COLOQUIO DE LOS PERROS l53

Novela y coloquio

que passó entre Cipion y Bergança,
perros del hospital de la Resureccion,
que esta en la ciudad de Valladolid,
fuera de la Puerta del Campo, a quien
comunmente llaman los perros
de Mahudes.


Cip. Bergança amigo, dexemos esta noche
el hospital en guarda de la confiança, y retire-
monos a esta soledad, y entre estas esteras,
donde podremos gozar, sin ser sentidos, desta
no vista merced que el cielo en vn mismo      5
punto a los dos nos ha hecho.
Berg. Cipion hermano, oyote hablar, y se
que te hablo, y no puedo creerlo, por parecer-
me que el hablar nosotros passa de los termi-
nos de naturaleza.      10
Cip. Assi es la verdad, Bergança, y viene a
ser mayor este milagro, en que no solamente
hablamos, sino en que hablamos con discurso,
como si fueramos capazes de razon, estando
tan sin ella, que la diferencia que ay del ani-      15
mal bruto al hombre, es ser el hombre animal
racional, y el bruto irracional.
Berg. Todo lo que dizes, Cipion, entiendo, y
el dezirlo tu, y entenderlo yo, me causa nueua


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l54 NOVELAS EXEMPLARES


admiracion y nueua marauilla. Bien es verdad,
que, en el discurso de mi vida, diuersas y
muchas vezes he oydo dezir grandes prerroga-
tiuas nuestras, tanto que parece que algunos
han querido sentir que tenemos vn natural dis-      5
tinto, tan viuo y tan agudo en muchas cosas,
que da indicios y señales de faltar poco para
mostrar que tenemos vn no se que de enten-
dimiento, capaz de discurso.
Cip. Lo que yo he oydo alabar y encarecer      10
es nuestra mucha memoria, el agradecimiento
y gran fidelidad nuestra, tanto, que nos suelen
pintar por symbolo de la amistad; y assi auras
visto, si has mirado en ello, que en las sepul-
turas de alabastro, donde suelen estar las figu-      15
ras de los que alli estan enterrados, quando
son marido y muger, ponen entre los dos a
los pies vna figura de perro, en señal que se
guardaron en la vida amistad y fidelidad in-
uiolable.      20
Berg. Bien se que ha auido perros tan agra-
decidos, que se han arrojado con los cuerpos
difuntos de sus amos en la misma sepultura.
Otros han estado sobre las sepulturas donde
estauan enterrados sus señores, sin apartarse      25
dellas, sin comer, hasta que se les acabaua la
vida. Se tambien, que, despues del elefante, el
perro tiene el primer lugar, de parecer que tie-
ne entendimiento, luego el cauallo, y el vltimo
la ximia.      30
Cip. Ansi es, pero bien confessarás, que ni


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COLOQUIO DE LOS PERROS l55


has visto, ni oydo dezir jamas, que aya habla-
do ningun elefante, perro, cauallo, o mona. Por
donde me doy a entender que este nuestro
hablar tan de inprouiso, cae debaxo del nu-
mero de aquellas cosas que llaman portentos,      5
las quales, quando se muestran y parecen, tie-
ne aueriguado la experiencia, que alguna cala-
midad grande amenaza a las gentes.
Berg. Dessa manera, no hare yo mucho en
tener por señal portentosa lo que ohi dezir los      10
dias passados a vn estudiante, passando por
Alcala de Henares.
Cip. ¿Que le oyste dezir?
Berg. Que, de cinco mil estudiantes que cur-
sauan aquel año en la Vniuersidad, los dos mil      15
oian medicina.
Cip. Pues, ¿que vienes a inferir desso?
Berg. Infiero, o que estos dos mil medicos
han de tener enfermos que curar, que seria
harta plaga y mala ventura, o ellos se han de      20
morir de hambre. Pero sea lo que fuere, nos-
otros hablamos, sea portento, o no, que lo que
el cielo tiene ordenado que suceda, no ay dili-
gencia ni sabiduria humana que lo pueda pre-
uenir; y assi no ay para que ponernos a dispu-      25
tar nosotros, como, o por que hablamos: mejor
sera, que este buen dia, o buena noche, la me-
tamos en nuestra casa; y pues la tenemos tan
buena en estas esteras, y no sabemos quanto


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l56 NOVELAS EXEMPLARES


durará esta nuestra ventura, sepamos aproue-
charnos della, y hablemos toda esta noche, sin
dar lugar al sueño que nos impida este gusto,
de mi por largos tiempos desseado.
[Cip.] Y aun de mi, que desde que tuue      5
fuerças para roer vn hueso, tuue desseo de
hablar, para dezir cosas que depositaua en la
memoria, y alli, de antiguas y muchas, o se en-
mohezian, o se me oluidauan.
[Berg.] Empero aora, que tan sin pensarlo      10
me veo enriquezido deste diuino don de la
habla, pienso gozarle y aprouecharme del lo
mas que pudiere, dandome priessa a dezir todo
aquello que se me acordare, aunque sea atro-
pellada y confusamente, porque no se quando      15
me bolueran a pedir este bien, que por presta-
do tengo.
Cip. Sea esta la manera, Bergança amigo,
que esta noche me cuentes tu vida, y los tran-
zes por donde has venido al punto en que      20
aora te hallas; y si mañana en la noche es-
tuuieremos con habla, yo te contaré la mia,
porque mejor sera gastar el tiempo en contar
las propias, que en procurar saber las agenas
vidas.      25
Berg. Siempre, Cipion, te he tenido por dis-
creto y por amigo, y aora mas que nunca, pues
como amigo quieres dezirme tus sucessos y
saber los mios, y como discreto has repartido


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COLOQUIO DE LOS PERROS l57


el tiempo donde podamos manifestallos. Pero
aduierte primero si nos oye alguno.
Cip. Ninguno, a lo que creo, puesto que aqui
cerca esta vn soldado tomando sudores; pero
en esta sazon mas estara para dormir que para      5
ponerse a escuchar a nadie.
Berg. Pues si puedo hablar con esse seguro,
escucha, y si te cansare lo que te fuere dizien-
do, o me reprehende, o manda que calle.
Cip. Habla hasta que amanezca, o hasta que      10
seamos sentidos, que yo te escucharé de muy
buena gana, sin impedirte sino quando viere
ser necessario.
Berg. Pareceme que la primera vez que vi el
sol fue en Seuilla, y en su Matadero, que      15
esta fuera de la Puerta de la carne, por donde
imaginara, si no fuera por lo que despues te
dire, que mis padres deuieron de ser alanos de
aquellos que crian los ministros de aquella con-
fussion, a quien llaman giferos. El primero      20
que conoci por amo, fue vno llamado Nicolas
el romo, moço robusto, doblado y colerico,
como lo son todos aquellos que exercitan la
giferia. Este tal Nicolas me enseñaua a mi y a
otros cachorros, a que, en compañia de ala-      25
nos viejos, arremetiessemos a los toros y les
hiziessemos pressa de las orejas. Con mu-
cha facilidad sali vn aguila en esto.
Cip. No me marauillo, Bergança, que, como


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l58 NOVELAS EXEMPLARES


el hazer mal viene de natural cosecha, facil-
mente se aprende el hazerle.
Berg. ¿Que se diria, Cipion hermano, de lo
que vi en aquel Matadero, y de las cosas ex-
orbitantes que en el passan? Primero has de      5
presuponer que todos quantos en el trabajan,
desde el menor hasta el mayor, es gente ancha
de conciencia, desalmada, sin temer al rey ni
a su justicia; los mas amancebados; son aues
de rapiña carniceras. Mantienense ellos y sus      10
amigas de lo que hurtan. Todas las mañanas
que son dias de carne, antes que amanezca,
estan en el matadero gran cantidad de muger-
zillas y muchachos, todos con talegas, que,
viniendo vazias, bueluen llenas de pedaços de      15
carne, y las criadas con criadillas y lomos me-
dio enteros. No ay res alguna que se mate,
de quien no lleue esta gente diezmos y primi-
cias de lo mas sabroso y bien parado. Y como
en Seuilla no ay obligado de la carne, cada      20
vno puede traer la que quisiere, y la que pri-
mero se mata, o es la mejor, o la de mas baxa
postura; y con este concierto, ay siempre mu-
cha abundancia. Los dueños se encomiendan
a esta buena gente que he dicho, no para que      25
no les hurten, que esto es impossible, sino para
que se moderen en las tajadas y socaliñas que
hazen en las reses muertas, que las escamon-
dan y podan como si fuessen sauzes o parras.
Pero ninguna cosa me admiraua mas, ni me      30
parecia peor, que el ver que estos giferos, con
la misma facilidad matan a vn hombre, que a


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COLOQUIO DE LOS PERROS l59


vna vaca: por quitame alla essa paja, a dos
por tres meten vn cuchillo de cachas amarillas
por la barriga de vna persona, como si acoco-
tassen vn toro. Por marauilla se passa dia sin
pendencias y sin heridas, y, a vezes, sin muer-      5
tes; todos se pican de valientes, y aun tienen
sus puntas de rufianes; no ay ninguno que
no tenga su angel de guarda en la plaça de
S. Francisco, grangeado con lomos y len-
guas de vaca. Finalmente, ohi dezir a vn hom-      10
bre discreto, que tres cosas tenia el rey por
ganar en Seuilla: la calle de la Caça, la Costa-
nilla y el Matadero.
Cip. Si en contar las condiciones de los amos
que has tenido, y las faltas de sus oficios, te      15
has de estar, amigo Bergança, tanto como esta
vez, menester sera pedir al cielo nos conceda
la habla siquiera por vn año, y aun temo que,
al paso que lleuas, no llegarás a la mitad
de tu historia. Y quierote aduertir de vna cosa,      20
de la qual veras la experiencia quando te
cuente los sucessos de mi vida, y es que los
cuentos, vnos encierran y tienen la gracia
en ellos mismos, otros en el modo de contar-
los; quiero dezir, que algunos ay que, aunque      25
se cuenten sin preambulos y ornamentos de
palabras, dan contento: otros ay que es menes-
ter vestirlos de palabras, y con demostracio-
nes del rostro y de las manos, y con mudar


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l60 NOVELAS EXEMPLARES


la voz, se hazen algo de nonada, y de floxos
y desmayados, se bueluen agudos y gustosos,
y no se te oluide este aduertimiento, para apro-
uecharte del en lo que te queda por dezir.
Berg. Yo lo hare assi, si pudiere y si me da      5
lugar la grande tentacion que tengo de hablar,
aunque me parece que con grandissima dificul-
tad me podre yr a la mano.
Cip. Vete a la lengua, que en ella consisten
los mayores daños de la humana vida.      10
Berg. Digo, pues, que mi amo me enseñó a
lleuar vna espuerta en la boca, y a defenderla
de quien quitarmela quisiesse. Enseñome tam-
bien la casa de su amiga, y con esto se escusó
la venida de su criada al matadero, porque yo      15
le lleuaua las madrugadas lo que el auia hur-
tado las noches. Y vn dia, que entre dos luzes
yua yo diligente a lleuarle la porcion, ohi que
me llamauan por mi nombre desde vna venta-
na; alcé los ojos, y vi vna moça hermosa en      20
estremo; detuueme vn poco, y ella baxó a la
puerta de la calle y me tornó a llamar. Llegue-
me a ella, como si fuera a ver lo que me
queria, que no fue otra cosa que quitarme lo
que lleuaua en la cesta y ponerme en su lugar      25
vn chapin viejo. Entonces dixe entre mi: "La
carne se ha ydo a la carne." Dixome la moça, en
auiendome quitado la carne: "Andad, [G]aui-
lan, o como os llamays, y dezid a Nicolas el
romo, vuestro amo, que no se fie de animales,      30
y que del lobo vn pelo, y esse de la espuerta."


