Salia del hospital de la Resurreccion,
| que esta en Valladolid, fuera de la puerta del
| | Campo, vn soldado, que, por seruirle su
| | espada de baculo, y por la flaqueza de sus pier-
| | nas y amarillez de su rostro, mostraua bien
| 5 |
| claro que, aunque no era el tiempo muy calu-
| | roso, deuia de auer sudado en veynte dias todo
| | el humor que quiza grangeó en vna hora.
| | Yua haziendo pinitos y dando traspies, como
| | conualeciente; y, al entrar por la puerta de la
| 10 |
| ciudad, vio que hazia el venia vn su amigo, a
| | quien no auia visto en mas de seys meses, el
| | qual, santiguandose, como si viera alguna mala
| | vision, llegandose a el le dixo:
| | "¿Que es esto, señor alferez Campuçano?
| 15 |
| ¿Es possible que esta vuessa merced en esta
| | tierra? Como quien soy, que le hazia en Flan-
| | des, antes terciando alla la pica, que arrastran-
| | do aqui la espada. ¿Que color, que flaqueza es
| | essa?"
| 20 |
| A lo qual respondio Campuçano:
| | "A lo si estoy en esta tierra, o no, señor li-
| |
|
| cenciado Peralta, el verme en ella, le responde;
|
| a las demas preguntas no tengo que dezir, sino
|
| que salgo de aquel hospital, de sudar catorze
|
| cargas de bubas que me echó acuestas vna
|
| muger, que escogi por mia, que non deuiera."
| 5 |
| "¿Luego casose vuessa merced?", replicó Pe-
|
| ralta.
|
| "Si señor", respondio Campuçano.
|
| "Seria por amores", dixo Peralta, "y tales
|
| casamientos traen consigo aparejada la execu-
| 10 |
| cion del arrepentimiento."
|
| "No sabre dezir si fue por amores", respon-
|
| dio el alferez, "aunque sabre afirmar que fue
|
| por dolores, pues de mi casamiento, o cansa-
|
| miento, saqué tantos en el cuerpo y en el alma,
| 15 |
| que los del cuerpo, para entretenerlos, me cues-
|
| tan quarenta sudores, y los del alma no hallo
|
| remedio para aliuiarlos siquiera. Pero porque
|
| no estoy para tener largas platicas en la calle,
|
| V. m. me perdone, que otro dia, con mas como-
| 20 |
| didad, le dare cuenta de mis sucessos, que son
|
| los mas nueuos y peregrinos que v. m. aura
|
| oydo en todos los dias de su vida.
|
| "No ha de ser assi", dixo el licenciado, "sino
|
| que quiero que venga conmigo a mi posada,
| 25 |
| y alli haremos penitencia juntos, que la olla es
|
| muy de enfermo; y aunque esta tassada para
|
| dos, vn pastel suplira con mi criado; y si la
|
| conualecencia lo sufre, vnas lonjas de jamon
|
| de Rute nos haran la salua, y sobre todo la
| 30 |
| buena voluntad con que lo ofrezco, no solo
|
| esta vez, sino todas las que v. m. quisiere."
|
|
| Agradecioselo Campuçano, y aceptó el com-
|
| bite y los ofrecimientos. Fueron a S. Lloren-
|
| te, oyeron missa, lleuole Peralta a su casa,
|
| diole lo prometido, y ofrecioselo de nueuo,
|
| y pidiole, en acabando de comer, le contasse
| 5 |
| los sucessos que tanto le auia encarecido.
|
| No se hizo de rogar Campuçano, antes co-
|
| menço a dezir desta manera:
|
| "Bien se acordará v. m., señor licenciado Pe-
|
| ralta, como yo hazia en esta ciudad camarada
| 10 |
| con el capitan Pedro de Herrera, que aora esta
|
| en Flandes."
|
| "Bien me acuerdo", respondio Peralta.
|
| "Pues vn dia", prosiguio Campuçano, "que
|
| acabauamos de comer en aquella posada de la
| 15 |
| Solana donde viuiamos, entraron dos muge-
|
| res de gentil parecer, con dos criadas: la vna se
|
| puso a hablar con el capitan en pie, arrimados
|
| a vna ventana, y la otra se sento en vna silla
|
| junto a mi, derribado el manto hasta la barba,
| 20 |
| sin dexar ver el rostro mas de aquello que con-
|
| cedia la raridad del manto; y aunque le supli-
|
| qué que por cortesia me hiziesse merced de
|
| descubrirse, no fue possible acabarlo con ella,
|
| cosa que me encendió mas el desseo de verla.
