,
|
| estan en el matadero gran cantidad de muger-
|
| zillas y muchachos, todos con talegas, que,
|
| viniendo vazias, bueluen llenas de pedaços de
| 15 |
| carne, y las criadas con criadillas y lomos me-
|
| dio enteros. No ay res alguna que se mate,
|
| de quien no lleue esta gente diezmos y primi-
|
| cias de lo mas sabroso y bien parado. Y como
|
| en Seuilla no ay obligado de la carne, cada
| 20 |
| vno puede traer la que quisiere, y la que pri-
|
| mero se mata, o es la mejor, o la de mas baxa
|
| postura; y con este concierto, ay siempre mu-
|
| cha abundancia. Los dueños se encomiendan
|
| a esta buena gente que he dicho, no para que
| 25 |
| no les hurten, que esto es impossible, sino para
|
| que se moderen en las tajadas y socaliñas que
|
| hazen en las reses muertas, que las escamon-
|
| dan y podan como si fuessen sauzes o parras.
|
| Pero ninguna cosa me admiraua mas, ni me
| 30 |
| parecia peor, que el ver que estos giferos, con
|
| la misma facilidad matan a vn hombre, que a
|
|
| vna vaca: por quitame alla essa paja, a dos
|
| por tres meten vn cuchillo de cachas amarillas
|
| por la barriga de vna persona, como si acoco-
|
| tassen vn toro. Por marauilla se passa dia sin
|
| pendencias y sin heridas, y, a vezes, sin muer-
| 5 |
| tes; todos se pican de valientes, y aun tienen
|
| sus puntas de rufianes; no ay ninguno que
|
| no tenga su angel de guarda en la plaça de
|
| S. Francisco, grangeado con lomos y len-
|
| guas de vaca. Finalmente, ohi dezir a vn hom-
| 10 |
| bre discreto, que tres cosas tenia el rey por
|
| ganar en Seuilla: la calle de la Caça, la Costa-
|
| nilla y el Matadero.
|
| Cip. Si en contar las condiciones de los amos
|
| que has tenido, y las faltas de sus oficios, te
| 15 |
| has de estar, amigo Bergança, tanto como esta
|
| vez, menester sera pedir al cielo nos conceda
|
| la habla siquiera por vn año, y aun temo que,
|
| al paso que lleuas, no llegarás a la mitad
|
| de tu historia. Y quierote aduertir de vna cosa,
| 20 |
| de la qual veras la experiencia quando te
|
| cuente los sucessos de mi vida, y es que los
|
| cuentos, vnos encierran y tienen la gracia
|
| en ellos mismos, otros en el modo de contar-
|
| los; quiero dezir, que algunos ay que, aunque
| 25 |
| se cuenten sin preambulos y ornamentos de
|
| palabras, dan contento: otros ay que es menes-
|
| ter vestirlos de palabras, y con demostracio-
|
| nes del rostro y de las manos, y con mudar
|
|
| la voz, se hazen algo de nonada, y de floxos
|
| y desmayados, se bueluen agudos y gustosos,
|
| y no se te oluide este aduertimiento, para apro-
|
| uecharte del en lo que te queda por dezir.
|
| Berg. Yo lo hare assi, si pudiere y si me da
| 5 |
| lugar la grande tentacion que tengo de hablar,
|
| aunque me parece que con grandissima dificul-
|
| tad me podre yr a la mano.
|
| Cip. Vete a la lengua, que en ella consisten
|
| los mayores daños de la humana vida.
| 10 |
| Berg. Digo, pues, que mi amo me enseñó a
|
| lleuar vna espuerta en la boca, y a defenderla
|
| de quien quitarmela quisiesse. Enseñome tam-
|
| bien la casa de su amiga, y con esto se escusó
|
| la venida de su criada al matadero, porque yo
| 15 |
| le lleuaua las madrugadas lo que el auia hur-
|
| tado las noches. Y vn dia, que entre dos luzes
|
| yua yo diligente a lleuarle la porcion, ohi que
|
| me llamauan por mi nombre desde vna venta-
|
| na; alcé los ojos, y vi vna moça hermosa en
| 20 |
| estremo; detuueme vn poco, y ella baxó a la
|
| puerta de la calle y me tornó a llamar. Llegue-
|
| me a ella, como si fuera a ver lo que me
|
| queria, que no fue otra cosa que quitarme lo
|
| que lleuaua en la cesta y ponerme en su lugar
| 25 |
| vn chapin viejo. Entonces dixe entre mi: "La
|
| carne se ha ydo a la carne." Dixome la moça, en
|
| auiendome quitado la carne: "Andad, [G]aui-
|
| lan, o como os llamays, y dezid a Nicolas el
|
| romo, vuestro amo, que no se fie de animales,
| 30 |
| y que del lobo vn pelo, y esse de la espuerta."
|
|
| Bien pudiera yo boluer a quitar lo que me
|
| quitó, pero no quise, por no poner mi boca
|
| xifera y suzia en aquellas manos limpias y
|
| blancas.
|
| Cip. Hiziste muy bien, por ser prerrogatiua
| 5 |
| de la hermosura que siempre se le tenga res-
|
| pecto.
|
| Berg. Assi lo hize yo, y assi me bolui a mi
|
| amo, sin la porcion y con el chapin. Pareciole
|
| que bolui presto; vio el chapin, imaginó la
| 10 |
| burla, sacó vno de cachas, y tirome vna puña-
|
| lada, que, a no desuiarme, nunca tu oyeras
|
| aora este cuento, ni aun otros muchos que
|
| pienso contarte. Puse pies en poluorosa, y, to-
|
| mando el camino en las manos y en los pies,
| 15 |
| por detras de San Bernardo, me fuy por aque-
|
| llos campos de Dios, adonde la fortuna qui-
|
| siesse lleuarme.
|
| Aquella noche dormi al cielo abierto, y otro
|
| dia me deparó la suerte vn hato o rebaño de
| 20 |
| ouejas y carneros. Assi como le vi, crei que
|
| auia hallado en el el centro de mi reposo,
|
| pareciendome ser propio y natural oficio de
|
| los perros guardar ganado, que es obra donde
|
| se encierra vna virtud grande, como es ampa-
| 25 |
| rar y defender de los poderosos y soberuios
|
| los humildes y los que poco pueden. Apenas
|
| me huuo visto vno de tres pastores que el
|
| ganado guardauan, quando, diziendo: «To, to»,
|
| me llamó, y yo, que otra cosa no desseaua,
| 30 |
| me llegué a el, baxando la cabeça y meneando
|
|
| la cola. Truxome la mano por el lomo, abriome
|
| la boca, escupiome en ella, mirome las pres-
|
| sas, conocio mi edad, y dixo a otros pasto-
|
| res que yo tenia todas las señales de ser perro
|
| de casta. Llegó a este instante el señor del ga-
| 5 |
| nado, sobre vna yegua ruzia a la gineta, con
|
| lança y adarga, que mas parecia atajador de la
|
| costa, que señor de ganado. Preguntó al
|
| pastor: "¿Que perro es este, que tiene señales
|
| de ser bueno?" "Bien lo puede vuessa merced
| 10 |
| creer", respondio el pastor, "que yo le he cote-
|
| jado bien, y no ay señal en el que no muestre
|
| y prometa que ha de ser vn gran perro. Agora
|
| se llegó aqui, y no se cuyo sea, aunque se que
|
| no es de los rebaños de la redonda." "Pues
| 15 |
| assi es", respondio el señor, "ponle luego el co-
|
| llar de Leonzillo, el perro que se murio, y denle
|
| la racion que a los demas, y acariciale, por
|
| que tome cariño al hato y se quede en el."
|
| En diziendo esto, se fue, y el pastor me
| 20 |
| puso luego al cuello vnas carlancas llenas de
|
| puntas de azero, auiendome dado primero en
|
| vn dornajo gran cantidad de sopas en leche.
|
| Y assimismo me puso nombre, y me llamó Bar-
|
| zino. Vime harto, y contento con el segundo
| 25 |
| amo y con el nueuo oficio. Mostreme solicito y
|
| diligente en la guarda del rebaño, sin apartarme
|
| del sino las siestas, que me yua a passarlas,
|
|
| o ya a la sombra de algun arbol, o de algun
|
| ribazo o peña, o a la de alguna mata, a la
|
| margen de algun arroyo, de los muchos que
|
| por alli corrian. Y estas horas de mi sossiego
|
| no las passaua ociosas, porque en ellas ocu-
| 5 |
| paua la memoria en acordarme de muchas
|
| cosas, especialmente en la vida que auia teni-
|
| do en el Matadero, y en la que tenia mi amo,
|
| y todos los como el, que estan sujetos a cum-
|
| plir los gustos impertinentes de sus amigas.
| 10 |
| ¡O que de cosas te pudiera dezir aora, de las
|
| que aprendi en la escuela de aquella xifera
|
| dama de mi amo! Pero aurelas de callar, por-
|
| que no me tengas por largo y por murmu-
|
| rador.
| 15 |
| Cip. Por auer oydo dezir que dixo vn gran
|
| poeta de los antiguos, que era dificil cosa el no
|
| escriuir satiras, consentire que murmures vn
|
| poco de luz, y no de sangre; quiero dezir, que
|
| señales y no hieras, ni des mate a ninguno en
| 20 |
| cosa señalada, que no es buena la murmura-
|
| cion, aunque haga reyr a muchos, si mata a
|
| vno: y si puedes agradar sin ella, te tendre por
|
| muy discreto.
|
| Berg. Yo tomaré tu consejo, y esperaré con
| 25 |
| gran desseo que llegue el tiempo en que me
|
| cuentes tus sucessos; que, de quien tan bien
|
| sabe conocer y enmendar los defetos que ten-
|
| go en contar los mios, bien se puede esperar
|
| que contará los suyos de manera que ense-
| 30 |
| ñen y deleyten a vn mismo punto. Pero anu-
|
|
| dando el roto hilo de mi cuento, digo, que en
|
| aquel silencio y soledad de mis siestas, entre
|
| otras cosas, consideraua que no deuia de ser
|
| verdad lo que auia oydo contar de la vida de
|
| los pastores, a lo menos de aquellos que la dama
| 5 |
| de mi amo leia en vnos libros, quando yo yua
|
| a su casa, que todos tratauan de pastores y
|
| pastoras, diziendo que se les passaua toda la
|
| vida cantando, y tañendo con gaytas, çampo-
|
| ñas, rabeles y chirumbelas, y con otros instru-
| 10 |
| mentos extraordinarios. Deteniame a oyrla leer,
|
| y leia cómo el pastor de Anfriso cantaua
|
| estremada y diuinamente, alabando a la sim-
|
| par Belisarda, sin auer en todos los montes
|
| de Arcadia arbol en cuyo tronco no se huuiesse
| 15 |
| sentado a cantar desde que salia el Sol en los
|
| braços de la Aurora, hasta que se ponia en
|
| los de Tetis, y aun, despues de auer tendido la
|
| negra noche por la faz de la tierra sus negras y
|
| escuras alas, el no cessaua de sus bien cantadas
| 20 |
| y mejor lloradas quexas. No se le quedaua en-
|
| tre renglones el pastor Elicio, mas enamorado
|
| que atreuido, de quien dezia que, sin atender a
|
| a sus amores, ni a su ganado, se entraua en los
|
| cuydados agenos. Dezia tambien, que el gran
| 25 |
| pastor de Filida, vnico pintor de vn retrato,
|
| auia sido mas confiado, que dichoso. De los
|
| desmayos de Sireno, y arrepentimiento de Dia-
|
| na, dezia, que daua gracias a Dios y a la
|
|
| sabia Felicia, que con su agua encantada des-
|
| hizo aquella maquina de enredos y aclaró aquel
|
| laberinto de dificultades. Acordauame de otros
|
| muchos libros que deste jaez la auia oydo leer,
|
| pero no eran dignos de traerlos a la memoria.