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COLOQUIO DE LOS PERROS l61


Bien pudiera yo boluer a quitar lo que me
quitó, pero no quise, por no poner mi boca
xifera y suzia en aquellas manos limpias y
blancas.
Cip. Hiziste muy bien, por ser prerrogatiua      5
de la hermosura que siempre se le tenga res-
pecto.
Berg. Assi lo hize yo, y assi me bolui a mi
amo, sin la porcion y con el chapin. Pareciole
que bolui presto; vio el chapin, imaginó la      10
burla, sacó vno de cachas, y tirome vna puña-
lada, que, a no desuiarme, nunca tu oyeras
aora este cuento, ni aun otros muchos que
pienso contarte. Puse pies en poluorosa, y, to-
mando el camino en las manos y en los pies,      15
por detras de San Bernardo, me fuy por aque-
llos campos de Dios, adonde la fortuna qui-
siesse lleuarme.
Aquella noche dormi al cielo abierto, y otro
dia me deparó la suerte vn hato o rebaño de      20
ouejas y carneros. Assi como le vi, crei que
auia hallado en el el centro de mi reposo,
pareciendome ser propio y natural oficio de
los perros guardar ganado, que es obra donde
se encierra vna virtud grande, como es ampa-      25
rar y defender de los poderosos y soberuios
los humildes y los que poco pueden. Apenas
me huuo visto vno de tres pastores que el
ganado guardauan, quando, diziendo: «To, to»,
me llamó, y yo, que otra cosa no desseaua,      30
me llegué a el, baxando la cabeça y meneando


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l62 NOVELAS EXEMPLARES


la cola. Truxome la mano por el lomo, abriome
la boca, escupiome en ella, mirome las pres-
sas, conocio mi edad, y dixo a otros pasto-
res que yo tenia todas las señales de ser perro
de casta. Llegó a este instante el señor del ga-      5
nado, sobre vna yegua ruzia a la gineta, con
lança y adarga, que mas parecia atajador de la
costa, que señor de ganado. Preguntó al
pastor: "¿Que perro es este, que tiene señales
de ser bueno?" "Bien lo puede vuessa merced      10
creer", respondio el pastor, "que yo le he cote-
jado bien, y no ay señal en el que no muestre
y prometa que ha de ser vn gran perro. Agora
se llegó aqui, y no se cuyo sea, aunque se que
no es de los rebaños de la redonda." "Pues      15
assi es", respondio el señor, "ponle luego el co-
llar de Leonzillo, el perro que se murio, y denle
la racion que a los demas, y acariciale, por
que tome cariño al hato y se quede en el."
En diziendo esto, se fue, y el pastor me      20
puso luego al cuello vnas carlancas llenas de
puntas de azero, auiendome dado primero en
vn dornajo gran cantidad de sopas en leche.
Y assimismo me puso nombre, y me llamó Bar-
zino. Vime harto, y contento con el segundo      25
amo y con el nueuo oficio. Mostreme solicito y
diligente en la guarda del rebaño, sin apartarme
del sino las siestas, que me yua a passarlas,


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COLOQUIO DE LOS PERROS l63


o ya a la sombra de algun arbol, o de algun
ribazo o peña, o a la de alguna mata, a la
margen de algun arroyo, de los muchos que
por alli corrian. Y estas horas de mi sossiego
no las passaua ociosas, porque en ellas ocu-      5
paua la memoria en acordarme de muchas
cosas, especialmente en la vida que auia teni-
do en el Matadero, y en la que tenia mi amo,
y todos los como el, que estan sujetos a cum-
plir los gustos impertinentes de sus amigas.      10
¡O que de cosas te pudiera dezir aora, de las
que aprendi en la escuela de aquella xifera
dama de mi amo! Pero aurelas de callar, por-
que no me tengas por largo y por murmu-
rador.      15
Cip. Por auer oydo dezir que dixo vn gran
poeta de los antiguos, que era dificil cosa el no
escriuir satiras, consentire que murmures vn
poco de luz, y no de sangre; quiero dezir, que
señales y no hieras, ni des mate a ninguno en      20
cosa señalada, que no es buena la murmura-
cion, aunque haga reyr a muchos, si mata a
vno: y si puedes agradar sin ella, te tendre por
muy discreto.
Berg. Yo tomaré tu consejo, y esperaré con      25
gran desseo que llegue el tiempo en que me
cuentes tus sucessos; que, de quien tan bien
sabe conocer y enmendar los defetos que ten-
go en contar los mios, bien se puede esperar
que contará los suyos de manera que ense-      30
ñen y deleyten a vn mismo punto. Pero anu-


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l64 NOVELAS EXEMPLARES


dando el roto hilo de mi cuento, digo, que en
aquel silencio y soledad de mis siestas, entre
otras cosas, consideraua que no deuia de ser
verdad lo que auia oydo contar de la vida de
los pastores, a lo menos de aquellos que la dama      5
de mi amo leia en vnos libros, quando yo yua
a su casa, que todos tratauan de pastores y
pastoras, diziendo que se les passaua toda la
vida cantando, y tañendo con gaytas, çampo-
ñas, rabeles y chirumbelas, y con otros instru-      10
mentos extraordinarios. Deteniame a oyrla leer,
y leia cómo el pastor de Anfriso cantaua
estremada y diuinamente, alabando a la sim-
par Belisarda, sin auer en todos los montes
de Arcadia arbol en cuyo tronco no se huuiesse      15
sentado a cantar desde que salia el Sol en los
braços de la Aurora, hasta que se ponia en
los de Tetis, y aun, despues de auer tendido la
negra noche por la faz de la tierra sus negras y
escuras alas, el no cessaua de sus bien cantadas      20
y mejor lloradas quexas. No se le quedaua en-
tre renglones el pastor Elicio, mas enamorado
que atreuido, de quien dezia que, sin atender a
a sus amores, ni a su ganado, se entraua en los
cuydados agenos. Dezia tambien, que el gran      25
pastor de Filida, vnico pintor de vn retrato,
auia sido mas confiado, que dichoso. De los
desmayos de Sireno, y arrepentimiento de Dia-
na, dezia, que daua gracias a Dios y a la


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COLOQUIO DE LOS PERROS l65


sabia Felicia, que con su agua encantada des-
hizo aquella maquina de enredos y aclaró aquel
laberinto de dificultades. Acordauame de otros
muchos libros que deste jaez la auia oydo leer,
pero no eran dignos de traerlos a la memoria.      5
Cip. Aprouechandote vas, Bergança, de mi
auiso; murmura, pica, y passa, y sea tu inten-
cion limpia, aunque la lengua no lo parezca.
Berg. En estas materias nunca tropieza la
lengua, si no cae primero la intencion. Pero si      10
acaso por descuydo, o por malicia, murmurare,
respondere a quien me reprehendiere, lo que
respondio Mauleon, poeta tonto y academico
de burla de la academia de los Imitadores, a
vno, que le preguntó que que queria dezir      15
Deum de Deo, y respondio, que, dé donde diere.
Cip. Essa fue respuesta de vn simple; pero
tu, si eres discreto, o lo quieres ser, nunca has
de dezir cosa de que deuas dar disculpa; di
adelante.      20
Berg. Digo que todos los pensamientos que
he dicho, y muchos mas, me causaron ver los
diferentes tratos y exercicios, que mis pastores,
y todos los demas de aquella marina tenian,
de aquellos que auia oydo leer que tenian los      25
pastores de los libros; porque si los mios can-
tauan, no eran canciones acordadas y bien
compuestas, sino vn "Cata el lobo do va, Iuani-
ca", y otras cosas semejantes, y esto no al
son de chirumbelas, rabeles o gaytas, sino al      30


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l66 NOVELAS EXEMPLARES


que hazia el dar vn cayado con otro, o al de
algunas tejuelas puestas entre los dedos, y no
con vozes delicadas, sonoras, y admirables, sino
con vozes roncas, que solas, o juntas, parecia,
no que cantauan, sino que gritauan o gruñian.      5
Lo mas del dia se les passaua espulgandose, o
remendando sus abarcas, ni entre ellos se
nombrauan Amarilis, Filidas, Galateas, y
Dianas, ni auia Lisardos, Lausos, Iacintos, ni
Riselos; todos eran Antones, Domingos, Pa-      10
blos, o Llorentes, por donde vine a entender
lo que pienso que deuen de creer todos, que
todos aquellos libros son cosas soñadas y bien
escritas, para entretenimiento de los ociosos, y
no verdad alguna; que, a serlo, entre mis pas-      15
tores huuiera alguna reliquia de aquella felizis-
sima vida, y de aquellos amenos prados,
espaciosas seluas, sagrados montes, hermosos
jardines, arroyos claros y cristalinas fuentes, y
de aquellos tan honestos, quanto bien decla-      20
rados requiebros, y de aquel desmayarse aqui
el pastor, alli la pastora, aculla resonar la çam-
poña del vno, aca el caramillo del otro.
Cip. Basta, Bergança, buelue a tu senda, y
camina.      25
Berg. Agradezcotelo, Cipion amigo, porque
si no me auisaras, de manera se me yua ca-
lentando la boca, que no parara hasta pin-
tarte vn libro entero destos que me tenian en-
gañado; pero tiempo vendra en que lo diga      30