| 25 |
| Y para acrecentarle mas, o ya fuesse de indus-
|
| tria, [o] acaso, sacó la señora vna muy blanca
|
| mano, con muy buenas sortijas. Estaua yo en-
|
| tonces bizarrissimo, con aquella gran cadena
|
|
| que v. m. deuio de conocerme, el sombrero con
|
| plumas y cintillo, el vestido de colores, a fuer
|
| de soldado, y tan gallardo a los ojos de mi lo-
|
| cura, que me daua a entender que las podia
|
| matar en el ayre.
| 5 |
| "Con todo esto le rogue que se descubriesse,
|
| a lo que ella me respondio: «No seays impor-
|
| tuno; casa tengo; hazed a vn page que me siga,
|
| que aunque yo soy mas honrada de lo que pro-
|
| mete esta respuesta, todavia, a trueco de ver
| 10 |
| si responde vuestra discrecion a vuestra gallar-
|
| dia, holgaré de que me veays.»
|
| "Besele las manos por la grande merced
|
| que me hazia, en pago de la qual le prometi
|
| montes de oro.
| 15 |
| "Acabó el capitan su platica. Ellas se fueron;
|
| siguiolas vn criado mio. Dixome el capitan que
|
| lo que la dama le queria, era que le lleuasse
|
| vnas cartas a Flandes a otro capitan, que dezia
|
| ser su primo, aunque el sabia que no era sino
| 20 |
| su galan.
|
| "Yo quedé abrasado con las manos de nieue
|
| que auia visto, y muerto por el rostro que
|
| desseaua ver, y assi, otro dia, guiandome mi
|
| criedo, dioseme libre entrada. Hallé vna casa
| 25 |
| muy bien adereçada, y vna muger de hasta
|
| treynta años, a quien conoci por las manos.
|
| No era hermosa en estremo; pero eralo de
|
| suerte, que podia enamorar comunicada, por-
|
| que tenia vn tono de habla tan suaue, que se
| 30 |
| entraua por los oydos en el alma. Passé con
|
| ella luengos y amorosos coloquios; blasoné,
|
| hendi, ragé, ofreci, prometi, y hize todas las
|
| demonstraciones que me parecio ser necessa-
|
| rias para hazerme bienquisto con ella. Pero
| 5 |
| como ella estaua hecha a oyr semejantes o
|
| mayores ofrecimientos y razones, parecia que
|
| les daua atento oydo, antes que credito alguno.
|
| Finalmente, nuestra platica se passó en flores
|
| quatro dias, que continué en visitalla, sin
| 10 |
| que llegasse a coger el fruto que desseaua; en
|
| el tiempo que la visité, siempre hallé la casa
|
| desembaraçada, sin que viesse visiones en ella
|
| de parientes fingidos, ni de amigos verdaderos;
|
| seruiala vna moça, mas taymada que simple.
| 15 |
| "Finalmente, tratando mis amores como sol-
|
| dado que esta en vispera de mudar, apuré a mi
|
| señora doña Estefania de Cayzedo--que este
|
| es el nombre de la que assi me tiene--y res-
|
| pondiome: «Señor alferez Campuçano, simplici-
| 20 |
| »dad seria si yo quisiesse venderme a v. m.
|
| »por santa; pecadora he sido, y aun aora lo soy;
|
| »pero no de manera que los vezinos me mur-
|
| »muren, ni los apartados me noten, ni de mis
|
| »padres, ni de otro pariente heredé hazienda
| 25 |
| »alguna; y con todo esto vale el menage de
|
| »mi casa, bien validos, dos mil y quinientos
|
| »escudos, y estos en cosas que, puestas en
|
| »almoneda, lo que se tardare en ponellas
|
|
| »se tardará en conuertirse en dineros. Con esta
|
| » hazienda busco marido a quien entregarme,
|
| »y a quien tener obediencia: a quien, junta-
|
| »mente con la enmienda de mi vida, le entre-
|
| »garé vna increyble solicitud de regalarle y
| 5 |
| »seruirle, porque no tiene principe cozinero
|
| »mas goloso, ni que mejor sepa dar el punto
|
| »a los guisados, que le se dar yo, quando,
|
| »mostrando ser casera, me quiero poner a ello.
|
| »Se ser mayordomo en casa, moça en la cozi-
| 10 |
| »na, y señora en la sala; en efeto, se man-
|
| »dar, y se hazer que me obedezcan. No des-
|
| »perdicio nada, y allego mucho; mi real no
|
| »vale menos, sino mucho mas, quando se
|
| »gasta por mi orden. La ropa blanca que ten-
| 15 |
| »go, que es mucha y muy buena, no se sacó
|
| »de tiendas, ni lenceros; estos pulgares y los
|
| »de mis criadas la hilaron; y si pudiera texer-
|
| »se, en casa se texiera. Digo estas alabanças
|
| »mias, porque no acarrean vituperio, quando
| 20 |
| »es forçosa la necessidad de dezirlas. Final-
|
| »mente, quiero dezir que yo busco marido que
|
| »me ampare, me mande y me honre, y no
|
| »galan que me sirua y me vitupere. Si vuessa
|
| »merced gustare de aceptar la prenda que se
| 25 |
| »le ofrece, aqui estoy moliente y corriente, su-
|
| »jeta a todo aquello que vuessa merced orde-
|
| »nare, sin andar en venta, que es lo mismo
|
| »andar en lenguas de casamenteros, y no ay
|
| »ninguno tan bueno para concertar el todo,
| 30 |
| »como las mismas partes.»