| 5 |
| Cip. Aprouechandote vas, Bergança, de mi
|
| auiso; murmura, pica, y passa, y sea tu inten-
|
| cion limpia, aunque la lengua no lo parezca.
|
| Berg. En estas materias nunca tropieza la
|
| lengua, si no cae primero la intencion. Pero si
| 10 |
| acaso por descuydo, o por malicia, murmurare,
|
| respondere a quien me reprehendiere, lo que
|
| respondio Mauleon, poeta tonto y academico
|
| de burla de la academia de los Imitadores, a
|
| vno, que le preguntó que que queria dezir
| 15 |
| Deum de Deo, y respondio, que, dé donde diere.
|
| Cip. Essa fue respuesta de vn simple; pero
|
| tu, si eres discreto, o lo quieres ser, nunca has
|
| de dezir cosa de que deuas dar disculpa; di
|
| adelante.
| 20 |
| Berg. Digo que todos los pensamientos que
|
| he dicho, y muchos mas, me causaron ver los
|
| diferentes tratos y exercicios, que mis pastores,
|
| y todos los demas de aquella marina tenian,
|
| de aquellos que auia oydo leer que tenian los
| 25 |
| pastores de los libros; porque si los mios can-
|
| tauan, no eran canciones acordadas y bien
|
| compuestas, sino vn "Cata el lobo do va, Iuani-
|
| ca", y otras cosas semejantes, y esto no al
|
| son de chirumbelas, rabeles o gaytas, sino al
| 30 |
| que hazia el dar vn cayado con otro, o al de
|
| algunas tejuelas puestas entre los dedos, y no
|
| con vozes delicadas, sonoras, y admirables, sino
|
| con vozes roncas, que solas, o juntas, parecia,
|
| no que cantauan, sino que gritauan o gruñian.
| 5 |
| Lo mas del dia se les passaua espulgandose, o
|
| remendando sus abarcas, ni entre ellos se
|
| nombrauan Amarilis, Filidas, Galateas, y
|
| Dianas, ni auia Lisardos, Lausos, Iacintos, ni
|
| Riselos; todos eran Antones, Domingos, Pa-
| 10 |
| blos, o Llorentes, por donde vine a entender
|
| lo que pienso que deuen de creer todos, que
|
| todos aquellos libros son cosas soñadas y bien
|
| escritas, para entretenimiento de los ociosos, y
|
| no verdad alguna; que, a serlo, entre mis pas-
| 15 |
| tores huuiera alguna reliquia de aquella felizis-
|
| sima vida, y de aquellos amenos prados,
|
| espaciosas seluas, sagrados montes, hermosos
|
| jardines, arroyos claros y cristalinas fuentes, y
|
| de aquellos tan honestos, quanto bien decla-
| 20 |
| rados requiebros, y de aquel desmayarse aqui
|
| el pastor, alli la pastora, aculla resonar la çam-
|
| poña del vno, aca el caramillo del otro.
|
| Cip. Basta, Bergança, buelue a tu senda, y
|
| camina.
| 25 |
| Berg. Agradezcotelo, Cipion amigo, porque
|
| si no me auisaras, de manera se me yua ca-
|
| lentando la boca, que no parara hasta pin-
|
| tarte vn libro entero destos que me tenian en-
|
| gañado; pero tiempo vendra en que lo diga
| 30 |
| todo, con mejores razones y con mejor discurso
|
| que aora.
|
| Cip. Mirate a los pies, y desharas la rueda,
|
| Bergança; quiero dezir, que mires que eres vn
|
| animal que carece de razon; y si aora mues-
| 5 |
| tras tener alguna, ya hemos aueriguado entre
|
| los dos ser cosa sobrenatural y jamas vista.
|
| Berg. Esso fuera ansi, si yo estuuiera en mi
|
| primera ignorancia; mas aora que me ha veni-
|
| do a la memoria lo que te auia de auer dicho
| 10 |
| al principio de nuestra platica, no solo no me
|
| marauillo de lo que hablo, pero espantome de
|
| lo que dexo de hablar.
|
| Cip. ¿Pues aora no puedes dezir lo que aora
|
| se te acuerda?
| 15 |
| Berg. Es vna cierta historia que me passó
|
| con vna grande hechizera, discipula de la Ca-
|
| macha de Montilla.
|
| Cip. Digo que me la cuentes antes que pas-
|
| ses mas adelante en el cuento de tu vida.
| 20 |
| Berg. Esso no hare yo, por cierto, hasta su
|
| tiempo; ten paciencia, y escucha por su orden
|
| mis sucessos, que assi te daran mas gusto, si
|
| ya no te fatiga querer saber los medios antes
|
| de los principios.
| 25 |
| Cip. Se breue, y cuenta lo que quisieres y
|
| como quisieres.
|
| Berg. Digo, pues, que yo me hallaua bien
|
| con el oficio de guardar ganado, por parecerme
|
| que comia el pan de mi sudor y trabajo, y que
| 30 |
| la ociosidad, rayz y madre de todos los vicios,
|
| no tenia que ver conmigo, a causa que si los
|
|
| dias holgaua, las noches no dormia, dandonos
|
| assaltos a menudo, y tocandonos a arma los lo-
|
| bos; y apenas me auian dicho los pastores "¡al
|
| lobo, Barzino!", quando acudia primero que los
|
| otros perros a la parte que me señalauan que
| 5 |
| estaua el lobo; corria los valles, escudriñaua
|
| los montes, desentrañaua las seluas, saltaua
|
| barrancos, cruzaua caminos, y a la mañana
|
| boluia al hato, sin auer hallado lobo, ni rastro
|
| del, anhelando, cansado, hecho pedaços, y los
| 10 |
| pies abiertos de los garranchos; y hallaua en
|
| el hato, o ya vna oueja muerta, o vn carnero
|
| degollado y medio comido del lobo. Desespe-
|
| rauame de ver de quan poco seruia mi mucho
|
| cuydado y diligencia.
| 15 |
| Venia el señor del ganado, salian los pasto-
|
| res a recebirle con las pieles de la res muerta,
|
| culpaua a los pastores por negligentes, y man-
|
| daua castigar a los perros por pereçosos; llo-
|
| uian sobre nosotros palos, y sobre ellos repre-
| 20 |
| hensiones, y assi, viendome vn dia castigado
|
| sin culpa, y que mi cuydado, ligereza y braueza
|
| no eran de prouecho para coger el lobo, deter-
|
| miné de mudar estilo, no desuiandome a bus-
|
| carle, como tenia de costumbre, lexos del reba-
| 25 |
| ño, sino estarme junto a el, que pues el lobo alli
|
| venia, alli seria mas cierta la pressa. Cada
|
| semana nos tocauan a rebato, y en vna escu-
|
| rissima noche tuue yo vista para ver los lobos,
|
| de quien era impossible que el ganado se guar-
| 30 |
| dasse. Agacheme detras de vna mata, passaron
|
|
| los perros mis compañeros adelante, y desde
|
| alli oteé, y vi que dos pastores assieron de
|
| vn carnero de los mejores del aprisco, y le ma-
|
| taron, de manera, que verdaderamente parecio,
|
| a la mañana, que auia sido su verdugo el lobo.
| 5 |
| Pasmeme, quedé suspenso quando vi que los
|
| pastores eran los lobos, y que despedaçauan el
|
| ganado los mismos que le auian de guardar.
|
| Al punto hazian saber a su amo la pressa
|
| del lobo, dauanle el pellejo y parte de la carne,
| 10 |
| y comianse ellos lo mas y lo mejor. Boluia a
|
| reñirles el señor, y boluia tambien el castigo
|
| de los perros. No auia lobos, menguaua el re-
|
| baño; quisiera yo descubrillo, hallauame mudo.
|
| Todo lo qual me traia lleno de admiracion y de
| 15 |
| congoja. "¡Valame Dios!", dezia entre mi,
|
| "¿quien podra remediar esta maldad? ¿quien
|
| sera poderoso a dar a entender que la defensa
|
| ofende, que las centinelas duermen, que la
|
| confiança roba, y el que os guarda os mata?"
| 20 |
| Cip. Y dezias muy bien, Bergança, porque no
|
| ay mayor, ni mas sotil ladron, que el domes-
|
| tico, y assi mueren muchos mas de los confia-
|
| dos, que de los recatados; pero el daño esta en
|
| que es impossible que puedan passar bien las
| 25 |
| gentes en el mundo, si no se fia y se confia.
|
| Mas quedese aqui esto, que no quiero que pa-
|
| rezcamos predicadores; passa adelante.
|
|
| Berg. Passo adelante, y digo, que determiné
|
| dexar aquel oficio, aunque parecia tan bueno,
|
| y escoger otro, donde por hazerle bien, ya que
|
| no fuesse remunerado, no fuesse castigado.
|
| Boluime a Seuilla, y entré a seruir a vn mer-
| 5 |
| cader muy rico.
|
| Cip. ¿Que modo tenias para entrar con amo?
|
| porque, segun lo que se vsa, con gran dificul-
|
| tad el dia de oy halla vn hombre de bien se-
|
| ñor a quien seruir. Muy diferentes son los se-
| 10 |
| ñores de la tierra del Señor del cielo. Aquellos,
|
| para recebir vn criado, primero le espulgan el
|
| linage, examinan la habilidad, le marcan la
|
| apostura, y aun quieren saber los vestidos que
|
| tiene. Pero para entrar a seruir a Dios, el mas
| 15 |
| pobre es mas rico, el mas humilde de mejor
|
| linage; y con solo que se disponga con lim-
|
| pieça de coraçon a querer seruirle, luego le
|
| manda poner en el libro de sus gages, seña-
|
| landoselos tan auentajados, que de muchos y
| 20 |
| de grandes, apenas pueden caber en su desseo.
|
| Berg. Todo esso es predicar, Cipion amigo.
|
| Cip. Assi me lo parece a mi, y assi callo.