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COLOQUIO DE LOS PERROS l67


todo, con mejores razones y con mejor discurso
que aora.
Cip. Mirate a los pies, y desharas la rueda,
Bergança; quiero dezir, que mires que eres vn
animal que carece de razon; y si aora mues-      5
tras tener alguna, ya hemos aueriguado entre
los dos ser cosa sobrenatural y jamas vista.
Berg. Esso fuera ansi, si yo estuuiera en mi
primera ignorancia; mas aora que me ha veni-
do a la memoria lo que te auia de auer dicho      10
al principio de nuestra platica, no solo no me
marauillo de lo que hablo, pero espantome de
lo que dexo de hablar.
Cip. ¿Pues aora no puedes dezir lo que aora
se te acuerda?      15
Berg. Es vna cierta historia que me passó
con vna grande hechizera, discipula de la Ca-
macha de Montilla.
Cip. Digo que me la cuentes antes que pas-
ses mas adelante en el cuento de tu vida.      20
Berg. Esso no hare yo, por cierto, hasta su
tiempo; ten paciencia, y escucha por su orden
mis sucessos, que assi te daran mas gusto, si
ya no te fatiga querer saber los medios antes
de los principios.      25
Cip. Se breue, y cuenta lo que quisieres y
como quisieres.
Berg. Digo, pues, que yo me hallaua bien
con el oficio de guardar ganado, por parecerme
que comia el pan de mi sudor y trabajo, y que      30
la ociosidad, rayz y madre de todos los vicios,
no tenia que ver conmigo, a causa que si los


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l68 NOVELAS EXEMPLARES


dias holgaua, las noches no dormia, dandonos
assaltos a menudo, y tocandonos a arma los lo-
bos; y apenas me auian dicho los pastores "¡al
lobo, Barzino!", quando acudia primero que los
otros perros a la parte que me señalauan que      5
estaua el lobo; corria los valles, escudriñaua
los montes, desentrañaua las seluas, saltaua
barrancos, cruzaua caminos, y a la mañana
boluia al hato, sin auer hallado lobo, ni rastro
del, anhelando, cansado, hecho pedaços, y los      10
pies abiertos de los garranchos; y hallaua en
el hato, o ya vna oueja muerta, o vn carnero
degollado y medio comido del lobo. Desespe-
rauame de ver de quan poco seruia mi mucho
cuydado y diligencia.      15
Venia el señor del ganado, salian los pasto-
res a recebirle con las pieles de la res muerta,
culpaua a los pastores por negligentes, y man-
daua castigar a los perros por pereçosos; llo-
uian sobre nosotros palos, y sobre ellos repre-      20
hensiones, y assi, viendome vn dia castigado
sin culpa, y que mi cuydado, ligereza y braueza
no eran de prouecho para coger el lobo, deter-
miné de mudar estilo, no desuiandome a bus-
carle, como tenia de costumbre, lexos del reba-      25
ño, sino estarme junto a el, que pues el lobo alli
venia, alli seria mas cierta la pressa. Cada
semana nos tocauan a rebato, y en vna escu-
rissima noche tuue yo vista para ver los lobos,
de quien era impossible que el ganado se guar-      30
dasse. Agacheme detras de vna mata, passaron


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COLOQUIO DE LOS PERROS l69


los perros mis compañeros adelante, y desde
alli oteé, y vi que dos pastores assieron de
vn carnero de los mejores del aprisco, y le ma-
taron, de manera, que verdaderamente parecio,
a la mañana, que auia sido su verdugo el lobo.      5
Pasmeme, quedé suspenso quando vi que los
pastores eran los lobos, y que despedaçauan el
ganado los mismos que le auian de guardar.
Al punto hazian saber a su amo la pressa
del lobo, dauanle el pellejo y parte de la carne,      10
y comianse ellos lo mas y lo mejor. Boluia a
reñirles el señor, y boluia tambien el castigo
de los perros. No auia lobos, menguaua el re-
baño; quisiera yo descubrillo, hallauame mudo.
Todo lo qual me traia lleno de admiracion y de      15
congoja. "¡Valame Dios!", dezia entre mi,
"¿quien podra remediar esta maldad? ¿quien
sera poderoso a dar a entender que la defensa
ofende, que las centinelas duermen, que la
confiança roba, y el que os guarda os mata?"      20
Cip. Y dezias muy bien, Bergança, porque no
ay mayor, ni mas sotil ladron, que el domes-
tico, y assi mueren muchos mas de los confia-
dos, que de los recatados; pero el daño esta en
que es impossible que puedan passar bien las      25
gentes en el mundo, si no se fia y se confia.
Mas quedese aqui esto, que no quiero que pa-
rezcamos predicadores; passa adelante.


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l70 NOVELAS EXEMPLARES


Berg. Passo adelante, y digo, que determiné
dexar aquel oficio, aunque parecia tan bueno,
y escoger otro, donde por hazerle bien, ya que
no fuesse remunerado, no fuesse castigado.
Boluime a Seuilla, y entré a seruir a vn mer-      5
cader muy rico.
Cip. ¿Que modo tenias para entrar con amo?
porque, segun lo que se vsa, con gran dificul-
tad el dia de oy halla vn hombre de bien se-
ñor a quien seruir. Muy diferentes son los se-      10
ñores de la tierra del Señor del cielo. Aquellos,
para recebir vn criado, primero le espulgan el
linage, examinan la habilidad, le marcan la
apostura, y aun quieren saber los vestidos que
tiene. Pero para entrar a seruir a Dios, el mas      15
pobre es mas rico, el mas humilde de mejor
linage; y con solo que se disponga con lim-
pieça de coraçon a querer seruirle, luego le
manda poner en el libro de sus gages, seña-
landoselos tan auentajados, que de muchos y      20
de grandes, apenas pueden caber en su desseo.
Berg. Todo esso es predicar, Cipion amigo.
Cip. Assi me lo parece a mi, y assi callo.
Berg. A lo que me preguntaste del orden
que tenia para entrar con amo, digo, que ya tu      25
sabes que la humildad es la basa y fundamento
de todas virtudes, y que sin ella no ay alguna
que lo sea. Ella allana inconuenientes, vence
dificultades, y es vn medio que siempre a glo-
riosos fines nos conduze; de los enemigos haze      30


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COLOQUIO DE LOS PERROS l7l


amigos, templa la colera de los ayrados; y me-
noscaba la arrogancia de los soberuios, es
madre de la modestia, y hermana de la templan-
ça. En fin, con ella no pueden atrauesar triun-
fo que les sea de prouecho los vicios, porque      5
en su blandura y mansedumbre se embotan y
despuntan las flechas de los pecados; desta
pues me aprouechaua yo, quando queria en-
trar a seruir en alguna casa, auiendo primero
considerado y mirado muy bien ser casa que      10
pudiesse mantener, y donde pudiesse entrar
vn perro grande. Luego arrimauame a la puer-
ta, y quando, a mi parecer, entraua algun fo-
rastero, le ladraua, y quando venia el señor,
baxaua la cabeça, y mouiendo la cola me yua      15
a el, y con la lengua le limpiaua los çapatos; si
me echauan a palos, sufrialos, y con la misma
mansedumbre boluia a hazer halagos al que me
apaleaua, que ninguno segundaua, viendo mi
porfia y mi noble termino. Desta manera, a dos      20
porfias, me quedaua en casa; seruia bien, que-
rianme luego bien, y nadie me despidio, si no
era que yo me despidiesse, o, por mejor dezir,
me fuesse; y tal vez hallé amo, que este fuera
el dia que yo estuuiera en su casa, si la contra-      25
ria suerte no me huuiera persegido.
Cip. De la misma manera que has contado
entraua yo con los amos que tuue, y parece
que nos leymos los pensamientos.
Berg. Como en essas cosas nos hemos en-      30
contrado, si no me engaño, y yo te las dire a


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l72 NOVELAS EXEMPLARES


su tiempo, como tengo prometido, y aora escu-
cha lo que me sucedio despues que dexé el
ganado en poder de aquellos perdidos. Bolui-
me a Seuilla, como dixe, que es amparo de po-
bres y refugio de desechados, que en su gran-      5
deza no solo caben los pequeños, pero no se
echan de ver los grandes. Arrimeme a la puerta
de vna gran casa de vn mercader, hize mis
acostumbradas diligencias, y a pocos lances
me quedé en ella.      10
Recibieronme para tenerme atado detras de
la puerta de dia, y suelto de noche; seruia con
gran cuydado y diligencia, ladraua a los foras-
teros, y gruñia a los que no eran muy conoci-
dos; no dormia de noche, visitando los corrales,      15
subiendo a los terrados, hecho vniuersal centi-
nela de la mia y de las cosas agenas. Agradose
tanto mi amo de mi buen seruicio, que mandó
que me tratassen bien, y me diessen racion de
pan y los huessos que se leuantassen o arro-      20
jassen de su mesa, con las sobras de la cozina,
a lo que yo me mostraua agradecido, dando
infinitos saltos quando veia a mi amo, especial-
mente quando venia de fuera, que eran tantas
las muestras de regozijo que daua, y tantos los      25
saltos, que mi amo ordenó que me desatassen
y me dexassen andar suelto de dia y de noche.
Como me vi suelto, corri a el, rodeele todo, sin
osar llegarle con las manos, acordandome
de la fabula de Ysopo, quando aquel asno, tan      30
asno que quiso hazer a su señor las mismas ca-


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COLOQUIO DE LOS PERROS l73


ricias que le hazia vna perrilla regalada suya,
que le grangearon ser molido a palos. Parecio-
me que en esta fabula se nos dio a entender
que las gracias y donayres de algunos no estan
bien en otros. Apode el truhan, juegue de ma-      5
nos y boltee el istrion, rebuzne el picaro, imite
el canto de los paxaros y los diuersos gestos y
acciones de los animales y los hombres, el
hombre baxo que se huuiere dado a ello, y no
lo quiera hazer el hombre principal, a quien      10
ninguna habilidad destas le puede dar credito
ni nombre honroso.
Cip. Basta; adelante, Bergança, que ya estas
entendido.
Berg. ¡Ojala que, como tu me entiendes,      15
me entendiessen aquellos por quien lo digo, que
no se que tengo de buen natural, que me pesa
infinito quando veo que vn cauallero se haze
chocarrero, y se precia que sabe jugar los cu-
biletes y las agallas, y que no ay quien como      20
el sepa baylar la chacona! Vn cauallero conoz-
co yo, que se alabaua que a ruegos de vn sa-
cristan auia cortado de papel treynta y dos
florones, para poner en vn monumento sobre
paños negros, y destas cortaduras hizo tanto      25
caudal, que assi lleuaua a sus amigos a verlas,
como si los lleuara a ver las vanderas y des-
pojos de enemigos, que sobre la sepultura de
sus padres y abuelos estauan puestas.
Este mercader, pues, tenia dos hijos: el vno      30
de doze y el otro de hasta catorze años, los


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l74 NOVELAS EXEMPLARES


quales estudiauan gramatica en el estudio de la
Compañia de Iesvs; yuan con autoridad,
con ayo y con pages, que les lleuauan los li-
bros y aquel que llaman vademecum. El ver-
los yr con tanto aparato en sillas, si hazia sol,      5
en coche, si llouia, me hizo considerar y reparar
en la mucha llaneza con que su padre yua a la
lonja a negociar sus negocios, porque no
lleuaua otro criado que vn negro, y algunas
vezes se desmandaua a yr en vn machuelo, aun      10
no bien adereçado.
Cip. Has de saber, Bergança, que es costum-
bre y condicion de los mercaderes de Seuilla,
y aun de las otras ciudades, mostrar su autori-
dad y riqueza, no en sus personas, sino en las      15
de sus hijos; porque los mercaderes son mayo-
res en su sombra que en si mismos. Y como
ellos por marauilla atienden a otra cosa que
a sus tratos y contratos, tratanse modestamen-
te. Y como la ambicion y la riqueza muere      20
por manifestarse, rebienta por sus hijos, y assi
los tratan y autorizan, como si fuessen hijos
de algun Principe; y algunos ay que les procu-
ran titulos, y ponerles en el pecho la marca
que tanto distingue la gente principal de la      25
plebeya.
Berg. Ambicion es, pero ambicion generosa,
la de aquel que pretende mejorar su estado
sin perjuyzio de tercero.
Cip. Pocas o ninguna vez se cumple con la      30
ambicion, que no sea con daño de tercero.