|
|
| "Yo, que tenia entonces el juyzio, no en la
|
| cabeça, sino en los carcañares, haziendoseme
|
| el deleyte en aquel punto mayor de lo que en
|
| la imaginacion le pintaua, y ofreciendoseme
|
| tan a la vista la cantidad de hazienda, que ya
| 5 |
| la contemplaua en dineros conuertida, sin hazer
|
| otros discursos de aquellos a que daua lugar
|
| el gusto, que me tenia echados grillos al en-
|
| tendimiento, le dixe que yo era el venturoso y
|
| bien afortunado en auerme dado el cielo, casi
| 10 |
| por milagro, tal compañera para hazerla seño-
|
| ra de mi voluntad y de mi hazienda, que no
|
| era tan poca, que no valiesse, con aquella ca-
|
| dena que traia al cuello, y con otras joyuelas
|
| que tenia en casa, y con deshazerme de algu-
| 15 |
| nas galas de soldado, mas de dos mil ducados,
|
| que juntos con los dos mil y quinientos suyos,
|
| era suficiente cantidad para retirarnos a viuir
|
| a vna aldea, de donde yo era natural, y a
|
| donde tenia algunas rayzes, hazienda tal, que
| 20 |
| sobrelleuada con el dinero, vendiendo los fru-
|
| tos a su tiempo, nos podia dar vna vida alegre
|
| y descansada.
|
| "En resolucion, aquella vez se concerto nues-
|
| tro desposorio, y se dio traza como los dos
| 25 |
| hiziessemos informacion de solteros; y en los
|
| tres dias de fiesta, que vinieron luego juntos
|
| en vna Pasqua, se hizieron las amonestaciones,
|
| y al quarto dia nos desposamos, hallandose
|
| presentes al desposorio dos amigos mios, y vn
| 30 |
| mancebo que ella dixo ser primo suyo, a quien
|
|
| yo me ofreci por pariente con palabras de mu-
|
| cho comedimiento, como lo auian sido todas las
|
| que hasta entonces a mi nueua esposa auia
|
| dado, con intencion tan torzida y traydora,
|
| que la quiero callar, porque aunque estoy di-
| 5 |
| ziendo verdades, no son verdades de confes-
|
| sion, que no pueden dexar de dezirse.
|
| "Mudó mi criado el baul de la posada a casa
|
| de mi muger; encerre en el, delante della, mi
|
| magnifica cadena; mostrele otras tres o quatro,
| 10 |
| si no tan grandes, de mejor hechura, con otros
|
| tres o quatro cintillos de diuersas suertes; hizele
|
| patentes mis galas y mis plumas, y entreguele
|
| para el gasto de casa hasta quatrocientos reales,
|
| que tenia. Seys dias gozé del pan de la boda, es-
| 15 |
| paciandome en casa, como el yerno ruyn en la
|
| del suegro rico. Pisé ricas alhombras, ahagé sa-
|
| banas de olanda, alumbra[ua]me con cande-
|
| leros de plata: almorçaua en la cama, leuanta-
|
| uame a las onze, comia a las doze, y a las dos
| 20 |
| sesteaua en el estrado; baylauanme doña Es-
|
| tefania y la moça el agua delante. Mi moço, que
|
| hasta alli le auia conocido pereçoso y lerdo, se
|
| auia buelto vn corço. El rato que doña Estefania
|
| faltaua de mi lado, la auian de hallar en la coci-
| 25 |
| na toda solicita en ordenar guisados que me
|
| despertassen el gusto y me auiuassen el ape-
|
| tito. Mis camisas, cuellos, y pañuelos eran vn
|
| nueuo Aranjuez de flores, segun olian, bañados
|
|
| en la agua de angeles y de azahar, que sobre
|
| ellos se derramaua. Passaronse estos dias bolan-
|
| do, como se passan los años que estan debaxo
|
| de la jurisdicion del tiempo, en los quales dias,
|
| por verme tan regalado y tan bien seruido, yua
| 5 |
| mudando en buena la mala intencion con que
|
| aquel negocio auia començado. Al cabo de los
|
| quales, vna mañana, que aun estaua con doña
|
| Estefania en la cama, llamaron con grandes
|
| golpes a la puerta de la calle.