|
| Berg. A lo que me preguntaste del orden
|
| que tenia para entrar con amo, digo, que ya tu
| 25 |
| sabes que la humildad es la basa y fundamento
|
| de todas virtudes, y que sin ella no ay alguna
|
| que lo sea. Ella allana inconuenientes, vence
|
| dificultades, y es vn medio que siempre a glo-
|
| riosos fines nos conduze; de los enemigos haze
| 30 |
| amigos, templa la colera de los ayrados; y me-
|
| noscaba la arrogancia de los soberuios, es
|
| madre de la modestia, y hermana de la templan-
|
| ça. En fin, con ella no pueden atrauesar triun-
|
| fo que les sea de prouecho los vicios, porque
| 5 |
| en su blandura y mansedumbre se embotan y
|
| despuntan las flechas de los pecados; desta
|
| pues me aprouechaua yo, quando queria en-
|
| trar a seruir en alguna casa, auiendo primero
|
| considerado y mirado muy bien ser casa que
| 10 |
| pudiesse mantener, y donde pudiesse entrar
|
| vn perro grande. Luego arrimauame a la puer-
|
| ta, y quando, a mi parecer, entraua algun fo-
|
| rastero, le ladraua, y quando venia el señor,
|
| baxaua la cabeça, y mouiendo la cola me yua
| 15 |
| a el, y con la lengua le limpiaua los çapatos; si
|
| me echauan a palos, sufrialos, y con la misma
|
| mansedumbre boluia a hazer halagos al que me
|
| apaleaua, que ninguno segundaua, viendo mi
|
| porfia y mi noble termino. Desta manera, a dos
| 20 |
| porfias, me quedaua en casa; seruia bien, que-
|
| rianme luego bien, y nadie me despidio, si no
|
| era que yo me despidiesse, o, por mejor dezir,
|
| me fuesse; y tal vez hallé amo, que este fuera
|
| el dia que yo estuuiera en su casa, si la contra-
| 25 |
| ria suerte no me huuiera persegido.
|
| Cip. De la misma manera que has contado
|
| entraua yo con los amos que tuue, y parece
|
| que nos leymos los pensamientos.
|
| Berg. Como en essas cosas nos hemos en-
| 30 |
| contrado, si no me engaño, y yo te las dire a
|
|
| su tiempo, como tengo prometido, y aora escu-
|
| cha lo que me sucedio despues que dexé el
|
| ganado en poder de aquellos perdidos. Bolui-
|
| me a Seuilla, como dixe, que es amparo de po-
|
| bres y refugio de desechados, que en su gran-
| 5 |
| deza no solo caben los pequeños, pero no se
|
| echan de ver los grandes. Arrimeme a la puerta
|
| de vna gran casa de vn mercader, hize mis
|
| acostumbradas diligencias, y a pocos lances
|
| me quedé en ella.
| 10 |
| Recibieronme para tenerme atado detras de
|
| la puerta de dia, y suelto de noche; seruia con
|
| gran cuydado y diligencia, ladraua a los foras-
|
| teros, y gruñia a los que no eran muy conoci-
|
| dos; no dormia de noche, visitando los corrales,
| 15 |
| subiendo a los terrados, hecho vniuersal centi-
|
| nela de la mia y de las cosas agenas. Agradose
|
| tanto mi amo de mi buen seruicio, que mandó
|
| que me tratassen bien, y me diessen racion de
|
| pan y los huessos que se leuantassen o arro-
| 20 |
| jassen de su mesa, con las sobras de la cozina,
|
| a lo que yo me mostraua agradecido, dando
|
| infinitos saltos quando veia a mi amo, especial-
|
| mente quando venia de fuera, que eran tantas
|
| las muestras de regozijo que daua, y tantos los
| 25 |
| saltos, que mi amo ordenó que me desatassen
|
| y me dexassen andar suelto de dia y de noche.
|
| Como me vi suelto, corri a el, rodeele todo, sin
|
| osar llegarle con las manos, acordandome
|
| de la fabula de Ysopo, quando aquel asno, tan
| 30 |
| asno que quiso hazer a su señor las mismas ca-
|
|
| ricias que le hazia vna perrilla regalada suya,
|
| que le grangearon ser molido a palos. Parecio-
|
| me que en esta fabula se nos dio a entender
|
| que las gracias y donayres de algunos no estan
|
| bien en otros. Apode el truhan, juegue de ma-
| 5 |
| nos y boltee el istrion, rebuzne el picaro, imite
|
| el canto de los paxaros y los diuersos gestos y
|
| acciones de los animales y los hombres, el
|
| hombre baxo que se huuiere dado a ello, y no
|
| lo quiera hazer el hombre principal, a quien
| 10 |
| ninguna habilidad destas le puede dar credito
|
| ni nombre honroso.
|
| Cip. Basta; adelante, Bergança, que ya estas
|
| entendido.
|
| Berg. ¡Ojala que, como tu me entiendes,
| 15 |
| me entendiessen aquellos por quien lo digo, que
|
| no se que tengo de buen natural, que me pesa
|
| infinito quando veo que vn cauallero se haze
|
| chocarrero, y se precia que sabe jugar los cu-
|
| biletes y las agallas, y que no ay quien como
| 20 |
| el sepa baylar la chacona! Vn cauallero conoz-
|
| co yo, que se alabaua que a ruegos de vn sa-
|
| cristan auia cortado de papel treynta y dos
|
| florones, para poner en vn monumento sobre
|
| paños negros, y destas cortaduras hizo tanto
| 25 |
| caudal, que assi lleuaua a sus amigos a verlas,
|
| como si los lleuara a ver las vanderas y des-
|
| pojos de enemigos, que sobre la sepultura de
|
| sus padres y abuelos estauan puestas.
|
| Este mercader, pues, tenia dos hijos: el vno
| 30 |
| de doze y el otro de hasta catorze años, los
|
|
| quales estudiauan gramatica en el estudio de la
|
| Compañia de Iesvs; yuan con autoridad,
|
| con ayo y con pages, que les lleuauan los li-
|
| bros y aquel que llaman vademecum. El ver-
|
| los yr con tanto aparato en sillas, si hazia sol,
| 5 |
| en coche, si llouia, me hizo considerar y reparar
|
| en la mucha llaneza con que su padre yua a la
|
| lonja a negociar sus negocios, porque no
|
| lleuaua otro criado que vn negro, y algunas
|
| vezes se desmandaua a yr en vn machuelo, aun
| 10 |
| no bien adereçado.
|
| Cip. Has de saber, Bergança, que es costum-
|
| bre y condicion de los mercaderes de Seuilla,
|
| y aun de las otras ciudades, mostrar su autori-
|
| dad y riqueza, no en sus personas, sino en las
| 15 |
| de sus hijos; porque los mercaderes son mayo-
|
| res en su sombra que en si mismos. Y como
|
| ellos por marauilla atienden a otra cosa que
|
| a sus tratos y contratos, tratanse modestamen-
|
| te. Y como la ambicion y la riqueza muere
| 20 |
| por manifestarse, rebienta por sus hijos, y assi
|
| los tratan y autorizan, como si fuessen hijos
|
| de algun Principe; y algunos ay que les procu-
|
| ran titulos, y ponerles en el pecho la marca
|
| que tanto distingue la gente principal de la
| 25 |
| plebeya.
|
| Berg. Ambicion es, pero ambicion generosa,
|
| la de aquel que pretende mejorar su estado
|
| sin perjuyzio de tercero.
|
| Cip. Pocas o ninguna vez se cumple con la
| 30 |
| ambicion, que no sea con daño de tercero.
|
|
| Berg. Ya hemos dicho que no hemos de
|
| murmurar.
|
| Cip. Si, que yo no murmuro de nadie.
|
| Berg. Aora acabo de confirmar por verdad
|
| lo que muchas vezes he oydo dezir. Acaba vn
| 5 |
| maldiziente murmurador de echar a perder
|
| diez linages, y de caluniar veynte buenos; y si
|
| alguno le reprehende por lo que ha dicho,
|
| responde que el no ha dicho nada, y que si ha
|
| dicho algo, no lo ha dicho por tanto, y que
| 10 |
| si pensara que alguno se auia de agrauiar, no
|
| lo dixera. A la fe, Cipion, mucho ha de saber, y
|
| muy sobre los estriuos ha de andar, el que
|
| quisiere sustentar dos horas de conuersacion
|
| sin tocar los limites de la murmuracion; porque
| 15 |
| yo veo en mi, que, con ser vn animal como
|
| soy, a quatro razones que digo me acuden
|
| palabras a la lengua, como mosquitos al vino,
|
| y todas maliciosas y murmurantes. Por lo qual
|
| bueluo a dezir lo que otra vez he dicho, que el
| 20 |
| hazer y dezir mal lo heredamos de nuestros
|
| primeros padres, y lo mamamos en la leche.
|
| Veese claro, en que apenas ha sacado el niño
|
| el braço de las faxas, quando leuanta la mano
|
| con muestras de querer vengarse de quien,
| 25 |
| a su parecer, le ofende; y casi la primera pala-
|
| bra articulada que habla, es llamar puta a su
|
| ama o a su madre.
|
| Cip. Assi es verdad, y yo confiesso mi yerro,
|
| y quiero que me le perdones, pues te he per-
| 30 |
| donado tantos; echemos pelillos a la mar, como
|
| dizen los muchachos, y no murmuremos de
|
|
| aqui adelante, y sigue tu cuento, que le dexas-
|
| te en la autoridad con que los hijos del mer-
|
| cader tu amo yuan al estudio de la Compañia
|
| de Iesvs.
|
| Berg. A el me encomiendo en todo aconte-
| 5 |
| cimiento, y aunque el dexar de murmurar lo
|
| tengo por dificultoso, pienso vsar de vn reme-
|
| dio que ohi dezir que vsaua vn gran jurador,
|
| el qual, arrepentido de su mala costumbre,
|
| cada vez que despues de su arrepentimiento
| 10 |
| juraua, se daua vn pellizco en el braço, o be-
|
| saua la tierra, en pena de su culpa; pero con
|
| todo esto, juraua. Assi yo, cada vez que fuere
|
| contra el precepto que me has dado de que no
|
| murmure, y contra la intencion que tengo de
| 15 |
| no murmurar, me mordere el pico de la lengua,
|
| de modo que me duela y me acuerde de mi
|
| culpa, para no boluer a ella.
|
| Cip. Tal es esse remedio, que, si vsas del, es-
|
| pero que te has de morder tantas vezes, que has
| 20 |
| de quedar sin lengua, y assi quedarás impossi-
|
| bilitado de murmurar.
|
| Berg. A lo menos yo hare de mi parte mis
|
| diligencias, y supla las faltas el cielo. Y assi
|
| digo, que los hijos de mi amo se dexaron vn
| 25 |
| dia vn cartapacio en el patio, donde yo a la
|
| sazon estaua; y como estaua enseñado a lle-
|
| uar la esportilla del gifero mi amo, assi
|
| del vademecum y fuyme tras ellos, con inten-
|
| cion de no soltalle hasta el estudio; sucediome
| 30 |
| todo como lo desseaua, que mis amos que me
|
| vieron venir con el vademecum en la boca,
|
| assido sotilmente de las cintas, mandaron a
|
| vn page me le quitasse, mas yo no lo con-
|
| senti, ni le solte hasta que entré en el aula con
| 5 |
| el, cosa que causó risa a todos los estudian-
|
| tes. Llegueme al mayor de mis amos, y, a mi
|
| parecer, con mucha criança, se le puse en las
|
| manos, y quedeme sentado en cuclillas a la
|
| puerta del aula, mirando de hito en hito al
| 10 |
| maestro que en la cathedra leia.