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COLOQUIO DE LOS PERROS l75


Berg. Ya hemos dicho que no hemos de
murmurar.
Cip. Si, que yo no murmuro de nadie.
Berg. Aora acabo de confirmar por verdad
lo que muchas vezes he oydo dezir. Acaba vn      5
maldiziente murmurador de echar a perder
diez linages, y de caluniar veynte buenos; y si
alguno le reprehende por lo que ha dicho,
responde que el no ha dicho nada, y que si ha
dicho algo, no lo ha dicho por tanto, y que      10
si pensara que alguno se auia de agrauiar, no
lo dixera. A la fe, Cipion, mucho ha de saber, y
muy sobre los estriuos ha de andar, el que
quisiere sustentar dos horas de conuersacion
sin tocar los limites de la murmuracion; porque      15
yo veo en mi, que, con ser vn animal como
soy, a quatro razones que digo me acuden
palabras a la lengua, como mosquitos al vino,
y todas maliciosas y murmurantes. Por lo qual
bueluo a dezir lo que otra vez he dicho, que el      20
hazer y dezir mal lo heredamos de nuestros
primeros padres, y lo mamamos en la leche.
Veese claro, en que apenas ha sacado el niño
el braço de las faxas, quando leuanta la mano
con muestras de querer vengarse de quien,      25
a su parecer, le ofende; y casi la primera pala-
bra articulada que habla, es llamar puta a su
ama o a su madre.
Cip. Assi es verdad, y yo confiesso mi yerro,
y quiero que me le perdones, pues te he per-      30
donado tantos; echemos pelillos a la mar, como
dizen los muchachos, y no murmuremos de


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l76 NOVELAS EXEMPLARES


aqui adelante, y sigue tu cuento, que le dexas-
te en la autoridad con que los hijos del mer-
cader tu amo yuan al estudio de la Compañia
de Iesvs.
Berg. A el me encomiendo en todo aconte-      5
cimiento, y aunque el dexar de murmurar lo
tengo por dificultoso, pienso vsar de vn reme-
dio que ohi dezir que vsaua vn gran jurador,
el qual, arrepentido de su mala costumbre,
cada vez que despues de su arrepentimiento      10
juraua, se daua vn pellizco en el braço, o be-
saua la tierra, en pena de su culpa; pero con
todo esto, juraua. Assi yo, cada vez que fuere
contra el precepto que me has dado de que no
murmure, y contra la intencion que tengo de      15
no murmurar, me mordere el pico de la lengua,
de modo que me duela y me acuerde de mi
culpa, para no boluer a ella.
Cip. Tal es esse remedio, que, si vsas del, es-
pero que te has de morder tantas vezes, que has      20
de quedar sin lengua, y assi quedarás impossi-
bilitado de murmurar.
Berg. A lo menos yo hare de mi parte mis
diligencias, y supla las faltas el cielo. Y assi
digo, que los hijos de mi amo se dexaron vn      25
dia vn cartapacio en el patio, donde yo a la
sazon estaua; y como estaua enseñado a lle-
uar la esportilla del gifero mi amo, assi
del vademecum y fuyme tras ellos, con inten-
cion de no soltalle hasta el estudio; sucediome      30


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COLOQUIO DE LOS PERROS l77


todo como lo desseaua, que mis amos que me
vieron venir con el vademecum en la boca,
assido sotilmente de las cintas, mandaron a
vn page me le quitasse, mas yo no lo con-
senti, ni le solte hasta que entré en el aula con      5
el, cosa que causó risa a todos los estudian-
tes. Llegueme al mayor de mis amos, y, a mi
parecer, con mucha criança, se le puse en las
manos, y quedeme sentado en cuclillas a la
puerta del aula, mirando de hito en hito al      10
maestro que en la cathedra leia.
No se que tiene la virtud, que con alcançar-
seme a mi tan poco o nada della, luego reci-
bi gusto de ver el amor, el termino, la solici-
tud y la industria con que aquellos benditos      15
padres y maestros enseñauan a aquellos niños,
endereçando las tiernas varas de su juuentud,
porque no torciessen ni tomassen mal siniestro
en el camino de la virtud, que juntamente con
las letras les mostrauan. Consideraua como los      20
reñian con suauidad, los castigauan con mise-
ricordia, los animauan con exemplos, los inci-
tauan con premios y los sobrelleuauan con
cordura; y, finalmente, como les pintauan la
fealdad y horror de los vicios, y les dibuxauan      25
la hermosura de las virtudes, para que, abo-
rrecidos ellos y amadas ellas, consiguiessen el
fin para que fueron criados.
Cip. Muy bien dizes, Bergança, porque yo


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l78 NOVELAS EXEMPLARES


he oydo dezir dessa bendita gente, que para
republicos del mundo no los ay tan prudentes
en todo el, y para guiadores y adalides del
camino del cielo, pocos les llegan. Son espejos
donde se mira la honestidad, la catholica      5
dotrina, la singular prudencia y, finalmente, la
humildad profunda, basa sobre quien se leuan-
ta todo el edificio de la bienauenturança.
Berg. Todo es assi como lo dizes, y siguiendo
mi historia, digo que mis amos gustaron de      10
que les lleuasse siempre el vademecum, lo que
hize de muy buena voluntad, con lo qual tenia
vna vida de rey, y aun mejor, porque era
descansada, a causa que los estudiantes dieron
en burlarse conmigo, y domestiqueme con      15
ellos de tal manera, que me metian la mano
en la boca, y los mas chiquillos subian sobre
mi. Arrojauan los bonetes o sombreros, y yo
se los boluia a la mano limpiamente, y con
muestras de grande regozijo. Dieron en darme      20
de comer quanto ellos podian, y gustauan
de ver que, quando me dauan nuezes, o aue-
llanas, las partia como mona, dexando las cas-
caras y comiendo lo tierno. Tal huuo que, por
hazer prueua de mi habilidad, me truxo en vn      25
pañuelo gran cantidad de ensalada, la qual
comi como si fuera persona. Era tiempo de in-
uierno, quando campean en Seuilla los molle-
tes y mantequillas, de quien era tan bien


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COLOQUIO DE LOS PERROS l79


seruido, que mas de dos Antonios se em-
peñaron o vendieron, para que yo almorçasse.
Finalmente, yo passaua vna vida de estu-
diante sin hambre y sin sarna, que es lo mas
que se puede encarecer para dezir que era bue-      5
na; porque si la sarna y la hambre no fuessen
tan vnas con los estudiantes, en las vidas no
auria otra de mas gusto y passatiempo, porque
corren parejas en ella la virtud y el gusto, y se
passa la mocedad aprendiendo y holgandose.      10
Desta gloria y desta quietud me vino a quitar
vna señora, que, a mi parecer, llaman por ahi
razon de estado, que, quando con ella se cum-
ple, se ha de descumplir con otras razones mu-
chas. Es el caso, que [a] aquellos señores maes-      15
tros les parecio que, la media hora que ay de
licion a licion, la ocupauan los estudiantes,
no en repassar las liciones, sino en holgarse
conmigo, y assi ordenaron a mis amos que no
me lleuassen mas al estudio; obedecieron, bol-      20
uieronme a casa y a la antigua guarda de la
puerta, y sin acordarse señor el viejo de la mer-
ced que me auia hecho, de que de dia y de
noche anduuiesse suelto, bolui a entregar el
cuello a la cadena, y el cuerpo a vna esterilla      25
que detras de la puerta me pusieron.
¡Ay, amigo Cipion, si supiesses quan dura
cosa es de sufrir el passar de vn estado felize
a vn desdichado! Mira: quando las miserias y
desdichas tienen larga la corriente, y son con-      30
tinuas, o se acaban presto con la muerte, o la
continuacion dellas haze vn habito y costumbre


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l80 NOVELAS EXEMPLARES


en padezellas, que suele, en su mayor rigor,
seruir de aliuio; mas quando de la suerte des-
dichada y calamitosa, sin pensarlo y de impro-
uiso se sale a gozar de otra suerte prospera,
venturosa y alegre, y de alli a poco se buelue      5
a padecer la suerte primera y a los primeros
trabajos y desdichas, es vn dolor tan riguroso,
que, si no acaba la vida, es por atormentarla
mas viuiendo.
Digo, en fin, que bolui a mi racion perruna,      10
y a los huesos que vna negra de casa me
arrojaua; y aun estos me dezmauan dos gatos
romanos, que, como sueltos y ligeros, erales
facil quitarme lo que no caia debaxo del distrito
que alcançaua mi cadena. Cipion hermano, assi      15
el cielo te conceda el bien que desseas, que,
sin que te enfades, me dexes aora filosofar vn
poco, porque si dexasse de dezir las cosas que
en este instante me han venido a la memoria,
de aquellas que entonces me ocurrieron, me      20
parece que no seria mi historia cabal, ni de
fruto alguno.
Cip. Aduierte, Bergança, no sea tentacion
del demonio essa gana de filosofar que dizes
te ha venido; porque no tiene la murmuracion      25
mejor velo para paliar y encubrir su maldad di-
soluta, que darse a entender el murmurador
que todo quanto dize son sentencias de filoso-
fos, y que el dezir mal es reprehension, y el


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COLOQUIO DE LOS PERROS l8l


descubrir los defetos agenos buen zelo. Y no
ay vida de ningun murmurante, que si la con-
sideras y escudriñas, no la halles llena de vi-
cios y de insolencias, y debaxo de saber esto,
filosofea aora quanto quisieres.      5
Berg. Seguro puedes estar, Cipion, de que
mas murmure, porque assi lo tengo prosupues-
to. Es pues el caso, que como me estaua todo el
dia ocioso, y la ociosidad sea madre de los pen-
samientos, di en repassar por la memoria algu-      10
nos latines que me quedaron en ella, de muchos
que ohi quando fuy con mis amos al estudio,
con que a mi parecer me hallé algo mas mejo-
rado de entendimiento, y determiné, como si
hablar supiera, aprouecharme dellos en las oca-      15
siones que se me ofreciessen; pero en manera
diferente de la que se suelen aprouechar algu-
nos ignorantes. Ay algunos romancistas que
en las conuersaciones disparan de quando en
quando con algun latin breue y compendioso,      20
dando a entender a los que no lo entienden
que son grandes latinos, y apenas saben de-
clinar vn nombre, ni conjugar vn verbo.
Cip. Por menor daño tengo esse, que el que
hazen los que verdaderamente saben latin, de      25
los quales ay algunos tan imprudentes, que
hablando con vn çapatero, o con vn sastre,
arrojan latines como agua.
Berg. Desso podremos inferir que tanto
peca el que dize latines delante de quien los      30
ignora, como el que los dize ignorandolos.