| 10 |
| "Assomose la moça a la ventana, y, qui-
|
| tandose al momento, dixo: "¡O que sea ella
|
| la bien venida! ¿Han visto, y como ha venido
|
| mas presto de lo que escriuio el otro dia?"
|
| "¿Quien es la que ha venido, moça?" le pre-
| 15 |
| gunté.
|
| "¿Quien?" respondio ella; "es mi señora
|
| doña Clementa Bueso, y viene con ella el señor
|
| don Lope Melendez de Almendarez, con
|
| otros dos criados, y Hortigosa, la dueña que
| 20 |
| lleuó consigo."
|
| "Corre moça, bien aya yo, y abrelos", dixo
|
| a este punto doña Estefania, "y vos, señor,
|
| por mi amor, que no os alboroteys, ni res-
|
| pondays por mi a ninguna cosa que contra mi
| 25 |
| oyeredes."
|
| "¿Pues quien ha de deziros cosa que os
|
| ofenda, y mas estando yo delante? dezidme;
|
| ¿que gente es esta, que me parece que os ha
|
| alborotado su venida?"
| 30 |
| "No tengo lugar de responderos" dixo doña
|
| Estefania, "solo sabed que todo lo que aqui
|
|
| passare es fingido, y que tira a cierto designio
|
| y efeto, que despues sabreys."
|
| "Y aunque quisiera replicarle a esto, no me
|
| dio lugar la señora D. Clementa Bueso, que se
|
| entró en la sala vestida de raso verde prensa-
| 5 |
| do, con muchos passamanos de oro, capotillo
|
| de lo mismo, y con la misma guarnicion; som-
|
| brero con plumas verdes, blancas, y encarna-
|
| das, y con rico cintillo de oro, y con vn delga-
|
| do velo cubierta la mitad del rostro. Entró con
| 10 |
| ella el señor don Lope Melendez de Almenda-
|
| rez, no menos bizarro que ricamente vestido
|
| de camino.
|
| "La dueña Hortigosa fue la primera que
|
| habló, diziendo: "¡Iesus!, ¿que es esto? ¿ocu-
| 15 |
| pado el lecho de mi señora doña Clementa,
|
| y mas con ocupacion de hombre? ¡Milagros
|
| veo oy en esta casa; a fe que se ha ydo bien
|
| del pie a la mano la señora doña Estefania,
|
| fiada en la amistad de mi señora!"
| 20 |
| "Yo te lo prometo, Hortigosa", replicó doña
|
| Clementa; "pero yo me tengo la culpa, que
|
| jamas escarmiente yo en tomar amigas que
|
| no lo saben ser, si no es quando les viene a
|
| cuento."
| 25 |
| "A todo lo qual respondio doña Estefania:
|
| «No reciba vuessa merced pesadumbre, mi
|
| »señora doña Clementa Bueso, y entienda que
|
| »no sin misterio vee lo que vee en esta su
|
| »casa, que quando lo sepa, yo se que quedaré
| 30 |
| »desculpada, y vuessa merced sin nin-
|
| »guna quexa.»
|
| "En esto ya me auia puesto yo en calças y
|
| en jubon, y tomandome doña Estefania por la
|
| mano, me lleuó a otro aposento, y alli me
| 5 |
| dixo que aquella su amiga queria hazer vna
|
| burla a aquel don Lope, que venia con ella, con
|
| quien pretendia casarse, y que la burla era darle
|
| a entender que aquella casa, y quanto estaua
|
| en ella, era todo suyo, de lo qual pensaua hazer-
| 10 |
| le carta de dote, y que, hecho el casamiento,
|
| se le daua poco que se descubriesse el engaño,
|
| fiada en el grande amor que el don Lope la
|
| tenia, y luego se me boluera lo que es mio, y no
|
| se le tendra a mal a ella, ni a otra muger algu-
| 15 |
| na, de que procure buscar marido honrado, aun-
|
| que sea por medio de qualquier embuste. Yo le
|
| respondi que era grande estremo de amistad
|
| el que queria hazer, y que primero se mirasse
|
| bien en ello, porque despues podria ser tener
| 20 |
| necessidad de valerse de la justicia para cobrar
|
| su hazienda. Pero ella me respondio con tantas
|
| razones, representando tantas obligaciones que
|
| la obligauan a seruir a doña Clementa, aun en
|
| cosas de mas importancia, que mal de mi gra-
| 25 |
| do, y con remordimiento de mi juyzio, huue de
|
| condecender con el gusto de doña Estefania,
|
| assegurandome ella que solos ocho dias podia
|
| durar el embuste, los quales estariamos en casa
|
|
| de otra amiga suya. Acabamonos de vestir ella
|
| y yo, y luego, entrandose a despedir de la seño-
|
| ra doña Clementa Bueso, y del señor don Lope
|
| Melendez de Almendarez, hizo a mi criado que
|
| se cargasse el baul y que la siguiesse, a quien
| 5 |
| yo tambien segui, sin despedirme de nadie.