|
| No se que tiene la virtud, que con alcançar-
|
| seme a mi tan poco o nada della, luego reci-
|
| bi gusto de ver el amor, el termino, la solici-
|
| tud y la industria con que aquellos benditos
| 15 |
| padres y maestros enseñauan a aquellos niños,
|
| endereçando las tiernas varas de su juuentud,
|
| porque no torciessen ni tomassen mal siniestro
|
| en el camino de la virtud, que juntamente con
|
| las letras les mostrauan. Consideraua como los
| 20 |
| reñian con suauidad, los castigauan con mise-
|
| ricordia, los animauan con exemplos, los inci-
|
| tauan con premios y los sobrelleuauan con
|
| cordura; y, finalmente, como les pintauan la
|
| fealdad y horror de los vicios, y les dibuxauan
| 25 |
| la hermosura de las virtudes, para que, abo-
|
| rrecidos ellos y amadas ellas, consiguiessen el
|
| fin para que fueron criados.
|
| Cip. Muy bien dizes, Bergança, porque yo
|
|
| he oydo dezir dessa bendita gente, que para
|
| republicos del mundo no los ay tan prudentes
|
| en todo el, y para guiadores y adalides del
|
| camino del cielo, pocos les llegan. Son espejos
|
| donde se mira la honestidad, la catholica
| 5 |
| dotrina, la singular prudencia y, finalmente, la
|
| humildad profunda, basa sobre quien se leuan-
|
| ta todo el edificio de la bienauenturança.
|
| Berg. Todo es assi como lo dizes, y siguiendo
|
| mi historia, digo que mis amos gustaron de
| 10 |
| que les lleuasse siempre el vademecum, lo que
|
| hize de muy buena voluntad, con lo qual tenia
|
| vna vida de rey, y aun mejor, porque era
|
| descansada, a causa que los estudiantes dieron
|
| en burlarse conmigo, y domestiqueme con
| 15 |
| ellos de tal manera, que me metian la mano
|
| en la boca, y los mas chiquillos subian sobre
|
| mi. Arrojauan los bonetes o sombreros, y yo
|
| se los boluia a la mano limpiamente, y con
|
| muestras de grande regozijo. Dieron en darme
| 20 |
| de comer quanto ellos podian, y gustauan
|
| de ver que, quando me dauan nuezes, o aue-
|
| llanas, las partia como mona, dexando las cas-
|
| caras y comiendo lo tierno. Tal huuo que, por
|
| hazer prueua de mi habilidad, me truxo en vn
| 25 |
| pañuelo gran cantidad de ensalada, la qual
|
| comi como si fuera persona. Era tiempo de in-
|
| uierno, quando campean en Seuilla los molle-
|
| tes y mantequillas, de quien era tan bien
|
|
| seruido, que mas de dos Antonios se em-
|
| peñaron o vendieron, para que yo almorçasse.
|
| Finalmente, yo passaua vna vida de estu-
|
| diante sin hambre y sin sarna, que es lo mas
|
| que se puede encarecer para dezir que era bue-
| 5 |
| na; porque si la sarna y la hambre no fuessen
|
| tan vnas con los estudiantes, en las vidas no
|
| auria otra de mas gusto y passatiempo, porque
|
| corren parejas en ella la virtud y el gusto, y se
|
| passa la mocedad aprendiendo y holgandose.
| 10 |
| Desta gloria y desta quietud me vino a quitar
|
| vna señora, que, a mi parecer, llaman por ahi
|
| razon de estado, que, quando con ella se cum-
|
| ple, se ha de descumplir con otras razones mu-
|
| chas. Es el caso, que [a] aquellos señores maes-
| 15 |
| tros les parecio que, la media hora que ay de
|
| licion a licion, la ocupauan los estudiantes,
|
| no en repassar las liciones, sino en holgarse
|
| conmigo, y assi ordenaron a mis amos que no
|
| me lleuassen mas al estudio; obedecieron, bol-
| 20 |
| uieronme a casa y a la antigua guarda de la
|
| puerta, y sin acordarse señor el viejo de la mer-
|
| ced que me auia hecho, de que de dia y de
|
| noche anduuiesse suelto, bolui a entregar el
|
| cuello a la cadena, y el cuerpo a vna esterilla
| 25 |
| que detras de la puerta me pusieron.
|
| ¡Ay, amigo Cipion, si supiesses quan dura
|
| cosa es de sufrir el passar de vn estado felize
|
| a vn desdichado! Mira: quando las miserias y
|
| desdichas tienen larga la corriente, y son con-
| 30 |
| tinuas, o se acaban presto con la muerte, o la
|
| continuacion dellas haze vn habito y costumbre
|
|
| en padezellas, que suele, en su mayor rigor,
|
| seruir de aliuio; mas quando de la suerte des-
|
| dichada y calamitosa, sin pensarlo y de impro-
|
| uiso se sale a gozar de otra suerte prospera,
|
| venturosa y alegre, y de alli a poco se buelue
| 5 |
| a padecer la suerte primera y a los primeros
|
| trabajos y desdichas, es vn dolor tan riguroso,
|
| que, si no acaba la vida, es por atormentarla
|
| mas viuiendo.
|
| Digo, en fin, que bolui a mi racion perruna,
| 10 |
| y a los huesos que vna negra de casa me
|
| arrojaua; y aun estos me dezmauan dos gatos
|
| romanos, que, como sueltos y ligeros, erales
|
| facil quitarme lo que no caia debaxo del distrito
|
| que alcançaua mi cadena. Cipion hermano, assi
| 15 |
| el cielo te conceda el bien que desseas, que,
|
| sin que te enfades, me dexes aora filosofar vn
|
| poco, porque si dexasse de dezir las cosas que
|
| en este instante me han venido a la memoria,
|
| de aquellas que entonces me ocurrieron, me
| 20 |
| parece que no seria mi historia cabal, ni de
|
| fruto alguno.
|
| Cip. Aduierte, Bergança, no sea tentacion
|
| del demonio essa gana de filosofar que dizes
|
| te ha venido; porque no tiene la murmuracion
| 25 |
| mejor velo para paliar y encubrir su maldad di-
|
| soluta, que darse a entender el murmurador
|
| que todo quanto dize son sentencias de filoso-
|
| fos, y que el dezir mal es reprehension, y el
|
|
| descubrir los defetos agenos buen zelo. Y no
|
| ay vida de ningun murmurante, que si la con-
|
| sideras y escudriñas, no la halles llena de vi-
|
| cios y de insolencias, y debaxo de saber esto,
|
| filosofea aora quanto quisieres.
| 5 |
| Berg. Seguro puedes estar, Cipion, de que
|
| mas murmure, porque assi lo tengo prosupues-
|
| to. Es pues el caso, que como me estaua todo el
|
| dia ocioso, y la ociosidad sea madre de los pen-
|
| samientos, di en repassar por la memoria algu-
| 10 |
| nos latines que me quedaron en ella, de muchos
|
| que ohi quando fuy con mis amos al estudio,
|
| con que a mi parecer me hallé algo mas mejo-
|
| rado de entendimiento, y determiné, como si
|
| hablar supiera, aprouecharme dellos en las oca-
| 15 |
| siones que se me ofreciessen; pero en manera
|
| diferente de la que se suelen aprouechar algu-
|
| nos ignorantes. Ay algunos romancistas que
|
| en las conuersaciones disparan de quando en
|
| quando con algun latin breue y compendioso,
| 20 |
| dando a entender a los que no lo entienden
|
| que son grandes latinos, y apenas saben de-
|
| clinar vn nombre, ni conjugar vn verbo.
|
| Cip. Por menor daño tengo esse, que el que
|
| hazen los que verdaderamente saben latin, de
| 25 |
| los quales ay algunos tan imprudentes, que
|
| hablando con vn çapatero, o con vn sastre,
|
| arrojan latines como agua.
|
| Berg. Desso podremos inferir que tanto
|
| peca el que dize latines delante de quien los
| 30 |
| ignora, como el que los dize ignorandolos.
|
|
| Cip. Pues otra cosa puedes aduertir, y es que
|
| ay algunos que no les escusa el ser latinos de
|
| ser asnos.
|
| Berg. Pues, ¿quien lo duda? La razon esta
|
| clara, pues quando en tiempo de los roma-
| 5 |
| nos hablauan todos latin, como lengua ma-
|
| terna suya, algun majadero auria entre ellos,
|
| a quien no escusaria el hablar latin dexar de
|
| ser necio.
|
| Cip. Para saber callar en romance y hablar
| 10 |
| en latin, discrecion es menester, hermano Ber-
|
| gança.
|
| Berg. Assi es, porque tambien se puede
|
| dezir vna necedad en latin, como en romance, y
|
| yo he visto letrados tontos, y gramaticos pesa-
| 15 |
| dos, y romancistas vareteados con sus listas de
|
| latin, que con mucha facilidad pueden enfadar
|
| al mundo, no vna, sino muchas vezes.
|
| Cip. Dexemos esto, y comiença a dezir tus
|
| filosofias.
| 20 |
| Berg. Ya las he dicho: estas son que acabo
|
| de dezir.
|
| Cip. ¿Quales?
|
| Berg. Estas de los latines y romances, que
|
| yo comence y tu acabaste.
| 25 |
| Cip. ¿Al murmurar llamas filosofar? ¡Assi
|
| va ello! ¡Canoniça, canoniça, Bergança, a la
|
| maldita plaga de la murmuracion, y dale el
|
| nombre que quisieres, que ella dara a nosotros
|
| el de cinicos, que quiere dezir perros murmu-
| 30 |
| radores!; y por tu vida que calles ya, y sigas tu
|
| historia.
|
| Berg. ¿Como la tengo de seguir, si callo?
|
| Cip. Quiero dezir que la sigas de golpe, sin
|
| que la hagas que parezca pulpo, segun la vas
| 5 |
| añadiendo colas.
|
| Berg. Habla con propiedad, que no se lla-
|
| man colas las del pulpo.
|
| Cip. Esse es el error que tuuo el que dixo
|
| que no era torpedad ni vicio nombrar las cosas
| 10 |
| por sus propios nombres, como si no fuesse me-
|
| jor, ya que sea forçoso nombrarlas, dezirlas por
|
| circunloquios y rodeos, que templen la asquero-
|
| sidad que causa el oyrlas por sus mismos nom-
|
| bres. Las honestas palabras dan indicio de la
| 15 |
| honestidad del que las pronuncia o las escriue.