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182 NOVELAS EXEMPLARES


Cip. Pues otra cosa puedes aduertir, y es que
ay algunos que no les escusa el ser latinos de
ser asnos.
Berg. Pues, ¿quien lo duda? La razon esta
clara, pues quando en tiempo de los roma-      5
nos hablauan todos latin, como lengua ma-
terna suya, algun majadero auria entre ellos,
a quien no escusaria el hablar latin dexar de
ser necio.
Cip. Para saber callar en romance y hablar      10
en latin, discrecion es menester, hermano Ber-
gança.
Berg. Assi es, porque tambien se puede
dezir vna necedad en latin, como en romance, y
yo he visto letrados tontos, y gramaticos pesa-      15
dos, y romancistas vareteados con sus listas de
latin, que con mucha facilidad pueden enfadar
al mundo, no vna, sino muchas vezes.
Cip. Dexemos esto, y comiença a dezir tus
filosofias.      20
Berg. Ya las he dicho: estas son que acabo
de dezir.
Cip. ¿Quales?
Berg. Estas de los latines y romances, que
yo comence y tu acabaste.      25
Cip. ¿Al murmurar llamas filosofar? ¡Assi
va ello! ¡Canoniça, canoniça, Bergança, a la
maldita plaga de la murmuracion, y dale el
nombre que quisieres, que ella dara a nosotros
el de cinicos, que quiere dezir perros murmu-      30


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COLOQUIO DE LOS PERROS 183


radores!; y por tu vida que calles ya, y sigas tu
historia.
Berg. ¿Como la tengo de seguir, si callo?
Cip. Quiero dezir que la sigas de golpe, sin
que la hagas que parezca pulpo, segun la vas      5
añadiendo colas.
Berg. Habla con propiedad, que no se lla-
man colas las del pulpo.
Cip. Esse es el error que tuuo el que dixo
que no era torpedad ni vicio nombrar las cosas      10
por sus propios nombres, como si no fuesse me-
jor, ya que sea forçoso nombrarlas, dezirlas por
circunloquios y rodeos, que templen la asquero-
sidad que causa el oyrlas por sus mismos nom-
bres. Las honestas palabras dan indicio de la      15
honestidad del que las pronuncia o las escriue.
Berg. Quiero creerte, y digo que no conten-
ta mi fortuna de auerme quitado de mis estu-
dios, y de la vida que en ellos passaua, tan re-
gozijada y compuesta, y auerme puesto atray-      20
llado tras de vna puerta, y de auer trocado la
liberalidad de los estudiantes en la mezquini-
dad de la negra, ordenó de sobresaltarme en
lo que ya por quietud y descanso tenia. Mira,
Cipion, ten por cierto y aueriguado, como yo      25
lo tengo, que al desdichado las desdichas le
buscan y le hallan, aunque se esconda en los
vltimos rincones de la tierra; digolo, porque la
negra de casa estaua enamorada de vn negro,
assimismo esclauo de casa, el qual negro dor-      30
mia en el çaguan, que es entre la puerta de la
calle y la de en medio, detras de la qual yo es-


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l84 NOVELAS EXEMPLARES


taua, y no se podian juntar sino de noche, y
para esto auian hurtado o contrahecho las lla-
ues, y assi las mas de las noches baxaua la ne-
gra, y tapandome la boca con algun pedaço de
carne o queso, abria al negro, con quien se      5
daua buen tiempo, facilitandolo mi silencio, y
a costa de muchas cosas que la negra hurtaua.
Algunos dias me estragaron la conciencia las
dadiuas de la negra, pareciendome que sin
ellas se me apretarian las hijadas, y daria de      10
mastin en galgo. Pero, en efeto, lleuado de mi
buen natural, quise responder a lo que a mi
amo deuia, pues tiraua sus gages y comia su
pan, como lo deuen hazer, no solo los perros
honrados, a quien se les da renombre de agra-      15
decidos, sino todos aquellos que siruen.
Cip. Esto si, Bergança, quiero que passe por
filosofia, porque son razones que consisten en
buena verdad y en buen entendimiento, y ade-
lante, y no hagas soga, por no dezir cola, de tu      20
historia.
Berg. Primero te quiero rogar me digas, si
es que lo sabes, que quiere dezir filosofia, que
aunque yo la nombro, no se lo que es; solo me
doy a entender que es cosa buena.      25
Cip. Con breuedad te la diré. Este nombre
se compone de dos nombres griegos, que son,
filos y sofia: filos quiere dezir amor, y sofia
la ciencia: assi que filosofia significa amor de la
ciencia, y filosofo, amador de la ciencia.      30
Berg. Mucho sabes, Cipion; ¿quien diablos
te enseñó a ti nombres griegos?


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COLOQUIO DE LOS PERROS l85


Cip. Verdaderamente, Bergança, que eres
simple, pues desto hazes caso, porque estas
son cosas que las saben los niños de la escue-
la, y tambien ay quien presuma saber la len-
gua griega, sin saberla, como la latina, igno-      5
randola.
Berg. Esso es lo que yo digo, y quisiera que
a estos tales los pusieran en vna prensa, y a
fuerça de bueltas les sacaran el jugo de lo
que saben, porque no anduuiessen engañando      10
el mundo, con el oropel de sus greguescos ro-
tos y sus latines falsos, como hazen los portu-
guesses con los negros de Guinea.
Cip. Aora si, Bergança, que te puedes
morder la lengua, y tarazarmela yo, porque      15
todo quanto dezimos es murmurar.
Berg. Si que no estoy obligado a hazer lo
que he oydo dezir que hizo vno llamado Co-
rondas Tyrio, el qual puso ley que ninguno
entrasse en el ayuntamiento de su ciudad con      20
armas, so pena de la vida. Descuydose desto,
y otro dia entró en el Cabildo ceñida la espada;
aduirtieronselo, y acordandose de la pena por
el puesta, al momento desembaynó su espada,
y se passó con ella el pecho, y fue el primero      25
que puso y quebrantó la ley, y pagó la pena. Lo
que yo dixe no fue poner ley, sino prometer
que me morderia la lengua quando murmuras-
se; pero aora no van las cosas por el tenor y
rigor de las antiguas; oy se haze vna ley, y ma-      30


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l86 NOVELAS EXEMPLARES


ñana se rompe, y quiza conuiene que assi sea.
Aora promete vno de enmendarse de sus vi-
cios, y de alli a vn momento cae en otros ma-
yores. Vna cosa es alabar la disciplina, y otra
el darse con ella, y, en efeto, del dicho al hecho      5
ay gran trecho. ¡Muerdase el diablo, que yo no
quiero morderme, ni hazer finezas detras de
vna estera, donde de nadie soy visto que pueda
alabar mi honrosa determinacion!
Cip. Segun esso, Bergança, si tu fueras per-      10
sona, fueras hypocrita, y todas las obras que
hizieras, fueran aparentes, fingidas, y falsas, cu-
biertas con la capa de la virtud, solo porque te
alabaran, como todos los hypocritas hazen.
Berg. No se lo que entonces hiziera; esto se      15
que quiero hazer aora, que es no morderme,
quedandome tantas cosas por dezir, que no se
como ni quando podre acabarlas, y mas estan-
do temeroso que al salir del sol nos hemos de
quedar a escuras, faltandonos la habla.      20
Cip. Mejor lo hara el cielo; sigue tu historia,
y no te desuies del camino carretero con im-
pertinentes digresiones, y assi, por larga que
sea, la acabarás presto.
Berg. Digo, pues, que auiendo visto la inso-      25
lencia, ladronicio y deshonestidad de los ne-
gros, determiné como buen criado estoruarlo,
por los mejores medios que pudiesse, y pude
tan bien, que sali con mi intento. Baxaua la
negra, como has oydo, a refocilarse con el ne-      30
gro, fiada en que me enmudecian los pedaços


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COLOQUIO DE LOS PERROS l87


de carne, pan, o queso, que me arrojaua...
¡Mucho pueden las dadiuas, Cipion!
Cip. Mucho; no te diuiertas, passa adelante.
Berg. Acuerdome, que quando estudiaua,
ohi dezir al precetor vn refran latino, que ellos      5
llaman adagio, que dezia: Habet bobem in
lingua.
Cip. ¡O que en hora mala ayays encaxado
vuestro latin!; ¿tan presto se te ha oluidado lo
que poco ha diximos contra los que entremeten      10
latines en las conuersaciones de romance?
Berg. Este latin viene aqui de molde, que
has de saber, que los athenienses vsauan, en-
tre otras, de vna moneda sellada con la figura
de vn buey; y quando algun juez dexaua de      15
dezir, o hazer, lo que era razon y justicia, por
estar cohechado, dezian: "Este tiene el buey en
la lengua."
Cip. La aplicacion falta.
Berg. ¿No esta bien clara, si las dadiuas de      20
la negra me tuuieron muchos dias mudo, que
ni queria, ni osaua ladrarla, quando baxaua a
verse con su negro enamorado?; por lo que
bueluo a dezir que pueden mucho las dadiuas.
Cip. Ya te he respondido que pueden mu-      25
cho, y si no fuera por no hazer aora vna larga
digression, con mil exemplos prouara lo mu-
cho que las dadiuas pueden, mas quizá lo dire,
si el cielo me concede tiempo, lugar, y habla
para contarte mi vida.      30
Berg. Dios te de lo que desseas, y escucha.
Finalmente, mi buena intencion rompio por las