|
| "Paró doña Estefania en casa de vna ami-
|
| ga suya, y antes que entrassemos dentro es-
|
| tuuo vn buen espacio hablando con ella, al
|
| cabo del qual salio vna moça, y dixo que en-
| 10 |
| trassemos yo y mi criado. Lleuonos a vn apo-
|
| sento estrecho, en el qual auia dos camas tan
|
| juntas, que parecian vna, a causa que no auia
|
| espacio que las diuidiesse, y las sabanas de
|
| entrambas se besauan. En efeto, alli estuuimos
| 15 |
| seys dias, y en todos ellos no se passó hora
|
| que no tuuiessemos pendencia, diziendole la
|
| necedad que auia hecho en auer dexado su
|
| casa y su hazienda, aunque fuera a su misma
|
| madre. En esto yua yo y venia por momentos,
| 20 |
| tanto, que la huespeda de casa, vn dia que
|
| doña Estefania dixo que yua a ver en que ter-
|
| mino estaua su negocio, quiso saber de mi que
|
| era la causa que me mouia a reñir tanto con
|
| ella, y que cosa auia hecho que tanto se la
| 25 |
| afeaua, diziendole que auia sido necedad no-
|
| toria mas que amistad perfeta.
|
| "Contele todo el cuento, y quando llegué a
|
| dezir que me auia casado con doña Estefania,
|
| y la dote que truxo, y la simplicidad que auia
| 30 |
| hecho en dexar su casa y hazienda a doña
|
| Clementa, aunque fuesse con tan sana inten-
|
|
| cion como era alcançar tan principal marido
|
| como don Lope, se començo a santiguar y a
|
| hazerse cruzes con tanta priessa y con tanto
|
| "¡Iesus, Iesus, de la mala hembra!" que me puso
|
| en gran turbacion, y al fin me dixo: «Señor alfe-
| 5 |
| »rez, no se si voy contra mi conciencia en des-
|
| »cubriros lo que me parece que tambien la car-
|
| »garia si lo callasse; pero a Dios y auentura,
|
| »sea lo que fuere, viua la verdad y muera la
|
| »mentira. La verdad es, que doña Clementa
| 10 |
| »Bueso es la verdadera señora de la casa y de
|
| »la hazienda de que os hizieron la dote; la men-
|
| »tira es todo quanto os ha dicho doña Estefa-
|
| »nia, que ni ella tiene casa, ni hazienda, ni otro
|
| »vestido del que trae puesto. Y el auer tenido
| 15 |
| »lugar y espacio para hazer este embuste, fue
|
| »que doña Clementa fue a visitar vnos parien-
|
| »tes suyos a la ciudad de Plasencia, y de alli
|
| »fue a tener nouenas en nuestra Señora de
|
| »Guadalupe, y en este entretanto dexó en su
| 20 |
| »casa a doña Estefania, que mirasse por ella,
|
| »porque, en efeto, son grandes amigas, aunque,
|
| »bien mirado, no ay que culpar a la pobre se-
|
| Ȗora, pues ha sabido grangear a vna tal per-
|
| »sona como la del señor alferez por marido.»
| 25 |
| "Aqui dio fin a su platica, y yo di principio a
|
| desesperarme, y sin duda lo hiziera, si tantico
|
| se descuydara el angel de mi guarda en soco-
|
| rrerme, acudiendo a dezirme en el coraçon que
|
| mirasse que era christiano, y que el mayor
| 30 |
| pecado de los hombres era el de la desespera-
|
| cion, por ser pecado de demonios. Esta consi-
|
| deracion, o buena inspiracion, me conortó algo;
|
| pero no tanto, que dexasse de tomar mi capa
|
| y espada, y salir a buscar a doña Estefania, con
| 5 |
| prosupuesto de hazer en ella vn exemplar
|
| castigo. Pero la suerte, que no sabre dezir si mis
|
| cosas empeoraua o mejoraua, ordenó que en
|
| ninguna parte donde pense hallar a doña Este-
|
| fania, la hallasse. Fuyme a San Llorente, enco-
| 10 |
| mendeme a nuestra Señora, senteme sobre vn
|
| escaño, y con la pesadumbre me tomó vn sue-
|
| ño tan pesado, que no despertara tan presto, si
|
| no me despertaran. Fuy lleno de pensamientos
|
| y congoxas a casa de doña Clementa, y hallela
| 15 |
| con tanto reposo como señora de su casa; no
|
| le ossé dezir nada, porque estaua el señor
|
| don Lope delante; bolui en casa de mi hues-
|
| peda, que me dixo auer contado a doña Es-
|
| tefania como yo sabia toda su maraña y em-
| 20 |
| buste, y que ella le preguntó que semblante
|
| auia yo mostrado con tal nueua, y que le auia
|
| respondido que muy malo, y que, a su pare-
|
| cer, auia salido yo con mala intencion y con
|
| peor determinacion a buscarla. Dixome, final-
| 25 |
| mente, que doña Estefania se auia lleuado
|
| quanto en el baul tenia, sin dexarme en el
|
| sino vn solo vestido de camino. Aqui fue ello,
|
| aqui me tuuo de nueuo Dios de su mano; fuy
|
| a ver mi baul, y hallele abierto, y como sepul-
| 30 |
| tura que esperaua cuerpo difunto, y a buena
|
| razon auia de ser el mio, si yo tuuiera enten-
|
| dimiento para saber sentir y ponderar tamaña
|
| desgracia."