|
| Berg. Quiero creerte, y digo que no conten-
|
| ta mi fortuna de auerme quitado de mis estu-
|
| dios, y de la vida que en ellos passaua, tan re-
|
| gozijada y compuesta, y auerme puesto atray-
| 20 |
| llado tras de vna puerta, y de auer trocado la
|
| liberalidad de los estudiantes en la mezquini-
|
| dad de la negra, ordenó de sobresaltarme en
|
| lo que ya por quietud y descanso tenia. Mira,
|
| Cipion, ten por cierto y aueriguado, como yo
| 25 |
| lo tengo, que al desdichado las desdichas le
|
| buscan y le hallan, aunque se esconda en los
|
| vltimos rincones de la tierra; digolo, porque la
|
| negra de casa estaua enamorada de vn negro,
|
| assimismo esclauo de casa, el qual negro dor-
| 30 |
| mia en el çaguan, que es entre la puerta de la
|
| calle y la de en medio, detras de la qual yo es-
|
|
| taua, y no se podian juntar sino de noche, y
|
| para esto auian hurtado o contrahecho las lla-
|
| ues, y assi las mas de las noches baxaua la ne-
|
| gra, y tapandome la boca con algun pedaço de
|
| carne o queso, abria al negro, con quien se
| 5 |
| daua buen tiempo, facilitandolo mi silencio, y
|
| a costa de muchas cosas que la negra hurtaua.
|
| Algunos dias me estragaron la conciencia las
|
| dadiuas de la negra, pareciendome que sin
|
| ellas se me apretarian las hijadas, y daria de
| 10 |
| mastin en galgo. Pero, en efeto, lleuado de mi
|
| buen natural, quise responder a lo que a mi
|
| amo deuia, pues tiraua sus gages y comia su
|
| pan, como lo deuen hazer, no solo los perros
|
| honrados, a quien se les da renombre de agra-
| 15 |
| decidos, sino todos aquellos que siruen.
|
| Cip. Esto si, Bergança, quiero que passe por
|
| filosofia, porque son razones que consisten en
|
| buena verdad y en buen entendimiento, y ade-
|
| lante, y no hagas soga, por no dezir cola, de tu
| 20 |
| historia.
|
| Berg. Primero te quiero rogar me digas, si
|
| es que lo sabes, que quiere dezir filosofia, que
|
| aunque yo la nombro, no se lo que es; solo me
|
| doy a entender que es cosa buena.
| 25 |
| Cip. Con breuedad te la diré. Este nombre
|
| se compone de dos nombres griegos, que son,
|
| filos y sofia: filos quiere dezir amor, y sofia
|
| la ciencia: assi que filosofia significa amor de la
|
| ciencia, y filosofo, amador de la ciencia.
| 30 |
| Berg. Mucho sabes, Cipion; ¿quien diablos
|
| te enseñó a ti nombres griegos?
|
|
| Cip. Verdaderamente, Bergança, que eres
|
| simple, pues desto hazes caso, porque estas
|
| son cosas que las saben los niños de la escue-
|
| la, y tambien ay quien presuma saber la len-
|
| gua griega, sin saberla, como la latina, igno-
| 5 |
| randola.
|
| Berg. Esso es lo que yo digo, y quisiera que
|
| a estos tales los pusieran en vna prensa, y a
|
| fuerça de bueltas les sacaran el jugo de lo
|
| que saben, porque no anduuiessen engañando
| 10 |
| el mundo, con el oropel de sus greguescos ro-
|
| tos y sus latines falsos, como hazen los portu-
|
| guesses con los negros de Guinea.
|
| Cip. Aora si, Bergança, que te puedes
|
| morder la lengua, y tarazarmela yo, porque
| 15 |
| todo quanto dezimos es murmurar.
|
| Berg. Si que no estoy obligado a hazer lo
|
| que he oydo dezir que hizo vno llamado Co-
|
| rondas Tyrio, el qual puso ley que ninguno
|
| entrasse en el ayuntamiento de su ciudad con
| 20 |
| armas, so pena de la vida. Descuydose desto,
|
| y otro dia entró en el Cabildo ceñida la espada;
|
| aduirtieronselo, y acordandose de la pena por
|
| el puesta, al momento desembaynó su espada,
|
| y se passó con ella el pecho, y fue el primero
| 25 |
| que puso y quebrantó la ley, y pagó la pena. Lo
|
| que yo dixe no fue poner ley, sino prometer
|
| que me morderia la lengua quando murmuras-
|
| se; pero aora no van las cosas por el tenor y
|
| rigor de las antiguas; oy se haze vna ley, y ma-
| 30 |
| ñana se rompe, y quiza conuiene que assi sea.
|
| Aora promete vno de enmendarse de sus vi-
|
| cios, y de alli a vn momento cae en otros ma-
|
| yores. Vna cosa es alabar la disciplina, y otra
|
| el darse con ella, y, en efeto, del dicho al hecho
| 5 |
| ay gran trecho. ¡Muerdase el diablo, que yo no
|
| quiero morderme, ni hazer finezas detras de
|
| vna estera, donde de nadie soy visto que pueda
|
| alabar mi honrosa determinacion!
|
| Cip. Segun esso, Bergança, si tu fueras per-
| 10 |
| sona, fueras hypocrita, y todas las obras que
|
| hizieras, fueran aparentes, fingidas, y falsas, cu-
|
| biertas con la capa de la virtud, solo porque te
|
| alabaran, como todos los hypocritas hazen.
|
| Berg. No se lo que entonces hiziera; esto se
| 15 |
| que quiero hazer aora, que es no morderme,
|
| quedandome tantas cosas por dezir, que no se
|
| como ni quando podre acabarlas, y mas estan-
|
| do temeroso que al salir del sol nos hemos de
|
| quedar a escuras, faltandonos la habla.
| 20 |
| Cip. Mejor lo hara el cielo; sigue tu historia,
|
| y no te desuies del camino carretero con im-
|
| pertinentes digresiones, y assi, por larga que
|
| sea, la acabarás presto.
|
| Berg. Digo, pues, que auiendo visto la inso-
| 25 |
| lencia, ladronicio y deshonestidad de los ne-
|
| gros, determiné como buen criado estoruarlo,
|
| por los mejores medios que pudiesse, y pude
|
| tan bien, que sali con mi intento. Baxaua la
|
| negra, como has oydo, a refocilarse con el ne-
| 30 |
| gro, fiada en que me enmudecian los pedaços
|
|
| de carne, pan, o queso, que me arrojaua...
|
| ¡Mucho pueden las dadiuas, Cipion!
|
| Cip. Mucho; no te diuiertas, passa adelante.
|
| Berg. Acuerdome, que quando estudiaua,
|
| ohi dezir al precetor vn refran latino, que ellos
| 5 |
| llaman adagio, que dezia: Habet bobem in
|
| lingua.
|
| Cip. ¡O que en hora mala ayays encaxado
|
| vuestro latin!; ¿tan presto se te ha oluidado lo
|
| que poco ha diximos contra los que entremeten
| 10 |
| latines en las conuersaciones de romance?
|
| Berg. Este latin viene aqui de molde, que
|
| has de saber, que los athenienses vsauan, en-
|
| tre otras, de vna moneda sellada con la figura
|
| de vn buey; y quando algun juez dexaua de
| 15 |
| dezir, o hazer, lo que era razon y justicia, por
|
| estar cohechado, dezian: "Este tiene el buey en
|
| la lengua."
|
| Cip. La aplicacion falta.
|
| Berg. ¿No esta bien clara, si las dadiuas de
| 20 |
| la negra me tuuieron muchos dias mudo, que
|
| ni queria, ni osaua ladrarla, quando baxaua a
|
| verse con su negro enamorado?; por lo que
|
| bueluo a dezir que pueden mucho las dadiuas.
|
| Cip. Ya te he respondido que pueden mu-
| 25 |
| cho, y si no fuera por no hazer aora vna larga
|
| digression, con mil exemplos prouara lo mu-
|
| cho que las dadiuas pueden, mas quizá lo dire,
|
| si el cielo me concede tiempo, lugar, y habla
|
| para contarte mi vida.
| 30 |
| Berg. Dios te de lo que desseas, y escucha.
|
| Finalmente, mi buena intencion rompio por las
|
|
| malas dadiuas de la negra, a la qual, baxan-
|
| do vna noche muy escura a su acostumbrado
|
| passatiempo, arremeti sin ladrar, porque no se
|
| alborotassen los de casa, y en vn instante le
|
| hize pedaços toda la camisa, y le arranqué vn
| 5 |
| pedaço de muslo, burla que fue bastante a te-
|
| nerla de veras mas de ocho dias en la cama,
|
| fingiendo para con sus amos no se que enfer-
|
| medad. Sanó, boluio otra noche, y yo bolui a
|
| la pelea con mi perra, y, sin morderla, la arañé
| 10 |
| todo el cuerpo, como si la huuiera cardado
|
| como manta. Nuestras batallas eran a la sorda,
|
| de las quales salia siempre vencedor, y la negra
|
| malparada, y peor contenta. Pero sus enojos
|
| se parecian bien en mi pelo y en mi salud,
| 15 |
| alçoseme con la racion y los huessos, y los
|
| mios poco a poco yuan señalando los nudos
|
| del espinazo.
|
| Con todo esto, aunque me quitaron el comer,
|
| no me pudieron quitar el ladrar. Pero la negra,
| 20 |
| por acabarme de vna vez, me truxo vna espon-
|
| ja frita con manteca; conoci la maldad, vi que
|
| era peor que comer çarazas, porque a quien la
|
| come se le hincha el estomago, y no sale del sin
|
| lleuarse tras si la vida. Y pareciendome ser im-
| 25 |
| possible guardarme de las assechanças de tan
|
| indignados enemigos, acorde de poner tierra
|
| en medio, quitandomeles delante de los ojos.
|
| Halleme vn dia suelto, y sin dezir a Dios a nin-
|
| guno de casa, me puse en la calle, y a menos
| 30 |
| de cien pasos me deparó la suerte al algua-
|
| zil que dixe al principio de mi historia, que era
|
| grande amigo de mi amo Nicolas el romo, el
|
| qual, apenas me huuo visto, quando me cono-
|
| cio, y me llamó por mi nombre; tambien le co-
| 5 |
| noci yo, y al llamarme me llegué a el con mis
|
| acostumbradas ceremonias y caricias; assio-
|
| me del cuello, y dixo a dos corchetes suyos:
|
| "Este es famoso perro de ayuda, que fue de
|
| vn grande amigo mio; lleuemosle a casa." Hol-
| 10 |
| garonse los corchetes, y dixeron que si era de
|
| ayuda, a todos seria de prouecho. Quisieron
|
| assirme para lleuarme, y mi amo dixo que
|
| no era menester assirme, que yo me yria,
|
| porque le conocia. Haseme oluidado dezirte que
| 15 |
| las carlancas con puntas de azero que saqué
|
| quando me desgarré y ausenté del ganado, me
|
| las quito vn gitano en vna venta, y ya en Seui-
|
| lla andaua sin ellas; pero el alguazil me puso
|
| vn collar tachonado todo de laton morisco. Con-
| 20 |
| sidera, Cipion, aora esta rueda variable de
|
| la fortuna mia: ayer me vi estudiante, y oy me
|
| vees corchete.