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188 NOVELAS EXEMPLARES


malas dadiuas de la negra, a la qual, baxan-
do vna noche muy escura a su acostumbrado
passatiempo, arremeti sin ladrar, porque no se
alborotassen los de casa, y en vn instante le
hize pedaços toda la camisa, y le arranqué vn      5
pedaço de muslo, burla que fue bastante a te-
nerla de veras mas de ocho dias en la cama,
fingiendo para con sus amos no se que enfer-
medad. Sanó, boluio otra noche, y yo bolui a
la pelea con mi perra, y, sin morderla, la arañé      10
todo el cuerpo, como si la huuiera cardado
como manta. Nuestras batallas eran a la sorda,
de las quales salia siempre vencedor, y la negra
malparada, y peor contenta. Pero sus enojos
se parecian bien en mi pelo y en mi salud,      15
alçoseme con la racion y los huessos, y los
mios poco a poco yuan señalando los nudos
del espinazo.
Con todo esto, aunque me quitaron el comer,
no me pudieron quitar el ladrar. Pero la negra,      20
por acabarme de vna vez, me truxo vna espon-
ja frita con manteca; conoci la maldad, vi que
era peor que comer çarazas, porque a quien la
come se le hincha el estomago, y no sale del sin
lleuarse tras si la vida. Y pareciendome ser im-      25
possible guardarme de las assechanças de tan
indignados enemigos, acorde de poner tierra
en medio, quitandomeles delante de los ojos.
Halleme vn dia suelto, y sin dezir a Dios a nin-
guno de casa, me puse en la calle, y a menos      30


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COLOQUIO DE LOS PERROS l89


de cien pasos me deparó la suerte al algua-
zil que dixe al principio de mi historia, que era
grande amigo de mi amo Nicolas el romo, el
qual, apenas me huuo visto, quando me cono-
cio, y me llamó por mi nombre; tambien le co-      5
noci yo, y al llamarme me llegué a el con mis
acostumbradas ceremonias y caricias; assio-
me del cuello, y dixo a dos corchetes suyos:
"Este es famoso perro de ayuda, que fue de
vn grande amigo mio; lleuemosle a casa." Hol-      10
garonse los corchetes, y dixeron que si era de
ayuda, a todos seria de prouecho. Quisieron
assirme para lleuarme, y mi amo dixo que
no era menester assirme, que yo me yria,
porque le conocia. Haseme oluidado dezirte que      15
las carlancas con puntas de azero que saqué
quando me desgarré y ausenté del ganado, me
las quito vn gitano en vna venta, y ya en Seui-
lla andaua sin ellas; pero el alguazil me puso
vn collar tachonado todo de laton morisco. Con-      20
sidera, Cipion, aora esta rueda variable de
la fortuna mia: ayer me vi estudiante, y oy me
vees corchete.
Cip. Assi va el mundo, y no ay para que te
pongas aora a esagerar los bayuenes de for-      25
tuna, como si huuiera mucha diferencia de ser
moço de vn gifero, a serlo de vn corchete. No


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l90 NOVELAS EXEMPLARES


puedo sufrir, ni lleuar en paciencia, oyr las que-
xas que dan de la fortuna algunos hombres,
que la mayor que tuuieron fue tener premissas
y esperanças de llegar a ser escuderos; ¡con
que maldiciones la maldizen, con quantos im-      5
properios la deshonran, y no por mas de que
porque piense el que los oye, que de alta, pros-
pera, y buena ventura han venido a la desdi-
chada y baxa en que los miran!
Berg. Tienes razon, y has de saber que este      10
alguazil tenia amistad con vn escriuano, con
quien se acompañaua; estauan los dos aman-
cebados con dos mugerzillas, no de poco mas
a menos, sino de menos en todo; verdad es
que tenian algo de buenas caras; pero mucho      15
de desenfado y de taymeria putesca. Estas les
seruian de red y de ançuelo para pescar en
seco, en esta forma: vestianse de suerte que por
la pinta descubrian la figura, y a tiro de arca-
buz mostrauan ser damas de la vida libre; an-      20
dauan siempre a caça de estrangeros, y quan-
do llegaua la vendexa a Cadiz y a Seuilla,
llegaua la huella de su ganancia, no quedando
breton con quien no embistiessen; y en ca-
yendo el grasiento con alguna destas limpias,      25
auisauan al alguazil y al escriuano, adonde y
a que posada yuan; y en estando juntos, les
dauan assalto, y los prendian por amanceba-
dos; pero nunca los lleuauan a la carcel, a causa
que los estrangeros siempre redimian la ve-      30
xacion con dineros.


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COLOQUIO DE LOS PERROS l91


Sucedio, pues, que la Colindres, que assi
se llamaua la amiga del alguazil, pescó vn bre-
ton, vnto y visunto; concerto con el cena y
noche en su posada; dio el cañuto a su amigo,
y apenas se auian desnudado, quando el algua-      5
zil, el escriuano, dos cochetes, y yo, dimos con
ellos. Alborotaronse los amantes, esageró el
alguazil el delito, [y] mandolos vestir a toda
priessa, para lleuarlos a la carcel. Afligiose el
breton, terció, mouido de caridad, el escriuano,      10
y, a puros ruegos, reduxo la pena a solos cien
reales. Pidio el breton vnos follados de gamuza
que auia puesto en vna silla a los pies de la
cama, donde tenia dineros para pagar su liber-
tad, y no parecieron los follados, ni podian pa-      15
recer, porque assi como yo entré en el aposento,
llegó a mis narizes vn olor de tozino, que me
consolo todo; descubrile con el olfato, y halle-
le en vna faldriquera de los follados; digo que
hallé en ella vn pedaço de jamon famoso,      20
y por gozarle y poderle sacar sin rumor, saqué
los follados a la calle, y alli me entregué en el
jamon a toda mi voluntad, y quando bolui
al aposento, hallé que el breton daua vozes,
diziendo en lenguage adultero y bastardo, aun-      25
que se entendia, que le boluiessen sus calças,
que en ellas tenia "cinquenta escuti doro


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l92 NOVELAS EXEMPLARES


in oro"; imaginó el escriuano, o que la Colin-
dres, o los corchetes, se los auian robado; el
alguazil penso lo mismo, llamolos a parte, no
confesso ninguno, y dieronse al diablo todos.
Viendo yo lo que passaua, bolui a la calle,      5
donde auia dexado los follados, para boluer-
los, pues a mi no me aprouechaua nada el di-
nero; no los hallé, porque ya algun venturoso
que passó se los auia lleuado. Como el alguazil
vio que el breton no tenia dinero para el co-      10
hecho, se desesperaua, y penso sacar de la
huespeda de casa lo que el breton no tenia;
llamola, y vino medio desnuda, y como oyo
las vozes y quexas del breton, y a la Colindres
desnuda y llorando, al alguazil en colera, y al      15
escriuano enojado, y a los corchetes despaui-
lando lo que hallauan en el aposento, no le
plugo mucho. Mandó el alguazil que se cu-
briesse y se viniesse con el a la carcel, por-
que consentia en su casa hombres y mugeres      20
de mal viuir.
¡Aqui fue ello; aqui si que fue quando se au-
mentaron las vozes y crecio la confusion! Por-
que dixo la huespeda: "Señor alguazil y señor
escriuano, no conmigo tretas, que entreuo toda      25
costura; no conmigo dixes, ni poleos; callen
la boca, y vayanse con Dios; si no, por mi san-
tiguada, que arroje el bodegon por la ventana,
y que saque a plaça toda la chirinola des-
ta historia, que bien conozco a la señora Colin-      30
dres, y se que ha muchos meses que es su co-


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COLOQUIO DE LOS PERROS l93


bertor el señor alguazil, y no hagan que me
aclare mas, sino bueluase el dinero a este se-
ñor, y quedemos todos por buenos; porque yo
soy muger honrada, y tengo vn marido con su
carta de executoria, y con a perpenan rei de      5
memoria, con sus colgaderos de plomo,
¡Dios sea loado!, y hago este oficio muy limpia-
mente y sin daño de barras. El aranzel tengo
clauado donde todo el mundo le vea, y no
conmigo cuentos, que por Dios que se despol-      10
uorearme. ¡Bonita soy yo para que por mi or-
den entren mugeres con los huespedes! Ellos
tienen las llaues de sus aposentos, y yo no soy
quinze, que tengo de ver tras siete paredes."
Pasmados quedaron mis amos de auer oydo      15
la arenga de la huespeda, y de ver como les
leia la historia de sus vidas; pero como vieron
que no tenian de quien sacar dinero, si della
no, porfiauan en lleuarla a la carcel. Quexa-
uase ella al cielo de la sinrazon y justicia que      20
la hazian, estando su marido ausente, y
siendo tan principal hidalgo. El breton bramaua
por sus cinquenta escuti. Los corchetes por-
fiauan que ellos no auian visto los follados, ni
Dios permitiesse lo tal. El escriuano, por lo      25
callado, insistia al alguazil que mirasse los ves-
tidos de la Colindres, que le daua sospecha
que ella deuia de tener los cinquenta es-


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l94 NOVELAS EXEMPLARES


cuti, por tener de costumbre visitar los escon-
drijos y faldriqueras de aquellos que con ella
se emboluian. Ella dezia que el breton estaua
borracho, y que deuia de mentir en lo del di-
nero. En efecto, todo era confusion, gritos y      5
juramentos, sin lleuar modo de apaziguarse,
ni se apaziguaran, si al instante no entrara
en el aposento el teniente de Assistente, que,
viniendo a visitar aquella posada, las vozes
le lleuaron adonde era la grita. Preguntó la      10
causa de aquellas vozes, la huespeda se la dio
muy por menudo. Dixo quien era la ninfa
Colindres, que ya estaua vestida; publicó la
publica amistad suya y del alguazil; echó en
la calle sus tretas y modo de robar; disculpose      15
a si misma de que con su consentimiento ja-
mas auia entrado en su casa muger de mala
sospecha; canonizose por santa, y a su marido
por vn bendito, y dio vozes a vna moça, que
fuesse corriendo y truxesse de vn cofre la carta      20
executoria de su marido, para que la viesse el
señor teniente, diziendole que por ella echa-
ria de ver que muger de tan honrado marido
no podia hazer cosa mala; y que si tenia aquel
oficio de casa de camas, era a no poder mas,      25
que Dios sabia lo que le pesaua, y si qui-
siera ella tener alguna renta y pan quotidiano
para passar la vida, que tener aquel exercicio.
El teniente, enfadado de su mucho hablar y