|
| "Bien grande fue", dixo a esta sazon el li-
| 5 |
| cenciado Peralta, "auerse lleuado doña Estafa-
|
| nia tanta cadena y tanto cintillo, que, como
|
| suele dezirse, todos los duelos, &c."
|
| "Ninguna pena me dio essa falta", respon-
|
| dio el alferez, "pues tambien podre dezir:
| 10 |
| «Pensose don Simueque que me engañaua con
|
| »su hija la tuerta, y, por el Dio, contrecho soy
|
| »de vn lado»."
|
| "No se a que proposito puede vuessa merced
|
| dezir esso", respondio Peralta.
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| "El proposito es", respondio el alferez, "de
|
| que toda aquella balumba y aparato de cade-
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| nas, cintillos y brincos, podia valer hasta diez
|
| o doze escudos."
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| "Esso no es possible", replicó el licenciado,
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| "porque la que el señor alferez traia al cuello
|
| mostraua pesar mas de dozientos ducados."
|
| "Assi fuera", respondio el alferez, "si la ver-
|
| dad respondiera al parecer; pero como no es
|
| todo oro lo que reluze, las cadenas, cintillos,
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| joyas y brincos, con solo ser de alquimia se
|
| contentaron; pero estauan tan bien hechas,
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| que solo el toque o el fuego podia descubrir
|
| su malicia."
|
| "Dessa manera», dixo el licenciado, "entre
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| vuessa merced y la señora doña Estefania,
|
| pata es la trauiessa."
|
| "Y tan pata", respondio el alferez, "que po-
|
| demos boluer a barajar; pero el daño esta,
|
| señor Licenciado, en que ella se podra des-
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| hazer de mis cadenas, y yo no de la falsia de
|
| su termino; y, en efeto, mal que me pese, es
|
| prenda mia."
|
| "Dad gracias a Dios, señor Campuçano",
|
| dixo Peralta, "que fue prenda con pies y que
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| se os ha ydo, y que no estays obligado a
|
| buscarla."
|
| "Assi es", respondio el alferez; "pero con
|
| todo esso, sin que la busque, la hallo siempre
|
| en la imaginacion, y, adonde quiera que estoy,
| 15 |
| tengo mi afrenta presente."
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| "No se que responderos", dixo Peralta, "si
|
| no es traeros a la memoria dos versos de Pe-
|
| trarcha, que dizen:
|
| Che qui prende dicleto di far fiode,
| 20 |
| non si de lamentar si altri l' ingana .
|
| "Que responden en nuestro castellano: que
|
| el que tiene costumbre y gusto de engañar a
|
| otro, no se deue quexar quando es engañado.»
|
| "Yo no me quexo", respondio el alferez,
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| "sino lastimome; que el culpado, no por cono-
|
| cer su culpa dexa de sentir la pena del castigo.