|
| Cip. Assi va el mundo, y no ay para que te
|
| pongas aora a esagerar los bayuenes de for-
| 25 |
| tuna, como si huuiera mucha diferencia de ser
|
| moço de vn gifero, a serlo de vn corchete. No
|
|
| puedo sufrir, ni lleuar en paciencia, oyr las que-
|
| xas que dan de la fortuna algunos hombres,
|
| que la mayor que tuuieron fue tener premissas
|
| y esperanças de llegar a ser escuderos; ¡con
|
| que maldiciones la maldizen, con quantos im-
| 5 |
| properios la deshonran, y no por mas de que
|
| porque piense el que los oye, que de alta, pros-
|
| pera, y buena ventura han venido a la desdi-
|
| chada y baxa en que los miran!
|
| Berg. Tienes razon, y has de saber que este
| 10 |
| alguazil tenia amistad con vn escriuano, con
|
| quien se acompañaua; estauan los dos aman-
|
| cebados con dos mugerzillas, no de poco mas
|
| a menos, sino de menos en todo; verdad es
|
| que tenian algo de buenas caras; pero mucho
| 15 |
| de desenfado y de taymeria putesca. Estas les
|
| seruian de red y de ançuelo para pescar en
|
| seco, en esta forma: vestianse de suerte que por
|
| la pinta descubrian la figura, y a tiro de arca-
|
| buz mostrauan ser damas de la vida libre; an-
| 20 |
| dauan siempre a caça de estrangeros, y quan-
|
| do llegaua la vendexa a Cadiz y a Seuilla,
|
| llegaua la huella de su ganancia, no quedando
|
| breton con quien no embistiessen; y en ca-
|
| yendo el grasiento con alguna destas limpias,
| 25 |
| auisauan al alguazil y al escriuano, adonde y
|
| a que posada yuan; y en estando juntos, les
|
| dauan assalto, y los prendian por amanceba-
|
| dos; pero nunca los lleuauan a la carcel, a causa
|
| que los estrangeros siempre redimian la ve-
| 30 |
| xacion con dineros.
|
|
| Sucedio, pues, que la Colindres, que assi
|
| se llamaua la amiga del alguazil, pescó vn bre-
|
| ton, vnto y visunto; concerto con el cena y
|
| noche en su posada; dio el cañuto a su amigo,
|
| y apenas se auian desnudado, quando el algua-
| 5 |
| zil, el escriuano, dos cochetes, y yo, dimos con
|
| ellos. Alborotaronse los amantes, esageró el
|
| alguazil el delito, [y] mandolos vestir a toda
|
| priessa, para lleuarlos a la carcel. Afligiose el
|
| breton, terció, mouido de caridad, el escriuano,
| 10 |
| y, a puros ruegos, reduxo la pena a solos cien
|
| reales. Pidio el breton vnos follados de gamuza
|
| que auia puesto en vna silla a los pies de la
|
| cama, donde tenia dineros para pagar su liber-
|
| tad, y no parecieron los follados, ni podian pa-
| 15 |
| recer, porque assi como yo entré en el aposento,
|
| llegó a mis narizes vn olor de tozino, que me
|
| consolo todo; descubrile con el olfato, y halle-
|
| le en vna faldriquera de los follados; digo que
|
| hallé en ella vn pedaço de jamon famoso,
| 20 |
| y por gozarle y poderle sacar sin rumor, saqué
|
| los follados a la calle, y alli me entregué en el
|
| jamon a toda mi voluntad, y quando bolui
|
| al aposento, hallé que el breton daua vozes,
|
| diziendo en lenguage adultero y bastardo, aun-
| 25 |
| que se entendia, que le boluiessen sus calças,
|
| que en ellas tenia "cinquenta escuti doro
|
|
| in oro"; imaginó el escriuano, o que la Colin-
|
| dres, o los corchetes, se los auian robado; el
|
| alguazil penso lo mismo, llamolos a parte, no
|
| confesso ninguno, y dieronse al diablo todos.
|
| Viendo yo lo que passaua, bolui a la calle,
| 5 |
| donde auia dexado los follados, para boluer-
|
| los, pues a mi no me aprouechaua nada el di-
|
| nero; no los hallé, porque ya algun venturoso
|
| que passó se los auia lleuado. Como el alguazil
|
| vio que el breton no tenia dinero para el co-
| 10 |
| hecho, se desesperaua, y penso sacar de la
|
| huespeda de casa lo que el breton no tenia;
|
| llamola, y vino medio desnuda, y como oyo
|
| las vozes y quexas del breton, y a la Colindres
|
| desnuda y llorando, al alguazil en colera, y al
| 15 |
| escriuano enojado, y a los corchetes despaui-
|
| lando lo que hallauan en el aposento, no le
|
| plugo mucho. Mandó el alguazil que se cu-
|
| briesse y se viniesse con el a la carcel, por-
|
| que consentia en su casa hombres y mugeres
| 20 |
| de mal viuir.
|
| ¡Aqui fue ello; aqui si que fue quando se au-
|
| mentaron las vozes y crecio la confusion! Por-
|
| que dixo la huespeda: "Señor alguazil y señor
|
| escriuano, no conmigo tretas, que entreuo toda
| 25 |
| costura; no conmigo dixes, ni poleos; callen
|
| la boca, y vayanse con Dios; si no, por mi san-
|
| tiguada, que arroje el bodegon por la ventana,
|
| y que saque a plaça toda la chirinola des-
|
| ta historia, que bien conozco a la señora Colin-
| 30 |
| dres, y se que ha muchos meses que es su co-
|
|
| bertor el señor alguazil, y no hagan que me
|
| aclare mas, sino bueluase el dinero a este se-
|
| ñor, y quedemos todos por buenos; porque yo
|
| soy muger honrada, y tengo vn marido con su
|
| carta de executoria, y con a perpenan rei de
| 5 |
| memoria, con sus colgaderos de plomo,
|
| ¡Dios sea loado!, y hago este oficio muy limpia-
|
| mente y sin daño de barras. El aranzel tengo
|
| clauado donde todo el mundo le vea, y no
|
| conmigo cuentos, que por Dios que se despol-
| 10 |
| uorearme. ¡Bonita soy yo para que por mi or-
|
| den entren mugeres con los huespedes! Ellos
|
| tienen las llaues de sus aposentos, y yo no soy
|
| quinze, que tengo de ver tras siete paredes."
|
| Pasmados quedaron mis amos de auer oydo
| 15 |
| la arenga de la huespeda, y de ver como les
|
| leia la historia de sus vidas; pero como vieron
|
| que no tenian de quien sacar dinero, si della
|
| no, porfiauan en lleuarla a la carcel. Quexa-
|
| uase ella al cielo de la sinrazon y justicia que
| 20 |
| la hazian, estando su marido ausente, y
|
| siendo tan principal hidalgo. El breton bramaua
|
| por sus cinquenta escuti. Los corchetes por-
|
| fiauan que ellos no auian visto los follados, ni
|
| Dios permitiesse lo tal. El escriuano, por lo
| 25 |
| callado, insistia al alguazil que mirasse los ves-
|
| tidos de la Colindres, que le daua sospecha
|
| que ella deuia de tener los cinquenta es-
|
|
| cuti, por tener de costumbre visitar los escon-
|
| drijos y faldriqueras de aquellos que con ella
|
| se emboluian. Ella dezia que el breton estaua
|
| borracho, y que deuia de mentir en lo del di-
|
| nero. En efecto, todo era confusion, gritos y
| 5 |
| juramentos, sin lleuar modo de apaziguarse,
|
| ni se apaziguaran, si al instante no entrara
|
| en el aposento el teniente de Assistente, que,
|
| viniendo a visitar aquella posada, las vozes
|
| le lleuaron adonde era la grita. Preguntó la
| 10 |
| causa de aquellas vozes, la huespeda se la dio
|
| muy por menudo. Dixo quien era la ninfa
|
| Colindres, que ya estaua vestida; publicó la
|
| publica amistad suya y del alguazil; echó en
|
| la calle sus tretas y modo de robar; disculpose
| 15 |
| a si misma de que con su consentimiento ja-
|
| mas auia entrado en su casa muger de mala
|
| sospecha; canonizose por santa, y a su marido
|
| por vn bendito, y dio vozes a vna moça, que
|
| fuesse corriendo y truxesse de vn cofre la carta
| 20 |
| executoria de su marido, para que la viesse el
|
| señor teniente, diziendole que por ella echa-
|
| ria de ver que muger de tan honrado marido
|
| no podia hazer cosa mala; y que si tenia aquel
|
| oficio de casa de camas, era a no poder mas,
| 25 |
| que Dios sabia lo que le pesaua, y si qui-
|
| siera ella tener alguna renta y pan quotidiano
|
| para passar la vida, que tener aquel exercicio.
|
| El teniente, enfadado de su mucho hablar y
|
|
| presumir de executoria, le dixo: "Hermana ca-
|
| mera, yo quiero creer que vuestro marido tiene
|
| carta de hidalguia, con que vos me confesseys
|
| que es hidalgo mesonero." "Y con mucha hon-
|
| ra", respondio la huespeda, "y, ¿que linage ay
| 5 |
| en el mundo, por bueno que sea, que no tenga
|
| algun dime y direte?" "Lo que yo os digo,
|
| hermana, es que os cubrays, que aueys de ve-
|
| nir a la carcel", la qual nueua dio con ella en
|
| el suelo; arañose el rostro, alçó el grito, pero
| 10 |
| con todo esso el teniente, demasiadamente se-
|
| uero, los lleuó a todos a la carcel, conuiene a
|
| saber: al breton, a la Colindres y a la huespeda.
|
| Despues supe que el breton perdio sus cinquen-
|
| ta escuti, y mas diez en que le conde-
| 15 |
| naron en las costas. La huespeda pagó otro
|
| tanto, y la Colindres salio libre por la puerta
|
| afuera. Y, el mismo dia que la soltaron,
|
| pescó a vn marinero, que pagó por el breton,
|
| con el mismo embuste del soplo; por que veas,
| 20 |
| Cipion, quantos y quan grandes inconuenien-
|
| tes nacieron de mi golosina.
|
| Cip. Mejor dixeras de la vellaqueria de tu
|
| amo.
|
| Berg. Pues escucha, que aun mas adelante
| 25 |
| tirauan la barra, puesto que me pesa de dezir
|
| mal de alguaziles y de escriuanos.
|
| Cip. Si, que dezir mal de vno, no es dezirlo
|
|
| de todos; si que muchos y muy muchos escri-
|
| uanos ay buenos, fieles y legales, y amigos
|
| de hazer plazer, sin daño de tercero; si que no
|
| todos entretienen los pleytos, ni auisan a las
|
| partes; ni todos lleuan mas de sus derechos;
| 5 |
| ni todos van buscando e inquiriendo las vidas
|
| agenas, para ponerlas en tela de juyzio; ni to-
|
| dos se aunan con el juez para hazeme la barba,
|
| y hazerte he el copete; ni todos los alguaziles
|
| se conciertan con los vagamundos y fulleros;
| 10 |
| ni tienen todos las amigas de tu amo para
|
| sus embustes. Muchos y muy muchos ay hidal-
|
| gos por naturaleza, y de hidalgas condiciones;
|
| muchos no son arrojados, insolentes, ni mal
|
| criados, ni rateros, como los que andan por los
| 15 |
| mesones midiendo las espadas a los estrange-
|
| ros, y hallandolas vn pelo mas de la marca,
|
| destruyen a sus dueños. Si que no todos como
|
| prenden sueltan, y son juezes, y abogados,
|
| quando quieren.