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COLOQUIO DE LOS PERROS l95


presumir de executoria, le dixo: "Hermana ca-
mera, yo quiero creer que vuestro marido tiene
carta de hidalguia, con que vos me confesseys
que es hidalgo mesonero." "Y con mucha hon-
ra", respondio la huespeda, "y, ¿que linage ay      5
en el mundo, por bueno que sea, que no tenga
algun dime y direte?" "Lo que yo os digo,
hermana, es que os cubrays, que aueys de ve-
nir a la carcel", la qual nueua dio con ella en
el suelo; arañose el rostro, alçó el grito, pero      10
con todo esso el teniente, demasiadamente se-
uero, los lleuó a todos a la carcel, conuiene a
saber: al breton, a la Colindres y a la huespeda.
Despues supe que el breton perdio sus cinquen-
ta escuti, y mas diez en que le conde-      15
naron en las costas. La huespeda pagó otro
tanto, y la Colindres salio libre por la puerta
afuera. Y, el mismo dia que la soltaron,
pescó a vn marinero, que pagó por el breton,
con el mismo embuste del soplo; por que veas,      20
Cipion, quantos y quan grandes inconuenien-
tes nacieron de mi golosina.
Cip. Mejor dixeras de la vellaqueria de tu
amo.
Berg. Pues escucha, que aun mas adelante      25
tirauan la barra, puesto que me pesa de dezir
mal de alguaziles y de escriuanos.
Cip. Si, que dezir mal de vno, no es dezirlo


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196 NOVELAS EXEMPLARES


de todos; si que muchos y muy muchos escri-
uanos ay buenos, fieles y legales, y amigos
de hazer plazer, sin daño de tercero; si que no
todos entretienen los pleytos, ni auisan a las
partes; ni todos lleuan mas de sus derechos;      5
ni todos van buscando e inquiriendo las vidas
agenas, para ponerlas en tela de juyzio; ni to-
dos se aunan con el juez para hazeme la barba,
y hazerte he el copete; ni todos los alguaziles
se conciertan con los vagamundos y fulleros;      10
ni tienen todos las amigas de tu amo para
sus embustes. Muchos y muy muchos ay hidal-
gos por naturaleza, y de hidalgas condiciones;
muchos no son arrojados, insolentes, ni mal
criados, ni rateros, como los que andan por los      15
mesones midiendo las espadas a los estrange-
ros, y hallandolas vn pelo mas de la marca,
destruyen a sus dueños. Si que no todos como
prenden sueltan, y son juezes, y abogados,
quando quieren.      20
Berg. Mas alto picaua mi amo; otro camino
era el suyo: presumia de valiente y de hazer
prisiones famosas; sustentaua la valentia, sin
peligro de su persona, pero a costa de su bolsa.
Vn dia acometio en la puerta de Xerez el solo      25
a seys famosos rufianes, sin que yo le pudiesse
ayudar en nada, porque lleuaua con vn freno
de cordel impedida la boca--que assi me traia
de dia, y de noche me le quitaua--; quedé
marauillado de ver su atreuimiento, su brio y      30
su denuedo. Assi se entraua y salia por las seys


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COLOQUIO DE LOS PERROS l97


espadas de los rufos, como si fueran varas de
mimbre; era cosa marauillosa ver la ligereza
con que acometia, las estocadas que tiraua, los
reparos, la cuenta, el ojo alerta, porque no le
tomassen las espaldas. Finalmente, el quedó,      5
en mi opinion y en la de todos quantos la
pendencia miraron y supieron, por vn nueuo
Rodamonte. Auiendo lleuado a sus enemigos
desde la puerta de Xerez hasta los marmo-
les del colegio de Mase Rodrigo, que ay mas      10
de cien pasos, dexolos encerrados, y boluio
a coger los trofeos de la batalla, que fueron
tres vaynas, y luego se las fue a mostrar al
Assistente, que, si mal no me acuerdo, lo era
entonces el Licenciado Sarmiento de Vallada-      15
res, famoso por la destruycion de la Sauze-
da. Mirauan a mi amo por las calles do
passaua, señalandole con el dedo, como si di-
xeran: "Aquel es el valiente que se atreuio a
reñir solo con la flor de los brauos de la Anda-      20
luzia." En dar bueltas a la ciudad, para dexar-
se ver, se passó lo que quedaua del dia: y la
noche nos halló en Triana, en vna calle junto al
Molino de la poluora; y auiendo mi amo auizo-
rado, como en la jacara se dize, si alguien le      25
veia, se entró en vna casa, y yo tras el, y
hallamos en vn patio a todos los jayanes de
la pendencia, sin capas, ni espadas, y todos
desabrochados; y vno, que deuia de ser el
huesped, tenia vn gran jarro de vino en la vna      30
mano, y en la otra vna copa grande de taber-


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l98 NOVELAS EXEMPLARES


na, la qual, colmandola de vino generoso y
espumante, brindaua a toda la compañia.
Apenas huuieron visto a mi amo, quando
todos se fueron a el con los braços abiertos, y
todos le brindaron y el hizo la razon a todos, y      5
aun la hiziera a otros tantos, si le fuera algo
en ello, por ser de condicion afable, y amigo
de no enfadar a nadie por pocas cosas. Que-
rerte yo contar aora lo que alli se trató, la cena
que cenaron, las peleas que se contaron, los      10
hurtos que se refirieron, las damas que de su
trato se calificaron, y las que se reprouaron, las
alabanças que los vnos a los otros se dieron,
los brauos ausentes que se nombraron, la des-
treza que alli se puso en su punto, leuantan-      15
dose en mitad de la cena a poner en prati-
ca las tretas que se les ofrecian, esgrimiendo
con las manos, los vocablos tan esquisitos
de que vsauan, y, finalmente, el talle de la
persona del huesped, a quien todos respetauan      20
como a señor y padre, seria meterme en vn
laberinto donde no me fuesse possible salir
quando quisiesse.
Finalmente, vine a entender con toda certeza
que el dueño de la casa, a quien llamauan Mo-      25
nipodio, era encubridor de ladrones y pala de
rufianes, y que la gran pendencia de mi amo
auia sido primero concertada con ellos, con
las circunstancias del retirarse y de dexar las


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COLOQUIO DE LOS PERROS l99


vaynas, las quales pagó mi amo alli luego de
contado, con todo quanto Monipodio dixo que
auia costado la cena, que se concluyó casi al
amanecer, con mucho gusto de todos. Y fue su
postre dar soplo a mi amo de vn rufian foras-      5
tero, que nueuo y flamante auia llegado a la
ciudad; deuia de ser mas valiente que ellos, y
de embidia le soplaron. Prendiole mi amo la
siguiente noche desnudo en la cama, que, si
vestido estuuiera, yo vi en su talle que no se      10
dexara prender tan a mansalua.
Con esta prision, que sobreuino sobre la pen-
dencia, crecio la fama de mi cobarde, que lo
era mi amo mas que vna liebre, y a fuerça de
meriendas y tragos sustentaua la fama de ser      15
valiente; y todo quanto con su oficio y con sus
inteligencias grangeaua, se le yua y desaguaua
por la canal de la valentia. Pero ten paciencia,
y escucha aora vn cuento que le sucedio,
sin añadir ni quitar de la verdad vna tilde.      20
Dos ladrones hurtaron en Antequera vn ca-
uallo muy bueno; truxeronle a Seuilla, y para
venderle sin peligro vsaron de vn ardid, que a
mi parecer tiene del agudo y del discreto. Fue-
ronse a posar a posadas diferentes, y el vno se      25
fue a la justicia, y pidio por vna peticion, que
Pedro de Losada le deuia quatrocientos reales
prestados, como parecia por vna cedula firmada
de su nombre, de la qual hazia presentacion.
Mandó el teniente que el tal Losada recono-      30
ciesse la cedula; y que si la reconociesse, le sa-


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200 NOVELAS EXEMPLARES


cassen prendas de la cantidad o le pusiessen
en la carcel. Tocó hazer esta diligencia a mi
amo, y al escriuano su amigo. Lleuoles el la-
dron a la posada del otro, y al punto reconocio
su firma, y confesso la deuda, y señaló por      5
prenda de la execucion el cauallo, el qual, visto
por mi amo, le crecio el ojo y le marcó por
suyo, si acaso se vendiesse. Dio el ladron por
passados los terminos de la ley, y el cauallo se
puso en venta, y se remató en quinientos rea-      10
les en vn tercero, que mi amo echó de manga,
para que se le comprasse. Valia el cauallo tanto
y medio mas de lo que dieron por el. Pero
como el bien del vendedor estaua en la breue-
dad de la venta, a la primer postura remató su      15
mercaduria. Cobró el vn ladron la deuda que
no le deuian, y el otro la carta de pago que no
auia menester, y mi amo se quedó con el ca-
uallo, que para el fue peor que el Seyano
lo fue para sus dueños.      20
Mondaron luego la haza los ladrones, y
de alli a dos dias, despues de auer trastejado
mi amo las guarniciones y otras faltas del caua-
llo, parecio sobre el en la plaça de San Fran-
cisco, mas hueco y pomposo que aldeano ves-      25
tido de fiesta. Dieronle mil parabienes de la
buena compra, afirmandole que valia ciento y
cinquenta ducados, como vn hueuo vn ma-
rauedi; y el, bolteando y reboluiendo el


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COLOQUIO DE LOS PERROS 20l


cauallo, representaua su tragedia en el teatro
de la referida plaça. Y estando en sus caracoles
y rodeos, llegaron dos hombres de buen talle y
de mejor ropage, y el vno dixo: "¡Viue Dios,
que este es Pie de hierro mi cauallo, que ha      5
pocos dias que me le hurtaron en Antequera!"
Todos los que venian con el, que eran quatro
criados, dixeron que assi era la verdad, que
aquel era Pie de hierro, el cauallo que le auian
hurtado. Pasmose mi amo, querellose el dueño,      10
huuo prueuas, y fueron las que hizo el dueño
tan buenas, que salio la sentencia en su fauor,
y mi amo fue desposseydo del cauallo. Supose
la burla y la industria de los ladrones, que
por manos e interuencion de la misma justicia      15
vendieron lo que auian hurtado, y casi todos
se holgauan de que la codicia de mi amo le
huuiesse rompido el saco.
Y no paró en esto su desgracia, que aquella
noche, saliendo a rondar el mismo Assisten-      20
te, por auerle dado noticia que hazia los barrios
de San Iulian andauan ladrones, al passar de
vna encruzijada, vieron passar vn hombre co-
rriendo, y dixo a este punto el Assistente,
assiendome por el collar y çuçandome: "¡Al      25
ladron, Gauilan; ea Gauilan hijo, al ladron, al
ladron!" Yo, a quien ya tenian cansado las mal-
dades de mi amo, por cumplir lo que el señor
Assistente me mandaua, sin discrepar en nada,
arremeti con mi propio amo, y sin que pudiesse      30