|
| Bien veo que quise engañar y fuy engañado,
|
| porque me hirieron por mis propios filos: pero
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| no puedo tener tan a raya el sentimiento, que
| 30 |
| no me quexe de mi mismo. Finalmente, por
|
| venir a lo que haze mas al caso a mi historia,
|
| que este nombre se le puede dar al cuento
|
| de mis sucessos, digo que supe que se auia
|
| lleuado a doña Estefania el primo que dixe
| 5 |
| que se halló a nuestros desposorios, el qual, de
|
| luengos tiempos atras, era su amigo a todo
|
| ruedo. No quise buscarla, por no hallar el mal
|
| que me faltaua. Mudé posada, y mudé el pelo
|
| dentro de pocos dias: porque començaron a
| 10 |
| pelarseme las cejas y las pestañas, y poco
|
| a poco me dexaron los cabellos, y antes de
|
| edad me hize caluo, dandome vna enfermedad
|
| que llaman lupicia, y, por otro nombre mas
|
| claro, la pelarela. Halleme verdaderamente
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| hecho pelon, porque ni tenia barbas que pey-
|
| nar, ni dineros que gastar. Fue la enfermedad
|
| caminando al paso de mi necessidad, y como
|
| la pobreza atropella a la honra, y a vnos lleua
|
| a la horca, y a otros al hospital, y a otros les
| 20 |
| haze entrar por las puertas de sus enemigos
|
| con ruegos y sumissiones, que es vna de las
|
| mayores miserias que puede suceder a vn des-
|
| dichado, por no gastar en curarme los vestidos
|
| que me auian de cubrir y honrar en salud, lle-
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| gado el tiempo en que se dan los sudores en
|
| el hospital de la Resurreccion, me entré en
|
| el, donde he tomado quarenta sudores. Dizen
|
| que quedaré sano, si me guardo: espada tengo,
|
| lo demas, Dios lo remedie."
| 30 |
| Ofreciosele de nueuo el licenciado, admi-
|
| randose de las cosas que le auia contado.
|
| "Pues de poco se marauilla vuessa mer-
|
| ced, señor Peralta", dixo el alferez, "que
|
| otros sucessos me quedan por dezir, que ex-
| 5 |
| ceden a toda imaginacion, pues van fuera de
|
| todos los terminos de naturaleza; no quiera
|
| vuessa merced saber mas, sino que son de
|
| suerte, que doy por bien empleadas todas mis
|
| desgracias, por auer sido parte de auerme pues-
| 10 |
| to en el hospital, donde vi lo que aora dire, que
|
| es lo que aora, ni nunca, vuessa merced po-
|
| dra creer, ni aura persona en el mundo
|
| que lo crea."
|
| Todos estos preambulos y encarecimientos
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| que el alferez hazia, antes de contar lo que
|
| auia visto, encendian el desseo de Peralta, de
|
| manera que, con no menores encarecimientos,
|
| le pidio que luego luego le dixesse las ma-
|
| rauillas que le quedauan por dezir.
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| "Ya vuessa merced aura visto", dixo el alfe-
|
| rez, "dos perros que con dos lanternas andan
|
| de noche con los hermanos de la capacha,
|
| alumbrandoles quando piden limosna."
|
| "Si he visto", respondio Peralta.
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| "Tambien aura visto, o oydo, vuessa mer-
|
| ced", dixo el alferez, "lo que dellos se cuenta,
|
| que, si acaso echan limosna de las ventanas
|
| y se cae en el suelo, ellos acuden luego a
|
|
| alumbrar y a buscar lo que se cae, y se paran
|
| delante de las ventanas donde saben que tie-
|
| nen costumbre de darles limosna; y con yr
|
| alli con tanta mansedumbre, que mas parecen
|
| corderos que perros, en el hospital son vnos
| 5 |
| leones, guardando la casa con grande cuydado
|
| y vigilancia."
|
| "Yo he oydo dezir", dixo Peralta, "que todo
|
| es assi, pero esso no me puede ni deue causar
|
| marauilla.»
| 10 |
| "Pues lo que aora dire dellos es razon que
|
| la cause, y que, sin hazerse cruzes, ni alegar
|
| impossibles ni dificultades, vuessa merced se
|
| acomode a creerlo. Y es que yo ohi y casi
|
| vi con mis ojos a estos dos perros, que el vno
| 15 |
| se llama Cipion, y el otro Bergança, estar vna
|
| noche, que fue la penultima que acabé de
|
| sudar, echados detras de mi cama, en vnas
|
| esteras viejas, y a la mitad de aquella noche,
|
| estando a escuras y desuelado, pensando en
| 20 |
| mis passados sucessos y presentes desgracias,
|
| ohi hablar alli junto, y estuue con atento oydo
|
| escuchando, por ver si podia venir en cono-
|
| cimiento de los que hablauan y de lo que
|
| hablauan; y a poco rato vine a conocer, por
| 25 |
| lo que hablauan, los que hablauan, y eran los
|
| dos perros, Cipion y Bergança."
|
| Apenas acabó de dezir esto Campuçano,
|
| quando, leuantandose el licenciado, dixo:
|
| "Vuessa merced quede mucho en buenora,
| 30 |
| señor Campuçano, que hasta aqui estaua en
|
| duda si creeria o no lo que de su casamiento
|
|
| me auia contado; y esto que aora me cuenta,
|
| de que oyo hablar los perros, me ha hecho
|
| declarar por la parte de no creelle ninguna
|
| cosa. ¡Por amor de Dios, señor alferez, que no
|
| cuente estos disparates a persona alguna, si ya
| 5 |
| no fuere a quien sea tan su amigo como yo!"