| 20 |
| Berg. Mas alto picaua mi amo; otro camino
|
| era el suyo: presumia de valiente y de hazer
|
| prisiones famosas; sustentaua la valentia, sin
|
| peligro de su persona, pero a costa de su bolsa.
|
| Vn dia acometio en la puerta de Xerez el solo
| 25 |
| a seys famosos rufianes, sin que yo le pudiesse
|
| ayudar en nada, porque lleuaua con vn freno
|
| de cordel impedida la boca--que assi me traia
|
| de dia, y de noche me le quitaua--; quedé
|
| marauillado de ver su atreuimiento, su brio y
| 30 |
| su denuedo. Assi se entraua y salia por las seys
|
|
| espadas de los rufos, como si fueran varas de
|
| mimbre; era cosa marauillosa ver la ligereza
|
| con que acometia, las estocadas que tiraua, los
|
| reparos, la cuenta, el ojo alerta, porque no le
|
| tomassen las espaldas. Finalmente, el quedó,
| 5 |
| en mi opinion y en la de todos quantos la
|
| pendencia miraron y supieron, por vn nueuo
|
| Rodamonte. Auiendo lleuado a sus enemigos
|
| desde la puerta de Xerez hasta los marmo-
|
| les del colegio de Mase Rodrigo, que ay mas
| 10 |
| de cien pasos, dexolos encerrados, y boluio
|
| a coger los trofeos de la batalla, que fueron
|
| tres vaynas, y luego se las fue a mostrar al
|
| Assistente, que, si mal no me acuerdo, lo era
|
| entonces el Licenciado Sarmiento de Vallada-
| 15 |
| res, famoso por la destruycion de la Sauze-
|
| da. Mirauan a mi amo por las calles do
|
| passaua, señalandole con el dedo, como si di-
|
| xeran: "Aquel es el valiente que se atreuio a
|
| reñir solo con la flor de los brauos de la Anda-
| 20 |
| luzia." En dar bueltas a la ciudad, para dexar-
|
| se ver, se passó lo que quedaua del dia: y la
|
| noche nos halló en Triana, en vna calle junto al
|
| Molino de la poluora; y auiendo mi amo auizo-
|
| rado, como en la jacara se dize, si alguien le
| 25 |
| veia, se entró en vna casa, y yo tras el, y
|
| hallamos en vn patio a todos los jayanes de
|
| la pendencia, sin capas, ni espadas, y todos
|
| desabrochados; y vno, que deuia de ser el
|
| huesped, tenia vn gran jarro de vino en la vna
| 30 |
| mano, y en la otra vna copa grande de taber-
|
|
| na, la qual, colmandola de vino generoso y
|
| espumante, brindaua a toda la compañia.
|
| Apenas huuieron visto a mi amo, quando
|
| todos se fueron a el con los braços abiertos, y
|
| todos le brindaron y el hizo la razon a todos, y
| 5 |
| aun la hiziera a otros tantos, si le fuera algo
|
| en ello, por ser de condicion afable, y amigo
|
| de no enfadar a nadie por pocas cosas. Que-
|
| rerte yo contar aora lo que alli se trató, la cena
|
| que cenaron, las peleas que se contaron, los
| 10 |
| hurtos que se refirieron, las damas que de su
|
| trato se calificaron, y las que se reprouaron, las
|
| alabanças que los vnos a los otros se dieron,
|
| los brauos ausentes que se nombraron, la des-
|
| treza que alli se puso en su punto, leuantan-
| 15 |
| dose en mitad de la cena a poner en prati-
|
| ca las tretas que se les ofrecian, esgrimiendo
|
| con las manos, los vocablos tan esquisitos
|
| de que vsauan, y, finalmente, el talle de la
|
| persona del huesped, a quien todos respetauan
| 20 |
| como a señor y padre, seria meterme en vn
|
| laberinto donde no me fuesse possible salir
|
| quando quisiesse.
|
| Finalmente, vine a entender con toda certeza
|
| que el dueño de la casa, a quien llamauan Mo-
| 25 |
| nipodio, era encubridor de ladrones y pala de
|
| rufianes, y que la gran pendencia de mi amo
|
| auia sido primero concertada con ellos, con
|
| las circunstancias del retirarse y de dexar las
|
|
| vaynas, las quales pagó mi amo alli luego de
|
| contado, con todo quanto Monipodio dixo que
|
| auia costado la cena, que se concluyó casi al
|
| amanecer, con mucho gusto de todos. Y fue su
|
| postre dar soplo a mi amo de vn rufian foras-
| 5 |
| tero, que nueuo y flamante auia llegado a la
|
| ciudad; deuia de ser mas valiente que ellos, y
|
| de embidia le soplaron. Prendiole mi amo la
|
| siguiente noche desnudo en la cama, que, si
|
| vestido estuuiera, yo vi en su talle que no se
| 10 |
| dexara prender tan a mansalua.
|
| Con esta prision, que sobreuino sobre la pen-
|
| dencia, crecio la fama de mi cobarde, que lo
|
| era mi amo mas que vna liebre, y a fuerça de
|
| meriendas y tragos sustentaua la fama de ser
| 15 |
| valiente; y todo quanto con su oficio y con sus
|
| inteligencias grangeaua, se le yua y desaguaua
|
| por la canal de la valentia. Pero ten paciencia,
|
| y escucha aora vn cuento que le sucedio,
|
| sin añadir ni quitar de la verdad vna tilde.
| 20 |
| Dos ladrones hurtaron en Antequera vn ca-
|
| uallo muy bueno; truxeronle a Seuilla, y para
|
| venderle sin peligro vsaron de vn ardid, que a
|
| mi parecer tiene del agudo y del discreto. Fue-
|
| ronse a posar a posadas diferentes, y el vno se
| 25 |
| fue a la justicia, y pidio por vna peticion, que
|
| Pedro de Losada le deuia quatrocientos reales
|
| prestados, como parecia por vna cedula firmada
|
| de su nombre, de la qual hazia presentacion.
|
| Mandó el teniente que el tal Losada recono-
| 30 |
| ciesse la cedula; y que si la reconociesse, le sa-
|
|
| cassen prendas de la cantidad o le pusiessen
|
| en la carcel. Tocó hazer esta diligencia a mi
|
| amo, y al escriuano su amigo. Lleuoles el la-
|
| dron a la posada del otro, y al punto reconocio
|
| su firma, y confesso la deuda, y señaló por
| 5 |
| prenda de la execucion el cauallo, el qual, visto
|
| por mi amo, le crecio el ojo y le marcó por
|
| suyo, si acaso se vendiesse. Dio el ladron por
|
| passados los terminos de la ley, y el cauallo se
|
| puso en venta, y se remató en quinientos rea-
| 10 |
| les en vn tercero, que mi amo echó de manga,
|
| para que se le comprasse. Valia el cauallo tanto
|
| y medio mas de lo que dieron por el. Pero
|
| como el bien del vendedor estaua en la breue-
|
| dad de la venta, a la primer postura remató su
| 15 |
| mercaduria. Cobró el vn ladron la deuda que
|
| no le deuian, y el otro la carta de pago que no
|
| auia menester, y mi amo se quedó con el ca-
|
| uallo, que para el fue peor que el Seyano
|
| lo fue para sus dueños.
| 20 |
| Mondaron luego la haza los ladrones, y
|
| de alli a dos dias, despues de auer trastejado
|
| mi amo las guarniciones y otras faltas del caua-
|
| llo, parecio sobre el en la plaça de San Fran-
|
| cisco, mas hueco y pomposo que aldeano ves-
| 25 |
| tido de fiesta. Dieronle mil parabienes de la
|
| buena compra, afirmandole que valia ciento y
|
| cinquenta ducados, como vn hueuo vn ma-
|
| rauedi; y el, bolteando y reboluiendo el
|
|
| cauallo, representaua su tragedia en el teatro
|
| de la referida plaça. Y estando en sus caracoles
|
| y rodeos, llegaron dos hombres de buen talle y
|
| de mejor ropage, y el vno dixo: "¡Viue Dios,
|
| que este es Pie de hierro mi cauallo, que ha
| 5 |
| pocos dias que me le hurtaron en Antequera!"
|
| Todos los que venian con el, que eran quatro
|
| criados, dixeron que assi era la verdad, que
|
| aquel era Pie de hierro, el cauallo que le auian
|
| hurtado. Pasmose mi amo, querellose el dueño,
| 10 |
| huuo prueuas, y fueron las que hizo el dueño
|
| tan buenas, que salio la sentencia en su fauor,
|
| y mi amo fue desposseydo del cauallo. Supose
|
| la burla y la industria de los ladrones, que
|
| por manos e interuencion de la misma justicia
| 15 |
| vendieron lo que auian hurtado, y casi todos
|
| se holgauan de que la codicia de mi amo le
|
| huuiesse rompido el saco.
|
| Y no paró en esto su desgracia, que aquella
|
| noche, saliendo a rondar el mismo Assisten-
| 20 |
| te, por auerle dado noticia que hazia los barrios
|
| de San Iulian andauan ladrones, al passar de
|
| vna encruzijada, vieron passar vn hombre co-
|
| rriendo, y dixo a este punto el Assistente,
|
| assiendome por el collar y çuçandome: "¡Al
| 25 |
| ladron, Gauilan; ea Gauilan hijo, al ladron, al
|
| ladron!" Yo, a quien ya tenian cansado las mal-
|
| dades de mi amo, por cumplir lo que el señor
|
| Assistente me mandaua, sin discrepar en nada,
|
| arremeti con mi propio amo, y sin que pudiesse
| 30 |
| valerse, di con el en el suelo, y si no me le
|
| quitaran, yo hiziera a mas de a quatro venga-
|
| dos; quitaronme, con mucha pesadumbre de
|
| entrambos. Quisieran los corchetes castigarme,
|
| y aun matarme a palos, y lo hizieran si el Assis-
| 5 |
| tente no les dixera: "No le toque nadie, que el
|
| perro hizo lo que yo le mandé." Entendiose la
|
| malicia, y yo, sin despedirme de nadie, por vn
|
| agujero de la muralla, sali al campo, y antes
|
| que amaneciesse me puse en Mayrena, que es
| 10 |
| vn lugar que esta quatro leguas de Seuilla.
|
| Quiso mi buena suerte que hallé alli vna
|
| compañia de soldados, que segun ohi dezir se
|
| yuan a embarcar a Cartagena. Estauan en ella
|
| quatro rufianes, de los amigos de mi amo; y el
| 15 |
| atambor era vno que auia sido corchete y gran
|
| chocarrero, como lo suelen ser los mas atam-
|
| bores. Conocieronme todos, y todos me habla-
|
| ron, y assi me preguntauan por mi amo, como
|
| si les huuiera de responder. Pero el que mas
| 20 |
| aficion me mostro, fue el atambor, y assi deter-
|
| mine de acomodarme con el, si el quisiesse, y
|
| seguir aquella jornada, aunque me lleuasse a
|
| Italia o a Flandes, porque me parece a mi, y
|
| aun a ti te deue parecer lo mismo, que puesto
| 25 |
| que dize el refran quien necio es en su villa,
|
| necio es en Castilla, el andar tierras, y comu-
|
| nicar con diuersas gentes, haze a los hombres
|
| discretos.