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202 NOVELAS EXEMPLARES


valerse, di con el en el suelo, y si no me le
quitaran, yo hiziera a mas de a quatro venga-
dos; quitaronme, con mucha pesadumbre de
entrambos. Quisieran los corchetes castigarme,
y aun matarme a palos, y lo hizieran si el Assis-      5
tente no les dixera: "No le toque nadie, que el
perro hizo lo que yo le mandé." Entendiose la
malicia, y yo, sin despedirme de nadie, por vn
agujero de la muralla, sali al campo, y antes
que amaneciesse me puse en Mayrena, que es      10
vn lugar que esta quatro leguas de Seuilla.
Quiso mi buena suerte que hallé alli vna
compañia de soldados, que segun ohi dezir se
yuan a embarcar a Cartagena. Estauan en ella
quatro rufianes, de los amigos de mi amo; y el      15
atambor era vno que auia sido corchete y gran
chocarrero, como lo suelen ser los mas atam-
bores. Conocieronme todos, y todos me habla-
ron, y assi me preguntauan por mi amo, como
si les huuiera de responder. Pero el que mas      20
aficion me mostro, fue el atambor, y assi deter-
mine de acomodarme con el, si el quisiesse, y
seguir aquella jornada, aunque me lleuasse a
Italia o a Flandes, porque me parece a mi, y
aun a ti te deue parecer lo mismo, que puesto      25
que dize el refran quien necio es en su villa,
necio es en Castilla, el andar tierras, y comu-
nicar con diuersas gentes, haze a los hombres
discretos.
Cip. Es esso tan verdad, que me acuerdo      30
auer oydo dezir a vn amo que tuue de bonis-
simo ingenio, que al famoso griego llamado


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COLOQUIO DE LOS PERROS 203


Vlises le dieron renombre de prudente, por solo
auer andado muchas tierras, y comunicado con
diuersas gentes y varias naciones; y assi alabo
la intencion que tuuiste de yrte donde te lle-
uassen.      5
Berg. Es, pues, el caso que el atambor, por
tener con que mostrar mas sus chocarrerias
començo a enseñarme a baylar al son del atam-
bor, y a hazer otras monerias, tan agenas de
poder aprenderlas otro perro, que no fuera yo,      10
como las oyras quando te las diga. Por aca-
barse el distrito de la comission, se marchaua
poco a poco. No auia comissario que nos limi-
tasse; el capitan era moço, pero muy buen ca-
uallero, y gran christiano; el alferez no auia      15
muchos meses que auia dexado la Corte y el
tinelo; el sargento era matrero y sagaz, y gran-
de harriero de compañias, desde donde se le-
uantan, hasta el embarcadero. Yua la compa-
ñia llena de rufianes churrulleros, los quales      20
hazian algunas insolencias por los lugares do
passauamos, que redundauan en maldezir a
quien no lo merecia. Infelicidad es del buen
Principe ser culpado de sus subditos, por la
culpa de sus subditos, a causa que los vnos      25
son verdugos de los otros, sin culpa del señor,
pues aunque quiera y lo procure, no puede
remediar estos daños, porque todas o las mas
cosas de la guerra, traen consigo aspereza,
riguridad y desconueniencia.      30


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204 NOVELAS EXEMPLARES


En fin, en menos de quinze dias, con mi
buen ingenio, y con la diligencia que puso el
que auia escogido por patron, supe saltar por
el rey de Francia, y a no saltar por la mala
tabernera. Enseñome a hazer corbetas como      5
cauallo napolitano, y a andar a la redonda
como mula de atahona, con otras cosas, que
si yo no tuuiera cuenta en no adelantarme a
mostrarlas, pusiera en duda si era algun de-
monio en figura de perro el que las hazia.      10
Pusome nombre del perro sabio; y no auia-
mos llegado al alojamiento, quando tocando
su atambor, andaua por todo el lugar prego-
nando que todas las personas que quisiessen
venir a ver las marauillosas gracias y habilida-      15
des del perro sabio, en tal casa, o en tal hospi-
tal las mostrauan, a ocho, o a quatro maraue-
dis, segun era el pueblo, grande, o chico. Con
estos encarecimientos, no quedaua persona en
todo el lugar que no me fuesse a ver, y ninguno      20
auia que no saliesse admirado y contento de
auerme visto. Triunfaua mi amo con la mucha
ganancia, y sustentaua seys camaradas como
vnos reyes. La codicia y la embidia desperto
en los rufianes voluntad de hurtarme, y anda-      25
uan buscando ocasion para ello, que esto del
ganar de comer holgando tiene muchos aficio-
nados y golosos. Por esto ay tantos titereros en
España, tantos que muestran retablos, tantos
que venden alfileres y coplas, que todo su cau-      30
dal, aunque le vendiessen todo, no llega a po-


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COLOQUIO DE LOS PERROS 205


derse sustentar vn dia; y con esto los vnos y
los otros no salen de los bodegones y taber-
nas en todo el año, por do me doy a entender
que de otra parte que de la de sus oficios sale
la corriente de sus borracheras. Toda esta gen-      5
te es vagamunda, inutil, y sin prouecho, es-
ponjas del vino y gorgojos del pan.
Cip. ¡No mas, Bergança, no boluamos a lo
passado! Sigue, que se va la noche, y no que-
rria que al salir del sol quedassemos a la som-      10
bra del silencio.
Berg. Tenle y escucha. Como sea cosa facil
añadir a lo ya inuentado, viendo mi amo quan
bien sabia imitar el corsel napolitano, hizome
vnas cubiertas de guadamazi, y vna silla pe-      15
queña que me acomodó en las espaldas, y so-
bre ella puso vna figura liuiana de vn hombre,
con vna lancilla de correr sortija, y enseñome
a correr derechamente a vna sortija, que entre
dos palos ponia; y el dia que auia de correrla,      20
pregonaua que aquel dia corria sortija el perro
sabio, y hazia otras nueuas y nunca vistas ga-
lanterias, las quales de mi santiscario, como
dizen, las hazia, por no sacar mentiroso a
mi amo.      25
Llegamos, pues, por nuestras jornadas con-
tadas a Montilla, villa del famoso y gran chris-
tiano marques de Priego, señor de la casa
de Aguilar y de Montilla. Alojaron a mi amo,
porque el lo procuró, en vn hospital; echó lue-      30
go el ordinario vando, y como ya la fama se


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206 NOVELAS EXEMPLARES


auia adelantado a lleuar las nueuas de las habi-
lidades y gracias del perro sabio, en menos
de vna hora se llenó el patio de gente. Ale-
grose mi amo, viendo que la cosecha yua de
guilla, y mostrose aquel dia chocarrero en      5
demasia.
Lo primero en que començaua la fiesta, era
en los saltos que yo daua por vn aro de cedaço,
que parecia de cuba. Conjurauame por las or-
dinarias preguntas; y quando el baxaua vna      10
varilla de membrillo, que en la mano tenia, era
señal del salto; y quando la tenia alta, de que
me estuuiesse quedo. El primer conjuro deste
dia--memorable entre todos los de mi vida--
fue dezirme: "Ea, Gauilan amigo, salta por aquel      15
viejo verde que tu conoces, que se escauecha las
barbas; y si no quieres, salta por la pompa y
aparato de doña Pimpinela de Plafagonia, que
fue compañera de la moça gallega que seruia
en Valdeastillas. ¿No te quadra el conjuro,      20
hijo Gauilan? Pues salta por el bachiller Passi-
llas, que se firma licenciado sin tener grado
alguno. ¡O, pereçoso estás!; ¿por que no sal-
tas?; pero ya entiendo y alcanço tus marrulle-
rias; aora salta por el licor de Esquiuias, famoso      25
al par del de Ciudadreal, San Martin y Riua-
dauia."
Baxó la varilla, y salté yo, y noté sus malicias
y malas entrañas. Boluiose luego al pueblo, y
en voz alta dixo: "No piense vuessa merced,      30
senado valeroso, que es cosa de burla lo que


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COLOQUIO DE LOS PERROS 207


este perro sabe. Veynte y quatro piezas le
tengo enseñadas, que por la menor dellas bo-
laria vn gauilan, quiero dezir, que por ver la
menor, se pueden caminar treynta leguas. Sabe
baylar la çarabanda y chacona mejor que su      5
inuentora misma; beuese vna açumbre de vino
sin dexar gota; entona vn solfamire, tambien
como vn sacristan; todas estas cosas, y otras
muchas que me quedan por dezir, las yran
viendo vuessas mercedes en los dias que estu-      10
uiere aqui la compañia; y por aora de otro
salto nuestro sabio, y luego entraremos en lo
gruesso."
Con esto suspendio el auditorio, que auia lla-
mado senado, y les encendio el desseo de no      15
dexar de ver todo lo que yo sabia. Boluiose a
mi mi amo, y dixo: "Bolued, hijo Gauilan, y,
con gentil agilidad y destreza, deshazed los sal-
tos que aueys hecho; pero ha de ser a deuo-
cion de la famosa hechizera que dizen que      20
huuo en este lugar."
Apenas huuo dicho esto, quando alçó la voz
la hospitalera, que era vna vieja, al parecer, de
mas de sesenta años, diziendo: "¡Bellaco,
charlatan, embaydor, y hijo de puta, aqui no ay      25
hechizera alguna! Si lo dezis por la Camacha,
ya ella pagó su pecado, y esta donde Dios se
sabe. Si lo dezis por mi, chocarrero, ni yo
soy, ni he sido hechizera en mi vida, y si he
tenido fama de auerlo sido, vuessa merced a      30


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208 NOVELAS EXEMPLARES


los testigos falsos, y a la ley del encaxe, y al
juez arrojadizo y mal informado. Ya sabe todo
el mundo la vida que hago en penitencia, no de
los hechizos que no hize, sino de otros muchos
pecados, otros que como pecadora he cometido.      5
Assi que, socarron tamborilero, salid del hospi-
tal, si no por vida de mi santiguada que os haga
salir mas que de paso"; y con esto començo
a dar tantos gritos, y a dezir tantas y tan atro-
pelladas injurias a mi amo, que puso en con-      10
fusion y sobresalto; finalmente, no dexó que
passasse adelante la fiesta en ningun modo.
No le pesó a mi amo del alboroto, porque
se quedó con los dineros y aplazó para otro dia
y en otro hospital lo que en aquel auia faltado.      15
Fuesse la gente maldiziendo a la vieja, aña-
diendo al nombre de hechizera el de bruxa,
y el de barbuda sobre vieja. Con todo esto nos
quedamos en el hospital aquella noche, y, en-
contrandome la vieja en el corral solo, me dixo:      20
"¿Eres tu, hijo Montiel? ¿Eres tu por ventura,
hijo?" Alcé la cabeça y mirela muy de espacio,
lo qual visto por ella, con lagrimas en los ojos,
se vino a mi y me echo los braços al cuello, y
si la dexara me besara en la boca; pero tuue      25
asco, y no lo consenti.