|
| "No me tenga vuessa merced por tan igno-
|
| rante", replicó Campuçano, "que no entienda
|
| que, si no es por milagro, no pueden hablar los
|
| animales; que bien se que si los tordos, pica-
| 10 |
| zas y papagayos hablan, no son sino las pala-
|
| bras que aprenden y toman de memoria, y
|
| por tener la lengua estos animales comoda
|
| para poder pronunciarlas; mas no por esto pue-
|
| den hablar y responder con discurso concerta-
| 15 |
| do, como estos perros hablaron, y assi muchas
|
| vezes, despues que los ohi, yo mismo no he
|
| querido dar credito a mi mismo, y he querido
|
| tener por cosa soñada lo que realmente estan-
|
| do despierto, con todos mis cinco sentidos, ta-
| 20 |
| les quales nuestro Señor fue seruido darme-
|
| los, ohi, escuché, noté y, finalmente, escriui
|
| sin faltar palabra por su concierto; de donde
|
| se puede tomar indicio bastante que mueua
|
| y persuada a creer esta verdad que digo. Las
| 25 |
| cosas de que trataron fueron grandes y di-
|
| ferentes, y mas para ser tratadas por varo-
|
| nes sabios, que para ser dichas por bocas de
|
| perros. Assi que, pues yo no las pude inuen-
|
| tar de mio, a mi pesar, y contra mi opinion,
| 30 |
| vengo a creer que no soñaua y que los perros
|
| hablauan."
|
| "¡Cuerpo de mi", replicó el licenciado, "si
|
| se nos ha buelto el tiempo de Maricastaña,
|
| quando hablauan las calabaças, o el de Ysopo,
| 5 |
| quando departia el gallo con la zorra, y vnos
|
| animales con otros!"
|
| "Vno dellos seria yo, y el mayor", replicó el
|
| alferez, "si creyesse que esse tiempo ha buel-
|
| to. Y aun tambien lo seria, si dexasse de creer
| 10 |
| lo que ohi, y lo que vi, y lo que me atreuere a
|
| jurar con juramento que obligue y aun fuerce
|
| a que lo crea la misma incredulidad. Pero pues-
|
| to caso que me aya engañado, y que mi verdad
|
| sea sueño, y el porfiarla disparate, ¿no se hol-
| 15 |
| gara vuessa merced, señor Peralta, de ver es-
|
| critas en vn coloquio las cosas que estos pe-
|
| rros, o sean quien fueren, hablaron?"
|
| "Como vuessa merced", replicó el licencia-
|
| do, "no se canse mas en persuadirme que oyo
| 20 |
| hablar a los perros, de muy buena gana oyre
|
| esse coloquio, que por ser escrito y notado del
|
| buen ingenio del señor alferez, ya le juzgo por
|
| bueno."
|
| "Pues ay en esto otra cosa", dixo el alferez,
| 25 |
| "que, como yo estaua tan atento, y tenia deli-
|
| cado el juyzio, delicada, sotil, y desocupada
|
| la memoria, merced a las muchas passas y
|
| almendras que auia comido, todo lo tomé de
|
| coro, y casi por las mismas palabras que auia
| 30 |
| oydo lo escriui otro dia, sin buscar colores re-
|
| toricas para adornarlo, ni que añadir, ni quitar,
|
| para hazerle gustoso. No fue vna noche sola la
|
| platica, que fueron dos consecutiuamente, aun-
|
| que yo no tengo escrita mas de vna, que es la
| 5 |
| vida de Bergança, y la del compañero Cipion
|
| pienso escriuir, que fue la que se conto la no-
|
| che segunda, quando viere, o que esta se crea,
|
| o a lo menos no se desprecie. El coloquio tray-
|
| go en el seno: puselo en forma de coloquio,
| 10 |
| por ahorrar de «dixo Cipion», «respondio Ber-
|
| gança », que suele alargar la escritura."
|
| Y, en diziendo esto, sacó del pecho vn car-
|
| tapacio, y le puso en las manos del licenciado,
|
| el qual le tomó riyendose, y como haziendo
| 15 |
| burla de todo lo que auia oydo y de lo que
|
| pensaua leer.
|
| "Yo me recuesto", dixo el alferez, "en esta
|
| silla, en tanto que vuessa merced lee, si quiere,
|
| essos sueños o disparates, que no tienen otra
| 20 |
| cosa de bueno, si no es el poderlos dexar
|
| quando enfaden."
|
| "Haga vuessa merced su gusto", dixo Pe-
|
| ralta, "que yo con breuedad me despedire des-
|
| ta letura."
| 25 |
| Recostose el alferez, abrió el licenciado el
|
| cartapacio, y en el principio vio que estaua
|
| puesto este titulo:
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