|
| Cip. Es esso tan verdad, que me acuerdo
| 30 |
| auer oydo dezir a vn amo que tuue de bonis-
|
| simo ingenio, que al famoso griego llamado
|
|
| Vlises le dieron renombre de prudente, por solo
|
| auer andado muchas tierras, y comunicado con
|
| diuersas gentes y varias naciones; y assi alabo
|
| la intencion que tuuiste de yrte donde te lle-
|
| uassen.
| 5 |
| Berg. Es, pues, el caso que el atambor, por
|
| tener con que mostrar mas sus chocarrerias
|
| començo a enseñarme a baylar al son del atam-
|
| bor, y a hazer otras monerias, tan agenas de
|
| poder aprenderlas otro perro, que no fuera yo,
| 10 |
| como las oyras quando te las diga. Por aca-
|
| barse el distrito de la comission, se marchaua
|
| poco a poco. No auia comissario que nos limi-
|
| tasse; el capitan era moço, pero muy buen ca-
|
| uallero, y gran christiano; el alferez no auia
| 15 |
| muchos meses que auia dexado la Corte y el
|
| tinelo; el sargento era matrero y sagaz, y gran-
|
| de harriero de compañias, desde donde se le-
|
| uantan, hasta el embarcadero. Yua la compa-
|
| ñia llena de rufianes churrulleros, los quales
| 20 |
| hazian algunas insolencias por los lugares do
|
| passauamos, que redundauan en maldezir a
|
| quien no lo merecia. Infelicidad es del buen
|
| Principe ser culpado de sus subditos, por la
|
| culpa de sus subditos, a causa que los vnos
| 25 |
| son verdugos de los otros, sin culpa del señor,
|
| pues aunque quiera y lo procure, no puede
|
| remediar estos daños, porque todas o las mas
|
| cosas de la guerra, traen consigo aspereza,
|
| riguridad y desconueniencia.
| 30 |
| En fin, en menos de quinze dias, con mi
|
| buen ingenio, y con la diligencia que puso el
|
| que auia escogido por patron, supe saltar por
|
| el rey de Francia, y a no saltar por la mala
|
| tabernera. Enseñome a hazer corbetas como
| 5 |
| cauallo napolitano, y a andar a la redonda
|
| como mula de atahona, con otras cosas, que
|
| si yo no tuuiera cuenta en no adelantarme a
|
| mostrarlas, pusiera en duda si era algun de-
|
| monio en figura de perro el que las hazia.
| 10 |
| Pusome nombre del perro sabio; y no auia-
|
| mos llegado al alojamiento, quando tocando
|
| su atambor, andaua por todo el lugar prego-
|
| nando que todas las personas que quisiessen
|
| venir a ver las marauillosas gracias y habilida-
| 15 |
| des del perro sabio, en tal casa, o en tal hospi-
|
| tal las mostrauan, a ocho, o a quatro maraue-
|
| dis, segun era el pueblo, grande, o chico. Con
|
| estos encarecimientos, no quedaua persona en
|
| todo el lugar que no me fuesse a ver, y ninguno
| 20 |
| auia que no saliesse admirado y contento de
|
| auerme visto. Triunfaua mi amo con la mucha
|
| ganancia, y sustentaua seys camaradas como
|
| vnos reyes. La codicia y la embidia desperto
|
| en los rufianes voluntad de hurtarme, y anda-
| 25 |
| uan buscando ocasion para ello, que esto del
|
| ganar de comer holgando tiene muchos aficio-
|
| nados y golosos. Por esto ay tantos titereros en
|
| España, tantos que muestran retablos, tantos
|
| que venden alfileres y coplas, que todo su cau-
| 30 |
| dal, aunque le vendiessen todo, no llega a po-
|
|
| derse sustentar vn dia; y con esto los vnos y
|
| los otros no salen de los bodegones y taber-
|
| nas en todo el año, por do me doy a entender
|
| que de otra parte que de la de sus oficios sale
|
| la corriente de sus borracheras. Toda esta gen-
| 5 |
| te es vagamunda, inutil, y sin prouecho, es-
|
| ponjas del vino y gorgojos del pan.
|
| Cip. ¡No mas, Bergança, no boluamos a lo
|
| passado! Sigue, que se va la noche, y no que-
|
| rria que al salir del sol quedassemos a la som-
| 10 |
| bra del silencio.
|
| Berg. Tenle y escucha. Como sea cosa facil
|
| añadir a lo ya inuentado, viendo mi amo quan
|
| bien sabia imitar el corsel napolitano, hizome
|
| vnas cubiertas de guadamazi, y vna silla pe-
| 15 |
| queña que me acomodó en las espaldas, y so-
|
| bre ella puso vna figura liuiana de vn hombre,
|
| con vna lancilla de correr sortija, y enseñome
|
| a correr derechamente a vna sortija, que entre
|
| dos palos ponia; y el dia que auia de correrla,
| 20 |
| pregonaua que aquel dia corria sortija el perro
|
| sabio, y hazia otras nueuas y nunca vistas ga-
|
| lanterias, las quales de mi santiscario, como
|
| dizen, las hazia, por no sacar mentiroso a
|
| mi amo.
| 25 |
| Llegamos, pues, por nuestras jornadas con-
|
| tadas a Montilla, villa del famoso y gran chris-
|
| tiano marques de Priego, señor de la casa
|
| de Aguilar y de Montilla. Alojaron a mi amo,
|
| porque el lo procuró, en vn hospital; echó lue-
| 30 |
| go el ordinario vando, y como ya la fama se
|
|
| auia adelantado a lleuar las nueuas de las habi-
|
| lidades y gracias del perro sabio, en menos
|
| de vna hora se llenó el patio de gente. Ale-
|
| grose mi amo, viendo que la cosecha yua de
|
| guilla, y mostrose aquel dia chocarrero en
| 5 |
| demasia.
|
| Lo primero en que començaua la fiesta, era
|
| en los saltos que yo daua por vn aro de cedaço,
|
| que parecia de cuba. Conjurauame por las or-
|
| dinarias preguntas; y quando el baxaua vna
| 10 |
| varilla de membrillo, que en la mano tenia, era
|
| señal del salto; y quando la tenia alta, de que
|
| me estuuiesse quedo. El primer conjuro deste
|
| dia--memorable entre todos los de mi vida--
|
| fue dezirme: "Ea, Gauilan amigo, salta por aquel
| 15 |
| viejo verde que tu conoces, que se escauecha las
|
| barbas; y si no quieres, salta por la pompa y
|
| aparato de doña Pimpinela de Plafagonia, que
|
| fue compañera de la moça gallega que seruia
|
| en Valdeastillas. ¿No te quadra el conjuro,
| 20 |
| hijo Gauilan? Pues salta por el bachiller Passi-
|
| llas, que se firma licenciado sin tener grado
|
| alguno. ¡O, pereçoso estás!; ¿por que no sal-
|
| tas?; pero ya entiendo y alcanço tus marrulle-
|
| rias; aora salta por el licor de Esquiuias, famoso
| 25 |
| al par del de Ciudadreal, San Martin y Riua-
|
| dauia."
|
| Baxó la varilla, y salté yo, y noté sus malicias
|
| y malas entrañas. Boluiose luego al pueblo, y
|
| en voz alta dixo: "No piense vuessa merced,
| 30 |
| senado valeroso, que es cosa de burla lo que
|
|
| este perro sabe. Veynte y quatro piezas le
|
| tengo enseñadas, que por la menor dellas bo-
|
| laria vn gauilan, quiero dezir, que por ver la
|
| menor, se pueden caminar treynta leguas. Sabe
|
| baylar la çarabanda y chacona mejor que su
| 5 |
| inuentora misma; beuese vna açumbre de vino
|
| sin dexar gota; entona vn solfamire, tambien
|
| como vn sacristan; todas estas cosas, y otras
|
| muchas que me quedan por dezir, las yran
|
| viendo vuessas mercedes en los dias que estu-
| 10 |
| uiere aqui la compañia; y por aora de otro
|
| salto nuestro sabio, y luego entraremos en lo
|
| gruesso."
|
| Con esto suspendio el auditorio, que auia lla-
|
| mado senado, y les encendio el desseo de no
| 15 |
| dexar de ver todo lo que yo sabia. Boluiose a
|
| mi mi amo, y dixo: "Bolued, hijo Gauilan, y,
|
| con gentil agilidad y destreza, deshazed los sal-
|
| tos que aueys hecho; pero ha de ser a deuo-
|
| cion de la famosa hechizera que dizen que
| 20 |
| huuo en este lugar."
|
| Apenas huuo dicho esto, quando alçó la voz
|
| la hospitalera, que era vna vieja, al parecer, de
|
| mas de sesenta años, diziendo: "¡Bellaco,
|
| charlatan, embaydor, y hijo de puta, aqui no ay
| 25 |
| hechizera alguna! Si lo dezis por la Camacha,
|
| ya ella pagó su pecado, y esta donde Dios se
|
| sabe. Si lo dezis por mi, chocarrero, ni yo
|
| soy, ni he sido hechizera en mi vida, y si he
|
| tenido fama de auerlo sido, vuessa merced a
| 30 |
| los testigos falsos, y a la ley del encaxe, y al
|
| juez arrojadizo y mal informado. Ya sabe todo
|
| el mundo la vida que hago en penitencia, no de
|
| los hechizos que no hize, sino de otros muchos
|
| pecados, otros que como pecadora he cometido.
| 5 |
| Assi que, socarron tamborilero, salid del hospi-
|
| tal, si no por vida de mi santiguada que os haga
|
| salir mas que de paso"; y con esto començo
|
| a dar tantos gritos, y a dezir tantas y tan atro-
|
| pelladas injurias a mi amo, que puso en con-
| 10 |
| fusion y sobresalto; finalmente, no dexó que
|
| passasse adelante la fiesta en ningun modo.
|
| No le pesó a mi amo del alboroto, porque
|
| se quedó con los dineros y aplazó para otro dia
|
| y en otro hospital lo que en aquel auia faltado.
| 15 |
| Fuesse la gente maldiziendo a la vieja, aña-
|
| diendo al nombre de hechizera el de bruxa,
|
| y el de barbuda sobre vieja. Con todo esto nos
|
| quedamos en el hospital aquella noche, y, en-
|
| contrandome la vieja en el corral solo, me dixo:
| 20 |
| "¿Eres tu, hijo Montiel? ¿Eres tu por ventura,
|
| hijo?" Alcé la cabeça y mirela muy de espacio,
|
| lo qual visto por ella, con lagrimas en los ojos,
|
| se vino a mi y me echo los braços al cuello, y
|
| si la dexara me besara en la boca; pero tuue
| 25 |
| asco, y no lo consenti.
|